jueves, 20 de julio de 2017

La guerra del planeta de los simios**

Dir: Mark Reeves
Int: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Judy Greer, Gabriel Chavarria, Max Lloyd-Jones, Terry Notary, Sara Canning, Ty Olsson, Devyn Dalton.

 Los humanos la lían parda en el gran Zoo terráqueo

Tercera entrega  de esta última trilogía y, en principio, último filme. Y digo, en principio, porque cuando se trata de hacer caja todo vale. Allá por 1968, El planeta de los simios, dirigido por Franklin J. Schaffner, costó la friolera de 5,4 millones de dólares y recaudó más de 32,5. Adaptaba de forma libre una novela del escritor francés Pierre Boule (Le planète des singes) y contaba con la inestimable presencia de Charlton Heston, interpretando al astronauta George Taylor. A partir de ahí, la película tuvo tanto éxito que dio lugar a cuatro filmes más entre 1970 y 1973: Regreso al planeta de los simios (1970),  Huida del planeta de los simios (1971), Conquista del planeta de los simios (1972) y Batalla por el planeta de los simios (1973). La novela fue también adaptada al cómic desde Marvel (Curtis Magazines), al manga japonés, y la 20th Century Fox produjo dos series. Una de animación titulada Retorno al planeta de los simios, 13 episodios de 24 minutos emitida por NBC desde junio hasta noviembre de 1975 y otra con personajes reales titulada El planeta de los simios, de 14 episodios, en 1974. Me parece importante hacer este repaso introductorio porque esta Guerra del planeta de los simios podría no ser el cierre que dicen haber hecho. Prueba de ello es lo fácil que es alargar la historia original a través de precuelas y secuelas, incluso a través de la TV y el cómic en su época.



Dicho esto, también hay que decir que la novela de Pierre Boule nada tiene ya que ver con esta adaptación (aunque pongan en los créditos que así es por miedo a infringir derechos de autor), y el guión de Mark Bomback y Matt Reeves nada tiene tampoco que ver con el del genial Rod Serling que adaptó a cine los primeros simios. 

Posteriormente a la saga de los 70, en 2001, Tim Burton se estrelló con una versión penosa que jamás debió hacerse. Pasaron diez años hasta que en 2011 Rupert Wyatt se atrevió a resucitar la franquicia con El origen del planeta de los simios, posiblemente el eslabón de unión con la de 1968 más inteligente de esta trilogía. Posteriormente, Matt Reeves realiza El amanecer del planeta de los simios (2014), aún más desarrollada técnicamente y con un Andy Serkis ya convertido en estrella simiesca digitalizada tras su sempiterno Golum. Ahora, con esta Guerra del planeta de los simiosReeves se atreve incluso con guiños cinéfilos a Apocalypse Now (1979, Francis Ford Coppola), a La última fortaleza (2001, Rod Lurie), con ese despótico militar controlando desde su atalaya a los presos,e incluso a La lista de Schindler, pues el coronel interpretado con solvencia por Woody Harrelson recuerda por momentos a ese despiadado Amon Goeth (Ralph Fiennes) observando, también desde lo alto, a todos esos monos que se agolpan en un terreno vallado calcado a un campo de concentración nazi.



La guerra del planeta de los simios entronca con su primo hermano setentero Batalla por el planeta de los simios, en la que César, el simio que capitaneó la revuelta contra la raza humana ya era el protagonista de una historia que, en su cartel, llevaba impreso “The final chapter” (capítulo final), cosa que ahora no se atrevería a hacer la Fox por si acaso la gallina puede dar más huevos. Esta guerra entre simios y humanos realizada en el 2017 (fecha que en los 70 y 80 revelaba ya un futuro apocalíptico, recordemos Blade Runner con esa caótica ciudad de Los Ángeles en 2019) es mucho más brillante a nivel de efectos especiales (estaría bueno que no lo fuera), y ya no necesita de maquilladores artísticos ni de incómodos trajes, pues ya casi todo es por ordenador. Llegará un momento en que todas las películas tendrán actores, decorados y FX  digitales, aunque yo espero no verlo. 



A pesar de que tiene bastante acción, sobre todo en la parte final, me resultó un filme bastante aburrido (sobre todo en la primera hora). Creo que las buenas críticas que está cosechando revelan el cada vez menor nivel artístico y cinematográfico de películas y cineastas, puesto que en los 70 y 80  la importancia de las buenas historias, el peso de actores y directores de altura tenía un papel mucho más importante que ahora, y desde luego el resultado final era de un mejor nivel artístico. 



Serán mucho más cutres a nivel técnico las películas de los setenta, y la saga de los simios en particular de aquella década; pero lo siento mucho, la mirada perpetua de mala leche de este César digital no me transmite nada, comparada con la de Charlton Heston y la de sus amigos simios Cyra y Aurelio (Cornelius en la V.O.) interpretados respectivamente por Kim Hunter y Roddy McDowell. 

En resumidas cuentas, para pasar un rato entretenido y fresco, que dada la canícula reinante, no es moco de pavo. Veremos si ésta es la última de la nueva saga. Su recaudación en USA, de momento, no está entre las diez primeras ni estará. 

Para 2010, Matt Reeves prepara The Batman, nueva adaptación sobre el honbre murciélago de DC Cómics con Ben Affleck como protagonista...que el Doctor Zaius nos coja confesados.

Gonzalo J. Gonzalvo

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

lunes, 17 de julio de 2017

En la Vía Láctea (2016)***

Dir: Emir Kusturica
Int: Monica Bellucci, Emir Kusturica, Sergej Trifunovic, Miki Manojlovic, Bajram Severdzan, Maria Darkina.

Primavera en tiempos de guerra. Cada día, un lechero atraviesa el frente en burro, esquivando las balas para llevar su preciada mercancía a los soldados. Bendecido por la suerte en su misión, amado por una hermosa aldeana, un futuro apacible parece esperarle… hasta que la llegada de una misteriosa mujer italiana da un vuelco a su vida. Así comienza una historia de amor prohibido y apasionado que sumergirá a ambos en una serie de aventuras fantásticas y peligrosas. El destino los ha unido, y nada ni nadie parece poder detenerlos...

Emir Kusturica es Serbio, nació en Sarajevo en 1954, y seguramente es uno de los cineastas más personales de la actualidad. Las peculiaridades y las guerras civiles que asolaron el  territorio balcánico de la desaparecida Yugoeslavia han marcado, y lo siguen haciendo, todas sus películas.



Todos sus largometrajes ¿Te acuerdas de Dolly Bell? (1981), Papá está en viaje de negocios (1985), El tiempo de los gitanos (1988), El sueño de Arizona (1993), parecen desembocar en la brillante Underground (1995), para mí su obra maestra, en la que su anárquico sentido de la narración, su espectacular sentido de la composición del plano, y su sentido elevadamente surrealista alcanzan unas mayores cotas. La lograda metáfora sobre la realidad de su país, es tan acertada, aún con la mirada distorsionadora del surrealismo, que parece aplicable a la sinrazón de cualquier guerra civil, de cualquier conflicto entre pueblos y culturas hermanadas por todo, menos por la religión...



Después de Underground, la carga surrealista, el planteamiento libérrimo y altamente metafórico de su cine ha ido todavía a más. Tanto, que casi siempre está en el límite de lo que puede aceptar el adocenado público actual. De hecho, En la Vía Láctea, desarrolla una idea originalmente explorada por el cineasta en el cortometraje Our Life, que hizo para la película de episodios Words with Gods (2014), y que de algún modo ya estaba presente en Gato negro, gato blanco (1998), La vida es un milagro (2004), y en Prométeme (2007). Fiel a sus planteamientos, en muchos casos desconcertantes, En la Vía Láctea es un filme plenamente surrealista, pero también claramente de Kusturica, que no deja de insistir en ese terrible pasado marcado por un conflicto fratricida, por una guerra que al final deviene mucho más absurda (la matanza de las ovejas, por ejemplo) que la  pasión por la vida (y por el amor) que muestra Kosta / Emir Kusturica, el protagonista / autor / director de este viaje por la Vía Láctea...



Roberto Sánchez

-Aragonia-

En este rincón del mundo (Kono Sekai no Katasumi ni, 2016)***

Dir: Sunao Katabuchi

La historia narra la vida de una familia residente en la ciudad de Kure (Hiroshima), antes, durante y poco después de la II Guerra Mundial. Allí conocemos a Suzu Urano, una joven esposa que se muda a la ciudad de Kure desde un pequeño pueblo pesquero tras casarse con Shusaku Hojo, un oficial de la marina que le propone matrimonio y al que conoce desde que eran niños. Suzu perservará con gran determinación y valor a través de esa dura época del país. 

Los cineastas japoneses reflexionan en ocasiones sobre algo tan terrible como el impacto de las dos bombas atómicas en su historia. En esta ocasión Sunao Katabuchi (alumno aventajado de Miyazaki) adapta el manga de Fumiyo Kuono que trata con maravillosa sensibilidad la realidad cotidiana de unos personajes que tratarán de mantener la normalidad en un contexto que derivó hacia el apocalipsis, la muerte y la desesperación.


Sin embargo, y aunque nunca rehuye de la necesaria dureza de las consecuencias de la guerra, el tono resulta esperanzador, subyugante...La tristeza y la nostalgia siempre están presente en un relato marcado por una elevada sensibilidad estética, con un ritmo quizás demasiado entrecortado que para el gusto occidental resulta en ocasiones algo sorprendente. Con todo, la historia avanza, a través de una vida marcada por la afición de Suzu por el dibujo y la pintura. 



Será su mirada (sus lápices...) los que vayan estableciendo una línea estética que termina por convertirse en narrativa. Un modo brillante de referenciar el cuidadoso manga de Fumiyo Kuono, igualmente respetuso con la reconstrucción de una época y con las ensoñaciones de la joven Suzu. 

Un anime para adultos, con las mejores características de este género japonés que ya ha convertido en tradición su elevado sentido de la estética y el buen gusto... 

Roberto Sánchez

-Aragonia-

Colossal (2016)***

Dir: Nacho Vigalondo
Int: Anne Hathaway, Jason Sudeikis, Dan Stevens, Austin Stowell, Tim Blake Nelson, Agam Darshi, Hannah Cheramy, Christine Lee.

Gloria (Anne Hathaway) decide dejar Nueva York y regresar a su ciudad natal tras haber perdido su trabajo y su novio. Pero, cuando en las noticias informan de que un monstruo gigantesco está destruyendo la ciudad de Seúl, Gloria se va dando cuenta poco a poco de que, a través de su mente, está conectada de forma extraña con estos acontecimientos. Para evitar que la destrucción vaya a más tendrá que averiguar el papel de su insignificante existencia en un evento colosal que podría cambiar el destino del mundo.

Nacho Vigalondo, después de numerosos cortometrajes y de participar como guionista en series de humor para la televisión (como Muchachada nui, de 2008 a 2010), dio el salto a los largometrajes con Los cronocrímenes (2007), un curioso y entretenido artefacto de género que le permitió a Vigalondo, utilizando una clave de comedia, divagar sobre las inesperadas consecuencias de los viajes en el tiempo. Sus obsesiones y pasiones tienen mucho que ver con la ciencia-ficción y Extraterrestre (2011), incide, con un punto de vista particular, en cómo afectaría una invasión extraterrestre a una pareja accidental, después de una noche de juerga.



Sus pasiones cinéfilas mucho tienen que ver con el mundo anglosajón y por esa razón lucha sin pausa para lograr rodar con participación norteamericana su particular homenaje a Hitchcock y al suspense en Open Windows (2014), protagonizada por Elijah Wood y Sasha Grey; y en 2016 ha realizado en tierras canadienses este Colossal que inserta con habilidad una historia de monstruos a la japonesa dentro de una sencilla historia de personajes algo desorientados en busca del amor. Para la operación, ha logrado contar con el buen trabajo de la joven pero experta Anne Hathaway, ganadora de un Oscar, o al experto actor televisivo Jason Sudeikis (especializado en la comedia, pero un auténtico todo terreno como puede comprobarse en el film).



La sorpresa de este film es que todo parece un despropósito colosal, pero no cuesta demasiado deshacerse de la lógica y entrar en un juego que propone Vigalondo, que en realidad es una apuesta muy arriesgada y personal por un cine libérrimo y valiente, empeñado en convertir en sublime lo más vulgar y arrastrado de un género como el fantástico, aquejado en los últimos tiempos de una alarmante falta de originalidad. Vigalondo, apuesta fuerte...

Roberto Sánchez

-Aragonia-

miércoles, 5 de julio de 2017

Wonder Woman (2017)***

Dir: Patty Jenkins
Int: Gal Gadot, Chris Pine, Robin Wright, Connie Nielsen, David Thewlis, Danny Huston, Elena Anaya, Lucy Davis, Ewen Bremner, Samantha Jo, Saïd Taghmaoui, Lisa Loven Kongsli, Florence Kasumba, Mayling Ng, Emily Carey, Doutzen Kroes

El guión de Wonder Woman lo firma Allan Heinberg, que como productor y guionista se ha ganado la vida con algunas exitosas series televisivas (Cinco en familia, Anatomía de Grey o la reciente The Catch), y no tenía experiencia en eso de los cómics.  Parece que la colaboración de Jason Fuchs y Zack Snyder ha sido clave en la adaptación de este personaje creado en los años 40 por William Moulton Marston para DC Comics, los mismos que detentan los derechos sobre Supermán y Batman.

Siendo uno de los personajes más importantes de esa factoría, extrañaba que Hollywood no le hubiera prestado todavía atención. Sí había tenido su propia serie de televisión entre 1975 y 1979, protagonizada por Lynda Carter y también apareció regularmente en series de animación dedicadas a otros personajes de DC Comics, pero su impacto había sido muy limitado.



Ahora, la nueva superproducción, ha sido dirigida por Patty Jenkins, una realizadora algo atípica, a priori, para afrontar este tipo de proyecto. Dos de sus trabajos previos como Monster (2003), con Charlize Theron y Christina Ricci, o dos episodios de la serie The Killing (2011-2012), no pueden estar más alejados de los planteamientos de una película de superhéroes. De hecho, la profunda tensión entre la iniciativa de una mujer como Patty Jenkins, con una personalidad muy acusada (al menos en sus temáticas) y la maquinaria del espectáculo, es constante, y sorprende que a penas dañe la fluidez de esta fábula que mantiene dentro del relato alguna que otra idea feminista, filtrada por la cultura pop y un regusto camp que la hacen muy atractiva, sobre todo por la fuerte presencia de la actriz israelita Gal Gadot, todo un descubrimiento, que además está muy bien acompañada en la primera parte del film ambientada en la isla de Themyscira, ese lugar en el que los dioses les han permitido un retiro honroso, y en la que crece nuestra heroína junto a unas cuantas veteranas amazonas como Robin Wright (Antiope) o Connie Nielsen (Hipólita).




Antes de ser Wonder Woman (Gal Gadot) era Diana, princesa de las Amazonas, entrenada para ser una guerrera invencible. Diana fue criada en una isla paradisíaca protegida. Hasta que un día Steve Trevor (Chris Pine) un piloto perseguido por los Alemanes (en realidad un espía, al servicio de Inglaterra) tiene un accidente y acaba en sus costas, le habla de un gran conflicto existente en el mundo (La Primera Guerra Mundial). Diana decide salir de la isla convencida de que puede detener la terrible amenaza, al tiempo que va descubriendo sus verdaderos poderes y su verdadero destino. Salida de la paradisíaca isla, se enfrentará al monstruo de la guerra, e irá descubriendo un nuevo mundo en el que el papel de la mujer está todavía muy relegado a un plano secundario, pero en el que su intervención será decisiva.

Roberto Sánchez

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-