Dir: Daniel Monzón
Int: Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Joan Pera, Stephanie Cayo, Toni Acosta, Adrián Núñez, Txell Aixendri, Angelo Olivier, Alicia Fernández, Leticia Etala, Xavi Lite, Cristóbal Pinto, Óscar Corrales, Joche Rubio, Alex Amaral, Aranzazu Coello, Jorge Asín.
Lucas (Luis Tosar) y Clayderman (Rodrigo de la Serna) son dos estafadores, profesionales del engaño a turistas ingenuos en cruceros de lujo. Hace años trabajaban juntos, pero la rivalidad por Verónica (Stephanie Cayo), la bellísima bailarina del barco, les hizo perder la cabeza y dio al traste con su sociedad. Ahora trabajan por separado, Lucas en el Mediterráneo y Clayderman en el Atlántico. Ese fue el acuerdo. Pero un inesperado botín impulsa a Lucas a irrumpir en el barco de su exsocio, lo que convierte la exótica travesía de Barcelona a Cancún, pasando por Casablanca, Tenerife, Brasil y la selva de Yucatán, en un encarnizado duelo de tramposos sin ninguna regla, pero muchos golpes bajos.
La sociedad formada por Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarria (habitual colaborador en el guion de Álex de la Iglesia), se inició en El robo más grande jamás contado (2002), dando sus mejores frutos en Celda 211 (2009) y El Niño (2014). Ya se había ensayado la conexión entre comedia y "las de robos, atracos y estafas" en 2002 y parecía que ahora se buscaba sacudir al público con una producción más compleja (y cara) que apostara por el dinamismo de una historia repleta de engaños, trucos, idas y venidas, y dosis abundantes de comedia. La capacidad para narrar con solvencia y un ritmo cercano al del nuevo thriller norteamericano (perfeccionada en Celda 211 y El Niño) ha pasado a un segundo plano aquí. El gallego Tosar y el argentino De la Serna, casi siempre eficientes, no resultan especialmente graciosos y la historia es tan convencional, adecuadamente genérica, y mil veces vista, que termina por aburrir. Sigue, con todo, habiendo un acabado y eficiencia narrativa que conviene no olvidar en uno de los cineastas españoles (Monzón) que mejor ha adaptado el thriller de origen anglosajón a nuestra idiosincrasía.
Roberto Sánchez.
Dir: Nicolai Fuglsig
Int: Chris Hemsworth, Michael Shannon, Navid Negahban, Michael Peña, Trevante Rhodes, Elsa Pataky, Numan Acar, Austin Stowell, Jack Kesy, Laith Nakli, Ben O'Toole, Fahim Fazli, Kenny Sheard, Austin Hebert, Tommy Truex, Taylor Sheridan.
Típico y tópico producto de Jerry Bruckheimer. De guerra, con chicarrones norteamericanos duros pero sensibles y además con intención de darle aires de western, con unas cuantas cavalgadas incluidas.
Año 2001. Poco después de los atentados del 11-S, un equipo de soldados de élite de las Fuerzas Especiales, en colaboración con la C.I.A. y operativos de la Fuerza Aérea, unen sus fuerzas con la Alianza del Norte de Afganistán para derrotar a los talibanes, gobernantes del país. Tras conseguir introducirse en secreto en territorio afgano, este grupo de hombres, encabezado por Mitch Nelson (Chris Hemsworth), será el encargado de poner en práctica una peligrosa misión. En las escarpadas montañas afganas deberán convencer al general Dostum (Navid Negahban), de la Alianza del Norte, de la necesidad de unirse y combatir juntos a los talibanes y Al Qaeda. En esta arriesgada tarea no dispondrán de tanques, ya que será una batalla a caballo..
Tienen que ser unos "talibanes" de este tipo de cine para soportarla, pero los productos de Bruckheimer siempre tienen un ritmo adictivo, mucho colorín y acción, así que...
Roberto Sánchez
Dir: José Luis Cuerda
Int: Roberto Álamo, Miguel Rellán, Blanca Suárez, Arturo Valls, Carlos Areces, Manolo Solo, Gabino Diego, Miguel Herrán, Berto Romero, Daniel Pérez Prada, Antonio de la Torre, Joaquín Reyes, Raúl Cimas, Nerea Camacho, Pepe Ocio, Secun De La Rosa, Iñaki Ardanaz, María Ballesteros, Saturnino García, César Sarachu, Javier Bódalo, Joan Pera, Estefanía de los Santos, Martín Caparrós, Fernando González, Marcos Zan, María Caballero, Luis Pérezagua, Nacho López, Andreu Buenafuente, Eva Hache.
Confieso que me duele hacer una crítica negativa de esta película, pero el resultado final de esta nueva experiencia surrealista (neosurrealista, comedia al estilo Cuerda,¿?) de Jose Luis Cuerda, es bastante insufrible. Más allá de dos o tres gags afortunados, que por otro lado quedan enterrados en la constante charla cacofónica y provocadoramente hilarante del conjunto, poco o nada aporta al personal universo del creador de Amanece que no es poco (1989), quizás la mejor terminada de esa peculiar comedia del absurdo "al estilo Cuerda", ensayada ya en Total (1983), una película hecha para la televisión, ambientada en el año 2598, en Londres, un pequeño pueblo de ambiente castellano, en pleno apocalipsis, interpretada, entre otros, por Agustín González, Luis Ciges, María Luisa Ponte, Miguel Rellán, etc...Así en el cielo como en la tierra (1995) parecía cerrar esta senda, pero con Tiempo después, la ha retomado.
Lo que se ha vendido como una serie dificultad de producción (desde Todo es silencio, de 2012, Cuerda no dirigía un solo trabajo), en realidad era una preocupante falta de originalidad. Nada realmente nuevo aparece en esta comedia que a mi no me hizo reir (ni sonreir siquiera), ni a nadie del público asistente en la Sala Cervantes de Zaragoza, a juzgar por sus reacciones.
Debo confesar que de la carrera de José Luis Cuerda yo me quedo con El bosque animado (1987), en la que se adapta de la mano de Rafael Azcona, la novela de Wenceslao Fernández Flores, y La lengua de las mariposas (1999), adaptación a su vez de la novela de Manuel Rivas, de nuevo mano a mano con Azcona. Dos trabajos que admiro tanto como para situarlos entre los mejores del cine español, y por ende a su realizador, por más que del resto de su filmografía sólo salvaría detalles de La marrana (1992), Los girasoles ciegos (2008) o Todo es silencio (2012). Además, su labor como productor fue corta pero decisiva en su apoyo a Alejandro Amenábar, y su confirmación como realizador en Tesis (1996) y Abre los ojos (1997).
De lo anterior, debe deducirse que quizás las apuestas más personales de Cuerda (esa trilogía a la que se suma Tiempo después) a mi siempre me han parecido discutibles y cinematográficamente pobres. Que la capacidad de provocación de Amanece que no es poco (la mejor de este cuarteto) es evidente, que ha tenido (y tiene) bastantes seguidores que todavía la idolatran y jalean, pues también; pero a mi sigue pareciéndome una acumulación de gags y situaciones que tienen muy poco cine dentro. Admiro las películas que logran equilibrar la forma y el contenido. El cine dio un salto cualitativo con relación al teatro y la literatura, y es cierto que lo hizo mediante la fusión perfecta de diversos elementos. En el cine de Cuerda (como en el de otros grandes del cine español) fue decisiva la intervención de Rafael Azcona, un buen escritor, pero sobre todo un magistral guionista de cine que casi siempre logró en sus textos cinematográficos una síntesis perfecta entre situaciones muy dispares.
Una triste reflexión final. La película de Cuerda me ha parecido tremendamente nihilista, más que de risas o chanzas me describe la situación anímica de los intelectuales de un país (España) que va a repetir una y otra vez las mismas torpezas, que nunca va a salir de una pertinaz pasión por encumbrar a los que gritan más fuerte, a los que insisten en ese grito de ¡Vivan las cadenas! Los años de "democracia" no parecen ser suficientes para destapar a los que siguen manejando los hilos a su antojo. La "izquierda" española sigue tan despistada como "los parados" de Tiempo después, perdida en discursos vacuos o colaborando con el capitalismo más salvaje que ha soportado el Planeta España, que ahora parece anestesiado y satisfecho por futbol, "operaciones triunfo" y el sensacionalismo amarillista.
Quizás Cuerda sólo quería mostrarnos la verdadera cara de la España del presente (sin futuro) y ha sido demasiado sincero sacrificando incluso su buen hacer habitual.
Roberto Sánchez
-Aragonia, Cervantes, Puerto Venecia, Yelmo-
Dir: Sebastián Lelio
Int: Daniela Vega, Francisco Reyes, Luis Gnecco, Aline Küppenheim, Amparo Noguera, Alejandro Goic, Antonia Zegers,
Marina (Daniela Vega) una joven camarera aspirante a cantante y Orlando (Francisco Reyes), veinte años mayor, planean un futuro juntos. Tras una noche de fiesta, Marina lo lleva a urgencias, pero él muere al llegar al hospital. Ella debe entonces enfrentar las sospechas por su muerte. Su condición de mujer transexual supone para la familia de Orlando una completa aberración. Ella tendrá que luchar para convertirse en lo que es: una mujer fuerte, pasional... fantástica.
El chileno Sebastián Lelio quizás no sea el mejor director sudamemericano, pero tiene una gran virtud: ha dado de lleno en uno de los temas de más actualidad. La protagonista es una mujer transexual que lleva una vida plena y normal, con una apasiaonada historia de amor junto a un hombre de clase media alta, cuya muerte inesperada sacará a la luz todos aquellos problemas, prejuicios y desajustes de una sociedad que no está tan evolucionada como parece.
Quizá no sea el mejor cineasta, insisto, pero como guionista (junto a Gonzalo Maza) y como director ha logrado contar con pulcritud y eficiencia la historia de Marina (brillantemente interpretada por Daniela Vega, actriz y cantante transgénero también chilena), y convertirla en todo un símbolo de la lucha por la igualdad sexual.
Roberto Sánchez.
Dir: Hirozaku Koreeda
Int: Kirin Kiki, Sôsuke Ikematsu, Lily Franky, Moemi Katayama, Sakura Ando, Mayu Matsuoka
Osamu (Lily Franky) y su hijo se encuentran con una niña en mitad de un frío glacial. Al principio, y después de ser reacia a albergar a la niña, la esposa de Osamu aceptará cuidarla cuando se entere de las dificultades que afronta. Aunque la familia es pobre y apenas gana suficiente dinero para sobrevivir a través de pequeños delitos, parecen vivir felices juntos, hasta que un accidente imprevisto revela secretos ocultos, poniendo a prueba los lazos que les unen.
Hirozaku Koreeda, nacido en 1962. es uno de los más sólidos e interesantes realizadores del cine japonés actual. Por el interés que pone en retratar la vida familiar y las relaciones paterno filiales, muchos lo han emparentado con el maestro Yasujirô Ozu (1903–1963), aunque su estilo tiene más que ver con una variante más occidentalizada y normalizada, bastante asequible para todos los públicos y muy querido por la crítica internacional. Esta película, por ejemplo, ha sido Palma de oro en el Festival de Cannes.
Un modo de contar límpido, transparente, un trabajo de actores soberbio, permiten adentrarnos een el día a día de gentes humildes, en su psicología e ir descubriendo que estamos ante una familia en realidad "disfuncional", irreal y atípica pero que cumple a su modo con las tradiciones y el respeto a unas normas no escritas sobre cómo debe ser el comportamiento entre padres e hijos. De hecho, al recoger y proteger a la "niña abandonada" por una familia "normal", que parece (con una sugerencia tan solo) mucho menos adecuada que este grupo capaz, a pesar de las dificultades continuas, de salir adelante y de plantearse un comportamiento al margen de la ley, pero siempre en interés de la "familia".

El trabajo en la fotografía de Ryûto Kondô, y en la música de Haruomi Hosono, inciden en una construcción naturalista, pero que muestra un gran cuidado estético que se permite en algunos momentos extraer belleza y equilibrio de ambientes y situaciones no precisamente gratificantes.

Hay dos posters originales que expresan bastante bien al espíritu del film, que quiere ser ligero en apariencia pero profundo en su discurso interno. De hecho todo transcurre con la ligereza de un cuento o un grabado japonés, pero casi de modo inadvertido la realidad se muestra y se cuenta sin tapujos.
Desde Maboroshi (1995), su primer largometraje de ficción, Koreeda nos ha dado unas cuantas películas memorables que les recomiendo: Aruitemo aruitemo (Still Walking, 2008), Kûki ningyô (Air Doll, 2009), Kiseki (Milagro, 2011), Umi yori mo mada fukaku (Después de la tormenta, 2016) o Un asunto de familia, que todavía pueden ver en pantalla grande en Zaragoza y que, por cierto, pude disfrutar ya hece un tiempo gracias al Festival de Cine de Zaragoza de 2018 que la programó entre sus actividades dedicadas al cine japonés.
Roberto Sánchez
-Aragonia-