Dir: Rodrigo Sorogoyen
Int: Antonio de la Torre, Josep Maria Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Mónica López, Bárbara Lennie, Luis Zahera, Francisco Reyes, María de Nati, Paco Revilla, Sonia Almarcha, David Lorente, Andrés Lima, Óscar de la Fuente, Laia Manzanares.
Rodrigo Sorogoyen nació en Madrid en 1981. Tiene una licenciatura en Historia en la Universidad Complutense de
Madrid, pero pronto empezó a interesarse por el 7º Arte. Después de pasar por varias escuelas de cine, acumuló
experiencia como realizador y guionista en varias series (Impares, entre 2008 y 2010, o La pecera de Eva, entre 2010 y 2011, por citar las más duraderas).
Su relación profesional con la zaragozana Isabel Peña se remonta a los tiempos de la serie Impares, con ella escribirá los guiones de tres películas excelentes: Stockholm (2013), Que Dios nos perdone (2016) y El reino
(2018).
En este último largometraje se nos cuenta una historia de ficción que sin embargo refleja con contundencia una peligrosa lacra que afecta peligrosamente a nuestra clase política, envuelta en una serie de tramas cuya realidad va mucho más allá de lo descrito con energia y buen hacer cinematográfico por Peña y Sorogoyen.
Manuel (Antonio de la Torre), un influyente vicesecretario autonómico que está a punto de dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco (Nacho Fresneda), uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer Ines (Mónica López) y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan.
El exquisito cuidado que los autores del guion han tenido no evita, si no todo lo contrario, reconocer los gestos, actitudes y actividades de algunos de nuestros políticos en los últimos años. Quizás ya hacía falta que el cine comercial español se fijara por fin en un tema, por otro lado, muy cinematográfico y si no que les pregunten a los norteamericanos que vienen relatando desde hace años las pésimas costumbres de los suyos. Les cito unos cuantos títulos ya míticos en torno a esa temática: El político (1949), de Robert Rossen, Todos los hombres del presidente (1976), de Alan J. Pakula, Poder absoluto (1997), de Clint Eastwood, La cortina de humo (1997), de Barry Levinson, Todos los hombres del rey (2006), de Steven Zaillian o, en una culminación paroxística, la brillante serie House of Cards (iniciada en 2013), creada por David Fincher y protagonizada por Kevin Spacey y Robin Wright.
Sorogoyen se rodea de un grupo de actores que recrean a la perfección ciertos usos y costumbres de los poderosos en los ámbitos de la política (regional y nacional). Brillantes (y ya no es novedad) están Antonio de la Torre y Bárbara Lennie (la periodista Amaia Marín) que soportan esa cámara cercana y nerviosa que escudriña sus gestos sin compasión e intentanto transmitir los sentimientos de estos personajes envueltos en tramas peligrosas para su integridad moral y, según los casos, física.
El objetivo principal de la película es denunciar las actividades de los políticos corruptos, pero no deja de lado a todos los demás. Es decir, la responsabilidad de los medios de comunicación, en algunos casos necesariamente complacientes, e implicitamente a nosotros, los espectadores, que no olvidemos somos los votantes y electores que a pesar de las numerosas y variadas corruptelas sigue confiando en personajes muy salpicados directa o indirectamente ya por esos numerosos casos que en el plano real resultaría ocioso citar.
Una realización (de Sorogoyen), un guion (de Sorogoyen y Peña) y un montaje (de Alberto del Campo, habitual colaborador de Sorogoyen) brillantes, las sólidas interpretaciones, y la actualidad del tema, convierten a El reino en una de las mejores películas españolas del año.
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia-
Dir: Marine Francen
Int: Geraldine Pailhas, Pauline Burlet, Iliana Zabeth, Alban Lenoir, Françoise Lebrun
La francesa Marine Francen se formó como historiadora y pronto empezó a trabajar en el cine, como asistente y directora de segunda unidad. Ha trabajado para James Ivory o para Michael Haneke, entre otros. Después de Les voisins (2010), su primer cortometraje, ha debutado en el campo del largometrajescon esta película inspirada en el relato corto L'Homme semence de autoría incierta, que firmó Violette Ailhaud, que probablemente protagonizó de verdad esta historia.
Violette (Pauline Burlet) está en edad de casarse cuando en 1852 su pueblo es brutalmente privado de todos sus hombres tras la represión ordenada por Napoleón III. Las mujeres pasan meses en aislamiento total. Desesperadas por ver a sus hombres de nuevo, hacen un juramento: si un hombre viene, será para todas. La vida debe continuar en el vientre de todas y cada una de ellas.
Con un estilo seco y eficiente, con una óptica feminista evidente, Marine Francen construye una historia diferente de corte naturalista y que, al parecer, se inspira en hechos reales, contados por una de sus protagonistas.
Pasó sin pena ni gloria en la cartelera zaragozana, pero tiene la suficiente calidad para que intenten recuperarla y además deberían estar pendientes de esta nueva realizadora francesa..
Roberto Sánchez.
Dir: Marta Díaz
Int: Gloria Muñoz, Pepa Aniorte, Carmen Flores, Juan Gea, Rocío Molina, Joaquín Núñez, Alejandro Albarracín, Manuel Morón, Rosario Pardo.
Después de cuatro cortometrajes y varios episodios de la serie del Canal Sur Brigada de fenómenos, Marta Díaz de Lope Díaz, debuta en el campo del largometraje con Mi querida cofradía.
Carmen (Gloria Muñoz) lleva más de 30 años desviviéndose por la hermandad de su pueblo y su sueño es convertirse en hermana mayor de la misma, siendo esto algo utópico en un círculo social aún en la actualidad representado por hombres principalmente. Después de producirse una votación, Ignacio (Juan Gea) es elegido hermano mayor y, tras un desafortunado accidente, Carmen lo deja inconsciente, tiene que esconderlo en su casa y asume con decisión la dirección de la cofradia, necesitada de liderazgo ante las inminentes celebraciones. Todo se complica cuando su hija discute con su marido, actual alcalde del pueblo, y decide volver a casa de su madre.
Una comedia de enredo que tiene como fondo el funcionamiento de las cofradías andaluzas, más una ligera crítica al machismo que impera en esos colectivos y algún momento hilarante que juega con el absurdo de las situaciones.
Poca cosa...
Roberto Sánchez
Dir: Chloé Zhao
Int: Brady Jandreau, Tim Jandreau, Lilly Jandreau, Cat Clifford, Terri Dawn Pourier, Lane Scott, Tanner Langdeau, James Calhoon, Derrick Janis.
The Rider demuestra que el cine no tiene fronteras de ningún tipo. Y el Western, tampoco.
Chloé Zhao, la directora y guionista de este peculiar y sutil Western nació en Pekín pero pasó su adolescencia en Brighton (Reino Unido). Estudió ciencias políticas en Mount Holyoke College, en Massachusetts (Estados Unidos), y después se inscribió en un programa de dirección de cine de la Universidad de Nueva York. Sus primeros trabajos fueron cuatro cortometrajes, debutando en la dirección de largometrajes con Songs My Brothers Taught Me (2015), un drama cuyo contexto ya era típico del Western y que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 2015. Que su atracción por ese mundo era poderosa, parece evidente al aproximarse, casi como una antropóloga al mundo del rodeo actual, reminiscencia de un mundo ya desaparecido o casi.
Se interpretan a sí mismos auténticos "vaqueros", jinetes de rodeo que con un evidente verismo nos muestran el lado duro de ese oficio anclado en las viejas tradiciones del Oeste de Estados Unidos. Jóvenes que dado el evidente riesgo físico de su oficio pueden quedar inválidos, deshauciados de la única actividad que conocen. Chloé Zhao se aproxima a ellos con delicadeza, pero sin dejar de lado un naturalismo casi documental.
Brady (Brady Jandreau), que fue una de las estrellas del rodeo y un talentoso entrenador de caballos, sufre un accidente que le incapacita para volver a montar. Cuando vuelve a casa se da cuenta de que lo único que quiere hacer es montar a caballo y participar en rodeos, lo que le frustra bastante. En un intento por retomar el control de su vida, Brady quiere recuperar sus hábitos, aunque el tremendo golpe que recibió en la cabeza le está pasando factura de un modo terrible.
Sorprende la habilidad de Zhao para lograr una convincente interpretación (brillante en el caso de Brady Jandreau) de actores no profesionales. También sorprende su buen hacer a la hora de captar la poesía de unos paisajes tan apegados a una forma de vida que se resiste, que quiere mantenerse fiel a la proximidad de los campos, praderas y montañas de una zona ya desaparecida en el tiempo y en el espacio de la actual América. Son especialmente duras y expresivas esas secuencias en las que Brady, tiene que dedicarse a trabajar en una galería comercial para sobrevivir. Allí, un hombre que se entiende perfectamente con los caballos, que se integra en la naturaleza con facilidad, parece dejar de existir, parece morir lentamente.
Una pequeña gran película, un pequeño gran Western. El género del Western ha muerto, ¡viva el Western!
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox-
Dir: Robert Schwentke
Int: Max Hubacher, Milan Peschel, Frederick Lau, Bernd Hölscher, Waldemar Kobus, Alexander Fehling, Samuel Finzi.
El director alemán Robert Schwentke, tiene una curiosa trayectoria. Viene de ser un director adaptado y "complaciente" con el sistema norteamericano de producción. En el seno de esa industria ha dirigido unas cuantas películas: Plan de vuelo: Desaparecida (2005), con Jodie Foster, Más allá del tiempo (2009), RED (2010), con Bruce Willis, R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal (2013), La serie Divergente: Insurgente (2015) y La serie Divergente: Leal (2016). Impecable, desde el punto de vista estrictamente formal, parecía siempre sujeto a los clichés y estructuras genéricas y, en definitiva, al servicio de las "majors". Este Der Hauptmann, su regreso a Alemania, ha sido, sin embargo, toda una sorpresa.
En un hipnótico blanco y negro (la dirección de fotografía es del siempre eficiente Florian Ballhaus) nos relata las andanzas de un joven soldado alemán, interpretado por Max Hubacher, que cómo muchos otros ha desertado del ejército ante el derrumbe absoluto del III Reich. Hambriento y desesperado, huyendo de la policía militar, se encontrará casualmente con un coche abandonado y una maleta que alberga un vistoso uniforme de oficial condecorado que le permitirá transformarse en Der Hauptmann. Su mala suerte ha cambiado e inmediatamente iniciará un recorrido dantesco por el infierno de la Alemania vencida, en la que comandará a un grupo de soldados convertidos en una jauria ¿humana?, capaz de reproducir en poco tiempo las mismas salvajadas (asesinatos indiscriminados y caprichosos, masacres, etc...) que el régimen del que estaba intentando escapar.
Que un realizador alemán (y guionista) se atreva a contarnos con desparpajo (y con un cierto aire de picaresca) lo que pasó en Alemania en los últimos meses de una guerra ya perdida, tiene su mérito, que además lo haga con una pericia formal indudable, ratifica la esperanza en que el 7º Arte sirva, además de entretenimiento, como una forma de creación artística que permita profundizar y analizar algunos temas tan complejos como el papel real y la psicología del pueblo alemán durante el ascenso del nazismo, la Segunda Guerra Mundial y su derrota. Quizás (no quiero tener razón), una explicación válida también para entender el renacer de las viejas tendencias racistas y xenófobas de las llamadas ¿nuevas? derechas nacionalistas en toda Europa.
Una película que indudablemente hay que ver y de la que no debe perserse ni un minuto de sus créditos finales. Ya entenderán por qué...
Roberto Sánchez
-Aragonia-