miércoles, 29 de julio de 2015
Del revés (Inside Out) (2015)***
Dir: Pete Docter, Ronaldo Del Carmen
Estamos ante una historia dirigida por Pete Docter y Ronaldo Del Carmen. Docter es, sin duda, una de las grandes figuras de Pixar (ahora Pixar/Disney). El ha sido uno de los máximos responsables de algunas de las más logradas películas de animación de los últimos años producidas por la compañia de John Lasseter. Como director y/o guionista ha estado presente en Toy Story (1995), Toy Story 2 (1999), Monstruos, S. A. (2001), WALL.E. Batallón de limpieza (2008) y especialmente en Up (2009), cuyo inicio guarda una muestra de cine de gran calidad, un bello flash back en blanco y negro que cuenta una delicada y eterna historia de amor en ¡blanco y negro!, aunque luego tenga que hacer las necesarias concesiones ya estereotipadas para el cine infantil, ámbito en el que parece tienen que quedarse necesariamente este tipo de producciones. Y,en ese sentido, Inside Out, vuelve a ser
excesivamente esquemática para poder aproximarse a la obra maestra que han creído vislumbrar algunos. El extenso equipo de guionistas, formado por los dos directores (Docter y Del Carmen), Meg LeFauve, Josh Cooley, y los diálogos adicionales de la actriz y cómica Amy Poehler (la voz de Joy, "Alegría") y Bill Hader (la voz de Fear, "Miedo"), algunos de los personajes que se mueven en el interior de la conciencia/mente de Riley, la protagonista.
Hacerse mayor puede ser un camino lleno de obstáculos. Riley (con la voz de la joven Kaitlyn Dias) debe dejar el Medio Oeste cuando su padre consigue un nuevo trabajo en San Francisco. Ella se deja guiar por sus emociones: Alegría, Miedo, Ira, Asco y Tristeza, e intentará adaptarse a su nueva vida en San Francisco, pero el caos se instala en los Cuarteles Generales de las emociones. Aunque Alegría, la emoción principal, intenta mantener una actitud positiva, las demás emociones chocan a la hora de decidir cómo actuar en una nueva ciudad, un nuevo hogar y una nueva escuela.
No era fácil conjugar lo que en ocasiones parece un manual infantilizado de psicología, con una película emotiva, llena de incidentes y aventuras. Ese reto ha sido logrado sobradamente. Los más jóvenes no se aburrirán, los demás tendrán que sufrir bastante el esquematismo ya citado y aguantar una trama argumental que probablemente se habría resuelto, sin las persecuciones, destrucciones y "gadgets" visuales en 30 minutos.
Resumiendo: Pixar ya ha caído (y probablemente sin demasiadas reticencias) en las garras
normalizadoras del Imperio Disney. Los dividendos siguen siendo buenos, la creatividad cada vez parece más domada y sometida. Quedan destellos de la originalidad que Lasseter, Docter y otros de la banda original de Pixar que ya mostraron en algunas de las películas anteriormente citadas, pero sólo eso...destellos...
Roberto Sánchez
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Eternal (Self/less, 2015)**
Dir: Tarsem Singh
Int: Ryan Reynolds, Ben Kingsley, Matthew Goode, Natalie Martinez, Victor Garber, Derek Luke, Michelle Dockery, Teri Wyble, Sandra Ellis Lafferty, Gary Weeks, Brendan McCarthy.
Tarsem Singh dirigió en el año 2000 La celda, con Jennifer López como protagonista, un thriller de carácter sobrenatural que solamente obtuvo una nominación al Oscar por el mejor maquillaje y que, para mí, no pasaba del aprobado. En estos 15 años que han transcurrido desde el nuevo milenio y, tras habernos entregado su versión de Blancanieves en el 2012, con Julia Roberts haciendo el papel de una particular madrastra, nos llega ahora este Eternal. Sobre toda la historia planea el mito de Frankenstein y esa obsesión científica por lograr la inmortalidad y devolver a la vida a un ser desposeído de la misma, con la recompensa de aproximarse al poder de un dios creador. En este sentido Eternal se mueve entre una mezcla de géneros confusa que englobaría el fantástico y el thriller. En cuanto a la galería de personajes, destacan por encima del resto dos de ellos: por un lado, el científico, alter ego de ese pseudo doctor Frankenstein, interpretado con solvencia por el actor Matthew Goode. Por otro, tenemos al protagonista, inicialmente interpretado por el magnífico actor Ben Kingsley, (al que recientemente hemos podido ver en cartelera interpretando un papel muy diferente a este, el de un taxista hindú que trabaja por las calles de Nueva York en el último trabajo de la realizadora catalana Isabel Coixet Aprendiendo a conducir). Pues bien, ambos, Goode y Kingsley, están a buen nivel interpretativo. El problema comienza cuando tenemos que creernos que Kingsley pueda transformarse en Ryan Reynolds, que aunque no es un mal actor (estaba bastante bien en Enterrado/Buried, dirigida por el español Rodrigo Cortés hace 5 años), no convence al espectador. Son dos actores muy distintos a todos los niveles y cuesta mucho asimilar que, dentro de él sigue el bueno de Ben intentando proseguir su vida con todo un nuevo abanico de posibilidades a su alcance. A partir de ahí (transformación que se produce muy pronto dentro del transcurso de la película), todo se hace bastante cuesta arriba y, a pesar de que hay buenas escenas de acción, éste thriller de tono sobrenatural no consigue pasar, al menos para mí, del aprobado raspado. La historia, sin duda, plantea dilemas morales sobre la vejez, la identidad y el mercantilismo de la investigación científica, entre otros, que daban sin duda para haber construido un filme mucho más interesante e inquietante que este Eternal. Además, es más que evidente, el plagio argumental que este cineasta realiza del film Plan diabólico (Seconds, 1966), extraordinario filme de John Frankenheimer en blanco y negro, con una maravillosa fotografía de James Wong Howe (nominada al Oscar), que estuvo a punto de llevarse la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1966.
Por todo ello considero que Eternal, a pesar de poseer ciertas virtudes desaprovechadas, resulta un film solamente recomendable para forofos recalcitrantes de los thrillers futuristas o de ciencia ficción, o de seguidores de este director que, en ocasiones ha tenido destellos artísticos. No es este el caso, aunque la figura del gran actor Ben Kingsley es una presencia destacable en esta cinta, él solo no puede mantener ni levantar una historia de la que desaparece a partir del primer cuarto de hora de proyección.
Gonzalo J Gonzalvo
-Aragonia, Yelmo-
Int: Ryan Reynolds, Ben Kingsley, Matthew Goode, Natalie Martinez, Victor Garber, Derek Luke, Michelle Dockery, Teri Wyble, Sandra Ellis Lafferty, Gary Weeks, Brendan McCarthy.
Tarsem Singh dirigió en el año 2000 La celda, con Jennifer López como protagonista, un thriller de carácter sobrenatural que solamente obtuvo una nominación al Oscar por el mejor maquillaje y que, para mí, no pasaba del aprobado. En estos 15 años que han transcurrido desde el nuevo milenio y, tras habernos entregado su versión de Blancanieves en el 2012, con Julia Roberts haciendo el papel de una particular madrastra, nos llega ahora este Eternal. Sobre toda la historia planea el mito de Frankenstein y esa obsesión científica por lograr la inmortalidad y devolver a la vida a un ser desposeído de la misma, con la recompensa de aproximarse al poder de un dios creador. En este sentido Eternal se mueve entre una mezcla de géneros confusa que englobaría el fantástico y el thriller. En cuanto a la galería de personajes, destacan por encima del resto dos de ellos: por un lado, el científico, alter ego de ese pseudo doctor Frankenstein, interpretado con solvencia por el actor Matthew Goode. Por otro, tenemos al protagonista, inicialmente interpretado por el magnífico actor Ben Kingsley, (al que recientemente hemos podido ver en cartelera interpretando un papel muy diferente a este, el de un taxista hindú que trabaja por las calles de Nueva York en el último trabajo de la realizadora catalana Isabel Coixet Aprendiendo a conducir). Pues bien, ambos, Goode y Kingsley, están a buen nivel interpretativo. El problema comienza cuando tenemos que creernos que Kingsley pueda transformarse en Ryan Reynolds, que aunque no es un mal actor (estaba bastante bien en Enterrado/Buried, dirigida por el español Rodrigo Cortés hace 5 años), no convence al espectador. Son dos actores muy distintos a todos los niveles y cuesta mucho asimilar que, dentro de él sigue el bueno de Ben intentando proseguir su vida con todo un nuevo abanico de posibilidades a su alcance. A partir de ahí (transformación que se produce muy pronto dentro del transcurso de la película), todo se hace bastante cuesta arriba y, a pesar de que hay buenas escenas de acción, éste thriller de tono sobrenatural no consigue pasar, al menos para mí, del aprobado raspado. La historia, sin duda, plantea dilemas morales sobre la vejez, la identidad y el mercantilismo de la investigación científica, entre otros, que daban sin duda para haber construido un filme mucho más interesante e inquietante que este Eternal. Además, es más que evidente, el plagio argumental que este cineasta realiza del film Plan diabólico (Seconds, 1966), extraordinario filme de John Frankenheimer en blanco y negro, con una maravillosa fotografía de James Wong Howe (nominada al Oscar), que estuvo a punto de llevarse la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1966.
Por todo ello considero que Eternal, a pesar de poseer ciertas virtudes desaprovechadas, resulta un film solamente recomendable para forofos recalcitrantes de los thrillers futuristas o de ciencia ficción, o de seguidores de este director que, en ocasiones ha tenido destellos artísticos. No es este el caso, aunque la figura del gran actor Ben Kingsley es una presencia destacable en esta cinta, él solo no puede mantener ni levantar una historia de la que desaparece a partir del primer cuarto de hora de proyección.
Gonzalo J Gonzalvo
-Aragonia, Yelmo-
sábado, 18 de julio de 2015
Aprendiendo a conducir (Learning to Drive, 2014)***
Dir: Isabel Coixet
Int: Ben Kingsley, Patricia Clarkson, Grace Gummer, Sarita Choudhury, Jake Weber, Samantha Bee, Daniela Lavender, Matt Salinger, Michael Mantell.
Isabel Coixet es una realizadora catalana que comienza a dirigir en los años 80 y por su primer largo, Demasiado viejo para morir joven (1988), es ya nominada en los Goya como mejor director novel. En el año 2003 dirigirá esa maravilla titulada Mi vida sin mí, que obtiene dos Premios Goya y resulta nominada a mejor película y directora de los Premios del Cine Europeo. Directora acusada de realizar un cine demasiado irregular, pero que yo considero siempre estéticamente muy hermoso y con una visión dotada de una sensibilidad especial, la Coixet reunió ya en su film Elegy a estos dos grandes actores: Ben Kingsley y Patricia Clarkson. Dos veteranos con un largo recorrido que han trabajado con excelentes directores. A ella pudimos verla en títulos como Los intocables de Eliot Ness, Dogville, La milla verde, o Shutter Island. A Kingsley lo disfrutamos en aquella mágica interpretación de Mahatma Gandhi que le dio el Oscar allá por 1982, y después en títulos como el Oliver Twist de Polanski y en la también magnífica La lista de Schindler. Después de rodar con ambos actores, Isabel Coixet se consolidó como directora a nivel internacional un año después con su Mapa de los sonidos de Tokio, dejando patente un estilo visual preciosista y delicado, y su personal voz a nivel mundial (nominada ese año a la Palma de Oro del Festival de Cannes como mejor película). Posterior a esta Aprendiendo a conducir, tiene pendiente de estrenar el filme Nadie quiere la noche, en el que repite con la actriz japonesa Rinko Kikuchi (con la que ya trabajó con excelentes resultados en Mapa de los sonidos de Tokio). En Aprendiendo a conducir, Wendy (Patricia Clarkson) una crítica literaria de Nueva York que vive en Manhattan, decide lanzarse a la aventura de conducir un vehículo por esa enorme metrópoli con la ayuda de Darwan (Ben Kingsley), un taxista hindú de la etnia sij. A partir de ahí se creará una relación muy especial entre los dos que servirá para que ambos aprendan cosas el uno del otro y se apoyen mutuamente, y de este modo puedan afrontar un nuevo período de su madurez vital con nuevas perspectivas e ilusión. Isabel Coixet logra diseñar un retrato rico en matices, manteniendo el sello personal de ambos personajes protagonistas, alejándolos de estereotipos cómicos simplones. En este sentido Aprendiendo a conducir se erige en una comedia con trasfondo dramático, divertida, sutil, y dotada de una clase que la pone bastante por encima de las habituales comedias facilonas perpetradas por algunos directores españoles, empeñados en crear una saga interminable con títulos que aducen a múltiples apellidos vascos, catalanes, gallegos, etcétera.
He de reconocer que no me gustan todas las películas de ésta peculiar realizadora, aunque ya he dicho en este artículo cuáles son mis preferidas. No obstante, es indudable que la Coixet realiza un cine cuidado y de notable calidad artística que mantiene siempre un sello propio, mas allá de los géneros y temáticas a las que se enfrente. Por todo ello, y teniendo en cuenta la cantidad de comedias insulsas que pueblan la cartelera veraniega ,sin duda, Aprendiendo a conducir es una película más que recomendable , una buena comedia con la que disfrutarán, vivirán emociones, reirán y saldrán de la sala de cine con una gran sonrisa. Y eso, que duda cabe, no es moco de pavo.
Gonzalo J. Gonzalvo.
-Palafox-
Int: Ben Kingsley, Patricia Clarkson, Grace Gummer, Sarita Choudhury, Jake Weber, Samantha Bee, Daniela Lavender, Matt Salinger, Michael Mantell.
Isabel Coixet es una realizadora catalana que comienza a dirigir en los años 80 y por su primer largo, Demasiado viejo para morir joven (1988), es ya nominada en los Goya como mejor director novel. En el año 2003 dirigirá esa maravilla titulada Mi vida sin mí, que obtiene dos Premios Goya y resulta nominada a mejor película y directora de los Premios del Cine Europeo. Directora acusada de realizar un cine demasiado irregular, pero que yo considero siempre estéticamente muy hermoso y con una visión dotada de una sensibilidad especial, la Coixet reunió ya en su film Elegy a estos dos grandes actores: Ben Kingsley y Patricia Clarkson. Dos veteranos con un largo recorrido que han trabajado con excelentes directores. A ella pudimos verla en títulos como Los intocables de Eliot Ness, Dogville, La milla verde, o Shutter Island. A Kingsley lo disfrutamos en aquella mágica interpretación de Mahatma Gandhi que le dio el Oscar allá por 1982, y después en títulos como el Oliver Twist de Polanski y en la también magnífica La lista de Schindler. Después de rodar con ambos actores, Isabel Coixet se consolidó como directora a nivel internacional un año después con su Mapa de los sonidos de Tokio, dejando patente un estilo visual preciosista y delicado, y su personal voz a nivel mundial (nominada ese año a la Palma de Oro del Festival de Cannes como mejor película). Posterior a esta Aprendiendo a conducir, tiene pendiente de estrenar el filme Nadie quiere la noche, en el que repite con la actriz japonesa Rinko Kikuchi (con la que ya trabajó con excelentes resultados en Mapa de los sonidos de Tokio). En Aprendiendo a conducir, Wendy (Patricia Clarkson) una crítica literaria de Nueva York que vive en Manhattan, decide lanzarse a la aventura de conducir un vehículo por esa enorme metrópoli con la ayuda de Darwan (Ben Kingsley), un taxista hindú de la etnia sij. A partir de ahí se creará una relación muy especial entre los dos que servirá para que ambos aprendan cosas el uno del otro y se apoyen mutuamente, y de este modo puedan afrontar un nuevo período de su madurez vital con nuevas perspectivas e ilusión. Isabel Coixet logra diseñar un retrato rico en matices, manteniendo el sello personal de ambos personajes protagonistas, alejándolos de estereotipos cómicos simplones. En este sentido Aprendiendo a conducir se erige en una comedia con trasfondo dramático, divertida, sutil, y dotada de una clase que la pone bastante por encima de las habituales comedias facilonas perpetradas por algunos directores españoles, empeñados en crear una saga interminable con títulos que aducen a múltiples apellidos vascos, catalanes, gallegos, etcétera.
He de reconocer que no me gustan todas las películas de ésta peculiar realizadora, aunque ya he dicho en este artículo cuáles son mis preferidas. No obstante, es indudable que la Coixet realiza un cine cuidado y de notable calidad artística que mantiene siempre un sello propio, mas allá de los géneros y temáticas a las que se enfrente. Por todo ello, y teniendo en cuenta la cantidad de comedias insulsas que pueblan la cartelera veraniega ,sin duda, Aprendiendo a conducir es una película más que recomendable , una buena comedia con la que disfrutarán, vivirán emociones, reirán y saldrán de la sala de cine con una gran sonrisa. Y eso, que duda cabe, no es moco de pavo.
Gonzalo J. Gonzalvo.
-Palafox-
lunes, 13 de julio de 2015
Terminator Génesis (2014)**
Dir: Alan Taylor
Int: Emilia Clarke, Arnold Schwarzenegger, Jason Clarke, Jai Courtney, J.K. Simmons, Dayo Okeniyi, Lee Byung-Hun, Matt Smith, Michael Gladis, Sandrine Holt, Natalie Stephany Aguilar, Teri Wyble, Brett Azar, Starlette Miariaunii, Nolan Gross.
Año 2032. La guerra del futuro se está librando y un grupo de rebeldes humanos tiene el sistema de inteligencia artificial Skynet contra las cuerdas. John Connor (Jason Clarke) es el líder de la resistencia, y Kyle Reese (Jai Courtney) es su fiel soldado, criado en las ruinas de una postapocalíptica California. Para salvaguardar el futuro, Connor envía a Reese a 1984 para salvar a su madre, Sarah (Emilia Clarke) de un Terminator programado para matarla con el fin de que no llegue a dar a luz a John. Pero lo que Reese encuentra en el otro lado no es como él esperaba...
Ahora el guión es de Laeta Kalogridis y Patrick Lussier. Y le ha tocado a Alan Taylor ser el director, que se encargó previamente de Thor: El mundo oscuro (2013) y episodios de series como Los Soprano, Juego de tronos o Mad Men. Es un buen artesano puesto al mando de un artefacto sin pies ni cabeza que a duras penas ha convertido en algo medianamente consumible. Las referencias continuas a las anteriores entregas y la presencia autoparódica de Arnold Schwarzenegger ayudan a soportar algo mejor la función; pero hay sagas cinematográficas irrecuperables y esta parece claramente una de ellas. El esfuerzo por desarrollar las posibles paradojas espaciotemporales planteadas en el inicio de la serie por la ya mítica Terminator (1984) de James Cameron, y otros conceptos semejantes relacionados con el miedo a las máquinas, me ha producido una sensación de hastío continuada, difícil de superar. También hay una clara voluntad de recupera ese aire de serie B, que tuvo en sus inicios, pero ahora lo único que nos logra transmitir con ese planteamiento es que el presupuesto para los efectos especiales no era especialmente elevado.
Roberto Sánchez.
-Aragonia,C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Int: Emilia Clarke, Arnold Schwarzenegger, Jason Clarke, Jai Courtney, J.K. Simmons, Dayo Okeniyi, Lee Byung-Hun, Matt Smith, Michael Gladis, Sandrine Holt, Natalie Stephany Aguilar, Teri Wyble, Brett Azar, Starlette Miariaunii, Nolan Gross.
Año 2032. La guerra del futuro se está librando y un grupo de rebeldes humanos tiene el sistema de inteligencia artificial Skynet contra las cuerdas. John Connor (Jason Clarke) es el líder de la resistencia, y Kyle Reese (Jai Courtney) es su fiel soldado, criado en las ruinas de una postapocalíptica California. Para salvaguardar el futuro, Connor envía a Reese a 1984 para salvar a su madre, Sarah (Emilia Clarke) de un Terminator programado para matarla con el fin de que no llegue a dar a luz a John. Pero lo que Reese encuentra en el otro lado no es como él esperaba...
Ahora el guión es de Laeta Kalogridis y Patrick Lussier. Y le ha tocado a Alan Taylor ser el director, que se encargó previamente de Thor: El mundo oscuro (2013) y episodios de series como Los Soprano, Juego de tronos o Mad Men. Es un buen artesano puesto al mando de un artefacto sin pies ni cabeza que a duras penas ha convertido en algo medianamente consumible. Las referencias continuas a las anteriores entregas y la presencia autoparódica de Arnold Schwarzenegger ayudan a soportar algo mejor la función; pero hay sagas cinematográficas irrecuperables y esta parece claramente una de ellas. El esfuerzo por desarrollar las posibles paradojas espaciotemporales planteadas en el inicio de la serie por la ya mítica Terminator (1984) de James Cameron, y otros conceptos semejantes relacionados con el miedo a las máquinas, me ha producido una sensación de hastío continuada, difícil de superar. También hay una clara voluntad de recupera ese aire de serie B, que tuvo en sus inicios, pero ahora lo único que nos logra transmitir con ese planteamiento es que el presupuesto para los efectos especiales no era especialmente elevado.
Roberto Sánchez.
-Aragonia,C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Profanación (Los casos del Departamento Q) (Fasandræberne, 2014)***
Dir: Mikkel Nørgaard
Int: Fares Fares, Nikolaj Lie Kaas, Danica Curcic, Pilou Asbæk, David Dencik, Sarah-Sofie Boussnina, Johanne Louise Schmidt, Marco Ilsø, Søren Pilmark, Camilla Gottlieb, Adam Ild Rohweder, Morten Kirkskov.
El inspector de homicidios Carl Mork (Nikolaj Lie Kaas), felicitado por la resolución del caso que pudimos ver en Misericordia, vuelve a visitarnos junto a su compañero Assad (interpretado nuevamente por el actor de origen sirio Fares Fares) para hacer frente a un nuevo enigma criminal. El departamento Q agoniza desde aquel primer y único caso resuelto, y algunos policías no dudan en burlarse de esta peculiar pareja policial a la que denominan respectivamente "El moro y el borracho". Sin embargo, con la ayuda de una compañera que se dedica a poner en orden el ingente material acumulado en cajas polvorientas, Mork y su colega se enfrentarán a un caso de un mayor envergadura que pone en el punto de mira de la sospecha a un multimillonario empresario danés. En la línea de esa ambientación oscura que impregnaba Misericordia, Profanación abunda en el terreno del thriller de referencias fincherianas (David Fincher y su Seven), pero con esa frialdad nórdica característica de las tramas de suspense que beben, de nuevo, de la pluma de Jussi Adler-Olsen. Con una trama cuyo desarrollo se basa, al igual que la anterior, en los mecanismos y engranajes que el pasado y el presente hacen interactuar entre sí utilizando la venganza como combustible y energía básica, Profanación vuelve a construir (con una historia diferente e independiente de la primera parte) un sólido thriller que recupera elementos clásicos del cine negro, como la fotografía nocturna, los callejones sucios y oscuros mojados por la lluvia...Profanación nos habla de la maldad, de la ambición, del poder; y de cómo estos tres factores suelen aliarse para componer un cóctel diabólico, mediante el cual el ser humano deja de serlo para convertirse en un monstruo. También nos habla de sus víctimas, que si sobreviven quedan en muchos casos marcadas por un sufrimiento que supone una tortura interior mucho mayor que el propio abandono o despojamiento de la existencia.
Con una fotografía tenebrista, nuevamente a cargo de Eric Kress, el director Mikkel Norgaard profundiza con una mayor riqueza de matices en el personaje del detective Mork, así cómo en el de la víctima atormentada, poniendo de relieve la importancia de los personajes femeninos (muy bien en este sentido la actriz Danica Curcic).
En esta ocasión el detective Mork ha de enfrentarse a la resolución de unos crímenes que tuvieron lugar en los años noventa y en los que dos jóvenes murieron de forma brutalmente cruel. El caso quedó rápidamente cerrado con la facilona designación de culpabilidad a un personaje marginal de la zona, a pesar de que había indicios para seguir otras líneas de investigación. The Absent One (título en inglés que adapta el título original danés Fasandræberne, con guión de Rasmus Heisterberg y Nicolaj Arcel, consigue brillar a mayor altura que la anterior entrega. Con una mayor riqueza narrativa que, sin duda, esconde también una importante crítica social a esas, en teoría perfectas, ordenadas y asépticas sociedades nórdicas donde, al parecer, nunca sucede nada... ¿O quizá sí...?
Gonzalo J Gonzalvo
-Aragonia, Cervantes-
Int: Fares Fares, Nikolaj Lie Kaas, Danica Curcic, Pilou Asbæk, David Dencik, Sarah-Sofie Boussnina, Johanne Louise Schmidt, Marco Ilsø, Søren Pilmark, Camilla Gottlieb, Adam Ild Rohweder, Morten Kirkskov.
El inspector de homicidios Carl Mork (Nikolaj Lie Kaas), felicitado por la resolución del caso que pudimos ver en Misericordia, vuelve a visitarnos junto a su compañero Assad (interpretado nuevamente por el actor de origen sirio Fares Fares) para hacer frente a un nuevo enigma criminal. El departamento Q agoniza desde aquel primer y único caso resuelto, y algunos policías no dudan en burlarse de esta peculiar pareja policial a la que denominan respectivamente "El moro y el borracho". Sin embargo, con la ayuda de una compañera que se dedica a poner en orden el ingente material acumulado en cajas polvorientas, Mork y su colega se enfrentarán a un caso de un mayor envergadura que pone en el punto de mira de la sospecha a un multimillonario empresario danés. En la línea de esa ambientación oscura que impregnaba Misericordia, Profanación abunda en el terreno del thriller de referencias fincherianas (David Fincher y su Seven), pero con esa frialdad nórdica característica de las tramas de suspense que beben, de nuevo, de la pluma de Jussi Adler-Olsen. Con una trama cuyo desarrollo se basa, al igual que la anterior, en los mecanismos y engranajes que el pasado y el presente hacen interactuar entre sí utilizando la venganza como combustible y energía básica, Profanación vuelve a construir (con una historia diferente e independiente de la primera parte) un sólido thriller que recupera elementos clásicos del cine negro, como la fotografía nocturna, los callejones sucios y oscuros mojados por la lluvia...Profanación nos habla de la maldad, de la ambición, del poder; y de cómo estos tres factores suelen aliarse para componer un cóctel diabólico, mediante el cual el ser humano deja de serlo para convertirse en un monstruo. También nos habla de sus víctimas, que si sobreviven quedan en muchos casos marcadas por un sufrimiento que supone una tortura interior mucho mayor que el propio abandono o despojamiento de la existencia.
Con una fotografía tenebrista, nuevamente a cargo de Eric Kress, el director Mikkel Norgaard profundiza con una mayor riqueza de matices en el personaje del detective Mork, así cómo en el de la víctima atormentada, poniendo de relieve la importancia de los personajes femeninos (muy bien en este sentido la actriz Danica Curcic).
En esta ocasión el detective Mork ha de enfrentarse a la resolución de unos crímenes que tuvieron lugar en los años noventa y en los que dos jóvenes murieron de forma brutalmente cruel. El caso quedó rápidamente cerrado con la facilona designación de culpabilidad a un personaje marginal de la zona, a pesar de que había indicios para seguir otras líneas de investigación. The Absent One (título en inglés que adapta el título original danés Fasandræberne, con guión de Rasmus Heisterberg y Nicolaj Arcel, consigue brillar a mayor altura que la anterior entrega. Con una mayor riqueza narrativa que, sin duda, esconde también una importante crítica social a esas, en teoría perfectas, ordenadas y asépticas sociedades nórdicas donde, al parecer, nunca sucede nada... ¿O quizá sí...?
Gonzalo J Gonzalvo
-Aragonia, Cervantes-
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