martes, 28 de febrero de 2017

Fences (2016 )****

Director: Denzel Washington
Int: Denzel Washington, Viola Davis, Stephen Henderson, Jovan Adepo, Mykelti Williamson, 
Russell Hornsby, Saniyya Sidney


Denzel Washington (nacido en 1954) es quizás uno de los actores norteamericanos más reconocidos, con una trayectoria brillante que se remonta al año 1977, con sus primeras intervenciones para la televisión. Es una actor muy respetado y premiado que en el campo de la dirección cinematográfica sólo ha firmado tres largometrajes, incluyendo Fences. Los dos anteriores fueron Antwone Fisher (2002) y The Great Debaters (2007), dos ejemplos de su madurez creativa, aunque más destacables por el buen trabajo de actores (él incluido) que por otras cuestiones. 

Después de tener un éxito importante en Broadway con la obra teatral Fences del premio Pulitzar August Wilson, Denzel se decidió a dirigir su adapatción para el cine, apoyándose firmemente en el guión del mismo August Wilson. Seguramente este autor siempre ha tenido muy presente el espíritu de Tennessee Williams (1911-1983), uno de los autores teatrales que mejor ha diseccionado el espíritu norteamericano. August Wilson logra lo  mismo, pero fijando su mirada en las sectores afroamericanos más humildes, sin perder nunca la calidad de su texto literario y logrando una poderosa fuerza dramática en todas las situaciones planteadas.



Son los años 50, y Troy Maxson (Denzel Washington), un padre afroamericano, lucha contra los fuertes prejuicios raciales que le impidieron, en el pasado,  triunfar en el mundo del beisbol,  teniendo que convertirse en basurero para poder sacar adelante a su familia. Lo vamos a ver metido de lleno en una serie de eventos fundamentales para él y para los suyos. 



Denzel Washington, apoyándose en un trabajo sobresaliente de Viola Davis (Rose Maxson), Stepehen Henderson (Jim Bono), Jovan Adepo (Cory), Mykelti Williamson (Gabriel), Russell Hornsby (Lyons) y Saniyya Sidney (Raynell), saca adelante una película quizás demasiado dependiente de la obra teatral, pero que logra superarla sometiéndose a la eficiencia narrativa. En ningún momento se intenta llamar la atención con  recursos cinematográficos innecesarios. Se ha apostado por una puesta en escena sobria y de gran coherencía que potencia el disfrute de unos actores en estado de gracia, en la que la sabiduría de Denzel Washington como director de actores se hace muy evidente. 

Absolutamente recomendable verla (y escucharla) en versión original.

Roberto Sánchez  

-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia-

jueves, 23 de febrero de 2017

Jackie (2016 )***

Director: Pablo Larraín
Int: Natalie Portman, Peter Sarsgaard, Billy Crudup, John Hurt, Greta Gerwig, John Carroll Lynch, Richard E. Grant, Max Casella, Beth Grant, Caspar Phillipson, Julie Judd, Sara Verhagen, Sunnie Pelant, Hélène Kuhn, Deborah Findlay, Corey Johnson.


Esta película se centra en la ex primera dama estadounidense Jacqueline Kennedy (Natalie Portman). Transcurre toda su acción en los días inmediatamente posteriores al asesinato de JFK, en Dallas, el 22 de noviembre del año 1963.

Dirige el chileno Pablo Larraín, que ya ha firmado unas cuantas películas muy recomendables como No (2012) o El Club (2015), escribe el guión Noah Oppenheim, que había ejercido sobre todo como productor y  participado en los guiones de El corredor del laberinto (2014) y La serie divergente: Leal (2016), y tiene como principal productor a uno de los cineastas norteamericanos más peculiares del momento llamado Darren Aronofsky. Los más avispados deducirán, con estos datos, que no estamos ante un biopic más sobre la época de John F. Kennedy, Jack para sus amigos.

Pablo Larraín y Noah Oppenheim han decidido profundizar en el sentimiento de pérdida, de soledad y abandono que pudo sufrir Jacqueline Lee Bouvier (de soltera). Indirectamente vuelve a insistirse en ese aura "mítica" de los  Kennedy, en esa frustración que parece ser sufrieron muchos norteamericanos ante el asesinato de JFK, ante el breve y brillante periodo de esa nueva Camelot que quiso instaurar en América y el "Imperio" el nuevo rey Arturo/Jack. Con un estilo inesperado para una película biográfica e histórica, tanto que difícilmente podría encuadrarse en esos géneros complementarios, Larraín, Oppneheim y Aronofsky, con la excusa de una entrevista concedida a un periodista (Billy Crudup) van desgranando los sucesos inmediatamente posteriores al asesinato, y sobre todo los sentimientos de un personaje acosado por las difíciles circunstancias y que es reconstruido con una brillantez pasmosa por Natalie Portman, una seria candidata a ganar el Oscar a la mejor interpretación femenina (al que ya ha sido nominada).



Aunque a la película le cuesta arrancar, Larraín y compañía (sobre todo la Portman), logran ir dibujándonos ese sombrío panorama que dejó apesadumbrado a todo el "Reino",  y cómo, poco a poco,  fue asumiéndo Jackie su pérdida y la necesidad de seguir luchando, de seguir viva.


Jackie es una película sorprendente, irregular, pero para nada desdeñable. Si tenían la sensación de conocer demasiado bien esta historia, se equivocan. Larraín, Oppenheim, Aronofsky y la Portman han logrado penetrar en algunos aspectos de esa realidad,  contada del modo en que sólo puede hacerlo la ficción, la ensoñación y el relato poético, para aproximarse de ese modo indirecto a las aristas de la verdad que a todos nos afectan...

Roberto Sánchez  

-Aragonia, Cervantes, Puerto Venecia, Yelmo-

martes, 21 de febrero de 2017

La gran muralla (2017)*

Dir: Zhang Yimou
Int: Matt Damon, Pedro Pascal, Willem Dafoe, Andy Lau, Jing Tian, Zhang Hanyu, Eddie Peng, Lu Han, Kenny Lin, Ryan Zheng, Cheney Chen, Huang Xuan, Karry Wang, Vicky Yu, Liu Qiong.



Esta coproducción entre China y Estados Unidos se ha filmado en Quingdao (China) y Nueva Zelanda. Unos cuantos guionistas de prestigio como Tony Gilroy (uno de los creadores de la saga Bourne), Carlo Bernard (en la serie Narcos), Doug Miro (también en Narcos), Max Brooks (Guerra Mundial Z), Edward Zwick (El último samurái),o Marshall Herskovitz (también en El último samurái), se han inventado una sarta de tonterías y naderías a las que luego han intentado (sin éxito) dar algo de coherencia y sentido de la aventura. 

Las correrías de William (Matt Damon) y Tovar (el actor chileno Pedro Pascal) se han situado en el siglo XV en una China reinventada. Allí van a parar estos mercenarios, uno inglés  y el otro español, que son testigos directos, recién llegados, del misterio que rodea a la construcción de la Gran Muralla China; ambos descubrirán que no se construyó para mantener alejados a los mongoles, sino para algo más peligroso: se ha diseñado para contener la llegada de unos monstruos, que no parecen de este mundo, son ávidos devoradores de carne humana y, en realidad, amenazan a toda la humanidad.




Con esas premisas, y aun contando con la habilidad de Zhang Yimou para coreografiar las 
escenas de acción con numerosos extras, y a su brillante sentido de la estética, demostrados
sobradamente en películas como Hero (2002) o La casa de las dagas voladoras (2004), poco podía hacerse. De hecho, solamente los aspectos  más "circenses" pueden salvar ligeramente del ridículo a este espectáculo. 




Estamos ante lo peor de los dos "Imperios" (el chino y el yankee), orquestado por un gran director, en sus horas más bajas, o bien sometido a ese otro imperio que es el del capitalismo, y obligado por tanto a ponerse al servicio de un cine solo concebido como gran espectáculo, más allá de cualquier otra consideración.




Hacia tiempo que no veía algo tan ridículo, superficial y simplón. Una película que sólo parece alardear (de un modo torpe y confuso) del sentido de la disciplina y el patrioterismo del numerosos ejército chino, del lado bueno del mercenario norteamericano (perdón, inglés), y que deja claro que los latinos (el español) pueden ser excelentes "toreadores" de dragones y bastante traicioneros, llevados por la avaricia y la falta de esos ideales patrióticos que enaltecen la figura del "arquero inglesito". Todo un "coctail" de ideas simples, monstruos y guerreras voladoras, que termina por resultar indigesto...

A su vez hay un intento descarado de fusionar el tradicional cine chino de artes marciales y aventuras legendarias con las nuevas tendencias del cine fantástico. En esa línea no hay reparo en  tomar ideas y planteamientos (la épica, los seres monstruosos), por el lado de la recreación de la fantasía que han puesto muy de moda, la serie cinematográfica de El señor de los anillos, por un lado, o la serie televisiva Juego de tronos, por otro. Por cierto, la banda sonora es de Ramin Djawadi, el mismo compositor que tiene la popular serie inspirada en las novelas de George R.R. Martin, que todavía hace más evidente, en algunos momentos, lo que se pretendía lograr con La gran muralla.

Roberto Sánchez

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

lunes, 20 de febrero de 2017

El nacimiento de una nación (2016 )***

Director: Nate Parker
Int: Nate Parker, Armie Hammer, Jackie Earle Haley, Gabrielle Union, Aja Naomi King, Penelope Ann Miller, Aunjanue Ellis, Mark Boone Junior, Colman Domingo, Roger Guenveur Smith, Griffin Freeman, Jeryl Prescott, Steve Coulter, Katie Garfield, Cullen Moss, Aiden Flowers. 

Ambientada en Virginia, en 1831, treinta años antes del estallido de la Guerra de Secesión y basada en sucesos reales, narra la historia de Nat Turner (Nate Parker), un instruido esclavo y predicador cuyo propietario Samuel Turner (Armie Hammer), que atraviesa por dificultades económicas, acepta una oferta para utilizar a Nat para someter a esclavos rebeldes. A medida que va siendo testigo de innumerables atrocidades de las que son víctimas él mismo, su esposa Cherry (Aja Naomi King) y sus compañeros de esclavitud, Nat liderará una rebelión contra la esclavitud con la esperanza de llevar a su pueblo a la libertad.

Los norteamericanos, y en especial la población negra, vuelven al pasado para denunciar aquella situación de severa esclavitud cuyas terribles consecuencias pervivieron durante décadas(y en parte todavía están ahí) en el Sur de Estados Unidos. Pocas veces se habían ilustrado los motines y levantamientos anteriores a la Guerra Civil. Los esclavos negros humillados, asesinados y explotatados, incluso por los que parecían no odiarlos, buscaron el camino de la venganza. Es muy ilustrativo que sea un negro que aprendió a leer el que primero sea utilizado como predicador para así mejor someter a sus hermanos, y que ese mismo personaje termine comandando la rebelión.

Nate Parker (nacido en Virginia hace 37 años), un actor casi siempre secundario, debuta como realizador de largometrajes con The Birth of a Nation, reaprovechando con inteligencia el título de aquella otra película de 1915, del cuáquero David W. Griffith, una de las grandes de la historia del cine, uno de los mayores éxitos de público en su país, pero al mismo tiempo un canto en honor de los infames personajes del Ku Klux Klan, una reivindicación casi obscena del racismo. Nate Parker, nos permite ver la otra cara de la moneda, la terrible realidad que había detrás de las idílicas mansiones de Gone with the Wind



También el guión ha sido escrito por Nate Parker, partiendo de una historia escrita por él mismo y Jean McGianni Celestin, y se ha inspirado en ese personaje real (Nat Turner) que fue el protagonista de los sucesos de Southampton County, en la Virginia de 1831. La historia "blanca" seguía hablando de las masacres perpetradas por la población negra contra sus inocentes amos.., pero lo que nunca se había contado con claridad es lo que las provocó.


Nate Parker ha construido una película de gran eficiencia narrativa, sin añadidos inútiles y que nos relata el proceso de concienciación y motivación de Nat Turner con claridad. No hay medias tintas, y aunque esta cuestión se le ha criticado al director, guionista,  intérprete y protagosnista, probablemente, ya sólo era posible hacer un mínimo de justicia a esos hombres que se levantaron contra los que se hacían llamar sus amos. Nate Parker ha sabido acompañarse de un reparto de excelentes actores no muy conocidos (quizás a excepción de la estupenda Penelope Anne Miller) para recrear a amos y esclavos; y ha contado con el director norteamericano de fotografía Elliot Davis (con muy buenos trabajos en Crepúsculo y Yo soy Sam); y el británico Henry Jackman, que ha sabido inspirarse, y ser acompañado en muchos casos de los tradicionales y primigenios work song y spirituals de la población negra de Virginia. Por cierto encaja a la perfección el tema Strange Fruit, cantado con la perfección habitual por Nina Simone, una de las divas del jazz y el blues, que más veces denunciaron el racismo en su país.



Vamos, que no es otra película más de la Guerra Civil (Norteamericana), ni un repaso a la serie renovada de Raíces (rehecha en 2016, inspirada de nuevo en la novela de Alex Haley, como el viejo y popular serial de 1977). Estamos ante una puesta al día de la memoria histórica de un pueblo que sufrió la esclavitud. Estados Unidos tiene algunas partes de su historia manchadas por el deshonor y la vergüenza, y aunque les cuesta recordarlas y reconocerlas, poco a poco, y gracias al poder del cine en algunos casos, van saliendo a la luz. Algo podemos aprender de ellos y su cine, que no sea el mero espectáculo comercial, de ese cine "hamburguesa", que suele predominar en las carteleras. Parece que también saben mostrar esos momentos de su historia que no resultan nada halagueños...


Roberto Sánchez  

-Aragonia-

Cincuenta sombras más oscuras (2016)*

Dir: James Foley
Int: Dakota Johnson, Jamie Dornan, Bella Heathcote, Kim Basinger, Hugh Dancy, Eric Johnson, Max Martini, Eloise Mumford, Luke Grimes, Rita Ora, Tyler Hoechlin, Marcia Gay Harden, Fay Masterson, Robinne Lee.

La sombra de la telenovela es alargada...  

Acompañada de la correspondiente y masiva campaña publicitaria, llega la segunda parte de la trilogía de Cincuenta sombras de Grey basada en el éxito comercial de la autora británica E. L. James, que en 2011 revolucionó el mercado de best seller con su primera novela de una serie de cuatro que tratan la relación sado masoquista entre la joven Anastasia Steele y el magnate Christian Grey. Vuelven a protagonizarla en la gran pantalla por los jóvenes y apuestos Dakota Johnson (a la sazón, hija de Don Johnson y Melanie Griffith) y Jamie Dornan, actor procedente de la televisión británica con unos diez años de carrera fílmica con altibajos. Dakota, apareció por primera vez en la pantalla de la mano de Antonio Banderas, como director (su padrasto en aquel momento), en Crazy on Alabama (1999), y a pesar de su juventud, cuenta con una ya dilatada carrera (y no piensen mal por lo de dilatada, mentes sucias) en la que se puede destacar el reciente thriler criminal Black Mask (2015, Scott Cooper) protagonizado por un irreconocible Johnny Depp. 

La trilogía de E. L. James llevada al cine, arranca en 2015 con la pésima Cincuenta sombras de Grey dirigida por un tal Sam Taylor-Johnson, siendo Nowhere Boy (2011), biopic sobre el músico John Lennon, su trabajo más notable hasta la fecha y, por lo demás, con una filmografía olvidable. Partiendo de la base de que la novela de marras ya me parece de baja calidad, y su éxito comercial  entronca con el folletín y las novelas del corazón, pero con un inteligente ingrediente comercial añadido al introducir en la historia de “amor” el BDSM  (el mundo del bondage y del sado-masoquismo) de una manera light y con un toque de glamour y sofisticación, un producto más soft que hard destinado a marujas/os y adictas/os a la novela rosa, que abren los ojos como platos ante un pseudo porno que en realidad es superado por algunos anuncios de perfume, con escenas mucho más excitantes desde luego que las de esta película, perfecta para ver después de comer un buen cocido y echarse una siesta en el cine. 



En esta segunda parte de la trilogía, dirige James Folley, famoso por responsabilizarse de las exitosas series de Netflix y NBC respectivamente House of Cards y Hannibal (ambas del 2013). Director que ha tenido a sus órdenes a estrellas como Bruce Willis o Dustin Hofmann en títulos como Seduciendo a un extraño (2007) o Confidence (2003), y que no estaban mal. Ni siquiera parece éste un filme del propio Folley, que ha debido tener una clara imposición de las productoras para mantener el tono inicial de la trilogía, lo que resulta un desacierto y una verdadera pena, pues probablemente podría haber hecho con libertad un producto mucho más digno e interesante. Todo el filme de hecho, parece una sucesión de anuncios o videoclips de ropa, colonias y lencería cara, con ambos modelos dándose el lote con la ayuda de ciertos artilugios sado nuevecitos que parecen recién comprados en cualquier tienda especializada, y con el fondo musical de la banda sonora de Gran Hermano.  

El argumento, tampoco es nada nuevo. Tiburón de los negocios sádico y guapete que intenta recuperar a su amante sumisa, guapa y que se hace la tontita (pues sabe que vuelve con quien vuelve), pues el tipo no va a cambiar ni a reformarse. Dominante, celoso, violento y controlador; vamos un maltratador en toda regla de los que detiene la policía y la Guardia Civil por violencia machista contra la mujer cada dos por tres. Conste que el BDSM es una práctica sexual que considero totalmente respetable para quien le guste disfrutar con el dolor y la humillación, y que algunos/as llegan a hacer de ella un arte tanto en su papel de "Dómina" como en el de "Amo". Pero ésto ni siquiera importa. Aquí, como digo no se profundiza en nada, todo es light y superficial, como en una telenovela folletinesca. No hay tensión, ni excitación, ni morbo ni nada que pueda justificar el inclasificable éxito literario y, sobre  todo, cinematográfico de esta saga; por no hablar del papel ridículo, sumiso y mediocre de la protagonista, que deja a la mujer actual y, se supone preparada, a la altura del barro. El Grey de marras es un niñato rico y creído que lo tiene todo y las mujeres son para él un trofeo más en su vitrina de millonario guaperas. Pero ni siquiera su personaje llega a resultar ni empático ni odioso, porque tiene la misma carga de profundidad que un modelo masculino de anuncio de Calvin Klein. 

Desgraciadamente, ya está lista para estrenar el 9 de febrero de 2018 la tercera parte, Cincuenta sombras liberadas, que volverá a dirigir Folley, supongo, por una más que sustanciosa cifra. Lo dicho, si quieren enriquecer aún más a la autora de las novelas, a Universal Pictures y al director, vayan a ver estas “50 sombras más oscuras”. Si, cuando hay más de diez minutos de publicidad en la época navideña no cambian de canal de TV, también. El resto de espectadores, mejor no pierdan ni su tiempo ni su dinero y, por supuesto, amantes de ese séptimo arte llamado cine, abstenerse para evitar indigestiones, enfados y cabreos...eso sí...a no ser que les apetezca echar una buena siesta y tengan una sala a mano para sumergirse en las más oscuras sombras de este peñazo. 

Gonzalo J. Gonzalvo.


-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-