Dir:John Krasinski
Int: Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds, Noah Jupe, Cade Woodward, Leon Russom, Doris McCarthy.
Cuando el silencio es más terrorífico que los gritos.
Últimamente, el cine de terror estaba bastante pocho, con segundas y terceras partes y flojos remakes que intentaban aprovechar la nostalgia de los aficionados (como en el caso del Amityville: El despertar , de Franck Khalfoun, en 2017).
Afortunadamente, de vez en cuando aparecen propuestas inteligentes y más originales que suponen un soplo de aire fresco dentro del género como ocurrió no hace mucho tiempo con la estupenda No respires (Don't Breathe, de Fede Álvarez, en 2016).
En esta ocasión, Un lugar tranquilo (traducción literal del título original), con guión de Scott Beck, Bryan Woods y John Krasinski, ya nos remite directamente a un juego de intenciones que, tratándose del género de terror, no podía ser sino de doble sentido.
El director de esta propuesta, John Krasisnki, realiza con éste su tercer largometraje tras Los Hollar (2016), un drama con toques de comedia negra. Actor de largo recorrido en la televisión norteamericana, se ha estrenado en el género de terror con una propuesta que da una vuelta de tuerca a algo fundamental en el género: el sonido y los ruidos. En este “lugar tranquilo”, la tensa calma y el forzado silencio con el que se ven obligados a vivir los protagonistas, sumerge al espectador en una desazón y mal rollo que te mantiene en vilo desde el principio hasta el final, aprovechando a tope un metraje más que suficiente (hora y media) que resulta perfecto para el tempo de la terrorífica historia que se nos narra.
La trama es sencilla, una familia adorable con tres hijos vive en una casa en medio de un bosque, pero pronto descubriremos que su vida se aleja mucho de ese ideal de paz y felicidad que correspondería a ese arquetipo familiar norteamericano. Con una mezcla de géneros, a caballo entre el terror y la ciencia ficción, Un lugar tranquilo contiene múltiples referencias, en especial al cine de M. Night Shyamalan, en títulos como El bosque (2004) o Señales (2002), aunque también hay guiños a El incidente (2010), del mismo director hindú. Hay también en el diseño de las “criaturas” un guiño al Alien (1979), de Ridley Scott, y a otros extraterrestres poco amables, como los que se pudieron ver en Independence Day (de Roland Emmerich, en 1996) o en Life (de Daniel Espinosa, en 2017) que recordaba bastante al Alien original, casi un inconfeso remake, que no me dejó mucha huella.
Un lugar tranquilo usa el silencio como resorte, como si fuesen los clásicos de chirridos de puertas, gritos y ruidos de tormentas en los filmes clásicos, recurso al que el espectador actual no está tan acostumbrado y que, por tanto, resulta igual o más efectivo a la hora de crear inquietud y desasosiego en el espectador. En cuanto al reparto, Emily Blunt está francamente bien, al igual que los niños Noah Jupe y Millicent Simmonds. El propio Krasisnki hace de pareja de Blunt y padre protector con solvencia. Las interpretaciones están por encima de la media en un filme de este género, que últimamente, como dije al principio, está bastante flojo. La buena fotografía, de Charlotte Bruus Christensen, combinada con golpes de efecto que surgen cuando es preciso pero sin abusar, se combina con una buena partitura de Marco Beltrami para componer un ambiente tan natural como desasosegante y que se aleja con acierto de los ya muy vistos escenarios urbanos post apocalípticos. Así que, ármense de valor, déjense atrapar por el terrorífico silencio de Un lugar tranquilo y agárrense bien a la butaca, porque darán más de un respingo sobre la misma.
Gonzalo J. Gonzalvo
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
jueves, 26 de abril de 2018
martes, 24 de abril de 2018
Tomb Raider (2018)**
Dir: Roar Uthaug
Int: Alicia Vikander, Daniel Wu, Dominic West, Walton Goggins, Kristin Scott Thomas, Alexandre Willaume, Adrian Collins, Hannah John-Kamen, Nick Frost.
Lara Croft renueva su imagen. El personaje diseñado por Toby Gard, que incorporó en el cine Angelina Jolie en 2001 y 2003, ahora es interpretada por Alicia Vikander, una joven actriz sueca muy de moda gracias a trabajos como Ex_Machina (2014), de Alex Garland, o La chica danesa (2015), de Tom Hooper.
Lara Croft es la independiente hija de un excéntrico aventurero que desapareció cuando ella era apenas una adolescente, ahora se ha convertido en una joven de 21 años sin ningún propósito en la vida. Se abre paso por las caóticas calles del East London, el barrio de moda, como mensajera en bicicleta, un trabajo que apenas le da para pagar el alquiler. Decidida a forjar su propio camino, se niega a tomar las riendas del imperio empresarial de su padre, con la misma firmeza que se niega a reconocer que él se ha ido para siempre. Un día Lara decide dejar atrás todo e ir en busca del último paradero conocido de su padre: una legendaria tumba en una isla mítica que podría estar en algún lugar de la costa de Japón...
Qué quieren que les diga, la nueva Lara Croft parece más humana e inexperta (por algo el film intenta explicar los orígenes del personaje), pero Alicia Vikander todavía está lejos de dotarla de una personalidad impactante y poderosa, algo que sí logró Angelina Jolie, superando la mediocridad de los dos vehículos que protagonizó, Lara Croft: Tomb Raider (2001), de Simon West, o Lara Croft Tomb Raider: La cuna de la vida (2003), de Jan de Bont, que intentaban convertir en producto cinematográfico lo que originalmente sólo era un videojuego que, a su vez, le debía mucho al personaje de Indiana Jones, sólo que convirtiendo en mujer al arquologo/aventurero de la saga inventada por Spielberg, Lawrence Kasdan, George Lucas y Philip Kaufman.
El nuevo equipo de guionistas de origen británico formado por Geneva Robertson-Dworet, Alastair Siddons y Evan Daugherty, junto al realizador noruego Roar Uthaug, intentan reinventar al personaje, pero las cartas para este nuevo juego ya están marcadas desde hace mucho tiempo. Por mucho que hayan intentado crear una nueva Lara Croft/Alicia Vikander, cuando empieza la aventura, volvemos al escenario virtualizado de los juegos, a una mínima verosimilitud y a la superficialidad.
Cumple esta película con la misión de construirle un pasado a un personaje cuya única historia está ligeramente sugerida en dos largometrajes anteriores y que importa muy poco (o nada) a los que ya la conocían como personaje principal del videojuego Tomb Raider, creado en 1996 y con sucesivas entregas en los últimos años. Los que primero la adaptaron (Simon West y el equipo formado por Sara B. Cooper, Mike Werb, Michael Colleary, Patrick Massett y John Zinman), marcaron unas pautas que se han seguido en la nueva reinvención del personaje.
Las casi dos horas, tienen un prólogo en el que Roar Uthaug, el director noruego, ha intentado aportar alguna novedad, convirtiendo a Lara Croft, en una joven mortal de carne y hueso, pero cuando "se inician las pantallas", cuando arranca la misión, Croft/Vikander, se vuelve a ser una combinación de digitos indestructibles, ya que siempre puede vovlverse a comenzar el juego...
Parece que el cine quiere aprovecharse de nuevo de Lara Croft, esta Indiana Jones metamorfoseada en avezada e indestructible ladrona de tumbas...
Roberto Sánchez
-Aragonia,C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Int: Alicia Vikander, Daniel Wu, Dominic West, Walton Goggins, Kristin Scott Thomas, Alexandre Willaume, Adrian Collins, Hannah John-Kamen, Nick Frost.Lara Croft renueva su imagen. El personaje diseñado por Toby Gard, que incorporó en el cine Angelina Jolie en 2001 y 2003, ahora es interpretada por Alicia Vikander, una joven actriz sueca muy de moda gracias a trabajos como Ex_Machina (2014), de Alex Garland, o La chica danesa (2015), de Tom Hooper.
Lara Croft es la independiente hija de un excéntrico aventurero que desapareció cuando ella era apenas una adolescente, ahora se ha convertido en una joven de 21 años sin ningún propósito en la vida. Se abre paso por las caóticas calles del East London, el barrio de moda, como mensajera en bicicleta, un trabajo que apenas le da para pagar el alquiler. Decidida a forjar su propio camino, se niega a tomar las riendas del imperio empresarial de su padre, con la misma firmeza que se niega a reconocer que él se ha ido para siempre. Un día Lara decide dejar atrás todo e ir en busca del último paradero conocido de su padre: una legendaria tumba en una isla mítica que podría estar en algún lugar de la costa de Japón...
Qué quieren que les diga, la nueva Lara Croft parece más humana e inexperta (por algo el film intenta explicar los orígenes del personaje), pero Alicia Vikander todavía está lejos de dotarla de una personalidad impactante y poderosa, algo que sí logró Angelina Jolie, superando la mediocridad de los dos vehículos que protagonizó, Lara Croft: Tomb Raider (2001), de Simon West, o Lara Croft Tomb Raider: La cuna de la vida (2003), de Jan de Bont, que intentaban convertir en producto cinematográfico lo que originalmente sólo era un videojuego que, a su vez, le debía mucho al personaje de Indiana Jones, sólo que convirtiendo en mujer al arquologo/aventurero de la saga inventada por Spielberg, Lawrence Kasdan, George Lucas y Philip Kaufman.
El nuevo equipo de guionistas de origen británico formado por Geneva Robertson-Dworet, Alastair Siddons y Evan Daugherty, junto al realizador noruego Roar Uthaug, intentan reinventar al personaje, pero las cartas para este nuevo juego ya están marcadas desde hace mucho tiempo. Por mucho que hayan intentado crear una nueva Lara Croft/Alicia Vikander, cuando empieza la aventura, volvemos al escenario virtualizado de los juegos, a una mínima verosimilitud y a la superficialidad.
Cumple esta película con la misión de construirle un pasado a un personaje cuya única historia está ligeramente sugerida en dos largometrajes anteriores y que importa muy poco (o nada) a los que ya la conocían como personaje principal del videojuego Tomb Raider, creado en 1996 y con sucesivas entregas en los últimos años. Los que primero la adaptaron (Simon West y el equipo formado por Sara B. Cooper, Mike Werb, Michael Colleary, Patrick Massett y John Zinman), marcaron unas pautas que se han seguido en la nueva reinvención del personaje.
Las casi dos horas, tienen un prólogo en el que Roar Uthaug, el director noruego, ha intentado aportar alguna novedad, convirtiendo a Lara Croft, en una joven mortal de carne y hueso, pero cuando "se inician las pantallas", cuando arranca la misión, Croft/Vikander, se vuelve a ser una combinación de digitos indestructibles, ya que siempre puede vovlverse a comenzar el juego...
Parece que el cine quiere aprovecharse de nuevo de Lara Croft, esta Indiana Jones metamorfoseada en avezada e indestructible ladrona de tumbas...
Roberto Sánchez
-Aragonia,C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Ready Player One (2018)***
Dir: Steven SpielbergInt: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Mark Rylance, Simon Pegg, T.J. Miller, Hannah John-Kamen, Win Morisaki, Philip Zhao, Julia Nickson, Kae Alexander, Lena Waithe, Ralph Ineson, David Barrera, Michael Wildman, Lynne Wilmot, Carter Hastings, Daniel Eghan.
Estamos en 2045. Wade Watts (Tye Sheridan) es un adolescente al que le gusta evadirse del cada vez más sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada "Oasis". Un día, su excéntrico y multimillonario creador muere, pero antes ofrece su fortuna y el destino de su empresa al ganador de una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación. Será el punto de partida para que Wade se enfrente a jugadores, poderosos enemigos corporativos y otros competidores despiadados, dispuestos a hacer lo que sea, tanto dentro de "Oasis" como del mundo real, para poder hacerse con el premio.
Ernest Cline, es el escritor responsable de la novela de la que parte la historia de esta película y Zak Penn, guionista en X-Men 2 (2003), de Bryan Singer, El increíble Hulk (2008), de Louis Leterrier, o Los Vengadores (2012), de Joss Whedon, son los que han elaborado el guion para esta nueva aventura de Steven Spielberg que llevaba unas cuantas películas "sin tocar la pasta" y ha debido pensar que tenía el mismo derecho que otros a llevarse los cuartos. Después de dar con la historia de Ernest Cline, ha puesto a trabajar la maquinaria de Amblin, ha reunido unos cuantos actores poco conocidos para incorporar a sus jóvenes protagonistas y ha facturado un film-resumen de lo que han sido, desde los años ochenta, los universos escapistas de media humanidad. El público que ahora tiene en torno a la cuarentena, que ha crecido con las películas de Spielberg, casi como referente único, entrará de lleno en el juego que plantea con su habitual virtuosismo.
Es difícil aburrirse (no imposible) en una película de Spielberg. Todos los parámetros, la edición de Sarah Broshar y Michael Kahn, la música de Alan Silvestri (ha sustituido aquí, con brillantez, al veterano John Williams), la fotografía del maestro polaco Janusz Kaminski, los numerosos y eficaces miembros de los equipos para efectos especiales (incluidos los digitales), dirección artística, vestuario y maquillaje, y, por supuesto los intérpretes, siguen al pie de la letra, la partitura y las instrucciones del siempre espabilado Steven...
Yo hecho en falta (y mucho) una visión más crítica de esa sociedad que sólo parece vivir en la
virtualidad y en la evasión que les proporciona "Oasis", que tan sólo es apuntada en los primeros momentos del film y que se diluye por completo al ajustarse a las "medidas" de lo que no deja de ser otro videojuego (aspira a que aparezcan "todos" y añade además múltiples referencias fílmicas) adaptado al cine.
Me cuesta aceptar el entusiasmo fanático de algunos en relación a este film casi vacío de contenidos, y repleto de fuegos artificiales y universos virtuales (era inevitable, claro), pero reconozco la solvencia de Steven Spielberg al plantear el film, justo en estos momentos.
Para mi es una obra menor, de un gran maestro que parece avisarnos de que no se quedará atrás inventando y proponiendo esos nuevos ¿paraísos? del ocio que amenazan con terminar con el mundo analógico tal y como lo conocemos...
Roberto Sánchez
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
sábado, 21 de abril de 2018
La muerte de Stalin (2017)***
Dir: Armando Iannucci
Int: Steve Buscemi, Olga Kurylenko, Andrea Riseborough, Jason Isaacs, Paddy Considine, Jeffrey Tambor, Michael Palin, Rupert Friend, Simon Russell Beale, Paul Whitehouse, Dermot Crowley.
La noche del 2 de marzo de 1953 murió Josef Stalin (interpretado, con una cierta brevedad por exigencias del guion, por Adrian McLoughlin), dictador, tirano, carnicero y Secretario General de la URSS. Lo que significa que se iniciaba una cruenta lucha por el poder y el control del Soviet Supremo. Los más próximos al tirano, sabían que si jugaban bien tus cartas, el puesto podía ser suyo.
El guion está firmado por Armando Iannucci, David Schneider y Ian Martin, se aprovecha del guion original de Fabien Nury para la novela gráfica del mismo título, obra de los franceses Nury y Thierry Robin.
Estamos ante una eficiente sátira, muy "british" sobre los días previos al funeral del padre de la nación. Dos jornadas de duras peleas por el poder absoluto a través de manipulaciones, lujurias y traiciones.
Armando Iannucci nació en Glasgow en 1963 y aunque están claros sus orígenes, es un realizador que puede encuadrarse sin problemas entre los mejores de la sátira británica. Se graduó en Literatura inglesa por la Universidad de Oxford, trabajó en programas humorísticos de radio en la BBC Radio 4, en la televisión protagonizó The Armando Iannucci Shows (2001), creó la comedia de situación The Thick of It, en 2005, que fue exhibida hasta 2012, participó como guionista y director en la serie Veep (2012-2015), y en el cine su primer largometraje fue In the Loop (2009), en la que eran objeto de eficiente y severa sátira sus compatriotas y los Estados Unidos.
No debemos incluir este film (¿o sí?) en el actual y beligerante conflicto entre Reino Unido y Rusia, pero hay que reconocer que los guionistas han afilado sus garras convenientemente. Se nota (y mucho) que el tratamiento visual le debe mucho al cómic citado y la elección de intérpretes no ha hecho otra cosa que potenciar ese lado burlesco, pero aplicando sin restricciones la regla del ataque sin resquicios a comportamientos tan deplorables como las de estos personajes ávidos de poder, capaces de todo tipo de vilezas. No tienen desperdicio el personaje de Nikita Khrushchev (interpretado con su habitual eficiencia por el norteamericano Steve Buscemi), o el manipulable Vyacheslav Molotov (Michael Palin, superviviente de los recordados y añorados Monty Python), o el del responsable de comunicación Andreyev (Paddy Considine) que demuestra hasta donde puede llegar el servilismo de los periodistas al servicio del poder, al servicio de los intereses de los que "mandan".
Si creen que el cine debe servir para la sátira histórico-política, si creen que puede ser un vehículo oportuno para criticar los desvíos de los sistemas políticos, para denunciar y perseguir las posturas autoritarias, esta es su película.
Ya le queda muy poco tiempo en la cartelera de Zaragoza, así que si quieren disfrutarla en salas, tendrán que apurarse...
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox-
Int: Steve Buscemi, Olga Kurylenko, Andrea Riseborough, Jason Isaacs, Paddy Considine, Jeffrey Tambor, Michael Palin, Rupert Friend, Simon Russell Beale, Paul Whitehouse, Dermot Crowley.La noche del 2 de marzo de 1953 murió Josef Stalin (interpretado, con una cierta brevedad por exigencias del guion, por Adrian McLoughlin), dictador, tirano, carnicero y Secretario General de la URSS. Lo que significa que se iniciaba una cruenta lucha por el poder y el control del Soviet Supremo. Los más próximos al tirano, sabían que si jugaban bien tus cartas, el puesto podía ser suyo.
El guion está firmado por Armando Iannucci, David Schneider y Ian Martin, se aprovecha del guion original de Fabien Nury para la novela gráfica del mismo título, obra de los franceses Nury y Thierry Robin.
Estamos ante una eficiente sátira, muy "british" sobre los días previos al funeral del padre de la nación. Dos jornadas de duras peleas por el poder absoluto a través de manipulaciones, lujurias y traiciones.
Armando Iannucci nació en Glasgow en 1963 y aunque están claros sus orígenes, es un realizador que puede encuadrarse sin problemas entre los mejores de la sátira británica. Se graduó en Literatura inglesa por la Universidad de Oxford, trabajó en programas humorísticos de radio en la BBC Radio 4, en la televisión protagonizó The Armando Iannucci Shows (2001), creó la comedia de situación The Thick of It, en 2005, que fue exhibida hasta 2012, participó como guionista y director en la serie Veep (2012-2015), y en el cine su primer largometraje fue In the Loop (2009), en la que eran objeto de eficiente y severa sátira sus compatriotas y los Estados Unidos.
No debemos incluir este film (¿o sí?) en el actual y beligerante conflicto entre Reino Unido y Rusia, pero hay que reconocer que los guionistas han afilado sus garras convenientemente. Se nota (y mucho) que el tratamiento visual le debe mucho al cómic citado y la elección de intérpretes no ha hecho otra cosa que potenciar ese lado burlesco, pero aplicando sin restricciones la regla del ataque sin resquicios a comportamientos tan deplorables como las de estos personajes ávidos de poder, capaces de todo tipo de vilezas. No tienen desperdicio el personaje de Nikita Khrushchev (interpretado con su habitual eficiencia por el norteamericano Steve Buscemi), o el manipulable Vyacheslav Molotov (Michael Palin, superviviente de los recordados y añorados Monty Python), o el del responsable de comunicación Andreyev (Paddy Considine) que demuestra hasta donde puede llegar el servilismo de los periodistas al servicio del poder, al servicio de los intereses de los que "mandan".
Si creen que el cine debe servir para la sátira histórico-política, si creen que puede ser un vehículo oportuno para criticar los desvíos de los sistemas políticos, para denunciar y perseguir las posturas autoritarias, esta es su película.
Ya le queda muy poco tiempo en la cartelera de Zaragoza, así que si quieren disfrutarla en salas, tendrán que apurarse...
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox-
100 días de soledad (2016)***
Dir: Gerardo Olivares y José DíazInt: José Díaz
José Díaz se recluye en su cabaña en el Parque Natural de Redes (Asturias) durante un largo periodo de cien días, siendo autosuficiente y desconectándose absolutamente del mundo real y sus avances. No tiene electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Sólo el hombre con la naturaleza.
Un reto que para sorpresa de todo el mundo ha logrado estrenarse en las salas de cine de casi todo el territorio español. Cierto es que sumando los apoyos económicos del Gobierno del Principado de Asturias, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Radio Televisión Española y Wanda Films, la aventura (y el reto personal) de José Diaz ha podido culminarse con éxito.
Durante 100 días José Diaz está solo, y cuenta para documentarlo, eso sí, con todo tipo de cámaras de vídeo (hasta 5) y un dron. En parte, su odisea consiste en utilizar con solvencia toda esa tecnología para documentar su estancia y retratar ese maravilloso entorno natural (duro, bello y salvaje) que le rodea.
Seguramente una buena parte del mérito es del experimentado Gerardo Olivares (nacido en Córdoba en 1964), director de películas como La gran final (2006), 14 kilómetros (2007), Entrelobos (2010) o El faro de las orcas (2016), que fusionan con gran habilidad la ficción dramática y el tono documental. Gerardo Olivares ha construido con el material que filmó José Diaz, un filme con una factura impecable que, precisamente, mezcla con sentido el drama y el documental con unos resultados excelentes.
José Diaz es un protagonista brillante. Se enfrenta a una supervivencia extrema buscada, una prueba física y psicológica compleja, un rito iniciático (de retorno a la naturaleza) marcado por la pureza de unas montañas que conoce muy bien y en las que todavía es posible encontrarse la pureza de unos ritmos vitales no distorsionados por los medios de comunicación.
La contradicción surge cuando este "hombre natural" debe rodearse de tecnología punta (dron, cámaras de video) para poder contarnos la experiencia y supongo que dado el esfuerzo que costó grabar alguna de las bellas secuencias que inundan el film, fue difícil, incluso para los eficientes editores Juan Barrero y Clara Martínez Malagelada (los responsables del montaje), suprimir y reducir algunas de ellas.
Un gran (y sorprendente) espectáculo visual que demuestra que puedes encontrarte con un cine de calidad donde menos te lo esperas.
Pudo verse en Zaragoza, hace unos meses, en las salas Aragonia.
Roberto Sánchez.
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