domingo, 30 de abril de 2017

Maravilloso Boccaccio (2015)***

Dir: Paolo Taviani, Vittorio Taviani
Int: Lello Arena, Kasia Smutniak, Jasmine Trinca, Kim Rossi Stuart, Riccardo Scamarcio,  
Rosabell Laurenti Sellers, Vittoria Puccini, Flavio Parenti, Carolina Crescentini,  
Michele Riondino, Paola Cortellesi.


Entre 1348 y 1349 la peste negra asoló Florencia. Giovanni Boccaccio (1313-1375) escribió su Decamerone entre 1351 y 1353, siendo uno de los supervivientes de esas terribles plagas. Su libro contiene cien cuentos, algunos de ellos auténticas novelas cortas. Desarrolla en él tres temas principales: el amor, la inteligencia humana y la fortuna. Los diversos cuentos de amor en el Decamerón van de lo erótico a lo trágico y se caracterizan por su ingenio y sagacidad. Supone, junto a la Divina comedia de Dante Alighieri y las obras de Francesco Petrarca, un salto cualitativo impresionante desde la Edad Media, a los albores de un Renacimiento italiano que empezaba a refulgir en todos los territorios del arte. 

Parecía que la adaptación de Pier Paolo Pasolini, en El Decamerón (1971), sería única y definitiva, ya que aunque de modo inmediato generó otras versiones que se aprovecharon del lado más erótico-festivo, como Le calde notti del Decameron (1972), de Gian Paolo Callegari, Il Decamerone proibito (1972), de Carlo Infascelli y Antonio Racioppi, Decameroticus (1972), de Giulano Biaggeti, o Boccaccio (1972), de Bruno Corbucci; lo cierto es que la visión de Pasolini, con su personal mirada, mezclando su incisivo tono naturalista y con la fantasía y el juego naif, combinando actores profesionales y no profesionales, era irrepetible. 

Así que los hermanos Taviani (Paolo nacido en 1931 y Vittorio en 1929) optaron por  construir una bella y esteticista versión de la obra de Boccaccio. Los cien cuentos dan mucho de sí y ellos han elegido para sus historias un tratamiento visual (junto a su  director de fotografía Simone Zampagni) que supone todo un homenaje a los colores de la escuela florentina del Trecento (sobre todo a Giotto). La belleza de sus jóvenes actores y actrices es todo un símbolo de esa juventud amenazada por la terrible peste negra que sobrevivirá por encima de todo.



Cómo en la historia original, un grupo de jóvenes huye de una Florencia apestada y se dirigen al campo para intentar sobrevivir y, una vez allí, para pasar los días improvisando y contando historias. Esos relatos que nosotros disfrutamos igualmente, recrean situaciones, que en la visión de los Taviani se ha desviado hacia una suavidad y  tacto aterciopelados. Es como si los tonos apastelados de la fotografía inundaran igualmente las historias. Sí, hay erotismo, sí, hay ironía, pero livianos, delicados y siempre más sugerentes que explícitos.




Los Taviani que iniciaron su trayectoria en los años sesenta (del siglo XX), nos han aportado unas cuantas películas magistrales como Hay que quemar a un hombre (1962), Padre patrón (1977), El prado (1979), La noche de San Lorenzo (1982) o César debe morir (2012). Aunque su personal visión de El Decamerón no sea una de sus obras maestras, tiene sobrados atractivos para disfrutarse, siempre que uno este dispuesto a dejarse llevar por las historias de Boccaccio que, filtradas por los Taviani, muestran el triunfo del amor, pero sobre todo de la BELLEZA (sí, con mayúsculas).

Roberto Sánchez

-Palafox-

Stefan Zweig: Adiós a Europa (2016)***

Dir: Maria Schrader
Int: Josef Hader, Tómas Lemarquis, Barbara Sukowa, Nicolau Breyner, Charly Hübner, Lenn Kudrjawizki, Ivan Shvedoff, Harvey Friedman, Nahuel Pérez Biscayart,  André Szymanski, Matthias Brandt,  Nathalie Lucia Hahnen, Oscar Ortega Sánchez,  Vincent Nemeth,  João Cabral,  Márcia Breia.

Este biopic sobre Stefan Zweig (interpretado por el actor austriaco Josef Hader) se centra en los años de exilio del famoso escritor y activista social nacido en Viena en 1881. Como judío se vio obligado a abandonar de su país debido al régimen nazi. En su huida hacia adelante, se refugió en París primero y, más tarde, en Londres, pero a  Zweig no le quedó otra solución que abandonar  Europa junto a su esposa y recalar en Sudamérica, instalándose finalmente en Brasil, donde acabaría suicidándose en 1942.

Además de su categoría como ensayista, poeta y escritor, para cualquier cinéfilo que se precie, es el autor de la novela Carta a una desconocida (Brief einer Unbekannten, escrita en 1922), llevada al cine en dos ocasiones. La primera adaptación es una obra maestra de gran delicadeza y belleza titulada Carta a una desconocida (Letter from an Unknown Woman, 1948), de Max Ophüls, y la segunda, la  apreciable Carta de una mujer desconocida (Yi ge mo sheng nu ren de lai xin, 2004), de la china Jinglei Xu.

La actriz y directora alemana Maria Schrader, que había realizado previamente La jirafa (co-dirigida por Dani Levy en 1998) y Liebesleben (2007); afronta la difícil tarea de contarnos los años en el exilio de uno de los más destacados escritores en alemán de toda la historia, profundamente marcado por ese exilio y por la persecución de los judíos por parte del régimen nazi. Resultada atractiva, y no poco arriesgada, la idea de reconstruir momentos decisivos en esa huida forzada, y hacerlo como si fueran capítulos independientes, desde el congreso internacional de literatura celebrado en Brasil en 1936, con el que se abre la película, pasando por sus estancias en Buenos Aires, Nueva York, hasta cerrar el círculo con su muerte en Petrópolis (Brasil), está caracterizada por un cierto distanciamiento y frialdad de la cámara que sin embargo siempre se preocupa de captar con detalle la expresiones de un hombre melancólico, de extrema sensibilidad, abrumado por los terribles acontecimientos que suponen la expansión de los ejércitos nazis, por los amigos y familiares dejados atrás, por la necesidad de apoyar a otros exiliados como Friderike (interpretada por Barbara Sukowa), su anterior mujer, "rescatada" a través de Marsella, y con la que coincidirá en Nueva York. La tensión vital de un hombre, un tanto apático y distante en 1936, convencido de que la situación aún podía revertirse en Alemania, va evolucionando hacia una desesperación larvada en esa personalidad ensimismada, cada vez más preocupada por la constatación de que Hitler y sus secuaces parecían estar imponiéndose en Europa (todavía era así en 1942).



Maria Schrader, junto a su co-guionista Jan Schomburg, han construido una historia aparentemente distante, un filme biográfico sí, pero que en forma de capítulos aislados, con transiciones intencionadamente bruscas, nos propone fragmentos vívidos, que parecen rescatados de un álbum de intensos recuerdos personales. El desenlace, desde el punto de vista formal, es uno de los grandes aciertos de una película irregular, pero muy atractiva.



Existe una versión doblada (que afecta sólo al alemán) que no favorece para nada la comprensión de un film en el que se escuchan el francés, el inglés, el portugués (variante brasileña), el hebreo, el español y alguna palabra suelta de yiddish y ruso; siendo muy importantes todas ellas para comprender la comprometida y compleja tesitura vital y anímica en la que se nos quiere mostrar al escritor Stefan Zweig. Si pueden, véanlo (y escúchenlo) en su versión original. 


Roberto Sánchez


-Palafox-

lunes, 24 de abril de 2017

Rosalie Blum (2015)***

Dir: Julien Rappeneau
Int: Noémie Lvovsky, Kyan Khojandi, Alice Isaaz, Anémone, Philippe Rebbot, Sara Giraudeau, Camille Rutherford, Nicolas Bridet, Pierre Diot, Matthias Van Khache, Grégoire Oestermann,  
Jean-Michel Lahmi, Aude Pépin, Jaouen Gouevic, Vincent Colombe, Pierre Hancisse, Luna 
Picoli-Truffaut.

La vida de Vincent Machot (Kyan Khojand) transcurre entre su peluquería, su primo, su gato y su dominante madre (interpretada por Anémone, seudónimo de la actriz parisina Anne Madelaine Louis Bourguignon, especializada en el género de la comedia). Un día, Vincent conoce por azar a Rosalie Blum (Noémie Lvovsky), una misteriosa y solitaria mujer, y está convencido de sufrir un déja-vu, de que ya se ha encontrado con ella alguna vez. Intrigado, decide seguirla a todas partes, con la esperanza de saber más de ella. Esta inesperada actividad del peluquero, le llevará a situaciones un tanto ridículas y terminará por ser, él mismo, objeto de un cuidadoso seguimiento. 

Julian Rappeneau es hijo de Jean-Paul Rappeneau (el director, entre muchas otras, de la estupenda Cyrano de Bergerac de 1990), y uno de los más reputados guionistas del cine francés. Rosalie Blum es su primer trabajo como realizador. Por supuesto la adaptación y guión son suyos, tomando como punto de partida las novelas gráficas, protagonizadas por Rosalie Blum, de Camille Jourdy.



Comedia agradable, con ligeros toques dramáticos, de gran elegancia y ajustado trabajo de actores. Un buen debut como director, apoyado en una novela gráfica francesa que maneja precisamente códigos semejantes, demostrando la madurez y buen hacer de la escuela francesa de cómic y también que la comedia no tiene que ser necesariamente una acumulación de barbaridades y estupideces sin fin. Aquí hay humor y unas cuantas situaciones absurdas, pero predomina un planteamiento moderado y equilibrado que no olvida añadir esas ligeras pero contundentes notas de realidad y drama, alejándose conscientemente de ese estilo exagerado y grandilocuente de la comedia actual norteamericana, un pésimo modelo que paradójicamente muchos quieren imitar.



Como siempre, o casi siempre, nuestro respeto al cine francés, capaz todavía de generar productos estimables perfectamente exportables. Aunque somos conscientes de que nos perdemos una parte fundamental de su producción (quizás la más arriesgada y creativa), estas ligeras gotas que nos llegan demuestran que su industria sigue en pie y dándonos no pocas lecciones de cómo producir un cine divertido y de evasión (¡qué falta nos hace!), pero inteligente y reflexivo al mismo tiempo.

Roberto Sánchez

-Aragonia-

sábado, 22 de abril de 2017

Nieve negra (2017)**

Dir: Martín Hodara
Int: Ricardo Darín,  Leonardo Sbaraglia,  Laia Costa,  Dolores Fonzi,  Federico Luppi, Biel Montoro,  Mikel Iglesias,  Liah O'Prey,  Andrés Herrera

Acusado de haber matado a su hermano durante la adolescencia, Salvador (Ricardo Darín) vive aislado en el medio de la Patagonia. Tras varias décadas sin verse, su hermano Marcos (Leo Sbaraglia) y su cuñada Laura (Laia Costa), llegan para convencerlo de vender las tierras que comparten por herencia. El cruce, en medio de un paraje solitario e inaccesible, reaviva el duelo dormido donde los roles de víctima y asesino se trastocan una y otra vez.

Martin Hodara (nacido en 1968 en Argentina) ha sido uno de los más valorados asistentes de dirección y director de segunda unidad de su país, interviniendo en películas como Nueve reinas (2000), o El aura (2005), del recientemente fallecido Fabian Bielinsky (1959-2006). Debutó en la dirección mano a mano con Ricardo Darín en La señal (2007). Con el célebre actor argentino parece que hay una especial complicidad, y en Nieve negra, que dirige en solitario, Darín vuelve a tener un papel muy importante (ahora como actor) con un  personaje especialmente complejo.



El film se construye mediante saltos temporales que le acaban dando a esta historia, escrita por Hodara y Leonel D´Agostino, un empaque y una apariencia de gran drama que no responde a la realidad de la historia que se nos cuenta. Es cierto que el grupo de actores reunido (en especial Darín, Sbaraglia y Luppi) tienen una demostrada capacidad y que cumplen sobradamente, dándoles profundidad a sus personajes, también que los duros paisajes nevados de la Patagonia casi logran ser un personaje más, pero al final todo parece demasiado previsible. Es como si el jugador de una partida de póker, algo inexperto todavía, desvelara su combinación de cartas demasiado pronto.



Tampoco juega a su favor el estilo grandilocuente  en la realización. La película tiene una apariencia expresionista (colores virados al claroscuro) pero luego, en realidad, se trata tan sólo de desvelar ese misterio familiar de quién mató a quién y por qué, sin ahondar demasiado en personalidades que intuimos complejas. Algunas de las justificaciones y de los giros finales, la estructura que ya comentamos, en flasbacks, sólo parecen estar para enredar una trama en realidad bastante simple. 

Al final, el buen trabajo de actores, y la eficacia de los cineastas argentinos, logran que no estemos ante una película desechable. Los seguidores de la ya extensa trayectoria de Ricardo Darín pueden respirar tranquilos, aunque tampoco sea uno de sus trabajos más memorables pueden disfrutarlo moderadamente sin caer en la desesperación.

Roberto Sánchez.

-Aragonia-  

El otro lado de la esperanza (Toivon tuolla puolen, 2017)***

Dir: Aki Kaurismäki
Int: Kati Outinen,  Tommi Korpela,  Sakari Kuosmanen,  Janne Hyytiäinen,  Ilkka Koivula, Kaija 
Pakarinen,  Nuppu Koivu,  Tuomari Nurmio,  Sherwan Haji


Helsinki. Dos destinos se cruzan. Wikhström (Sakari Kuosmanen), de 50 años, decide cambiar su vida, rompe con su mujer (Kati Outinen, una de las actrices preferidas de Kaurismaki) y abrir un restaurante. Khaled (Sherwan Haji) es un joven refugiado sirio que llega a la capital finlandesa por accidente. Su solicitud de asilo es rechazada pero decide quedarse de todos modos. Una tarde, Wikhström se lo encuentra en la puerta de su restaurante y, emocionado, decide ofrecerle su ayuda. Después, poco a poco, Khaled descubrirá lo difícil que resulta ser un exiliado. 

Este director finés, nacido en 1957, viene trabajando con regularidad desde los años ochenta. Ya tiene unos cuantos títulos muy recomendables, en los que siempre ha mantenido unos criterios personales marcados por un cuidadoso encuadre, un cierto estatismo y unos peculiares personajes marcados por la melancolía o una profunda tristeza, que parece muy finlandesa. Aunque a veces cuesta identificarlo, hay un sentido del humor muy negro, en ocasiones muy soterrado, pero siempre presente incluso en sus filmes más trágicos. Me parecen muy logradas y sugerentes sus películas La chica de la fábrica de cerillas (1990), La vida de bohemia (1992), Juha (1999), Un hombre sin pasado (2002), o El Havre (2011). La suya es una trayectoria firme y constante, con un modo de hacer muy bien definido que no ha variado en El otro lado de la esperanza.





Kaurismaki al tocar el tema de los exiliados forzosos, en realidad se mantiene fiel a sus personajes, siempre al límite de la desesperación, pero contenidos, volcados hacia dentro. Su cine no es grandilocuente ni aparatoso. Kaurismaki, que suele responsabilizarse también de sus guiones, es un realizador muy preocupado,como ya dijimos, por una meticulosa composición del encuadre, pero logra casi siempre que pase desapercibido y que no dificulte la fluidez de las historias entrecruzadas que suele proponer. Hay un cierto aire de irrealidad, un distanciamiento en su mirada, que produce una suerte de ironía, y en los espectadores atentos lleva al reconocimiento de situaciones absurdas, surrealistas, pero no por ello menos ciertas. En esa línea está el retrato de los representantes de la justicia en su país y la sorprendente valoración que hacen de la situación en Siria, uno de los conflictos más sangrantes de la actualidad que dura ya seis años y con evidentes responsabilidades de las potencias mundiales y de las facciones del integrismo islámico, que todavía está llevando al desamparo y la muerte a miles de civiles inocentes. 




No es una de las mejores películas del finés, pero es de agradecer que incluya en su galería de personajes a estos exiliados forzosos, cuya situación, debería recordarnos a otros muy cercanos, familiares y hermanos nuestros, que tuvieron que intentar salvar sus vidas huyendo de la dictadura franquista.

Roberto Sánchez

-Aragonia-

martes, 18 de abril de 2017

Life (2017)***

Dir: Daniel Espinosa
Int: Jake Gyllenhaal,  Rebecca Ferguson,  Ryan Reynolds,  Hiroyuki Sanada, Ariyon Bakare, Olga Dihovichnaya.


Seis miembros de la tripulación de la Estación Espacial Internacional están a punto de lograr uno de los descubrimientos más importantes en la historia humana: la primera evidencia de vida extraterrestre en Marte. Los experimentos necesarios para confirmar la presencia de esa vida tendrán unas consecuencias terribles para toda la tripulación. Y, precisamente aquí, se termina la película de ciencia ficción, y comienza otra historia que tiene que ver con el thiller , el terror, y el intento de sobrevivir como sea de un pequeño grupo de seres humanos, enfrentados a un ente alienígena agresivo, encerrados en un pequeño espacio que se mueve por el espacio rumbo a la madre Tierra. 

Daniel Espinosa nació en Suecia en 1977. Como cineasta viene destacando desde su película Dinero fácil (2010), un thriller con mucha acción que llamó la atención a los norteamericanos, que cuentan con él para que ponga en imágenes el guión de David Guggenheim para El invitado (Safe House, 2012), protagonizada por Denzel Washington. Toda la sensación de energía y ritmo de las que había hecho gala en sus trabajos nórdicos sigue estando presente al servicio de las estrellas norteamericanas y lo mismo puede decirse de la coproducción entre la República Checa, Inglaterra, Estados Unidos y Rusia que afrontó en El niño 44 (2015), adaptando la primera parte de una trilogía novelística de Tom Rob Smith sobre el caso del asesino en serie Andrei Chikatilo.



Ahora le ha tocado ponerse al servicio de una producción arropada en el amplio manto de la ciencia ficción cinematográfica. Pone en escena un guión de Rhett Reese  y Paul Wernick (han participado en los guiones de Deadpool o Bienvenidos a Zombieland) que se parece demasiado, en lo fundamental de la trama, a Alien, el octavo pasajero (1979), esa historia de Dan O´Bannon, dirigida por Ridley Scott, que desviaba al género de la ciencia ficción hacia el más puro suspense terrorífico, con poderosos monstruo invencible como auténtico protagonista.



Más allá de la bochornosa imitación en el argumento (aunque ahora sólo sea el séptimo pasajero), la realización de Espinosa resulta, una vez más, eficiente, poderosa y energética, obteniendo de sus actores un magnífico rendimiento. Además, el presupuesto le permiten ser bastante convincente con la ambientación tecnológica y los trucajes digitales no pretenden lograr nada que no sea verosímil.

En definitiva la película resulta entretenida, y si uno logra olvidarse del precedente citado, puede encontrarse con un agradable film de terror fantacientífico.

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

Órbita 9 (2017 )**

Director: Hatem Khraiche
Int: Álex González,  Clara Lago,  Belén Rueda,  Andrés Parra,  Kristina Lilley, John Alex Castillo

Helena (Clara Lago) nació en una nave interestelar y se encuentra sola, ya que sus padres para garantizar su supervivencia tuvieron que abandonarla, o eso es lo que ella cree. Su destino cambiará cuando Álex (Álex González) se cruce en su vida y la haga descubrir una nueva realidad, totalmente inimaginable para ella, y que muy pronto se desvela, como contamos un poco más adelante. 

Este es el primer largometraje de Hatem Khraiche (nacido en Salamanca en 1976) después de 6 cortometrajes previos. Guionista de Retornados (2013), una de zombies de Manuel Carballo, rodada en inglés, coproducción entre España y Canadá, en la que su guión y la realización de Carballo, mostraron bastante calidad y eficiencia, además de cierta originalidad en el tratamiento del género. 

Ahora, en esta coproducción entre España y Colombia, ha intentado darle una vuelta de tuerca al género de la ciencia ficción posibilista. Me ha recordado vagamente a Capricornio Uno (1977), de Peter Hyams, sobre una misión simulada a Marte, en la que la NASA y el gobierno quieren engañar a  todos mediante los trucos y engaños que permite la televisión. En Órbita 9, los engañados son los tripulantes de una supuesta misión a una lejana estrella habitable que necesita hibernación y un largo periodo de estancia en el vehículo. Los tripulantes de las supuestas naves no lo saben, para poder monitorizar e investigar sus reacciones ante diferentes eventos. Son auténticos cobayas humanos. 



Este planteamiento, relativamente original, se mantiene poco tiempo, para ser sustituido por una historia de amor que surge entre una de las "cobayas" (Clara Lago) y el joven científico (Älex González), para retornar con cierta torpeza a los territorios de la ciencia ficción y un cierto sentido de la aventura. Todo está afectado por un presupuesto limitado que hace que algunas situaciones resulten un tanto ridículas. 



A pesar de todo lo expuesto, se ha logrado un filme de cierta dignidad, que funciona como una serie B, en el que los actores han mostrado no poca convicción a pesar de lo endeble de la trama, y que sólo puede consumirse desde una óptica poco exigente y preguntándose si este equipo, con un presupuesto más holgado, hubiera logrado un producto típicamente anglosajón, seguramente más aceptado por el público 

Roberto Sánchez

-Aragonia, Yelmo-

sábado, 8 de abril de 2017

ESPIELLO. XV .

ESPIELLO. XV FESTIVAL INTERNACIONAL
DE DOCUMENTAL ETNOGRÁFICO 
DE SOBRARBE. LA OTRA MIRADA.

La conjunción de lo posible

Me tomo la libertad de encabezar esta crónica sobre Espiello con el título del documental, dirigido por el oscense Miguel Ángel Ortíz, sobre la iniciativa restauradora de la Asociación de Amigos del Serrablo de Sabiñánigo,  premio ASECIC  (Asociación Española de Cine e Imagen Científicos), para insistir en que, pasados quince años, este festival está demostrando de modo fehaciente que es posible programar un cine de calidad que, lamentablemente, sigue siendo invisible para muchos. 

Del 24 de marzo al 1 de abril, se programaron los 23 títulos seleccionados entre 370 películas enviadas a concurso. Trabajos llegados desde España, Alemania, Bélgica, Turquía, Rusia, Perú, Suiza, Rumanía, Mongolia, Brasil, Madagascar o Noruega. 

Con los años se han creado una serie de secciones que complementan una de las más cuidadas programaciones de cine documental que puede disfrutarse en el panorama español. La Sección Ambistas programó Fuego en el mar (2016), de Gianfranco Rosi y Nacido en Siria (2016), de Hernán Zin, dos soberbios trabajos sobre temas candentes (la inmigración y la interminable guerra de Siria, respectivamente), la sección D´Arredol, nos propone documentales sobre lo más cercano, como la problemática de la enseñanza en los pueblos del Pirineo tratada en El lápiz, la nieve y la hierba (2015), de Arturo Méndiz; o la conmemoración del primer centenario de un bello parque nacional en Ordesa y Monte Perdido, un siglo como parque nacional (2016), de Eduardo de la Cruz.

Se programaron cortometrajes de Cine en aragonés y se estrenó la Sección Pirineos que propuso una serie de miradas alternativas al capitalismo como forma de vida. El trabajo documenta algunas de ellas que se están dando en un entorno cercano a Boltaña, y sus responsables son los protagonistas de Vidas bajo el capitalismo (4 historias del Sobrarbe) (2017), de Nèlida D. Ruiz de los Paños, que se acompañó de un coloquio moderado por el antropólogo de la UCM (Universidad Complutense de Madrid) José Carmelo Lisón, en el que intervinieron Ana Morales Diaz (Candeleta), el sociólogo Esteban Sánchez, el antropólogo José Luis Anta y la directora del documental. La sala estaba llena y el coloquio pasó a ser un animado debate que permitió ir mucho más allá de lo planteado por el film. 

La sección Cachimalla, dedicada a los más pequeños programó el largometraje de animación Anima (2013), de Alfredo Soderguit, una película que pone en relación belleza y profundidad en un mensaje necesario sobre la necesidad de superar el egoísmo y transformarlo en generosidad. Se trata, precisamente, de potenciar "otras miradas". 

En la línea de atender a los más jóvenes se dio la Siñal Chicorrón Espiello a La Linterna Mágica, un club internacional de cine para niños de 6 a 12 años, que lleva trabajando desde 1990 para crear espectadores de calidad, y que en Zaragoza asumió la PAI (Plataforma de Acción Infantil) en el 2000, coordinando todos los club de habla hispana. 



La Sección Mayestros se conjuró con la Sección Falorías, y tuvieron el compromiso de homenajear a uno de los maestros de la luz de nuestro cine: Juan Mariné. Nacido en 1920, este ilustre director de fotografía, en plena actividad de 1942 a 1990, y con una vitalidad todavía arrolladora nos contó un sin fin de anécdotas de sus rodajes, de sus inventos e innovaciones en el campo de la recuperación y restauración fílmica. 




La película Un millón en la basura (1967), de José María Forqué, con dirección de fotografía de Juan Mariné, se programó en la Sección Falorias, cuya presentación y cine fórum tuve ocasión de presentar y moderar. Tuve la suerte de tener muy cerca al mismo Juan Mariné que enriqueció con su experiencia directa todos los aspectos que se glosaron sobre el film y su
rodaje. 


Fernando Trueba recibió la Siñal D´Onor Espiello 2017, más que merecido por su apasionada dedicación al cine en general y particularmente por sus trabajos documentales Calle 54 (2000) y El milagro de Candeal (2004), aque muestran su sensibilidad por el jazz latino en el primer caso, pero también por cuestiones sociales en el segundo o cómo desde la música puede buscarse un camino de integración y recuperación de sociedades castigadas por la miseria y la pobreza. 

Además de la proyección de La reina de España (2016), su último trabajo, se pudieron ver los cortometrajes El león enamorado (1979) y Salida del escritor insumiso Félix Romeo de la cárcel de Zaragoza (1995), este último  dentro del proyecto Lumière et compagnie, que reunió a cuarenta realizadores de todo el mundo para rodar un cortometraje de 52 segundos, utilizando la cámara y la emulsión originales con la que los hermanos Lumière inauguraron el cine. Acompañaron a Trueba, de la mano de Luis Alegre, siempre amable y buen conocedor de los entresijos del cine español, Antonio Resines y Carlos Boyero, antiguos compañeros de estudios (cinematográficos) con los que se desempolvaron, con  bastante ironía y desparpajo, las aventuras en común durante sus años de formación en Madrid. 

Tuve el honor de presidir a un grupo de prestigiosos profesores y cineastas que dictaminó los premios: Mª Jesús Buxó Rey, antropóloga de la Universidad de Barcelona, Marián López Fernández Cao, Catedrática en Educación Artística de la Complutense de Madrid,  el mexicano Alberto Nulman Magidin, doctor en Historia del Arte de la Universidad Nacional Autónoma de México y documentalista, y el antropólogo social Juan Ignacio Robles Picón, de la Universidad Autónoma de Madrid, y también realizador de documentales. En una grata reunión, celebrada en Boltaña, decidimos que los premios quedarían así: 

El Premio IAMS (International Association for Media in Science) para Tejiendo relatos (2015), de Clara Calvet, que, aún teniendo algunos defectos formales, es capaz de descubrirnos la pervivencia entre las mujeres andinas de un sofisticado modo de comunicación gráfica a través de los textiles.


El Premio Espiello Choben (para menores de 35) se lo quedó Olivier Jourdain por su atrevido, desinhibido y brillante L´Eau sacrée (2016), que de la mano de Vestine (estrella de la radiodifusión ruandesa) nos descubre los misterios de la eyaculación femenina.



El Premio Pirineos fue para Strana Udehe (2015), de Ivan Golovnev, que retrata mediante unos desafiantes, bellos y poéticos primeros planos el alma de los Udehe, pueblo indígena del oriente Siberiano, una aproximación sincera y sin aspavientos a los "parientes" de Dersu Uzala, aquel mítico personaje, cazador en la taiga, que inmortalizó la película imprescindible de Akira Kurosawa Dersu Uzala-El cazador (1975), que adaptaba la novela de V. K.Arsenev.



El Premio Rechira al mejor trabajo de investigación fue Extended Family (2016), de la suiza Ramona Sonderegger, una indagación entre los padres del mismo sexo en Suiza que viven una situación legal contradictoria al no permitírseles adoptar niños, ni el acceso a la reproducción asistida.



El Premio Espiello al mejor documental fue para un trabajo repleto de sensibilidad, calidad cinematográfica y seriedad científica: Gurumbé. Canciones de tu memoria negra (2016), de Miguel Ángel Rosales. Nos abre de par en par las puertas a una historia olvidada: el rastro de la esclavitud en la sociedad andaluza y la pervivencia de lo negro en la música, el baile y ciertas tradiciones. El público asistente quedó igualmente prendado por un trabajo capaz de aunar magia (emoción) cinematográfica y seriedad científica, lo que le permitió ganar también el Premio Boltaña al documental más votado



Por cierto, 6500 personas arroparon las proyecciones en Boltaña. Población que se ha volcado (incluyendo a las instituciones locales,  comarcales y en especial a los entusiastas y eficientes voluntarios), en su festival convirtiéndolo en uno de los mejores de cine documental que hay en España. Todo el Sobrarbe, sus alojamientos (en especial las Casas Rurales), bares y restaurantes, demuestran con su profesionalidad y buen servicio entender la importancia de un evento que muestra lo mejor de nosotros, y que abre una poderosa ventana al mundo por la que mirar y que nos miren.


Me voy a permitir terminar esta crónica por el que debería haber sido uno de sus primeros apartados. El primer paso de un festival es en muchos casos la confección de su cartel. Espiello, desde su primera edición en 2003, ha cuidado mucho su expresión gráfica, conscientes de que es una de esas ventanas que se abren de par en par para mostrar lo que se quiere hacer. La instantánea de esos buitres sobrevolando el cielo, captada por el fotógrafo oscense Lorenzo Ordás Pardo, "encaja perfectamente con la temática transversal de todas las secciones fuera de concurso de este año, La otra mirada", en palabras de la directora del certamen, Patricia Español.

Roberto Sánchez.

jueves, 6 de abril de 2017

Locas de alegría (La pazza Gioia, 2016)***

Dir: Paolo Virzi
Int: Valeria Bruni Tedeschi,  Micaela Ramazzotti,  Anna Galiena,  Valentina Carnelutti, Elena Lietti,  Tommaso Ragno,  Bob Messini,  Carlotta Brentan, Francesca Della Ragione,  Roberto Rondelli

La locura de la amistad

Con guión de  Francesca Archibugi y del propio Paolo Virzi, Locas de alegría nos cuenta la historia 
de amistad de dos mujeres. Dos mujeres unidas por el drama familiar y la locura. Una, Beatrice (Valeria Bruni), es una condesa venida a menos que sigue inmersa en su particular mundo de lujo, distinción y costumbres burguesas a pesar de vivir una realidad que no acepta. La otra, Donatella (interpretada por Micaella Ramazzotti), es una mujer que arrastra un terrible pasado marcado por la falta de afecto, lo que la ha vuelto vulnerable y desconfiada. Entre ambas surgirá una extraña amistad dentro del sanatorio de Villabiondi en el que ambas están ingresadas. Juntas emprenderán un viaje iniciático y catártico que reforzará esa amistad inicial e incipiente hasta hacerla robusta e indisoluble. 

Paolo Virzi, es un director que comienza a dirigir a mediados de los noventa. Su primer éxito es Vacaciones en agosto (1996), filme con que inaugura una comedia costumbrista con tintes dramáticos  y una crítica social implícita con aires “fellinianos”. Con Caterina se va a Roma (2003) se consolida como director de comedia reflejando la particular realidad italiana con su personal mirada. En 2010 le llega otro éxito de taquilla con La prima cosa bella, por el que es nominado a mejor director en los Premios de Cine Europeo y obtiene 18 nominaciones a los David de Donatello, ganando los de mejor actor, actriz y guión. En esa película descubre a Micaela Ramazzotti, una hermosa italiana que, un año antes, había trabajado a las órdenes de Francesca Archibugi, directora y guionista de esta Locas de alegría, en Cuestión de corazón (2009). La Ramazzotti muestra aquí toda su salvaje belleza, expresividad y fuerza dramática, dando la talla frente a un peso pesado con la veteranía de Valeria Bruni. 



Locas de alegría es una “road movie” que, a caballo entre la comedia y el drama, bebe de diversas películas que desarrollan la amistad entre mujeres (como Magnolias de acero, 1989, de Herbert Ross o Criadas y señoras, 2011, de Tate Taylor), pero especialmente de Thelma y Louise, dirigida por el gran Ridley Scott en 1991. Aquí, Beatrice sería la parte dominante y Donatella la sumisa, aunque no por falta de carácter sino por su cansancio emocional de tener que estar siempre enfrentada y en lucha permanente con la realidad, lo que hace que de alguna manera se deje llevar por la locura y alegría vital de Beatrice. Valeria Bruni y Micaela Ramazzotti establecen una química entre ellas que funciona, y sostienen sobre sus hombros el peso fundamental de la historia. La Bruni, actriz de dilatada trayectoria, tras un breve papel en la curiosa y divertida La comunidad de los corazones rotos (Samuel Benchetrit, 2015), nos entrega aquí una gran interpretación con su particular encanto y magnetismo. 



Locas de alegría es un filme que supone una oda a la vida, a la vitalidad y a la locura como herramienta para romper con lo establecido y lo políticamente correcto. Como decía el protagonista de Muerte de un ángel (Kasi Lemmons, 2001) en boca del actor Samuel L. Jackson, “en el filo de la locura suele residir la cordura”. Muchas veces hay que lanzarse a la piscina si queremos hacer realidad nuestros sueños y, para ello, hay que traspasar muchas veces esa difusa línea que existe lo “normal” y lo diferente, entre lo “correcto” y lo bien visto, entre lo seguro y exento de riesgos y lo imaginativo o creativo. Valeria Bruni y Micaela Ramazzotti han sabido cruzar con éxito esa línea gracias a su arte, a ser actrices. Porque el arte y el cine también son una maravillosa locura como lo demuestra esta Locas de alegría. Una película hermosa y disfrutable que te congratula y te reconcilia con la vida.

Gonzalo J. Gonzalvo 

-Aragonia, Palafox-

martes, 4 de abril de 2017

Ghost in the Shell: El alma de la máquina (2017 )**

Dir: Rupert Sanders
Int: Scarlett Johansson,  Pilou Asbæk,  Juliette Binoche,  Michael Pitt,  Takeshi Kitano, Peter 
Ferdinando,  Christopher Obi,  Joseph Naufahu,  Chin Han,  Kaori Momoi, Yutaka Izumihara,  
Tawanda Manyimo,  Lasarus Ratuere,  Danusia Samal, Rila Fukushima,  Michael Wincott

 Nos encontramos en una ciudad superpoblada del futuro (nunca se dice en la película que sea en Japón, pero sí lo es en el manga original). Allí conocemos a Mira Killian,"The Major" (Scarlett Johansson), un híbrido cyborg-humano femenino único en su especie, que trabaja en operaciones especiales y dirige un grupo operativo de élite denominado Sección 9. Creada (construida) por Hanka Robotic, tiene una especial relación con su "mentora", la doctora Ouelet (Juliette Binoche). Enfrentada a un hacker terrorista que se autodenomina Kuze (Michael Pitt), descubrirá que tiene mucho en común con él y que su verdadero nombre es Motoko Kusanagi. Las historias que le han contado sobre su vida y pasado no son ciertas... 

Los guionistas del film, Jamie Moss, William Wheeler y Ehren Kruger (uno de los responsables de la serie cinematográfica de los Tranformers), tenían un trabajo complejo para intentar sintetizar los mangas creados por Masamune Shirow (en 1989) que han tenido adaptaciones previas para el cine (hay dos animes muy conocidos, dirigidos por Mamoru Oshii), dos series para televisión y unas cuantas derivaciones y continuaciones tanto en el apartado gráfico como en el audiovisual. 



Es, sin duda, una de las mas exitosas traslaciones de la problemática del cyborg a las narrativas del cómic y del cine animado de la ciencia-ficción, aunque, inevitablemente, muy marcado por el peculiar gusto y estilo japonés. 


Las dificultades que supone síntetizar una historia compleja que juega abiertamente con reflexiones filosóficas, pero también con elementos eróticos (muy suavizados en el filme a pesar de las contundentes curvas de la Johansson), policíacos y de ciencia ficción hard, más el esfuerzo por "occidentalizar" algo la historia, han convertido esta película en un dispositivo sin alma y sin pasión.  

El británico Rupert Sanders, que antes había dirigido Blancanieves y la leyenda del cazador (2012), como si fuera un episodio paralelo de Juego de tronos, ha intentado una operación parecida a partir de los mangas y animes previos de Ghost in the Shell de los que ha tomado la "imaginería", recreando una superciudad (parecida a la visiones de Blade Runner, aunque sin lluvía ácida),con un diseño artístico estupendo (es lo mejor de la película) a cargo de un equipo amplio (Matt Austin, Simon Bright, Miro Harre, Richard L. Johnson, Andy McLaren, Erik Polczwartek y Ken Turner) que ha tomado las ciudades de Hong Kong, Wellington (Nueva Zelanda) y Shanghai (China), como modelos y localizaciones.



Habrá que esperar a escuchar a los fans de la serie japonesa, pero el resto de los mortales, más allá de algunas imágenes espectaculares, no podrán encontrar el alma en la máquina, ni siquiera la vislumbrarán...

Roberto Sánchez


-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

Redención (Southpaw, 2015 )**

Director: Antoine Fuqua
Int: Jake Gyllenhaal,  Forest Whitaker,  Rachel McAdams,  Oona Laurence, Naomie Harris,  Curtis '50 Cent' Jackson,  Miguel Gómez,  Victor Ortiz,  David Whalen, Caitlin O'Connor,  Dominic Colón,  Rita Ora,  Malcolm M. Mays,  Adam Ratcliffe, Jeremy Long,  Skylan Brooks.


Billy "El Grande" Hope (un esforzado Jake Gyllenhaal), campeón del mundo de los pesos semipesados de boxeo, lo tiene todo: una impresionante carrera, una hermosa y enamorada esposa, Maureen Hope (Rachel McAdams), una hija adorable (interpretada por Oona Laurence) y un estilo de vida con todo tipo de lujos. Como su esposa, fue en el pasado un niño sin futuro procedente del orfanato que ha luchado con furia, nunca mejor dicho, por tener un futuro mejor. Pero, inesperadamente, la historia da un giro radical y su mánager y amigo de toda la vida le abandona, mostrando que la única amistad es el dinero... Hope se viene abajo y termina conociendo a un inusual salvador en un decadente gimnasio local: Tick Willis (Forest Whitaker), entrenador de boxeadores amateur que le ayudará. Con su futuro  en manos de la dirección y la tenacidad de éste atractivo personaje se enfrenta a la batalla más dura de su vida, en la que debe luchar por su propia redención y por recuperar la confianza de los que ama.




Este guión de Kurt Sutter tiene muy pocas sorpresas (en realidad, sólo una) e intenta con desesperación y torpeza mostrarnos la dura vida del boxeador caido desde lo más alto. Un hombre que parece preparado solo para encajar golpes, pero que sabrá redimirse. 




El esquema argumental de boxeador más niña (su hija), desemboca inevitablemente en un melodrama  un tanto nauseabundo y previsible, las escenas de los combates son pasables en cuanto al verismo buscado, y sólo en contados momentos la presencia de Forest Whitaker, con su personaje de Tick, logra hacer soportable esta función dirigida por Antoine Fuqua, un director afronorteamericano especializado en películas de acción y thrillers que estrenó, hace poco, su personal visión de Los siete magníficos (2016), ahora con protagonismo de Denzel Washington, con el que ya ha trabajado en sus mejores películas, por el momento: Día de entrenamiento (2001) y The Equalizer: El protector (2014). 

Vamos, que no nos extraña que haya tardado en encontrar su hueco en las carteleras. 

Roberto Sánchez


-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-