Dir: Pawel Pawlikowski
Jnt: Joanna Kulig, Tomasz Kot, Agata Kulesza, Borys Szyc, Cédric Kahn, Jeanne Balibar, Adam Woronowicz, Adam Ferency, Adam Szyszkowski.
Cold War no es otra cosa que una apasionada y apasionante historia de amor, ambientada en los años de la Guerra Fría. Una historia de amor entre dos personas de diferente origen y temperamento, pero cuyos talentos convergen más allá de las ideologias y de los territorios. El contexto político y social en el que tienen que sobrevivir dificulta su relación, pero su pasión prevalecerá por encima de todo.
Pawel Pawlikowski, en la dirección, la historia y el guion (junto a Janusz Glowacki ), Lukasz Zal, en la dirección de fotografía (un esplendoroso blanco y negro), y los actores Joanna Kulig y Tomasz Kot (los enamorados Zula y Wiktor), han logrado la combinación necesaria para poder decir que estamos ante una de las mejores películas del año.
Quizás la historia que se cuenta no sea novedosa (aunque tiene un interesante sabor a reinvención de un pasado familiar algo tamizado por la fabulación), pero Paulikowski viene demostrando que es un director al que le gusta narrar sobre todo con imágenes. Sabe prescindir de lo meramente textual, y trascender la historia de amor y su contexto. No hay un solo plano que no tenga un fuerte valor expresivo.
Hay películas que le sacan a uno de la mediocridad estética habitual en el cine reciente, siempre pulcro en sus imágenes y a menudo carente de imaginación en la puesta en escena. De esto último anda sobrado este polaco, nacido en Varsovia en 1957, Graduado en literatura y filosofía en Inglaterra y con un postgrado en Oxford en literatura alemana, desarrolló su carrera cinematográfica en Inglaterra con una serie de brillantes documentales para la televisión y títulos como The Stringer (1998), Last Resort (2000), My Summer of Love (2004) y, con participación francesa en la producción, La mujer del quinto (2011). En 2013 vuelve a Polonia, donde firma la premiada y apreciada Ida, en la que la acción ya transcurre en su Polonia natal durante ese periodo de la Guerra Fria.
Factor decisivo es el de la música, tanto que en algunos momentos el filme se convierte en un bello musical en el que podemos escuchar arreglos espectaculares sobre folclore tradicional polaco, la espléndida voz de Joanna Kulig, o un excelente jazz durante la estancia parisina, con los arreglos del pianista Marcin Masecki. Otra pieza más que encaja a la perfección con las imágenes e interpretaciones para lograr el disfrute estético que supone contemplar esta película.
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox-
Dir: Paul Feig
Int: Anna Kendrick, Blake Lively, Henry Golding, Glenda Braganza, Dyanne Ramsay, Zach Smadu, Eric Johnson, Sarah Baker, Kelly McCormack, Cyndy Day, Gia Sandhu, Kerry-Lee Finkle, Joshua Satine, Lucas Kalechstein, Patti Harrison.
Mujeres peligrosas
A medio camino entre la comedia y el thrilller, Un pequeño favor es una historia basada en la novela homónima de Darcey Bell, con guión del propio Paul Feig y de Jessica Sharzer. Historia que pivota sobre dos mujeres (Stephanie y Emily) y dos actrices (Anna Kendrick y Blake Lively). La primera de ellas es una joven madre bloguera que vive en una pequeña ciudad, en la que también reside su mejor amiga, la extraña y sofisticada Emily. Después de que ésta desaparezca de manera repentina, Stephanie comenzará a buscarla con ayuda del marido de Emily, Sean (Henry Golding). Su objetivo será descubrir la verdad en una trama en la que nada es lo que parece, donde se entrelazan misterios, traiciones y venganzas.
Paul Feig, el director de todo esto, posee una filmografía irregular, habiendo destacado especialmente en episodios de series de televisión como Freeks and Geeks (1999), Arrested Development (2003) y, especialmente, la más reciente Mad Men (HBO, 2007). Respecto a cine, Feig (con apenas media docena de largometrajes en su haber), se ha centrado en proyectos comerciales facilones como La boda de mi mejor amiga (2011), la estulta Cuerpos especiales (2013) o el fallido e innecesario remake de los Cazafantasnas (2016). Tras estos títulos palomiteros y más que discretos Feig intenta emular al Polanski de la reciente Basado en hechos reales (2017), en la que pudimos disfrutar de un buen duelo de actrices entre Emmanuelle Seigner y la bella y morbosa Eva Green, valiéndose incluso la chanson francesa. Y, aunque el filme que cito no es de los mejores del gran Roman Polanski (autor de más de una obra maestra del cine como el Neo Noir Chinatown), está claro que Paul Feig no es comparable y juegan en ligas distintas.
Un pequeño favor es una película tan extraña como estas dos mujeres y que se luce más, a mi entender, en el terreno de la comedia. Blake Lively, hermosa y deslumbrante, resulta verdaderamente magnética y maquiavélica en el papel de Emily Nelson, siendo ella realmente lo más destacable del filme, aunque la Kendrick da la talla y la réplica en el papel de esa joven viuda hiperactiva, verborréica y algo ingenua (aparentemente). Es, como digo, en la comedia, donde ambas más se lucen (especialmente gracias a la vis cómica de la Kendrick), aunque Blake Lively borda una femme fatale algo desaprovechada, que en manos de un gran director y en una película de cine negro más seria, podría estar a la altura de grandes mujeres fatales clásicas como una Barbara Stanwick o una Lauren Bacall (señor Polanski, hermanos Coen... tomen nota de esto).
A pesar de la mezcolanza de géneros, Un pequeño favor funciona, aunque se va desinflando poco apoco y su metraje se hace algo largo y pesado. Lo dicho, en manos de un gran director maestro del thiller y del suspense y con el imprescindible ingrediente del humor negro, podría haber sido un filme de altura. Aún así, sólo por disfrutar en versión original de este duelo de actrices merece la pena, y Blake Lively demuestra que, además del cuerpazo que ya mostró en Infierno azul (de Jaume Collet Serra, 2016) es una actriz guapísima y con un gran talento fílmico, como bien sabe Woddy Allen, que ya la fichó para su bella y melancólica Café Society (2016).
Un filme pues, recomendable para amantes de la comedia provista de humor negro y que exijan algo más que las descerebradas y olvidables comedias palomiteras de humor zafio, simplón y grueso.
Gonzalo J. Gonzalvo
-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Dir: Andrew Haigh
Int: Charlie Plummer, Travis Fimmel, Steve Buscemi, Chloë Sevigny, Steve Zahn, Thomas Mann, Amy Seimetz, Justin Rain, Frank Gallegos, Rachael Perrell Fosket, Dana Millican, Chris Ihlenfeldt, Lewis Pullman, Julia Prud'homme, P.E. Ingraham, Bob Olin.
Charlie Thompson (Charlie Plummer), un chico de quince años que queda solo al morir su padre (Ray, interpretado por Travis Fimmell), emprende junto a un caballo de carreras robado un peligroso viaje en busca de su tía, de la cual no tiene noticias desde hace tiempo, y un nuevo hogar.
Una road movie, o mejor un western iniciático. El director inglés Andrew Haigh, nos propone un sensible retrato de un chaval de quince años en una situación vital desesperada y compleja. Un brillante trabajo del joven Charlie Plummer, acompañado por los siempre eficientes Steve Buscemi, Chloë Sevigny, Steve Zahn y el "vikingo" Travis Fimmel.
Pasó desapercibida en su estreno zaragozano, pero merece ser vista y recordada...
Roberto Sánchez
Dir: Paul McGuigan
Int: Annette Bening, Jamie Bell, Julie Walters, Vanessa Redgrave, Stephen Graham, Leanne Best, Kenneth Cranham, Frances Barber, Tom Brittney, Ben Cura, Bentley Kalu, Adam Lazarus, Tim Ahern, Rick Bacon, Nicola-Jayne Wells.
En 1981, el actor británico Peter Turner (Jamie Bell) recibe una llamada inesperada: su ex amante,la oscarizada actriz Gloria Grahame (Annette Bening), ha sufrido un colapso en un hotel de Lancaster. Como ella se niega a ser atendida por los médicos, a él no le queda más remedio que ir a buscarla para llevársela a su humilde casa familiar, en Liverpool. Allí, mientras cuida de ella, revivirá todo lo que les unió durante años, y también lo que les separó. Peter se enamoró de Gloria la primera vez que la vio; era su nueva vecina, una diva de Hollywood, alegre, divertida y llena de energía. Él era un joven actor que comenzaba a cosechar tímidos éxitos en el Liverpool de finales de los 70. Pero ni la diferencia de edad entre ellos, ni la fama, impidieron el flechazo que dio lugar a una de las historias de amor más apasionadas y comentadas de la época...
El guion es de Matt Greenhalgh, basado en las memorias del actor Peter Turner. Este guionista ya ha dado muestras de su especial sensibilidad hacia temas con ambientación británica (y en especial enManchester o Liverpool) y protagonizados por creadores y artistas que son retratados en sus momentos más complejos, como en Control (2007), dirigida por Anton Corbijn, sobre la vida y temprana muerte de Ian Curtis (líder de la banda Joy Division) o Nowhere Boy (2009), de Sam Taylor-Johnson, sobre los años mozos de John Lennon. Pues eso, Greenhalgh y McGuigan aplican un estilo delicado, coherente y muy elegante para retratar el ocaso de una estrella de Hollywood que se movió siempre en los límites del fracaso...Una oportunidad para ver brillar de nuevo a Annette Bening...
Gloria Grahame (1923–1981), intervino en más de 60 producciones para el cine y la televisión (ya en los años sesenta). Destacó, aunque a veces en papeles secundarios, en importantes filmes, ahora ya clásicos indiscutibles, como ¡Qué bello es vivir! (1946),de Frank Capra, En un lugar solitario (1950), de Nicholas Ray, Cautivos del mal (1952), de Vincente Minnelli, Los sobornados (1953) y Deseos humanos (1954, de Fritz Lang. Una actriz soberbia, con una fuerza "animal" frente a la cámara...
Roberto Sánchez.
Dir: Rodrigo Sorogoyen
Int: Antonio de la Torre, Josep Maria Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Mónica López, Bárbara Lennie, Luis Zahera, Francisco Reyes, María de Nati, Paco Revilla, Sonia Almarcha, David Lorente, Andrés Lima, Óscar de la Fuente, Laia Manzanares.
Rodrigo Sorogoyen nació en Madrid en 1981. Tiene una licenciatura en Historia en la Universidad Complutense de
Madrid, pero pronto empezó a interesarse por el 7º Arte. Después de pasar por varias escuelas de cine, acumuló
experiencia como realizador y guionista en varias series (Impares, entre 2008 y 2010, o La pecera de Eva, entre 2010 y 2011, por citar las más duraderas).
Su relación profesional con la zaragozana Isabel Peña se remonta a los tiempos de la serie Impares, con ella escribirá los guiones de tres películas excelentes: Stockholm (2013), Que Dios nos perdone (2016) y El reino
(2018).
En este último largometraje se nos cuenta una historia de ficción que sin embargo refleja con contundencia una peligrosa lacra que afecta peligrosamente a nuestra clase política, envuelta en una serie de tramas cuya realidad va mucho más allá de lo descrito con energia y buen hacer cinematográfico por Peña y Sorogoyen.
Manuel (Antonio de la Torre), un influyente vicesecretario autonómico que está a punto de dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco (Nacho Fresneda), uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer Ines (Mónica López) y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan.
El exquisito cuidado que los autores del guion han tenido no evita, si no todo lo contrario, reconocer los gestos, actitudes y actividades de algunos de nuestros políticos en los últimos años. Quizás ya hacía falta que el cine comercial español se fijara por fin en un tema, por otro lado, muy cinematográfico y si no que les pregunten a los norteamericanos que vienen relatando desde hace años las pésimas costumbres de los suyos. Les cito unos cuantos títulos ya míticos en torno a esa temática: El político (1949), de Robert Rossen, Todos los hombres del presidente (1976), de Alan J. Pakula, Poder absoluto (1997), de Clint Eastwood, La cortina de humo (1997), de Barry Levinson, Todos los hombres del rey (2006), de Steven Zaillian o, en una culminación paroxística, la brillante serie House of Cards (iniciada en 2013), creada por David Fincher y protagonizada por Kevin Spacey y Robin Wright.
Sorogoyen se rodea de un grupo de actores que recrean a la perfección ciertos usos y costumbres de los poderosos en los ámbitos de la política (regional y nacional). Brillantes (y ya no es novedad) están Antonio de la Torre y Bárbara Lennie (la periodista Amaia Marín) que soportan esa cámara cercana y nerviosa que escudriña sus gestos sin compasión e intentanto transmitir los sentimientos de estos personajes envueltos en tramas peligrosas para su integridad moral y, según los casos, física.
El objetivo principal de la película es denunciar las actividades de los políticos corruptos, pero no deja de lado a todos los demás. Es decir, la responsabilidad de los medios de comunicación, en algunos casos necesariamente complacientes, e implicitamente a nosotros, los espectadores, que no olvidemos somos los votantes y electores que a pesar de las numerosas y variadas corruptelas sigue confiando en personajes muy salpicados directa o indirectamente ya por esos numerosos casos que en el plano real resultaría ocioso citar.
Una realización (de Sorogoyen), un guion (de Sorogoyen y Peña) y un montaje (de Alberto del Campo, habitual colaborador de Sorogoyen) brillantes, las sólidas interpretaciones, y la actualidad del tema, convierten a El reino en una de las mejores películas españolas del año.
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia-