jueves, 22 de noviembre de 2018

La cámara de Claire (Keul-le-eo-ui Ka-me-la, 2017)*** Referencia esprés 24

Dir: Sang-soo Hong
Int: Isabelle Huppert,  Kim Min-hee,  Shahira Fahmy,  Jang Mi-Hee,  Jeong Jin-Yeong. 

Durante un viaje de negocios al Festival de Cannes la joven Manhee (Kim Min-hee), asistente de ventas de una distribuidora, es despedida por su jefa acusada de ser deshonesta, pero en el fondo lo que hay es una cuestión de celos. Por suerte, conocerá allí a una profesora llamada Claire (Isabelle Huppert), que hace fotos con su cámara Polaroid. Cada una de ellas tiene una peculiar visión de la vida, y juntas lograrán entender sus mundos. 

Con sutileza, el director coreano, construye con muy pocos elementos una reflexión sobre ese cine que quiere aproximarse tanto a la "vida" que termina por abrasarse en la realidad. Además, otro filme a sumar a ese género oculto que habla del cine dentro del cine. Una "delicatessen" que Sang-soo Hong "improvisó" durante su estancia en Cannes, un festival en el siempre ha tenido una muy buena acogida.


Roberto Sánchez.

Lazzaro feliz (2018)****

Dir: Alice Rohrwacher
Int: Alba Rohrwacher, Adriano Tardiolo, Agnese Graziani, Luca Chikovani, Sergi López, Natalino Balasso, Tommaso Ragno, Nicoletta Braschi, Leonardo Nigro.

Lazzaro (Adriano Tardiolo), un joven campesino de excepcional bondad, vive en La Inviolata, una aldea que ha permanecido alejada del mundo y es controlada por la marquesa Alfonsina de Luna (Nicoletta Braschi). Allí, la vida de los campesinos no ha cambiado nunca; son explotados, y ellos, a su vez, abusan de la bondad de Lazzaro. Un verano, se hace amigo de Tancredi (interpretado por Luca Chikovani, en su juventud, y ya adulto por Tommaso Ragno), el hijo de la Marquesa. Entre ellos surge una amistad tan preciosa, al menos para Lazzaro, que le hará viajar a través del tiempo y le llevará a conocer el mundo moderno.

Alice Rohrwacher, nacida en Fiesole (Toscana, Italia) en 1982, ya ha mostrado en Corpo celeste (2011) y, sobre todo en El país de las maravillas (Le meraviglie, 2014), su capacidad para hacer un cine de calidad y bastante original en el panorama europeo.



La crítica ha sacado a relucir, a propósito de Lazzaro felice, los nombres de prestigiosos maestros del cine italiano como Ermanno Olmi (1931-2018) o Pier Paolo Pasolini (1922-1975). Y a mi me parece que esas citas están justificadas. Alice Rohrwacher está construyendo (con éxito) un estilo personal que no reniega de sus raices. Arañando un poco más, pueden encontrase inteligentes guiñosa al cine de Luchino Visconti (1906-1976) e  incluso al de Luis Buñuel (1900-1983) y sus "Olvidados". De todo ese esplendoroso pasado cinéfilo, Alice Rohrwacher ha sacado "oro puro".



Hacía tiempo que veía una película tan compleja en un envoltorio tan sencillo y directo. Alice Rohrwacher ha logrado transmitir el misterio, la denuncia de una situación de explotación que persiste, mediante un personaje-símbolo (nuestro Lazzaro) de una candidez peligrosa. La bondad transfigurada en carne viva y eterna que nos obliga a pensar quiénes somos y hacia dónde vamos.



Una película que nos obliga a mirarnos el ombligo, a mirar más allá de las apariencias, mediante un relato transparente, limpio de trampas conceptuales y trucos innecesarios y que parece abrir (si es que el público se entera y se libra de la maraña del ocio-espectáculo con el que nos bombardean a diario, a veces en forma de cine) una nueva senda a un cine neo neorealista, con enriquecedoras notas de una delicada fantasía...



Una vez más, el mejor cine casi pasa desapercibido. Para verlo en salas en Zaragoza deberían darse prisa ya que desaparecerá en breve. De todos modos, apúntenla en su agenda e intenten verla aunque sea por otros medios. Este cine parece que está condenado al consumo casero. Una pena, ya que las salas de cine, siguen siendo el mejor lugar para el cine...

Roberto Sánchez

-Aragonia-

lunes, 19 de noviembre de 2018

La bruma (Dans la brume, 2018)*** Referencia esprés 24

Dir: Daniel Roby
Int: Romain Duris,  Olga Kurylenko,  Fantine Harduin,  Michel Robin,  Anna Gaylor

El día que una extraña niebla letal sumerge París, los supervivientes encuentran refugio en los pisos superiores de los edificios y en los tejados de la capital. Sin información, sin electricidad, sin agua ni comida, una pequeña familia trata de sobrevivir a este desastre. Pero 
pasan las horas y una cosa está clara: la ayuda no llegará y será necesario para poder salir, probar suerte en la niebla. 

El guion de Guillaume Lemans, Jimmy Bemon y Mathieu Delozier es eficiente y simple. Cumple de sobras con la idea genérica del apocalipsis urbano, aplicando y desarrollando ideas que Stephen King ya ha usado en otros escenarios (más que apreciable fue la adaptación que hizo Frank Darabont de una de esas ideas en La niebla, de 2007). Daniel Roby, que firma con este su cuarto largometraje, viene de dirigir tres episodios de Versaillles (2015), la apreciable serie de reconstrucción histórica francesa.

Otra película pequeña, pero que gracias al buen trabajo de actores y una eficiencia que también tiene el producto comercial francés, se deja ver con agrado (y un poco de inquietud).

Roberto Sánchez.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Casi 40 (2018)*** Referencia esprés 22

Dir: David Trueba
Int: Lucía Jiménez, Fernando Ramallo, Carolina África, Vito Sanz. 

Una modesta gira de conciertos vuelve a reunir a dos amigos de juventud. Ella es Lucía (Lucía Jiménez), cantante de éxito, ya retirada de la escena. Él, Tristán (Fernando Ramallo), que sobrevive como vendedor de productos cosméticos, pretende relanzar la carrera musical de quien fue su amor de adolescencia.  

Regreso de David Trueba a unos planteamientos primigenios marcados por la sencillez  narrativa, un apego formal a los planteamientos de la vieja Nouvel Vague francesa, por una claridad formal, que roza los planteamientos documentales. Después de los éxitos (más de crítica que de público) de Vivir es fácil con los hojos cerrados (2013) ha realizado dos series de televisión y un documental. La serie ¿Qué fue de Jorge Sanz? (2010-2017), ha permitido aproximarse a la figura del conocido actor desde una óptica ciertamente novedosa que juega con habilidad con realidad y ficción. En Casi 40, su cine parece mirar a sus inicios y curiosamente termina por parecerse al cine de Jonás Trueba (hijo de su hermano Fernando). Supongo que son cosas de familia... 

En todo caso, el resultado es refrescante y lleno de sentido. Una película "pequeñita", inteligente y repleta de frescura. Seguramente un buen (auto)retrato generacional.

Roberto Sánchez

Dogman (2018)****

Dir: Matteo Garrone
Int: Marcello Fonte, Edoardo Pesce, Nunzia Schiano, Adamo Dionisi, Francesco Acquaroli, Alida Baldari Calabria, Gianluca Gobbi, Aniello Arena.

El guion, como es habitual en el mejor cine italiano de siempre, ha sido elaborado por un equipo formado por Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Massimo Gaudioso y el mismo realizador Matteo Garrone. En España, a veces, tenemos la falsa sensación de que el cine italiano está en decadencia. Nada más alejado de la realidad. En 2018 dos películas como esta que nos ocupa y Lazzaro feliz, de Alice Rohrwacher, demuestran lo contrario: una salud de hierro y un aprovechamiento de los referentes magistrales de los maestros eternos de su cine.

El director romano Matteo Garrone, nacido en 1968, activo desde 1997 con Terra di mezzo, ha ido deslizándose por varias opciones que van desde una reinvención del cine de gansters con fuertes dosis naturalistas de la brillante Gomorra (2008), a revisiones del neorrealismo desde la ficción posibilista y la recreación de la "verdad" televisiva de Reality (2012) o la fantasía con un punto de partida pasoliniano (con notas de Fellini) de El cuento de los cuentos (2015). Vamos que no resulta fácil encasillarlo...



Ahora, nos cuenta las peripecias de Marcello (brillante y ya premiado en Cannes Marcello Fonte). Estamos en los suburbios de una ciudad italiana (más que nada por el idioma y algunas señas de identidad) y en 1988. Marcello es el dueño de una peluquería canina a las afueras de Roma, dominado (esclavizado, sería más correcto) por Simoncino (Edoardo Pesce), un delincuente local, no muy espabilado pero con una fuerza brutal y un salvajismo primigenio, hasta que su vida personal se complica tanto que decide tomar las riendas de la situación.




Es verdad que Garrone se aprovecha incluso de alguna clave genérica del western (de la marca propia al estilo italiano). Las localizaciones en este extrarradio urbano remiten a un territorio de frontera, sin ley, dónde la fuerza bruta se impone. En ese contexto el apocado Marcello hace lo posible por sobrevivir. Garrone es capaz de transportarnos al terreno de este antihéroe, de mostrarnos sus debilidades y mediocridad, pero también su capacidad de amar incondicionalmente a su hija y a los perros, a los que trata de "igual a igual". Pero, lo mejor es que logra retratar una sociedad sometida, pero que en algún momento, acorralada, se rebelará...


Cuento cruel, agridulce y de una efectividad apabullante. Garrone es un cineasta a seguir teniendo en cuenta.

Roberto Sánchez

-Aragonia-