viernes, 23 de junio de 2017

Déjame salir (Get Out, 2017)***

Dir: Jordan Peele
Int: Daniel Kaluuya, Allison Williams, Catherine Keener, Bradley Whitford, Betty Gabriel, Caleb Landry Jones, Lyle Brocato, Ashley LeConte Campbell, Marcus Henderson, LilRel Howery, Gary Wayne Loper, Jeronimo Spinx, Rutherford Cravens.

Un joven afroamericano visita a la familia de su novia blanca, un matrimonio adinerado. Para Chris (Daniel Kaluuya) y su novia Rose (Allison Williams) ha llegado el momento de conocer a los futuros suegros, por lo que ella le invita a pasar un fin de semana en el campo con sus padres, Missy (Catherine Keener) y Dean (Bradley Whitford). Al principio, Chris piensa que el comportamiento extraño y "demasiado" complaciente de los padres se debe a su nerviosismo por la relación interracial de su hija, pero a medida que pasan las horas, una serie de descubrimientos cada vez más inquietantes le llevan a descubrir una verdad inimaginable.

Aunque pueda parecerlo, no estamos ante un remake del clásico Adivina quien viene a cenar esta noche (1967), de Stanley Kramer, con Spencer Tracy, Sidney Poitier y Katharine Hepburn. Sí es cierto que la temática racial está muy latente en este primer largometraje escrito y dirigido por el neoyorquino Jordan Peele (nacido en 1979), pero en realidad si no fuera por lo de la pareja interracial no habría posible comparación. Peele es un joven cineasta que hasta el momento se ha dedicado sobre todo a su faceta de actor, aunque sí ha trabajado como guionista y creativo para la televisión y en Keanu (2016), de Peter Atencio, un largometraje que mezcla acción y comedia, que no es demasiado recomendable.




Hay que reconocer que ha sido toda una sorpresa la solidez con la que va creando sus personajes y, lo más interesante, cómo se va haciendo realidad una trama aparentemente insensata, pero que oculta no pocas de las pervivencias de un  racismo tan arraigado en algunas zonas de Estados Unidos y que todavía persiste. Sin casi advertirlo, Peel nos va introduciendo en una trama bastante típica de las series "B" terroríficas o fantásticas. No le falta el sentido del humor, pero tamizado de tal forma que ni siquiera los comentarios chistosos de evidente mal gusto de Rod (LilRel Howery), amigo del protagonista, logran desviarnos de los sucesos que van sucediéndose con sorprendente lógica.



Sólo el final (que no puedo ni debo desvelar) me resulta demasiado apegado a las normas no escritas de las películas de terror al uso. Pero en conjunto estamos ante una película refrescante, inquietante y que está resultando muy apreciada por la crítica y también el público...

Roberto Sánchez

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

Cartas de la guerra (2016)****

Dir: Ivo Ferreira
Int: Miguel Nunes, Margarida Vila-Nova, Ricardo Pereira, João Pedro Vaz, João Pedro Mamede.
 
Cartas de la guerra está basada en un libro del renombrado autor portugués António Lobo Antunes. La novela epistolar, publicada en 2005, reúne las cartas que un joven soldado envió a su mujer desde Angola entre 1971 y 1973, durante la Guerra Colonial. Al igual que el propio Lobo Antunes, el joven soldado es médico y escritor en ciernes. 

Ivo Ferreira, nacido en Lisboa en 1975, es el director de esta interesante apuesta por un cine de gran pureza, pero con una gran carga literaria, pero que sabe ir más allá del texto. Cartas da guerra es su tercer largometraje de ficción, que se suma a un documental y cinco cortometrajes anteriores. 




Destaca la calidad poética de sus imágenes en blanco y negro, responsabilidad de João Ribeiro, que inspirándose en el texto de Lobo Antunes nos transmiten una impresión entre realista y mágica de este periodo de guerra en Angola previo a la descolonización portuguesa. Se trata de un periodo de la historia de nuestros vecinos que ha creado antecedentes y cicatrices todavía no bien curadas en la percepción del imperio colonial portugués en África. El enemigo (aquellos que luchan por la independencia y la revolución) aparece de cerca cuando se sufre un ataque, aunque no se le vea, o cuando se ejecuta a algunos prisioneros sin pelotón de fusilamiento ni desde luego juicio previo. Las imágenes resbalan como si fueran intrascendentes, creando un pozo inconsciente de lo inmotivado y confuso de la identidad de ese enemigo. Esas sensaciones se transmiten al espectador que termina por iniciarse en una suerte de trance, y produce un evidente contraste con el deseo amoroso expresado una y otra vez por Antonio (Miguel Nunes) en sus cartas, y en muchos casos escuchadas en la voz de su esposa, objeto de su deseo amoroso, Maria José (Margarida Vila-Nova), aunque parecen una ensoñación, la obsesión constante, un deseo del soldado que se siente perdido en una especie de purgatorio de vez en cuando sacudido por lo inesperado.




La historia se cuenta fundamentalmente desde la perspectiva de un médico militar blanco. En el ejército portugués, podemos comprobar que también hay algunos soldados negros, e incluso que una parte de la población indígena colabora con los representantes del gobierno colonial, y no se muestra ningún acontecimiento explícitamente racista salvo si se  quiere el rechazo de nuestro protagonista a permitir que una huérfana protegida por él (en la parte final del relato) vuelva con su familia africana al aparecer el abuelo. Quizás esta sea la manera de Lobo Antunes e Ivo Ferreiro de representar el paternalismo de los dirigentes blancos portugueses en sus relaciones coloniales en África: la creencia de que bajo su amparo estos pobres tercermundistas vivirían mejor...




El cine portugués es un gran desconocido para el público español, y no hay duda que lleva años aportando nombres imprescindibles en la historia del cine. Ivo Ferreira, el responsable del guión y la dirección de este filme, es un joven realizador de futuro incierto, pero que se ha atrevido con una forma de contar muy alejada de los parámetros del cine comercial actual. Por el modo "elíptico", casi poético de tratar la guerra recuerda a La delgada línea roja (1998), de Terrence Malick, adaptación muy personal de la novela de James Jones, muy alejada en las cuestiones literarias del estilo de Lobo Antunes. Pero, con seguridad, Ivo Ferreira ha aprendido mucho de la libertad de planteamientos de Manoel de Oliveira (1908-2015) o de João César Monteiro (1934-2003), dos cineastas puros, de gran personalidad, y siempre dispuestos a la experimentación,que dirigían sus filmes a un público no idiotizado, todavía capaz de captar, la ironía, la sugerencia, la estética sublime de algunos planos, la riqueza simbólica de las imágenes, la opción de adentrarse en los terrenos poéticos o en la reflexión filosófica; en definitiva, la apuesta por realizar un cine de calidad, pureza y sentido artístico y no entregarse a la complacencia de un mero espectáculo ocioso. Por cierto, Luis Betrán, en su página Vergerus (nuestro blog de cine preferido que además tenemos enlazado), ha iniciado, con un artículo sobre João César Monteiro, una estupenda serie de escritos sobre lo más destacado del cine portugués, que no deberían dejar de leer...

Antonia Bordonada
Roberto Sánchez

-Aragonia-

miércoles, 21 de junio de 2017

Norman, el hombre que lo conseguía todo (Norman: The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer, 2016)

Dir: Joseph Cedar 
Int: Richard Gere, Lior Ashkenazi, Michael Sheen, Charlotte Gainsbourg, Dan Stevens, Steve Buscemi, Jonathan Avigdori, Yehuda Almagor, Caitlin O'Connell, Hank Azaria, Harris Yulin, Miranda Bailey, Andrew Polk, Jorge Pupo, Maryann Urbano, Jay Patterson.


 El gran "conseguidor"                  


En primer lugar, habría que precisar que la traducción al español del título original de esta película sería algo así como: “El moderado ascenso y la trágica caída de un apañador de Nueva York” (The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer). Larguísimo título, que en España se ha optado por acortar y reducir al sencillo nombre propio de su personaje protagonista. A estas alturas, en el 2017, Richard Gere es una de esas estrellas de Hollywood que parece no tener ya que demostrar nada tras una carrera intensa, dilatada y exitosa. Fue un impecable American Gigolo a las órdenes de Paul Schrader allá por 1980. Después volvió a hacer soñar a todas las mujeres del planeta con Oficial y caballero (1982, Taylor Hackford) y Pretty Woman (1990). Bordeó la locura con Mister Jones (1993, Mike Figgis) y se metió en la piel del peligroso terrorista en The Jackal: El chacal (1987, Michael Caton Jones). Ha hecho excelentes musicales (Cotton Club, de Coppola y Chicago, de Rob Marshall) y, además de con Francis Ford Coppola, ha trabajado con otros excelentes directores (Lasse Hallström, Antoine Fuqua, Mira Nair, Robert Altman, Akira Kurosawa, Mark Rydell, y un largo etcétera...).



Ahora, y con una más que considerable edad a sus espaldas, el eterno galán se reinventa a sí mismo explorando otro tipo de papeles y personalidades complejas, como es el caso de este Norman. Tras habernos entregado un gran trabajo en la reciente Invisibles (2014, Oren Moverman), metiéndose de lleno en la piel de un indigente (filme que pasó bastante desapercibido en la cartelera), con Norman, Richard Gere se supera y nos ofrece el retrato de un tipo complejo: asesor, buscavidas, no sabemos si un semi-indigente, que se busca la vida consiguiendo “cosas” para los demás en la jungla de asfalto por excelencia: Nueva York. La gran ciudad deshumanizada, como ya ocurría en muchos de los filmes de los 60 y 70, se convierte en un personaje por sí misma, aportando un peso importante en la historia. El peculiar mundo de los judíos en Estados Unidos, un lobby tremendamente poderoso e influyente, se nos muestra también como en pocas películas, con el aliciente de poder disfrutar del siempre interesante Steve Buscemi en un papel más que curioso. Además de éste, destaca entre los secundarios la solvente presencia de la francesa Charlotte Gainsbourg, en un papel breve pero no menos importante dentro de la historia. 

Norman / Gere es un gran "conseguidor”. Teje toda una red de contactos y favores prestados y debidos, para ascender socialmente e introducirse en la “pomada” social y política con una habilidad pasmosa. Como él mismo dice: “Se nadar muy bien...”. Y, en efecto, Norman nada entre tiburones, desenvolviéndose como un delfín rápido y habilidoso. Ni siquiera tiene un despacho. Nadie sabe muy bien a qué se dedica en realidad. Con un tarjetero, un móvil y un pequeño portátil recorre las calles de La Gran Manzana en busca de oportunidades de negocio. Aquí en España, sólo tendría un cierto parecido con el espía Paesa, que encargó sus propias misas de difunto, aunque el español resultó mucho más hábil todavía para la intriga política y el embuste, quedando excelentemente retratado en el filme de Alberto Rodríguez, El hombre de las mil caras (2016), protagonizado por Eduard Fernández.



Gere nos regala de nuevo, en un registro diferente al de muchos de sus papeles, un trabajo impecable, lleno de matices, en el que su atractivo físico ya no es el peso fundamental, aunque el señor se conserva muy bien, todo hay que decirlo. Parece estar dispuesto a seguir por esta senda, y se ha puesto de nuevo a las órdenes de Oren Moverman (cineasta independiente con quien ya trabajó en Invisibles), para interpretar el filme La cena (2017), con  estreno previsto para finales de año. Un drama con toques de intriga basado en la homónima novela de Herman Koch. 

Con una excelente fotografía de Jaron Scharf, que nos muestra ese fascinante Nueva York que tan bien sabe retratar el gran cineasta neoyorquino Woody Allen, y una original partitura de Jun Miyake que incluye temas de folclore judío, Norman se mueve a medio camino entre el drama, el thriller político y ciertos atisbos de comedia, con un buen pulso narrativo a cargo de Joseph Cedar, un Cineasta y guionista israelí, marcado desde sus inicios por la temática judía y religiosa. Debuta en el 2000 con Time of favor, un drama con tintes bélicos. En 2004, sigue con La fogata, en la que vuelve a incidir en los problemas y costumbres arraigadas de la comunidad judía. En 2007, con Beaufort, logra ser nominado al Oscar como Mejor Película de habla no inglesa y se lleva el Oso de Plata ese mismo año como Mejor Director en Berlín con esta historia bélica de la guerra del Líbano. Con Pie de página (2011), es nuevamente nominado al Oscar en el apartado de habla no inglesa y se lleva el premio al mejor guión en el Festival de Cannes. Tras seis años de espera, Norman es su quinto largometraje y su primer trabajo con sello netamente norteamericano (con capital judío por supuesto), producido, entre otras empresas, por “Estrategias Oppenheimer” (quien decida ver la película sonreirá sin duda ante este curioso dato). 

Estamos ante un filme estructurado en actos, como si presenciáramos una obra teatral, que muestra con maestría el mundo de la política, con sus claros y oscuros y, como ya he dicho antes, con un formidable Richard Gere que va ganando enteros ya sobrepasada su madurez interpretativa. Una película distinta, inteligente y recomendable dentro de la soporífera cartelera pre-veraniega poblada ya por momias digitales, dibujos animados, surferos y vigilantes de playas que este año, vista la canícula reinante, van a reventar. 

Gonzalo J. Gonzalvo

-Aragonia, Palafox-

lunes, 19 de junio de 2017

La momia (2017)**

Dir: Alex Kurtzman
Int: Tom Cruise, Russell Crowe, Annabelle Wallis, Sofia Boutella, Jake Johnson, Courtney B. Vance, Marwan Kenzari, Javier Botet, Shina Shihoko Nagai, Solomon Taiwo Justified, Emily Ng, Jason Matthewson, Dylan Smith, Rez Kempton.



Los guionistas, David Koepp, Christopher McQuarrie, Dylan Kussman, partiendo de personajes y tramas desarrolladas por Jon Spaihts, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, han tenido que retomar la historia de La momia. Ya saben, hay que reinventarse, cambiarlo todo para seguir en un mismo escenario que, al menos en el cine sonoro, se remonta a la todavía inquietante The Mummy (1932), de Karl Freund, con el inolvidable Boris Karloff. La productora británica Hammer le hace un respetuoso homenaje a todo color en su versión de 1959, dirigida por Terence Fisher y protagonizada por los no menos míticos Christopher Lee y Peter Cushing; y con el nuevo milenio, aprovechándose de los trucajes digitales, la momia renació en varias entregas protagonizada por Brendan Fraser y Rachel Weisz (principalmente): Las de 1999 y 2001, dirigidas con sobrecogedor dinamismo por Stephen Sommers y la de 2008, ahora dirigida por Rob Cohen, se nos llevó a China (y sus propias momias, claro). 

La nueva versión de Kurtzman (avezado productor de series para la televisión y cine de corte fantástico y aventurero) ha pagado gustosamente el peaje de contar con Tom Cruise y Russell Crowe, para los que han construido un juguete con los necesarios espectáculos digitales. Aquí, una muestra más de ese cine / ocio, con algún resquicio de arte cinematográfico en su interior, pero en el que predomina la idea de un entretenimiento vaciado convenientemente de cualquier proceso de reflexión. Para darle cierta fuerza al personaje de Crowe, lo han llamado Dr.Henry Jekyll, el personaje concebido por Robert Louis Stevenson, convertido por obra y gracia del equipo de guionistas, en un superhéroe (o supervillano, que tanto monta...), que se enfrentará al aventurero Tim Morton / Tom Cruise. 



Aunque la única novedad (relativa) es el atractivo personaje de Ahmanet (Sofia Boutella), la verdadera protagonista que tiene que pugnar con los cabezas de cartel (Cruise, Crowe) y la insípida (y "guapita") ¿arqueóloga? Jenny Halsey (interpretada por Annabelle Wallis). 



Ahmanet es una antigua princesa egipcia cuyo destino le fue arrebatado injustamente, despertada inesperadamente por dos cazadores de tesoros (los personajes interpretados por Cruise y Jake Johnson) en la época actual, soporta una maldición que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años y se convierte en una poderosa amenaza. En realidad, una historia contada hasta la saciedad y que sólo se soporta si la sala de cine está convenientemente refrigerada. Por cierto, para completar el espectáculo (circense), puede consumirse en 3D y el nuevo  sistema de sonido ATMOS.

Roberto Sánchez

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

domingo, 18 de junio de 2017

American Pastoral (2016)**

Dir: Ewan McGregor
Int: Ewan McGregor, Jennifer Connelly, Dakota Fanning, Peter Riegert, Rupert Evans, Uzo Aduba, Molly Parker, Valorie Curry, Hannah Nordberg, Julia Silverman, Mark Hildreth, Samantha Mathis, David Strathairn, David Whalen, Corrie Daniele. 


Seymour Levov, “el Sueco”, es un exitoso hombre de negocios con una vida perfecta que ve como su estabilidad familiar peligra por la turbulenta situación política estadounidense de la década de los 60. La tormenta se desata cuando su hija Merry (Dakota Fanning) desaparece tras ser acusada de cometer un acto violento. Levov se dedicará a buscarla y a reunir a su familia, pero lo que va descubriendo le obligará a mirar más allá de la superficie y afrontar el caos que está forjando el mundo a su alrededor: ninguna familia americana volverá a ser la misma. 

El guión, escrito por John Romano adapta una excelente novela de Philip Roth, premio Pulitzer en 1997. Philip Roth ha sido llevado al cine con cierta regularidad, pero escasa fortuna. Ya en los años 70, su novela El lamento de Portnoy, llegó a la pantalla de manos de Ernest Lehman (Portnoy´s Lament, 1972), que no tuvo estreno en España, en el año 2003 se estrenó La mancha humana (de Robert Benton), la tercera parte de la "trilogía americana", iniciada precisamente por American Pastoral, y en 2008 fue la española Isabel Coixet la que se atrevió en Elegy, una novela del año 2006. No he visto otra más reciente, Indignation (2016), de James Schamus, según la novela homónima de 2008, pero no parece que se haya alcanzado a dar con las claves de un escritor con múltiples facetas y que además de retratar con ironía y sarcasmo la compleja adaptación de las familias de origen judío en suelo norteamericano, ha analizado en profundidad la reciente historia de un país con más tensiones sociales y políticas de las que han querido reconocerse en la "historia oficial".



La realización de Ewan McGregor, un experimentado actor escocés con evidente presencia y éxito en Hollywood, no deja de ser una ópera prima (y se nota, en este caso, para mal). Extremadamente correcta, desde el punto de vista formal (puesta en escena de rancio clasicismo), no corre riesgos, y, además, conduce a la historia hacia un relato bastante plano de corte familiar (orígenes judíos), favoreciendo muy poco su lectura como símbolo de una sociedad en tensión y a punto de estallar, una cuestión que implícitamente tenía una gran presencia en la novela. El hecho de respetar la estructura en flash-back tampoco aporta muy poco a la historia central, y no estoy haciendo ningún desvelamiento esencial para la trama. 



Los tres protagonistas principales (Mcgregor, Connelly y Fanning) tampoco podrán decir que han hecho uno de sus mejores trabajos. Casi siempre parecen fuera de lugar. El esfuerzo de ambientación histórica es, como en toda producción norteamericana (coproducida con Hong Kong, aunque no entiendo muy bien por qué, sospecho que las razones son de abaratamiento en la producción, utilización de sus estudios), más que correcto, pero no parece haber ayudado del todo a ponerse en situación a estos actores de los que podemos decir siendo comprensivos que están "algo despistados".  Ewan McGregor, no demuestra aquí, al contrario que otros actores británicos pasados a la realización de largos, ser un gran director de actores...


Hay que dejar claro que aunque está lejos de aprovechar las evidentes virtudes de la novela, la película es un buen contenedor de algunas de las ideas de Philip Roth, que seguirá esperando una buena adaptación al universo cinematográfico de sus creaciones literarias.

Roberto Sánchez

-Aragonia, Palafox-