sábado, 27 de mayo de 2017

Personal Shopper (2016)***

Dir: Olivier Assayas
Int: Kristen Stewart, Lars Eidinger, Nora von Waldstätten, Anders Danielsen Lie, Pamela Betsy Cooper, Sigrid Bouaziz, David Bowles, Ty Olwin, Leo Haidar, Benoit Peverelli, Fabrice Reeves, Abigail Millar.



Maureen (Kristen Stewart), una joven estadounidense en París, es la "personal shopper" de una celebridad. Aunque no le gusta su trabajo, es lo único que encontró para pagar su estancia en la ciudad, mientras busca una manifestación del espíritu de Lewis, su hermano gemelo muerto hace poco. Maureen, que tiene al igual que su hermano, ciertas cualidades como medium tendrá un encuentro con seres del más allá pero que no parecen ser su añorado hermano. Poco después comienza a recibir en su móvil extraños mensajes anónimos que dirigen sus pasos hacia una situación inesperada. 

Olivier Assayas, nacido en 1955, precisamente en Paris, había trabajado recientemente con la joven estrella norteamericana en la apreciable Viaje a Sils Maria (2014), La colaboración debió ser del gusto de ambos ya que la historia de Personal Shopper ha sido escrita por el mismo Assayas y permite un indudable lucimiento a una actriz que intenta alejarse de su estereotipada imagen creada para La saga Crespúsculo. Parece que lo está consiguiendo metiéndose en proyectos ciertamente atípicos como esta extraña fusión entre una película de fantasmas (y apariciones), moda y un cine existencialista, más preocupado por las encrucijadas psicológicas que atraviesan sus personajes que por la trama meramente aventurera o genérica. 





Olivier Assayas propone una curiosa mirada al género, y lo hace sin olvidarse de los tópicos necesarios, pero modulándolos con sobriedad y exquisitez. Buen ejemplo de todo ello es uno de los planos finales del film, sobre el que no puedo decir nada más...Tan sólo recomendar que se dejen arrastrar por este imperfecto, pero sugerente acercamiento al cine de misterio de un realizador todo terreno como Assayas del que quiero recomendar igualmente la excelente mini serie en tres episodios "Carlos", realizada en 2010, sobre el terrorista de origen venezolano Ilich Ramírez Sánchez.



Roberto Sánchez

-Aragonia-

Goodbye Berlin (Tschick, 2016)***

Dir: Fatih Akin
Int: Tristan Göbel, Anand Batbileg, Aniya Wendel, Justina Humpf, Paul Busche, Jerome Hirthammer, Max Kluge, Udo Samel, Anja Schneider, Nadine Dubois, Henning Peker, Uwe Bohm, Katerina Poladjan, Sammy Scheuritzel.

Maik (Tristan Göbel), un muchacho de 14 años marginado por su clase, crece en el seno de una familia rica y disfuncional en Berlín. Durante las vacaciones veraniegas, su alcohólica madre ingresa en rehabilitación mientras su padre se ausenta con su joven ayudante por un presunto viaje de negocios. Maik está solo en casa, en su piscina, hasta que un nuevo compañero de clase llamado Tschick (Anand Batbileg), joven inmigrante ruso de etnia mongol, aparece con un coche robado. Es, en ese momento, cuando de verdad empieza el film del realizador turco alemán Fatih Akim. 

Este cineasta, nacido en Hamburgo en 1973, conmovió el panorama cinematográfico europeo con varias películas excelentes, que mostraban un estilo fresco, dinámico, con apuntes de cine documental, pero con una imaginación visual por encima de la media. Algunas de sus películas, como Contra la pared (2004) o Soul Kitchen (2009), muestran lo mejor de un director capaz de aunar sentido del humor y denuncia, con un desparpajo y una frescura que no es habitual.  


Tschick, es el título original y el nombre del atractivo personaje que acompaña a Maik en su periplo por las zonas rurales de Alemania. Escapan de Berlin y, cómo en cualquier road movie que se precie, tendrán una serie de encuentros y desencuentros con un primer amor en forma de bella y descarriada adolescente, policías, granjeros y minorias religiosas aisladas del mundanal ruido. Película de viaje y por lo tanto de proceso, de maduración de dos jóvenes marginados, por razones muy diferentes, que aprenderán que lo más importante es la amistad, más allá de cualquier consideración étnica o social.





No es de las películas más logradas de Fatih Akim, que acaba de estrenar en Cannes, con todos los honores, Aus dem Nichts, protagonizada por Diane Kruger, pero mantiene muchas de sus virtudes: frescura, agilidad narrativa, personajes atractivos y ganas de seguir haciendo un cine personal y directo que no deberían perderse.

Roberto Sánchez.

-Aragonia-

lunes, 22 de mayo de 2017

Alien: Covenant (2017)***

Dir: Ridley Scott
Int: Michael Fassbender, Katherine Waterston, Billy Crudup, Demián Bichir, Danny McBride, Carmen Ejogo, Jussie Smollett, Amy Seimetz, Callie Hernandez, Benjamin Rigby, Alexander England, Uli Latukefu,  Tess Haubrich, Guy Pearce, Noomi Rapace, James Franco.

Las tres *** son para Ridley Scott y su resistencia. Allá por 1979 realizó la primera incursión en el "Universo Alien". Como tantas otras veces, este veterano realizador y productor británico, nacido en 1937, se sirvió de una historia concebida por otros. En este caso fueron Dan O´Bannon y Ronald Shusett los responsables, y un guión del primero, lo que le permitió inventarse un nuevo género que fusionaba con precisión los mecanismos del suspense, el terror y la ciencia-ficción. Otros grandes directores actuales del cine de fantasía y acción como James Cameron, David Fincher o Jean-Pierre Jeunet, siguieron su estela en diversas entregas que no dejaron de ser secuelas más o menos logradas. En 2012, apoyándose en el guión de Jon Spaiths y Damon Lindelof, Scott intenta regresar al pasado del mito y nos presenta Prometheus. La película convence a muy pocos, así que tardará unos años en tener la continuidad que se dejaba entrever en su final. 

Y ya la tenemos aquí: Alien: Covenant,  un cuidadoso refrito de toda la serie que han construido ladrillo a ladrillo como auténticos alarifes Jack Paglen y Michael Green, más los guionistas John Logan y Dante Harper. Tiene un evidente "aire de serie B", pero con un presupuesto monumental y un reparto de lujo. Ha intentado, y con un cierto éxito, buscar un nuevo protagonista (que ya estaba en Prometheus) con dos nombres y personalidades sintéticas (David y Walter): un atractivo androide interpretado con la eficiencia habitual por Michael Fassbender. 


De paso, recoge así otra de sus líneas argumentales de más éxito: la de los androides con conciencia de Blade Runner (1982), que tendrá su revisión en Blade Runner 2049 (2017),en la que sólo aparece como productor, delegando la dirección a Denis Villeneuve, y que está muy cercana a su estreno. Tan eficiente es Fassbender con su doble personaje que casi hace que nos olvidemos de la heroína de turno (había que cumplir con la liturgia) y también hay una mujer fuerte (la oficial Daniels, interpretada por la inglesa Katherine Waterston) que le planta cara al "bicho".



Hasta en dos ocasiones se vuelve a repetir en el argumento, el leit motiv de la saga, lo que supone ver a la "bestezuela" aniquilando con eficiencia a todo ser vivo que se cruce en su camino en dos contextos:el nuevo planeta al que llega la nave colonizadora Covenant, y luego en la misma nave, reproduciéndose con más fidelidad si cabe, lo sucedido en la película inaugural. Tanto es así, que la película hay que verla como un sentido homenaje que Scott se hace a si mismo. 

Por lo demás, el espectáculo responde a las expectativas del público más joven y demuestra que Ridley Scott sigue resistiendo...

Roberto Sánchez.

-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

sábado, 20 de mayo de 2017

Paraíso (Ray, 2016)

Dir: Andrei Konchalovsky
Int: Yuliya Vysotskaya, Christian Clauss, Philippe Duquesne, Peter Kurth, Jakob Diehl, Viktor Sukhorukov, Vera Voronkova, Jean Denis Römer, Caroline Piette.

Paraíso (Ray) nos invita a conocer las historias de tres personas cuyos caminos se cruzan en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Olga (impresionante trabajo de la actriz rusa Yuliya Vysotskaya) es una aristócrata rusa miembro de la Resistencia Francesa que es arrestada por la policía francesa, al servicio de los invasores alemanes, por ocultar a dos niños judíos durante una redada. Arrestada y enviada a la cárcel en espera de una decisión final, en prisión se reencuentra con Jules (Philippe Duquesne), ahora un funcionario francés colaboracionista que debe investigar su caso. Olga correrá el mismo destino que los niños a los que quería salvar: un campo de concentración y exterminio nazi. En él se encuentra con el que fue un viejo amor de juventud: Helmut (Christian Claus), un alto oficial de las SS, que todavía parece mantener sentimientos por ella.





La historia, escrita por Konchalovsky y Elena Kiseleva, se nos presenta como un triple flashback, que entrelaza las vidas de los tres protagonistas. Los tres, en un riguroso plano medio frontal y estático, reconstruyen sus historias. Los tres están ya muertos (pronto lo descubrimos), y los tres están haciendo su confesión final antes de cruzar las puertas que les llevaran al cielo o al infierno. Un infierno, por cierto, por el que ya ha pasado Olga durante la etapa final de su vida. Sorprende la sinceridad de Helmut, un aristócrata alemán, convencido de que el Paraíso Alemán, prometido por Hitler, tiene que llegar, incluso después de la derrota y la muerte, en el futuro...



Andrei Konchalovsky (nacido en 1937) es el hermano mayor de Nikita Mikhalkov, otro ilustre cineasta ruso. Tiene una trayectoria muy azarosa que le llevó a dirigir una bella e intensa odisea sobre la colonización rusa de los extensos territorios del este, titulada Siberiada (1979), varias aventuras en Norteamerica como Los amantes de María (1984), con Nastassia KInski en plena efervescencia, o Tango y Cash (1989), que, aunque parece difícil de creer, es una película de acción respetuosa al extremo con los patrones de Hollywood -ya saben, "quién paga, manda"-, protagonizada por Sylvester Stallone y Kurt Russell. Que el co-guionista de Andrei Rublev (1966), del maestro Andrei Tarkovsky, haya podido cometer un "pecado" tan grave, quizá explique la necesidad de expresarse con rotundidad en este Paraíso, rodada en un inquietante y sugerente blanco y negro (elegante trabajo de Alexandr Simonov).


Lo peor de esta película no es que hable, una vez más de los campos de concentración y del exterminio patrocinado por los nazis, sino que esa ideología esté ahora mismo recuperando terreno en países que fueron tan duramente castigados en la Segunda Guerra Mundial e incluso entre los líderes actuales de la "democracia" capitalista como Estados Unidos, Francia e Inglaterra, que terminaron ganando esa guerra que parecía haber terminado para siempre con esos peligrosos virus del racismo,la intolerancia y el extremismo...

Roberto Sánchez

-Aragonia-

viernes, 19 de mayo de 2017

Un italiano en Noruega (Quo vado?, 2016)

Dir: Gennaro Nunziante 
Int: Checco Zalone, Eleonora Giovanardi, Sonia Bergamasco, Maurizio Micheli, Lino Banfi,  
Massimiliano Montgomery, Angelica Napa, Adam Nour Marino, Fabio Casale.

 La dolce vita de los funcionarios

Siguiendo la tradición de la comedia italiana nacida en los años cincuenta y popularizada a nivel mundial gracias a actores como Alberto Sordi, Marcello Mastroianni o Nino Manfredi; actrices como Sofía Loren o Mónica Vitti y directores como Monicelli, Comencini, Pietro Germi o Dino Risi, Quo vado? entronca con las raíces y la parodia que se  disfrutaban en cintas como la divertida Divorcio a la italiana (1962, Pietro Germi). El filme de Genaro Nunziante (que junto al actor Checco Zalone ha dirigido cuatro taquilleras comedias entre 2009 y 2016) hunde su pala en el jardín dorado de esa comedia hilarante, pero extrae más tierra gruesa que fina arena dorada de ese cine ya mítico que queda para el recuerdo y las filmotecas. 

Un italiano en Noruega nos cuenta la atribulada y extravagante historia del funcionario Checco (Checco Zalone), interpretado por un actor, guionista e incluso compositor (la banda sonora de este filme también es suya) nacido en Bari, cuyo verdadero nombre responde a Luca Pasquale Medici, polifacético individuo que parece entenderse a las mil maravillas con su director.





Checco es un funcionario del estado italiano que vive instaurado en el confort más absoluto. Vive con su adorable madre, que se desvive por él haciéndole comiditas ricas, le  lava y le plancha y lo tiene como un pincel. En la sección de “caza y pesca” de su localidad de provincias se lo pasa en grande entre cafés, charlas y cachondeo y, además, recibe regalos de los cazadores de la zona, que le llevan perdices y otras delicatessen por sus servicios. Checco disfruta de las mujeres (que ansían cazar y ser preñadas por un funcionario que las mantenga), huye del compromiso y vive blindado por su puesto fijo para toda la vida. Pero un día, al pobre Checco le pilla una reforma de la Administración, ese gigante incomprensible y caótico en el que habita toda una fauna multicolor de empleados públicos a cual más jeta y más friqui, y no le quedará más remedio que, para no perder su sagrado puesto fijo, aceptar el destino que la dura  doctora Sironi, directora de su departamento (interpretada por la atractiva Sonia Bergamasco, nominada al David de Donatello por este trabajo), le encomendará. A Checco le aguarda, nada más y nada menos, que una estación científica en el polo norte perteneciente a Noruega, pero con una plantilla internacional de funcionarios. A partir de aquí, se sucederán multitud de situaciones, algunas más hilarantes que otras, con un filme al estilo de Ocho apellidos vascos pero con algo más de ingenio y con esa impagable ironía propia de Italia. 


El actor protagonista (también guionista), se ha hecho una película a su medida, como las del también actor cómico Sacha Baron Cohen, con lo que disfruta gesticulando al más puro estilo del país transalpino e incluso se atreve a cantar una canción y todo. 

La verdad es que, si tienen ganas de reír, es un filme entretenido que cumple con creces este cometido, aunque de arte cinematográfico mejor no hablamos. Lo mejor de Un italiano en Noruega es esa retranca y esa critica ácida y mordaz acerca de la cara dura, privilegios y forma de vivir de los funcionarios italianos. Una verdadera “dolce vita” que deja en mantillas a la de aquella maravillosa película de Fellini protagonizada por el recordado Marcello Mastroianni. Seguro que, además de reír a mandíbula batiente, en algunos momentos inspirados, se acordarán ustedes de alguna de esas visitas a edificios siniestros y vacíos en los que, a la hora de hacer un papeleo, se encontraron a uno de estos “Checco” haciendo crucigramas y bostezando en su mesa vacía a la espera de que las manecillas del reloj dieran las tres de la tarde. Que digo las tres...mejor a las dos y media...se hace tarde para comer y después hay que echar una buena siesta. Como diría “Martes y trece”: “que bonito y herboso es el mundo de los funcionarios...prrr...prrr...”.  
Lo dicho.  La Dolce Vita....y el Dolce Far Niente... en estado puro.

Gonzalo J. Gonzalvo

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia-