viernes, 7 de septiembre de 2018

Campeones (2018)** Referencia esprés 10

Dir: Javier Fesser
Int: Javier Gutiérrez, Juan Margallo, Luisa Gavasa, Jesús Vidal, Daniel Freire, Athenea Mata, Roberto Chinchilla, Alberto Nieto Ferrández, Gloria Ramos, Itziar Castro.

Marco (Javier Gutiérrez), un entrenador profesional de baloncesto, se encuentra un día, en medio de una crisis 
personal, entrenando a un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. Lo que comienza como un problema se acaba convirtiendo en una lección de vida. 

Hace muy poco ha sido escogida por la Academia del Cine Español para representarnos en la carrera de los Oscars. Parece, en este caso, que sus buenos resultados en taquilla han sido decisivos para su elección ya que desde luego no es el mejor trabajo de Javier Fesser, ni está por encima de Handia (2017), de Aitor Arregi y Jon Garaño, ni Todos lo saben (2018), de Asghar Farhadi, las otras nominadas. Fesser es un realizador con una gran capacidad para imaginar e inventar, manifiesta en  sus numerosos y brillantes cortometrajes, documentales, trabajos de animación y, sobre todo en Camino (2008), en todos ellos viene demostrado una gran solvencia técnica y una gran habilidad para moverse en la comedia esperpéntica, el drama y en el género que le hechen.  

Ahora le tocó una comedia con discapacitados y baloncesto, y el rendimiento que le ha sacado a sus protagonistas es apreciable, y es una baza fundamental para ir más allá del aburrido y tópico proceso de superación por parte de los discapacitados, y de concienciación de Marco, ese "gigante" del basket al que interpreta Javier Gutiérrez. 

Es una comedia dramática resultona y poco más, pero el público (y ahora la Academía) le han dado su bendición.

Roberto Sánchez

-Aragonia, Palafox-

El buen maestro (Les grands esprits, 2017)** Referencia esprés 9

Dir: Olivier Ayache-Vidal
Int: Denis Podalydès, Abdoulaye Diallo, Marie-Julie Baup, Léa Drucker, Pauline Huruguen, Anne Jacquemin, François Rabette, Tom Rivoire, Marie Rémond, Zineb Triki. 

François Foucault (Denis Podalydès), de cuarenta años, es profesor de literatura en el prestigioso instituto de París, Henri IV. Una serie de circunstancias le obligan a dejar su puesto y a aceptar una plaza en un instituto del extrarradio de la ciudad, en una zona conflictiva. François se teme lo peor, ya que tendrá que enfrentarse a alumnos en principiobastante problemáticos. 

El cine francés siempre ha mostrado interés por la enseñanza y sus cuitas, así que esta película es una más que se suma a una extensa lista que se remonta a obras maestras como Cero en conducta (1933), de Jean Vigo, Los cuatrocientos golpes (1950) y La piel dura (1976), de François Truffaut, Hoy empieza todo (1999), de Bertrand Tavernier, o las más recientes de Laurent Cantet: La clase (2008) y El taller de escritura (2017). Claro está que la que comentamos ahora está muy lejos de ellas en calidad y planteamientos, pero tiene algunos puntos a favor: el excelente trabajo de actores (brillante Denis Podalydès) y un cierto aire de comedia que despista un poco, pero le transmite algo de frescura a una narrativa algo acartonada y funcional del que supone el primer largometraje de Olivier Ayache-Vidal.

Roberto Sánchez

jueves, 6 de septiembre de 2018

Inmersión (Submergence, 2017)** Referencia esprés 8

Dir: Wim Wenders
Int: James McAvoy, Alicia Vikander, Alexander Siddig, Celyn Jones, Reda Kateb, Mohamed Hakeemshady, Clémentine Baert, Harvey Friedman, Matthew Gallagher, Godehard Giese, Andrea Guasch, Alex Hafner, Jess Liaudin, Adam Quintero, Jannik Schümann. 

James More (James McAvoy) es un ingeniero hidráulico que ha sido tomado como rehén en Somalia por terroristas  yihadistas, que sospechan que es un espía británico. Danielle ‘Danny’ Flinders (Alicia Vikander) es una biomatemática que trabaja en un proyecto de inmersión en las aguas más profundas de los océanos para demostrar su teoría sobre el origen de la vida en el planeta. Un año antes, James y Danny se conocieron en un hotel de la costa atlántica francesa y se enamoraron. Ahora, separados, Danny inicia una inmersión al fondo del océano sin saber si James sigue vivo. 

Ingenua, falsa e infantiloide. El gran maestro alemán no da con la clave para aproximarse a sus grandes logros de los años ochenta en las que firmó dos de mis películas preferidas: Paris, Texas (1984) o Cielo sobre Berlín (1987).

R. S.

En las estrellas (2018)***

Dir: Zoe Berriatúa
Int: Luis Callejo, Jorge Andreu, Macarena Gómez, Ingrid García Jonsson, Kiti Manver, María Morales, José Luis García Pérez, Pablo Turégano, Magüi Mira, Liz Lobato, Toni Rodriguez, Álvaro Roig.

Víctor (Luis Callejo) es un director de cine al que le superan sus propias desgracias. Es alcohólico, está en paro y terriblemente deprimido, en gran parte a causa de la muerte de su mujer. Sin embargo, Víctor sigue siendo el mejor en una cosa: contarle historias fantásticas a su hijo de nueve años, Ingmar (Jorge Andreu). Dichas historias son cada uno de los guiones que sueña con dirigir en un futuro, cuando reúna todos los recursos necesarios. Víctor e Ingmar comparten un presente lleno de tristeza y precariedad, pero también plagado de robots y localizaciones de películas que han visto juntos. A pesar de formar un gran equipo, sus problemas se multiplicarán cuando los demás empiecen a cuestionar su papel como padre.



Zoe Berriatúa tiene en su haber más de 60 trabajos como actor, siete cortometrajes y Los héroes del mal (2015), un largometraje previo al que comentamos, bastante apreciable, sobre la adolescencia,y la violencia 

Hay en la historia de En las estrellas un homenaje muy sentido a su padre Luciano Berriatúa, un cinéfilo de primer orden que dirigió dos largometrajes, El buscón (1979), adaptando a Quevedo y El lado oscuro (2002), con un guion e historia muy personales, que protagonizó Paul Naschy. Lo cierto es que su afición por el cine del periodo mudo y su indudable entrega no han llegado al gran público, pero muchos le agradecemos su pasión y sus investigaciones y documentales sobre el magistral realizador alemán F. W. Murnau (1888-1931).



Zoe Berriatúa nos ha contado un bello cuento que respira mucha verdad bajo la apariencia de la mirada infantil de sus dos protagonistas. Luis Callejo, siempre un eficiente actor, construye un personaje en el que muchos cinéfilos se verán reflejados (para bien y para mal) y es el transmisor del pernicioso virus de la adicción por el 7º Arte, ese que se ocupa de los sueños y las fantasías hechos realidad en imágenes...



Sin embargo, no todo es perfecto, la estructura de la narración es simplona (necesariamente infantil), dando saltos mecánicos entre la realidad y la fantasía/guion que le relata el padre al hijo. Si esa narración visual hubiera sido más fluida e imaginativa estaríamos ante una gran película, me atrevo a decir que próxima a aquel magistral cuento terrible titulado La noche del cazador (1955), única dirección de Charles Laughton.



No me voy a detener en las numerosas citas cinéfilas, que van de Méliès, a Coppola, pasando por las series B de ciencia ficción, o por el cine clásico de terror y que en general divierten a los cinéfilos y curiosos; pero sí destacaré como atractivo la banda sonora de Ivan Palomares, con un sinfonismo melódico al viejo estilo y el uso excelente que se hace de algunas composiciones de Benjamin Britten. 

Para pasar un buen rato y curarse de ciertas heridas que todos los cinéfilos tenemos. ¡Ah, desen prisa si quieren verla en pantalla grande!, sospecho que a la película de Zoe (aún con el apoyo de Álex de la Iglesia, en producción) puede pasarle lo mismo que a las de su personaje Victor...

-Aragonia- 

jueves, 30 de agosto de 2018

Mudo (Mute, 2018)** Referencia esprés 7

Dir: Duncan Jones
Int: Alexander Skarsgård, Paul Rudd, Justin Theroux, Florence Kasumba, Noel Clarke, Daniel Fathers, Livia Matthes, Kirsten Block, Gilbert Owuor, Alexander Yassin, Eugen Bauder, Seyneb Saleh, Nikki Lamborn, Robert Nickisch, Anja Karmanski, Robert Sheehan, Levi Eisenblätter, Rosie Shaw, Luisa Wolf.


El ingés Duncan Jones sorprendió agradablemente a los aficionados a la ciencia ficción con su minimalista pero brillante Moon (2009), ahora, aún teniendo sobreabundancia de gráficos digitales que le permiten mostrarnos el Berlín del próximo futuro, el resultado está más cerca de una serie B policíaca excasa de ideas originales que de la excelencia creativa e imaginativa de Moon

Cuando su novia desaparece, Leo (Alexander Skarsgård), el barman mudo de un club nocturno, intenta descubir por todos los medios que le ha pasado a su pareja, adentrándose en el sórdido submundo de un Berlín futurista (año 2056), donde sus acciones hablarán sin necesidad de palabras. Leo es un amish que oculta un pasado traumático, y ahora está sinceramente enamorado de una "bailarina" del mismo club de alterne en el que trabaja. Esa es la mediocre sorpresa narrativa de este ensayo de cine negro futurista, a millones de años luz de cualquiera de las versiones de Blade Runner, que parece ser su referencia más clara. Un producto Netflix.

Roberto Sánchez