viernes, 23 de junio de 2023

El maestro jardinero (2022)****

 Dir: Paul Schrader 

Int: Joel Edgerton, Sigourney Weaver, Quintessa Swindell, Esai Morales, Eduardo Losan,  Victoria Hill, Rick Cosnett, Jared Baskens


El regreso de Schrader, uno de los grandes

Aunque Paul Schrader es más conocido por su faceta de valorado y premiado guionista, gracias sobre todo a trabajos como los de Yakuza (Sydney Pollack, 1974), Taxi Driver (1976) y Toro Salvaje (1980), estas dos últimas verdaderas obras maestras dirigidas por Martin Scorsese, Schrader ha ejercido también como cineasta, poniéndose tras las cámaras, siempre con el soporte de su propio guion. 

Como director, Schrader cuenta ya, desde finales de los años setenta del siglo veinte, con veintiséis largometrajes, destacando entre ellos con títulos como: American Gigolo (1980), que lanzó a la fama a Richard Gere o El beso de la pantera (1981), remake con estética rompedora de La mujer pantera (1942) de Jacques Tourneur. 

Años después, vinieron la perturbadora El placer de los extraños (1990), con un inmenso Christopher Walken, y la excelente Aflicción (1997), con unos magníficos Nick Nolte y James Coburn. Tras algunos filmes irregulares y más comerciales, El Schrader más genuino regresará en 2017 con El reverendo, filme en el que se luce un magnífico Ethan Hawke, y con el que comienza una trilogía sobre sus temas troncales: la redención y el perdón. A esta seguirá en 2021 El contador de cartas, con un buen trabajo de Oscar Isaac. Y, ahora, un año después de su finalización, ha llegado a nuestras pantallas, al fin, El maestro jardinero, broche de oro de dicha trilogía denominada “Man in a room”.




En El maestro jardinero (con guion del propio Schrader), se nos cuenta la historia de Narvel Roth, un hombre enigmático (interpretado por un impecable Joel Edgerton), meticuloso horticultor de los espectaculares jardines “Gracewood Gardens”. Narvel, ayudado de un equipo de jóvenes colaboradores, se dedica en cuerpo y alma a cuidar los jardines de esta maravillosa e histórica finca propiedad de su jefa, la rica viuda Sra. Havernhill (Sigourney Weaver). Pero el equilibrio y la rutina de la ordenada existencia de Narvel se romperán cuando la Sra. Haverhill le exija que tome como aprendiz a su rebelde y problemática sobrina Maya (una Quintessa Swindell que cumple bien su cometido). 




Esta nueva situación va a provocar una sucesión de acontecimientos en los que la violencia y el resurgimiento del oscuro pasado de Narvel serán protagonistas. Con austeridad y precisión de cirujano, Paul Schrader logra una simbiosis perfecta entre la naturaleza botánica y la propia naturaleza calmada y organizada de su jefe jardinero, un Navel Roth de una profesionalidad y conocimientos impecables, que cuida y vive esos jardines como si él mismo formara parte de su esencia. La llegada de la joven y rebelde Maya irá introduciendo cambios en su tipo de vida y, la atracción entre ambos, terminará prendiendo la mecha de una situación de consecuencias imprevisibles. 

A nivel interpretativo, destaca por encima de todo el duelo entre dos pesos pesados, la veterana Sigourney Weaver (inolvidable Ripley de la trilogía de Alien) y un sólido Joel Edgerton, actor, guionista y director de origen australiano que, en los últimos años, ha sorprendido y entregado a los cinéfilos grandes trabajos en filmes como  Warrior (Gavin O´Connor, 2011), El regalo (Joel Edgerton, 2015); Loving (Jeff Nichols, 2016) o un thriller excelente como El extraño (Thomas M. Wright, 2021). 

Con una fotografía de Alexander Dynan, a través de la cual podemos disfrutar de toda la belleza de las flores y plantas, así como de los ambientes oscuros que van decantando la trama y a los propios personajes protagonistas, y una banda sonora de Devonte Haynes que acompaña de forma casi imperceptible toda la historia desde la discreción, El maestro jardinero es un prodigio de equilibrio, economía narrativa, ingenio y elegancia. Un excelente thriller alejado del ruido y la pirotecnia de los efectos especiales, más cercano al gran cine que se hacía en los años 70 y 80 por parte de grandes guionistas y directores. Con un guion preciso, marca de la casa Schrader, en el que el ritmo pausado, lejos de aburrir, enriquece y dota a los personajes de una profundidad y fuerza en secuencias en las que es el cine en estado puro, quien toma el protagonismo absoluto como arte visual, valiéndose de grandes actores y los demás elementos artísticos de la película para mantener al espectador pegado a la pantalla sin poder pestañear, y todo ello con la sabiduría de un ritmo pausado que engancha más que la manida adrenalina a base de tiros. 

Si no le he dado cinco estrellas, la calificación que le otorgaría el calificativo de obra maestra a El maestro jardinero, es porque quizá, la transición a la parte de thriller más convencional, me parece un tanto abrupta. Creo que ahí, Schrader podría haber afinado aún más. A pesar de ello, sin duda, ahora mismo es la mejor opción para todo espectador/a que desee disfrutar del buen cine. Extraordinario cine, diría yo, con pátina de clásico. Un verdadero regalo para los amantes del séptimo arte de la mano de un “peso pesado” creador de historias. Un Paul Schrader que, con setenta y siete años a sus espaldas, demuestra estar aún en plena forma.




Así que, larga vida al Cine con mayúsculas y a cineastas y guionistas como él, pues cada vez van quedando menos. Sin duda, con El maestro jardinero, el veterano “toro salvaje” del celuloide ha vuelto a dar una lección de cine a muchos directores actuales más centrados en la forma que en el fondo. Y es que, la mayoría de las veces, menos es más. 

Y Paul Schrader sigue siendo, sin duda alguna, uno de los grandes.

GONZALO J. GONZALVO

Escritor y Crítico de Cine

martes, 6 de junio de 2023

Mi crimen (2023)****

 Dir: François Ozon

Int: Nadia Tereszkiewicz, Isabelle Huppert, Fabrice Luchini, Dany Boon, Jean-Christophe Bouvet, Rebecca Marder, Michel Fau, Radostina Rogliano, Félix Lefebvre, Edouard Sulpice, André Dussollier, Olivier Broche, Franck de la Personne, Evelyne Buyle, Régis Laspalès, Daniel Prévost, Myriam Boyer, Suzanne De Baecque, Lucía Sánchez, Jean-Claude Bolle-Reddat, Dominique Besnehard.



Vuelve el cinéma noir francés de la mano del maestro Ozon

Me he referido, en el título de este artículo, al cineasta galo François Ozon, como un maestro. Para mí, desde luego, es uno de los mejores directores de cine francés de los últimos veinticinco años. Allá por 1999, Ozon se estrenó en el largometraje a través del thriller y el género negro con Los amantes criminales (1999). Poco después, se afianzará en un género que le va a dar grandes satisfacciones con Bajo la arena (2000), la maravillosa película coral 8 Mujeres (2002) y con otro estupendo film noir, La piscine (2003), protagonizado por Charlotte Rampling, una de sus estrellas fetiche. 



Habrá que esperar a la primera década del siglo XXI para saborear otras magníficas obras suyas como En la casa (2012), Joven y bonita (2013) y Una nueva amiga (2014). De nuevo, Ozon se luce como un excelente director de actrices y un cineasta que domina los resortes del cine negro con un característico humor negro marca de la casa.


Esta simbiosis perfecta de comedia y cine negro, con un elegante toque a lo Agatha Christie, son los 
pilares de estilo con los que el cineasta galo construye Mi crimen. Una historia de crimen e intriga con aires de vodevil en la que Ozon vuelve a lucirse como un gran director de actrices. El filme nos traslada a la Francia de 1935. Allí, un magistrado deberá resolver el asesinato de un banquero parisino envuelto en un caso de acoso sexual. De entre toda una serie de pintorescos sospechosos destaca una joven y bella actriz, Madeleine Verdier (una maravillosa Nadia Tereszkiewicz), cuyos deseos de fama y fortuna embrollarán toda la investigación. Junto a esta, la hermosa abogada Pauline Mauléon (interpretada por Rebecca Marder), formarán le pareja defensiva frente a presión de la justicia. 


Mención aparte merece un elenco de actores y actrices con solera, entre los que destaca, como no podía 
ser menos, la siempre impecable Isabelle Huppert, un verdadero animal fílmico que nunca falla, sea cual sea el papel que interprete: muy bien arropada por André Dussollier y Fabrice Luchini (que encarna al histriónico juez Gustave Rabusset). El personaje de Huppert (Odette Chaumette) encarna el elemento argumental sorpresa que dará un vuelco a toda la investigación. 

Con una ambientación y un vestuario exquisitos, François Ozon construye un filme delicioso, con un estilo inequívocamente clásico; con homenaje incluido al Hollywood dorado y a títulos como Curvas peligrosas (Mauvaise Grain, 1934) que Billy Wilder rodó en Francia, y que se disfruta como una lenta merienda de tarde de domingo con chocolate con churros. 

Un retorno a la comedia noir con base de thriller, género que tan bien conocen los cineastas galos, pues no en vano ellos fueron los creadores del cine negro que, después, copiaron y adaptaron como género los directores norteamericanos.

Un género, el negro (o noir), que demuestra con Mi crimen estar más vivo que nunca. Así que larga vida al cinéma noir, al cine francés y a François Ozon, un cineasta que con más de veinte títulos en su haber, se consolida como uno de los directores más sólidos del cine francés y del género negro y de la comedia noir en particular. Mi crimen posee el encanto y la elegancia del cine clásico francés, así que si les gusta éste y, además son fans de la Huppert, no se la pueden perder.

GONZALO J. GONZALVO

Escritor y Crítico de Cine

martes, 9 de mayo de 2023

TERCERA EDICIÓN DEL SARAQUSTA FILM FESTIVAL (FESTIVAL DE CINE HISTÓRICO Y SERIES DE ZARAGOZA).

El también histórico cine Cervantes se vistió de gala este 29 de abril para acoger la Gala de inauguración, por la que desfilaron rostros conocidos del sector audiovisual, entre los que destacar los Premios Saraqusta Alfonso Bassave y Salomé Jiménez, que recogieron allí sus gagalardones. La clausura, que tuvo lugar también en el Cervantes el viernes 5 de mayo, cerró el festival con la proyección de “El rey pasmado”, de Imanol Uribe, protagonizada por Joaquim de Almeida, primer actor internacional que recibe el Premio de honor Saraqusta a su carrera y Dragón de Oro.

Entre inauguración y cierre, este tercer Saraqusta Film Festival ofreció a la ciudad una más que interesante selección de documentales y largometrajes a competición. Entre el 29 de abril y el 5 de mayo, distintos profesionales del sector (directores, productores, guionistas, actores y actrices, pasaron cada día por el Museo del Teatro Romano de Caesaraugusta), lugar donde se hicieron las ruedas de prensa y las mesas redondas de cada jornada. Pero fue en los cines Palafox y Cervantes, donde se proyectaron las distintas obras audiovisuales en sus distintas secciones denominadas: Panorama Saraqusta (17:00h, Palafox), los documentales (19:00h, Palafox) y los largometrajes a concurso (21:00 , Cine Cervantes) que este año optaban a los galardones del certamen, y que fueron entregados, como colofón del Festival Internacional de Zaragoza de Cine y Series de Historia, en la gala de clausura del 5 de mayo.



El Dragón de Oro el Mejor Largometraje y al Mejor Documental estaban dotados este año con seis mil euros. Y los Dragones de Plata para el Mejor Guion, la Mejor Dirección, la Mejor Actriz, el Mejor Actor, así como el Premio Jurado Joven, estaban todos dotados con mil euros). Los profesionales del audiovisual, la cultural y el estudio de la Historia que en esta tercera edición eligieron a los premiados del Saraqusta Film Festival han sido: Steve Miller (presidente), diseñador y mezclador de sonido; Laura Conteras, actriz zaragozana; Lorena Calvo, del Área de Cultura y Proyección Exterior del Ayuntamiento de Zaragoza; Elena Cid, directora, guionista y productora aragonesa y Fernando Sanz, doctor del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza.


A los galardones oficiales del festival se suma otro fuera de concurso, el Premio Saraqusta, que cada año reconocerá la carrera de profesionales vinculados al audiovisual histórico. La primera edición cayó en manos del actor Rodolfo Sancho y del guionista Javier Olivares, y el año pasado 2022, lo recibieron la actriz Nadia de Santiago, el productor Andrés Vicente Gómez y el desaparecido director Agustí Villaronga.



En este tercer año de festival, la distinción ha ido a parar a manos de los actores Alfonso Bassave (Madrid, 1979), Salomé Jiménez (Zaragoza, 1975) y al gran Joaquim de Almeida (Lisboa, 1957), quien ha trabajado incluso con actores de la talla de Harrison Ford en títulos como Peligro inminente (Phillip Noyce, 1994). De Almeida recogió su flamante dragón en la gala de clausura. La actriz zaragozana ha intervenido en la serie recientemente estrenada Cristo y Rey (Creada por Daniel Écija en 2023), serie sobre el domador Ángel Cristo y la actriz y vedette Bárbara Rey ambientada en la España de los años ochenta, y en la que encarna a la reina Sofía. El portugués Joaquim de Almeida, por su parte, ha participado en múltiples producciones históricas, como Sostiene Pereira (Roberto Faenza, 1996), El maestro de esgrima (Pedro Olea, 1992), El rey pasmado (Imanol Uribe, 1991), La conjura de El Escorial (Antonio del Real, 2008), El corazón de la Tierra (Antonio Cuadri, 2007) o Fátima, la película (Marco Pontecorvo, 2020).

El Ayuntamiento de Zaragoza, es el principal impulsor del Saraqusta Film Festival, con la intención de abrir a la ciudadanía la divulgación de la Historia y la promoción de la cultura a través del audiovisual.


Desde la primera edición, el público zaragozano ha respondido bien a esta propuesta, logrando en estos tres años de andadura una consolidación del certamen. He de decir que en este 2023, el nivel de los documentales y largometrajes a concurso ha sido más que notable. Florián Rey. De  luz y sombra, de la realizadora aragonesa Vicky Calavia, y El Rey Pasmado abrieron y cerraron el festival, respectivamente.

Florián Rey. De luz y sombra, de Calavia, versa sobre la figura del director nacido en La Almunia de Doña Godina. Calavia lo muestra en pantalla a través de testimonios como los del catedrático de cine Agustín Sánchez Vidal o José María Pemán, biógrafos del autor de Nobleza baturra (1935); intervienen también el profesor Luis Alegre, el fotógrafo Juan Mariné (que trabajó con Rey), el actor Antonio Resines o Ángeles Castro Martínez del Castillo, sobrina-nieta del cineasta.


El rey pasmado, película de Imanol Uribe ganadora de 8 Premios Goya en 1992, sitúa la historia en el reinado de Felipe IV (1621-1665) y está basada en la novela de Gonzalo Torrente Ballester Crónica del rey pasmado. Contó en el reparto con Gabino Diego, Javier Gurruchaga, Juan Diego, María Barranco, Fernando Fernán Gómez y Joaquim de Almeida. El actor portugués estuvo presente durante la proyección, antes de recibir su reconocimiento y premio.

PROYECCIONES EN LOS HISTÓRICOS CINES PALAFOX Y CERVANTES.
Del domingo 30 al jueves 4, a las 17:00h, se desarrolló la sección “Panorama Saraqusta” en los cines Palafox. Donde se pudo ver, por orden de emisión: capítulos de las miniseries La Fortuna (Alejandro Amenábar, 2021), Los emigrantes (Erik Poppe, 2021), Ingeniería romana (José Antonio Muñiz y Javier Téllez, 2015), Hospital Real (Jorge Cassinello, 2015) y La sonata del silencio (Peris Romano y Iñaki Peñafiel, 2016). También en el cine Palafox, se 
proyectaron los documentales a concurso: Urraca, cazador de rojos (España), dirigido por Pedro de Echave y Felip Solé, que resultó ganador al mejor documental; El olvido del mar (España), de la directora Mirella Abrisqueta y protagonizado por el gran actor Carmelo Gómez; L'incendie du Reichstag (Francia), de Mickaël Gamrasni; Franco Battiato, la voce del padrone (Italia), audiovisual de Marco Spagnoli y Sergio Larraín, el instante eterno (Chile), dirigido por Sebastián Moreno.


Los largometrajes a concurso que se pudieron visionar en el cine Cervantes fueron: La 
extraordinaria Il Boemo (República Checa), de Petr Vaclav, que se alzó como ganadora, siendo también de calidad muy notable, la conmovedora L’histoire d’Annette Zelman (Francia), un drama dirigido por Philippe Le Guay, cuya actriz protagonista se llevó el dragón a Mejor Actriz del certamen. La tercera fue Dead for a Dollar (Estados Unidos), un solvente western clásico del veterano Walter Hill, autor de The Warriors (1979), entre otros trabajos, que cuenta en el reparto con nombres de la talla de Christoph Waltz, Willem Dafoe y Rachel Brosnahan. También se proyectó Miró, de Oriol Ferrer, protagonizado por Eduardo Lloveras y Aida Folch y el festival finalizó, en cuanto a largos, con Tirailleurs (Father & Soldier), filme galo del cineasta Mathieu Vadepied protagonizado por el conocido actor Omar Sy, uno de los protagonistas de la taquillera Intocable (Olivier Nakache y Erik Toledano, 2011). De la misma temática se proyectó en “Cinefrancia”, hace ya unos cuantos 
años, de la mano del Instituto Francés, Indigènes (Rachid Bouchareb, 2006) , filme para mí 
bastante superior a éste. Dicho instituto, con su directora al frente, recogió todos los 
galardones que recibió su cine en este festival.






El audiovisual de Pedro de Echave y Felip Solé sobre la figura de un policía español que 
perseguía a republicanos exiliados en Francia durante la ocupación nazi, también ha sido 
reconocido con el premio a Mejor Guion. Destacar también que esta tercera edición ha recibido más de 600 proyecciones a concurso de 82 países diferentes, lo que da cuenta del carácter internacional de la muestra. Un festival que nació durante la larga pandemia del Covid, y que ha sabido superar la difícil situación que afectó a todas las actividades culturales durante estos últimos años.

Finalmente, solo quiero decir que bienvenidos sean éste y todos los certámenes que coloquen el cine, la cultura y a la ciudad de Zaragoza (ya cuarta ciudad de España) en el lugar que nuestra inmortal y milenaria ciudad merece. Una Cesaraugusta que sigue respirando cine por todos sus poros a través de creadores, como el recientemente desaparecido, Carlos Saura; el recordado Florián Rey, y tantos otros cineastas y actores y actrices que siguen haciendo brillar nuestro cine en el mundo. Así que, larga vida al “Saraqusta Film Festival”, y a ver qué novedades nos depara en la que ya será su cuarta edición en 2024.

GONZALO J. GONZALVO
Escritor y Crítico de Cine

martes, 2 de mayo de 2023

Los tres mosqueteros: D´ Artagnan (2023)****

 Dir: Martin Bourboulon

Int: François Civil, Eva Green, Vincent Cassel, Romain Duris, Pio Marmai, Vicky Krieps, Louis Garrel, Lyna Khoudri, Jacob Fortune-Lloyd, Oliver Jackson-Cohen.


El glorioso regreso de D ́Ártagnan

Al calor del interesante Saraqusta Film Festival, (Festival de Cine y series de corte histórico de Zaragoza), que se está desarrollando actualmente y hasta el 5 de Mayo, y del que daré buena cuenta en un extenso artículo monográfico sobre lo que dé de sí su tercera edición, hoy toca escribir sobre lo que he titulado “El glorioso regreso de D ́Ártagnan”.

Si hay algo que tienen las grandes obras de la literatura clásica, es que son inmortales. Buena prueba de ello es esta nueva adaptación del cineasta galo Martin Bourboulon, del que, hace un par de años, pudimos ver Eiffel, un biopic sobre la azarosa historia del arquitecto que levantó la fabulosa torre que se convertiría en símbolo de París y emblema de Francia. En dicho filme, Bourboulon ya hizo gala de un gran cuidado por la ambientación y la fotografía, elementos que aquí, de la mano de Nicolas Bolduc y Patrick Schmitt, y apoyada en una eficaz banda sonora de Guillaume Rousel, contribuyen, sin duda, a dotar a la película de una grandiosidad artística notable.



Ahora nos presenta esta nueva adaptación al cine de la célebre novela de Alexandre Dumas, con idéntico título original en francés (Les Trois Mousquetaires: D'Artagnan), obra que fue inicialmente publicada por entregas en el periódico “Le Siécle” durante 1844. La historia de aventuras de “capa y espada” es ya bien conocida por una gran parte del público (aunque eso, hoy día, quizá sea muy aventurado el afirmarlo). En ella se nos narra la particular odisea caballeresca de D' Artagnan, un intrépido e impulsivo joven (interpretado por François Civil), que resulta herido al salvar a una joven de ser secuestrada. Cuando llega a París, intenta por todos los medios encontrar a sus agresores mientras intenta entrar en el prestigioso cuerpo de “Los Mosqueteros del Rey”, que están enfrentados a la guardia del Cardenal Richelieu. Sin embargo, D ́ Artagnan ignora que su búsqueda le meterá de lleno en una intriga en la que está en juego el futuro de Francia. 


Juntamente con Athos (perfecto en el papel Vincent Cassel), Porthos (Pio Marmaï) y Aramis (Romain Duris), 
tres valientes mosqueteros del rey (Louis Garrel), D'Artagnan se enfrentará a las oscuras maquinaciones del cardenal Richelieu. Perdidamente enamorado de Constance Bonacieux (Lyna Khoudri), la confidente de la reina de Francia (Vicky Krieps), D' Artagnan afrontará numerosos peligros mientras sigue la pista de quien se convertirá en su gran enemiga: Milady de Winter ( interpretada por una formidable Eva Green). 




Este Los tres mosqueteros: D ́Artagnan hay que disfrutarlo teniendo en cuenta que, su abrupto final se debe a que, en realidad, el filme se completa con Los tres mosqueteros: Milady, cuyo rodaje se realizó al mismo tiempo que esta primera, entre 2021 y 2022 y que, es de esperar, se estrene en el último trimestre de este 2023. A pesar de contar con este pequeño hándicap, D ́ Artagnan (para abreviar citaremos así al filme) suma una serie de virtudes que lo convierten, por derecho propio, en un extraordinario filme de aventuras. Además de las ya citadas y muy cuidadas ambientación histórica, dirección artística, vestuario y fotografía, su acertado reparto, en el que destacan, por encima de la media, una extraordinaria, magnética y bellísima Eva Green, y un Vincent Cassel, que se mete en la piel de Athos como si fuese el vivo personaje, en uno de los mejores papeles de su carrera. El prolífico Louis Garrel, en el papel del rey Luis XIII, también cumple con brillantez. Un largo elenco de secundarios/as termina de completar un extenso reparto en el que también destacan, en los papeles femeninos, Lyna Khoudri como Constance, la confidente de Ana de Austria, y Vicky Krieps, quien encarna a la reina.



El cine de nuestros vecinos franceses, además de contar casi siempre con un gran nivel artístico, lleva a gala el cuidar con mimo, especialmente, la adaptación de sus propios autores clásicos de la literatura.

Existe abundancia de versiones anteriores, entre las que hay que recordar y destacar: La de 1921 dirigida por Fred Niblo, La de 1948 de George Sidney, todo un clásico con Gene Kelly y Lana Turner. En 1973, Richard Lester firma Los tres mosqueteros: los amantes de la reina, con Oliver Reed, Faye Dunaway, Charlton Heston y Raquel Welch, entre otros. En 1993, Stephen Herek, realizó también una digna versión protagonizada por Charlie Sheen, Kiefer Sutherland, Chris O'Donnell, Oliver Platt y Rebecca De Mornay como Milady de Winter. A pesar de todo, he de decir que esta actual versión, realizada en dos partes, por Martin Bourboulon, pasa el examen con buena nota. 

Así que larga vida a Alejandro Dumas, al intrépido y pendenciero D ́ Artagnan, y a los tres mosqueteros que le acompañarán, eternamente, cada vez que haya que defender al Rey de Francia de las intrigas del malvado Richelieu, así como poner a buen recaudo el honor de la reina.

GONZALO J. GONZALVO

Escritor y Crítico de Cine

martes, 11 de abril de 2023

El imperio de la luz (2022)****

 Dir: Sam Mendes

Int: Olivia Colman, Micheal Ward, Colin Firth, Toby Jones, Tanya Moodie, Crystal Clarke, Tom Brooke, Hannah Onslow, Adrian McLoughlin, Ashleigh Reynolds, Eliza Glock, Sara Stewart, Mark Field, Monica Dolan, Ron Cook, Justin Edwards, William Chubb, Spike Leighton, Jacob Avery, Roman Hayeck-Green.



El cine, visto por los ojos de un gran cineasta llamado Sam Mendes.

El cineasta Sam Mendes, asombró y fue capaz de ganar ya el Oscar a la mejor dirección, en 1999, con American Beauty, su magnífica ópera prima. Tres años más tarde, logra una nueva obra maestra con Camino a la perdición (Road to Perdition, 2002), un neo noir con Paul Newman y Tom Hanks en estado de gracia que revitalizó el género de gánsteres. 

Ahora, Sam Mendes, nos traslada a los años ochenta, a una localidad de la costa norte de Inglaterra. Allí se encuentra el Cine Empire, un particular microcosmos sobre el que giran las historias vitales de los que allí trabajan, mientras fuera, el racismo y la violencia marcan el comienzo de una década socialmente convulsa, con Margaret Thatcher en el gobierno, con una sociedad inmersa aún en el conflicto con el IRA, las huelgas y una dura crisis económica. 



El imperio de la luz está basado en una novela de Valerie Helene Mendes, madre del propio Sam Mendes, en la que, al parecer, volcó alguna de sus experiencias y recuerdos personales. En el otrora majestuoso y ahora decadente cine “Empire”, nos encontraremos a Hilary, una trabajadora cuya vida personal está llena de claroscuros, a sus compañeros/as de trabajo y a su omnipotente director, un Doland Ellis encarnado de manera solvente por el oscarizado actor Colin Firth. Stephen, un joven de color, entrará a trabajar en el Empire, y desarrollará con Hilary una conexión especial.

El imperio de la luz, se sustenta sobre tres pilares muy sólidos. La soberbia interpretación de Olivia Colman una de las mejores actrices británicas del panorama mundial, ganadora de un merecido Oscar por La favorita (Yorgos Lanthimos, 2018) y nominada por El padre (Florian Zeller, 2020). El segundo, es la maravillosa fotografía de Roger Deakins, que también fue artífice de la ya citada Camino a Perdición y también de la extraordinaria 1917 (Sam Mendes, 2019). 



Deakins (quince veces nominado y ganador de dos Oscar), es de esos directores de fotografía capaz de aportar una belleza mágica en escenarios melancólicos e incluso trágicos (como en 1917). Él, y el propio Mendes (también autor del guion del filme), se dieron cuenta de que el Dreamland (término que serviría para definir al mismísimo Hollywood), un antiguo cine de estilo Art Decó situado en la localidad de Margate, era el lugar idóneo para convertirlo en el Empire. De este modo, el viejo cine, que aún exhibe su grandeza y oropeles, testigos de su pasado esplendor, se convierte en el plató por donde desfilan las vidas de sus protagonistas.

El imperio de la luz es un homenaje a ese maravilloso arte visual que es el cine, pero a diferencia del Cinema Paradiso (1988) de Tornatore, su aura fantasmal, con sus zonas abandonadas, recuerda más al Hotel Overlook de El resplandor (1980) de Stanley Kubrick. No en vano, el Empire (Dreamland) se nos cuenta que fue también salón de baile y restaurante cuando vivió sus mejores años.

El tercer pilar, es la dirección de Sam Mendes, un cineasta que, con solo once títulos en su filmografía,ha logrado un nivel de calidad artística verdaderamente sobresaliente. Mendes sabe, en cada escena, sacarel mayor partido a su reparto y a la maravillosa fotografía de Deakins, aunque, para ser una obra maestra equiparable a algunas de las ya citadas, le faltaría esa potencia sentimental con la que Giuseppe Tornatore conseguía emocionarnos hasta hacer brotar las lágrimas con su Cinema Paradiso.

Con eso y con todo, El imperio de la luz es una excelente película. Un filme que se convierte también en una metáfora viva de la decadencia y desaparición de tantas salas de cine imponentes y lujosas, que vivieron décadas gloriosas y que, por fortuna, muchos aún hemos tenido la suerte de conocer desde que, de niños, nuestros padres nos llevaban de la mano a esos lugares llenos de magia e ilusión que eran los cines. Nuestros ojos se agrandaban entonces ante esa majestuosidad de un lugar que nos prometía obsequiar, con cada película, con una experiencia vital irrepetible.

Ahora, en unos tiempos marcados por la incertidumbre, los imparables avances tecnológicos de la IA (inteligencia artificial), y por una sociedad cada vez más despegada de su pasado y de su historia; una época en la que las salas de cine (no lo quieran los dioses) podrían llegar a desaparecer y reducir al séptimo arte a habitar en pantallas caseras, tablets y dispositivos móviles, El imperio de la luz ofrece al espectador una reflexión necesaria sobre la importancia que el arte y la creación tienen en nuestras vidas, y sobre el influjo positivo que, cada día, con cada nueva proyección, han hecho y hacen que seamos hoy las personas que somos.

Así que, larga vida al Cine y a las salas de cine. Porque si un día éstas llegan a desaparecer y los cines dejan de existir, ese día, nosotros ya no seremos nunca los mismos/as.

GONZALO J. GONZALVO

Escritor y Crítico de Cine.