jueves, 13 de mayo de 2021

Nomadland (2020)****

 Dir: Chloé Zhao

Int: Frances McDormand, David Strathairn, Linda May, Charlene Swankie, Bob Wells, Gay DeForest, Patricia Grier.



Una mujer, después de perderlo todo durante la recesión, se embarca en un viaje hacia el Oeste americano viviendo como una nómada en una caravana. Tras el colapso económico que afectó también a su ciudad en la zona rural de Nevada, Fern (Frances McDormand) toma su camioneta y se pone en camino para explorar una vida fuera de la sociedad convencional, como nómada moderna. 


Zhao tiene cuatro cortometrajes de 2008 a 2011 y dos largometrajes anteriores, Songs My Brothers 
Taught Me (2015) y The Rider (2017), que después de triunfar en Sundance, fue un escalón ascendente en un modo de contar y hacer que se perfecciona todavía más en este extraño y sugerente "western existencial", basado en el libro de Jessica Bruder, adaptada por esta realizadora nacida en Beijing (China) en 1982, que busca en su cine profundizar en las historias de seres heridos gravemente por la vida pero que siguen adelante, que sobreviven y luchan a su manera por encontrarse a si mismos. 



Hay mucho de Frances McDormand en esta película, es decir la reconocida actriz apostó decididamente por la historia (al ser uno de los productores y su protagonista). Siempre está brillante en sus trabajos, pero en esta aventura parece especialmente comprometida con un personaje complejo que forma parte fundamental de ese paisaje retratado con sabiduría por Joshua James Richards, habitual colaborador de Zhao, y principal responsable del aire poético de todas las imágenes con las se construyen los escenarios vitales de un cine de elevada sensibilidad y buen gusto.


En definitiva, una película llena de delicadeza y buen gusto narrativo. En Chloé Zhao, más que 
su ascendencia china, se nota que es una realizadora, una mujer, capaz de trascender con sus imágenes e historias y que hasta el momento siempre se ha responsabilizado de sus guiones, aunque en este último caso se haya dejado seducir por el libro autobiográfico de Jessica Bruder que ha sido una inspiración directa, junto a la implicación de McDormand, para construir las peripecias de Fern. 



La elección del italiano Ludovico Einaudi para la composición de la banda sonora y la selección de temas interpretados por el mismo Einaudi, Morrissey, Willie Nelson, Lynn Anderson, Gram Parsons y otros, nos ayudan a entender la psicología de los personajes (incluidos esos paisajes eternos del "Oeste" americano), que son a veces interpretados por veteranos y brillantes actores como David Strathairn, Linda May, Bob Wells, Gay DeForest o Patricia Grier; y en otros casos por actores no profesionales, extras reclutados en Dakota del Sur, Nebraska, Arizona y California, los paisajes recorre Fern, por lo más profundo de la profunda Norteamérica.


Roberto Sánchez

El olvido que seremos (2020)***

 Dir: Fernando Trueba

Int: Javier Cámara, Aída Morales, Patricia Tamayo, Juan Pablo Urrego, Sebastián Giraldo, Whit Stillman, Nicolás Reyes Cano, María Tereza Barreto, Laura Londoño, Elizabeth Minotta, Kami Zea, Luciana Echeverry, Camila Zarate, Laura Rodríguez, Luz Myriam Guarin, Gustavo Angarita, Kepa Amuchastegui, Gianina Arana, Adriana Ospina, John Camilo Pinzón, Juan Manuel Aristizabal, Jesús Orlando Cadavid, Maria de las Marcedes Hernandez.


El guion de David Trueba (eficiente guionista y realizador, hermano de Fernando), adapta la novela de carácter 
autobiográfico de Héctor Abad Faciolince, hijo de Héctor Abad Gómez. El film narra de manera íntima la vida de este hombre bueno, médico y activista político, interpretado de manera brillante por Javier Cámara.


Héctor Abad Gómez siempre trabajó por los derechos humanos en el Medellín polarizado y violento de los años 70. 
La historia relata la vida de este doctor, padre de familia preocupado tanto por sus hijos como por los niños de clases menos favorecidas. En su casa se respiraba la vitalidad y la creatividad características de una educación fundamentada en la tolerancia y el amor, pero la situación y el contexto social que los rodeaban no eran fáciles. Los Trueba han apostado por un relato marcado por la intimidad familiar, y en especial por mostrar la relación del padre con su hijo.


La fotografía del colombiano Sergio Iván Castaño (que trabaja algunas secuencias en blanco y negro o en colores 
virados o con buscados desenfoques) y la sólida banda sonora del polaco Zbigniew Preisner (el habitual colaborador del añorado Krzysztof Kieslowski) refuerzan un equilibrado drama, que roza el sentimentalismo sin caer nunca en lo sensiblero, ni huir, por otro lado, de la dureza con la que puede mostrarse la vida.


Creo que este largometraje (de más de dos horas y cuarto) ha vuelto a situar a Trueba entre los grandes. Quizás 
le sobren algunos minutos, pero hay momentos de gran cine, momentos en los que se fusionan a la perfección, el espectáculo visual y la profundidad necesaria de una historia, que nos ha permitido entender la vida de un "hombre bueno", del que se no se muestran sus posibles fisuras, respetando el apasionado retrato que puso su hijo al escribir la novela que inspiró esta película.


Roberto Sánchez.

viernes, 30 de abril de 2021

Una joven prometedora (2020)***

Dir: Emerald Fennell

Int: Carey Mulligan, Bo Burnham, Alison Brie, Connie Britton, Jennifer Coolidge, Adam Brody, Laverne Cox, Clancy Brown, Angela Zhou, Christopher Mintz-Plasse, Alfred Molina, Molly Shannon, Sam Richardson, Steve Monroe, Casey Adams.


Carey Mulligan: una actriz más que prometedora   

Directora en 2018 de un cortometraje titulado Careful How You Go que, sin duda, inspiró a la directora británica novel Emerald Fennell para dirigir su primer largometraje, este Promising Young Woman, o en Epaña Una joven prometedora, uno de los pocos títulos no alterados respecto a su denominación española, afortunadamente, pues ya en dicho título se esconde una de las principales armas de esta joven y guerrera cineasta: la ironía y el humor negro con su característica flema británica. 

Emerald Fennell, treintañera que debuta con este notable largometraje de trasfondo feminista, tiene ya a sus espaldas una consolidada trayectoria como actriz y guionista, siendo, además de la autora del guion de este primer largometraje que le ha dado el Óscar de Hollywood 2021 (amén de otros numerosos premios como el BAFTA a mejor filme británico, mejor guion y actriz de varios certámenes, etc.), una de las guionistas de la serie Drifters (2016), y también de la aclamada Killing Eve (2019), donde ya hacía gala de ese humor negro de su sello personal. 


Una joven prometedora nos narra la rocambolesca y descarnada historia personal de Cassandra 
(Cassie/Mulligan). Una mujer que tenía un brillante futuro por delante hasta que un desagradable incidente truncó su carrera. Nada en su vida es lo que parece. Es inteligente, audaz y vive una doble vida. Cassandra arrastra un tortuoso pasado y solo hallará la paz y la redención personal a través de la venganza. La película, que se mueve con soltura entre la comedia y el drama, con el inestimable combustible, como apuntaba antes, de un humor negro y corrosivo con trasfondo y reivindicaciones feministas, se apoya, con gran solidez, en el excelente trabajo fílmico de Carey Mulligan, actriz a la que adoro desde que la vi en An Education (Lone Scherfig, 2009), y que ya había trabajado anteriormente con directores de la talla de Joe Wright (Orgullo y prejuicio, 2005) o Jim Sheridan (Brothers, 2009) y que ya rueda Bernstein, el nuevo proyecto cinematográfico de Bradley Cooper. 


Sobre ella, y su amplia gama de registros actorales, pivota esta extraña historia en la que, no nos 
queda claro, si encarna solamente a una mujer herida y con ansias de venganza algo trastornada, o a una metódica psicópata, capaz de planificar al más mínimo detalle todos sus movimientos de letal venganza. Tanto la propia Mulligan, como la Fennell y la actriz Margot Robbie, han sido las productoras de un filme que, hace gala de ese humor negro y cáustico, para denunciar situaciones y reivindicar derechos que, ya en la segunda década del siglo XXI, no deberían estar en cuestión, pero que testimonian que seguimos inmersos en una sociedad que sigue arrastrando una rémora de machismo impresentable. 


Especialista en personajes luchadores no exentos de cierta fragilidad como el de Irene en Drive 
(Nicolas Winding Refn, 2011), debido también a su físico, Carey Mulligan irradia aquí una fuerza y un poder casi maléfico de destrucción que, en ocasiones, da miedo (memorable la escena con el “cara a cara” con esa directora de colegio). Los hombres no salen muy bien parados en el filme, ridiculizados por sus estereotipados comportamientos de “machito” al más puro estilo Neandertal, resultan presa fácil para esa Cassandra fiera, desafiante e implacable, que arrastra una decepción tras otra con los especímenes masculinos. La reacción inteligente para espectadores de dicho género, es entrar al trapo desde el primer momento y disfrutar de la película con sentido del humor, aunque habrá más de uno que se sentirá retratado y no saldrá de la sala con una sonrisa de oreja a oreja. 



Yo, particularmente, he disfrutado de cada minuto de este filme guerrero y reivindicativo, una comedia negra con tintes dramáticos que, sin duda, debería mover a la reflexión a todos los hombres que la vean. Una más que notable ópera prima de una joven directora que, sin duda, va a dar mucho que hablar con sus siguientes trabajos. Ah… y, como decía el gran Alfred Hitchcock, no desvelen el final.

GONZALO J. GONZALVO

lunes, 19 de abril de 2021

Otra ronda (Druk, 2020)****

 Dir: Thomas Vinterberg

Int: Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Magnus Millang, Lars Ranthe, Susse Wold, Maria Bonnevie, Dorte Højsted, Helene Reingaard Neumann, Martin Greis, Magnus Sjørup, Mercedes Claro Schelin, Frederik Winther Rasmussen, Silas Cornelius Van, Albert Rudbeck Lindhardt, Aksel Vedsegaard, Aya Grann.


 Beberse la vida 

He querido titular este artículo con una frase que más de uno atribuyó a una de las grandes estrellas femeninas del celuloide del Hollywood dorado: Ava Gardner. Indómita y tremendamente hermosa, al parecer dijo en una entrevista que "la vida era para bebérsela", y eso es, literalmente, lo que hacen los protagonistas del último film del interesante director danés Thomas Vinterberg. 


Cuatro profesores nórdicos, inmersos en la crisis de los 40, deciden experimentar con el alcohol para analizar 
sus efectos vitales y anímicos (beneficiosos), especialmente en sus ámbitos laborales y en la relación de amistad que les une más allá de este ámbito. 

Vinterberg es un cineasta inclasificable, muchas veces injustamente criticado, que hace un cine inteligente y, que duda cabe, arriesgado. En esta ocasión, ha contado con un plantel de actores y actrices que desprenden una estupenda sinergia (parecen compañeros y amigos de toda la vida), destacando inevitablemente, por encima de todos, el grandísimo Mads Mikkelsen (del que pudimos ver su brillante trabajo en el filme La caza, de 2012, también de Vinterberg), inolvidable malvado "Le Chiffre" de Casino Royale (Martin Campbell, 2006), un actor de gran presencia física que, además, sabe transmitir y comunicar sensaciones y sentimientos de forma inigualable con esa mirada turbia e insondable. 


Otra ronda (Druk, título original en danés que significa "consumo excesivo de alcohol") se mueve cómo pez en 
el agua en la mezcla de géneros, alternando el drama y la comedia con soltura, y reservándonos, incluso, un final de altura que entronca con el género musical. 


Vinterberg es un director con una trayectoria dilatada y prestigiosa en cuanto al terreno de "cine de autor", 
etiqueta que sirve para denominar a los realizadores que se apartan del cine palomitero y comercial y que siguen pensando que existe una faceta artística audiovisual que llevó al cine a ser considerado como "el séptimo arte". Despuntó como cineasta en el ya lejano 1998 con la premiada Celebración, otro filme con reparto coral que exploraba con visión crítica el mundo de la burguesía danesa. Este es sin duda uno de sus pilares temáticos, explorar las luces y sombras de las vidas "aparentemente seguras y felices" de los europeos nórdicos del primer mundo. Los conflictos personales y familiares son temáticas fundamentalesen todos sus filmes.


 
Vinterberg usa su cámara para intentar ofrecernos una visión moralmente neutra. Decide que sea el espectador el que juzgue a los personajes, mostrándolos en estado puro, sin pujar a favor ni en contra de los mismos. Lo dicho, un cine inteligente que mueve a la reflexión, para espectadores que buscan algo más que comer palomitas mientras contemplan explosiones en Dolby Atmos...ah no...que eso de comer y beber en las salas era antes del 2020... qué cosas...

Gonzalo J Gonzalvo

miércoles, 24 de marzo de 2021

Solo las bestias (2019)****

 Dir: Dominik Moll

Int: Denis Menochet, Valeria Bruni Tedeschi, Laure Calamy, Nadia Tereszkiewicz, Damien Bonnard, Bastien Bouillon, Guy Roger 'Bibisse' N'Drin 



De bestias y hombres 

He querido parafrasear en el título de este artículo al gran escritor John Steinbeck y su gran novela titulada De ratones y hombres. Solo las bestias (Seules les bêtes), filme francés dirigido por el cineasta de origen alemán Dominik Moll y basado en la novela homónima de Colin Niel, nos narra una serie de historias vitales entrelazadas con una estructura narrativa que remite directamente a títulos de peso como Vidas cruzadas (RobertAltman, 1993) o al también magnífico Babel (2000), del cineasta mexicano GonzálezIñárritu. En cuanto a la atmósfera aislante y opresiva de un medio rural hostil y rodeado por la nieve, coquetea también con Fargo, el thriller magistral de los hermanos Coen. 


Con una estructura tipo puzzle en la que todas las piezas, hasta las más pequeñas y 
detallistas, encajan a la perfección. Este polar francés del siglo XXI nos introduce en una trama genuinamente Noir con la desaparición de una mujer en plena tormenta de nieve. Su coche aparece abandonado y la policía pone en marcha la maquinaria de investigación. 



Nada tiene aparentemente sentido, pero entregado a hacer disfrutar al espectador, Dominik Moll nos irá desvelando todos los hilos de unión y secretos que esconden personajes cotidianos, en principio, inconexos entre sí. Y lo hace con verdadera maestría, dosificando y logrando que el espectador esté cada vez más introducido y enganchado hasta el desenlace final. Otro de los puntos fuertes del cine galo son sus actores y actrices. En este sentido, excelente todo su reparto, destacando Valeria Bruni Tedeschi, Laure Calami, NadiaTereszkiewick (nominadas ambas al César por este filme), Denis Menochet Y DamienBonnard. Solo las bestias también triunfó en el pasado Festival de cine de Tokio, recibiendo el premio del poúblico y el de mejor actriz para Tereszkiewick. 


A pesar de no tener una filmografía muy amplia, Moll tiene en su haber cinco 
largometrajes y varios trabajos fílmicos para series de televisión, destacando su opera prima Harry, un amigo que os quiere (2000) y el thriller Lemming (2005), ambos nominados a la Palma de Oro de Cannes. Moll sabe jugar con la comedia y el drama, lo ha demostrado a lo largo de su filmografía, y en Solo las bestias hace gala de un humor negro elegante e irónico que, sin duda, enriquece la historia y la dota de matices que siempre se agradecen. 

Sin duda, el cine negro francés demuestra en este estimulante thriller que sigue en lo más alto. 

Posiblemente, el mejor trabajo de Dominik Moll hasta la fecha. Un filme imprescindible para los amantes del género negro. De lo mejor de la cartelera actualmente. No se lo pierdan.

GONZALO J. GONZALVO