Dir: Samu Fuentes
Int: Mario Casas, Irene Escolar, Ruth Díaz, Quimet Pla, Josean Bengoetxea, Kandido Uranga
Martinón (interpretado por Mario Casas) es un trampero solitario, el último habitante de un remoto pueblo en las montañas. Su único contacto con otros seres humanos se produce en primavera, cuando desciende al valle para comerciar con las pieles de los animales que atrapa. Sin embargo, con la llegada de una mujer a su vida, empezará a experimentar nuevos sentimientos. Este singular encuentro le obligará a elegir entre descubrir su vulnerabilidad o abandonarse a su lado más salvaje.
Estamos ante el primer largometraje del asturiano Samu Fuentes. Como director de segunda unidad y asistente del director ya tenía cierta experiencia, por ejemplo participó como tercer asistente del director en El secreto de Marrowbone (2017), de Sergio G. Sánchez, o como primer asistente en Todo el tiempo del mundo (2014), de José Antonio Quirós.
Ha sido una grata sorpresa comprobar que estamos ante una película sencilla, que no simple, muy sólida en todos los aspectos, con una dirección impecable de actores y un dominio de los tiempos fílmicos propio de alguien con más experiencia. Mario Casas, que ha sido un acertado recurso para atraer al público (al menos a algunos sectores jóvenes), responde con eficiencia. Su personaje es muy exigente en los aspectos físicos y debe ser capaz de expresarse con gestos y actitudes mínimos y, en ese sentido este joven actor gallego ha logrado una de sus mejores interpretaciones por el momento, con un personaje muy alejado de ciertos estereotipos en los que ha estado moviéndose (su H. de Tres metros sobre el cielo o su Killian de Palmeras en la nieve). Además, Irene Escolar (Adela, en el film) y Ruth Díaz (Pascuala), sus oponentes femeninas, cumplen sobradamente, dando una réplica creíble con sus personajes.
Samu Fuentes ha logrado transmitir, dejando de lado manierismos y puntos de vista enfáticos que ahora están tan de moda, la crudeza de una vida aislada, en lugares donde no es fácil sobrevivir, en los que se impone la ley de la naturaleza. Ha logrado también que los paisajes adquieran el protagonismo necesario. Su Asturias natal y los bosques y parajes de los Pirineos (con localizaciones espectaculares en Aragón y Navarra) son fotogénicos, sin duda, pero además resultan un marco creible en el que desarrollar y mostrar la psicología de unos seres que sobreviven lo mejor que pueden en un medio natural nada complaciente.
Otra virtud evidente del film es que nos traslada a un pasado reciente, algo impreciso, que podría situarse a finales del siglo XIX o incluso en los inicios del XX. En algunas zonas aisladas por montañas y valles agrestes el tiempo se detuvo de un modo efectivo...
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox, Cinemundo (Huesca)-
jueves, 22 de marzo de 2018
miércoles, 21 de marzo de 2018
Gorrión rojo (2018)***
Dir: Francis Lawrence
Int: Jennifer Lawrence, Joel Edgerton, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Mary-Louise Parker,
Matthias Schoenaerts, Joely Richardson, Nicole O'Neill, Sergej Onopko, Sergei Polunin,
Kristof Konrad, Simon Szabó, Ciarán Hinds, Thekla Reuten, Joel de la Fuente, Sakina Jaffrey,
Douglas Hodge.
Es necesario hacer unas mínimas reflexiones sobre el director y el guionista de este nuevo vehículo de lucimiento para Jennifer Lawrence, una de las actrices más solicitadas del Hollywood actual.
Francis Lawrence (nacido en Viena en 1971) tiene la doble nacionalidad austríaca y norteamericana, y viene del mundo del videoclip musical trabajando desde 1997 para una extensa nómina de artistas y grupos entre los que se encuentran Green Day, Jennifer López, Aereosmith, Enrique Iglesias, Seal y muchos más. Su salto al cine se produce en Constantine (2005), adaptando un cómic al servicio de Keanu Reeves, luego, hasta las tres entregas de Los juegos del hambre (2013 a 2015), realiza un remake de El último hombre...vivo (The Omega Man, 1971), de Boris Sagal y con Charlton Heston, titulado Soy leyenda (2007), reinterpretando una historia original de Richard Matheson y al servicio de Will Smith, en este caso. También dirige la miniserie de tres episodios Reyes (Kings, 2009), Agua para elefantes (2012), la producción para la televisión Gotham (2012) y el episodio piloto de la serie Touch (2012). Este latgo preámbulo dedicado al director, tiene que ver con el marcado estilo colorista y esteticista que mantiene y que proviene seguramente de su apego a las fórmulas publicitarias que tan bien ha usado en los videoclips y también a la necesidad de contar siempre con una Star de impacto entre un público amplio como elemento central de sus creaciones. Con todo, Francis Lawrence ha logrado un estilo personal, de muy fácil acceso para todos los públicos y bastante condicionado por ese lenguaje popular (próximo al del cómic, la fantasía, la ciencia-ficción y al videoclip). Por supuesto ha rehutilizando el poderoso reclamo de Jennifer Lawrence, ya evidente en la serie de películas sobre Los juegos del hambre.
El guionista Justin Haythe, que en este caso adapta un libro de Jason Matthews, le da unos mínimos de profundidad psicológica a los personajes de una trama de espías. Haythe ha oscilado entre historias con mucha carga de profundidad psicológica y analítica como el excelente guion para el film de Sam Mendes, Revolutionary Road (2008), aquí adaptando la novela de Richard Yates, o fantasías inquietantes como La cura del bienestar (2016), de Gore Verbinsky, según una historia propia.
El género escogido ahora es el de espias, pero visualmente y por algunos de los planteamientos parece más un thriller fantástico, situado en un universo paralelo que se parece mucho al nuestro, pero no es exactamente igual...
Dominika Egorova (Jennifer Lawrence) es reclutada contra su voluntad para ser un “gorrión”, una seductora adiestrada del servicio de seguridad ruso. Dominika aprende a utilizar su cuerpo como arma, pero lucha por conservar su sentido de la identidad durante el deshumanizador proceso de entrenamiento. Hallando su fuerza en un sistema injusto, se revela como uno de los activos más sólidos del programa. Su primer objetivo es Nate Nash (Joel Edgerton), un funcionario de la CIA que dirige la infiltración más confidencial de la agencia en la inteligencia rusa. Los dos jóvenes agentes caen en una espiral de atracción y engaño que amenaza sus carreras, sus lealtades y la seguridad de sus respectivos países.
Manejando bien el ritmo y la acción, Martin Lawrence ha facturado un producto entretenido, en el que vuelve a lucirse Jennifer Lawrence y en el que no se pueden encontrar reflexiones ni análisis muy profundos sobre el espionaje y la tensión existente entre Rusia, Inglaterra y Estados Unidos. Los acontecimientos recientes en territorio británico, en concreto la muerte de Sergei Skripal, ex coronel de la inteligencia militar rusa (GRU), intoxicado con gas nervioso junto a su hija, van mucho más lejos que los recovecos y cierto verismo en las torturas y manejos poco recomendables que aparecen en la trama de la "colorista" y "resultona" Gorrión rojo.
Roberto Sánchez.
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Int: Jennifer Lawrence, Joel Edgerton, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Mary-Louise Parker,
Matthias Schoenaerts, Joely Richardson, Nicole O'Neill, Sergej Onopko, Sergei Polunin,
Kristof Konrad, Simon Szabó, Ciarán Hinds, Thekla Reuten, Joel de la Fuente, Sakina Jaffrey,
Douglas Hodge.
Es necesario hacer unas mínimas reflexiones sobre el director y el guionista de este nuevo vehículo de lucimiento para Jennifer Lawrence, una de las actrices más solicitadas del Hollywood actual.
Francis Lawrence (nacido en Viena en 1971) tiene la doble nacionalidad austríaca y norteamericana, y viene del mundo del videoclip musical trabajando desde 1997 para una extensa nómina de artistas y grupos entre los que se encuentran Green Day, Jennifer López, Aereosmith, Enrique Iglesias, Seal y muchos más. Su salto al cine se produce en Constantine (2005), adaptando un cómic al servicio de Keanu Reeves, luego, hasta las tres entregas de Los juegos del hambre (2013 a 2015), realiza un remake de El último hombre...vivo (The Omega Man, 1971), de Boris Sagal y con Charlton Heston, titulado Soy leyenda (2007), reinterpretando una historia original de Richard Matheson y al servicio de Will Smith, en este caso. También dirige la miniserie de tres episodios Reyes (Kings, 2009), Agua para elefantes (2012), la producción para la televisión Gotham (2012) y el episodio piloto de la serie Touch (2012). Este latgo preámbulo dedicado al director, tiene que ver con el marcado estilo colorista y esteticista que mantiene y que proviene seguramente de su apego a las fórmulas publicitarias que tan bien ha usado en los videoclips y también a la necesidad de contar siempre con una Star de impacto entre un público amplio como elemento central de sus creaciones. Con todo, Francis Lawrence ha logrado un estilo personal, de muy fácil acceso para todos los públicos y bastante condicionado por ese lenguaje popular (próximo al del cómic, la fantasía, la ciencia-ficción y al videoclip). Por supuesto ha rehutilizando el poderoso reclamo de Jennifer Lawrence, ya evidente en la serie de películas sobre Los juegos del hambre.
El guionista Justin Haythe, que en este caso adapta un libro de Jason Matthews, le da unos mínimos de profundidad psicológica a los personajes de una trama de espías. Haythe ha oscilado entre historias con mucha carga de profundidad psicológica y analítica como el excelente guion para el film de Sam Mendes, Revolutionary Road (2008), aquí adaptando la novela de Richard Yates, o fantasías inquietantes como La cura del bienestar (2016), de Gore Verbinsky, según una historia propia.
El género escogido ahora es el de espias, pero visualmente y por algunos de los planteamientos parece más un thriller fantástico, situado en un universo paralelo que se parece mucho al nuestro, pero no es exactamente igual...
Dominika Egorova (Jennifer Lawrence) es reclutada contra su voluntad para ser un “gorrión”, una seductora adiestrada del servicio de seguridad ruso. Dominika aprende a utilizar su cuerpo como arma, pero lucha por conservar su sentido de la identidad durante el deshumanizador proceso de entrenamiento. Hallando su fuerza en un sistema injusto, se revela como uno de los activos más sólidos del programa. Su primer objetivo es Nate Nash (Joel Edgerton), un funcionario de la CIA que dirige la infiltración más confidencial de la agencia en la inteligencia rusa. Los dos jóvenes agentes caen en una espiral de atracción y engaño que amenaza sus carreras, sus lealtades y la seguridad de sus respectivos países.
Manejando bien el ritmo y la acción, Martin Lawrence ha facturado un producto entretenido, en el que vuelve a lucirse Jennifer Lawrence y en el que no se pueden encontrar reflexiones ni análisis muy profundos sobre el espionaje y la tensión existente entre Rusia, Inglaterra y Estados Unidos. Los acontecimientos recientes en territorio británico, en concreto la muerte de Sergei Skripal, ex coronel de la inteligencia militar rusa (GRU), intoxicado con gas nervioso junto a su hija, van mucho más lejos que los recovecos y cierto verismo en las torturas y manejos poco recomendables que aparecen en la trama de la "colorista" y "resultona" Gorrión rojo.
Roberto Sánchez.
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Yo, Tonya (2017)***
Dir: Craig Gillespie
Int: Margot Robbie, Sebastian Stan, Allison Janney, Caitlin Carver, Julianne Nicholson, Bojana
Novakovic, Mckenna Grace, Paul Walter Hauser, Bobby Cannavale, Renah Gallagher, Amy Fox, Ricky Russert, Jeffery Arseneau, Bobby Akers, Suehyla El-Attar, Kaleigh Brooke Clark, Catherine Dyer, Joshua Mikel, Jason Davis.
Tonya Harding (Margot Robbie) fue la primera patinadora estadounidense en completar, en 1991, un triple salto axel en competición. Pero el éxito sobre el hielo no siempre estuvo acompañado de felicidad en su vida personal. De hecho, sus relaciones con la madre (interpretada por Allison Janney) y el que fuera su pareja (Jeff, interpretado por Sebastian Stan) fueron siempre tormentosas, marcadas por la violencia y una situación económica bastante crítica.
Un hecho lamentable marcaría toda su carrera profesional y su vida. El suceso en cuestión tuvo lugar el 6 de enero de 1994, y en el participaron de modo activo su ex-marido, Jeff Gillooly, y sus colegas Shawn Eckhardt (Paul Walter Hauser) y Shane Stant (Ricky Russert). Juntos decidieron, al parecer sin que Tonya lo supiera, atacar a Nancy Kerrigan (interpretada por Caitlin Carver) su principal rival en el Campeonato estadounidense de patinaje artístico sobre hielo. Stant la golpeó en el muslo, unas pulgadas por encima de la rodilla, con una barra de hierro. A partir de entonces Tonya Harding fue objeto de una atención mediática que terminó con su carrera como patinadora.
A partir de una serie de entrevistas televisivas en las que Tonya Harding y sus familiares, desnudaron algunas de sus intimidades, el guionista norteamericano Steven Rogers y el director australiano Craig Gillespie, han construido un apasionante retrato de una deportista marcada por una personaliodad en la que su pasado social y el entorno familiar le llevaron a un peligroso terreno. La obsesión por el triunfo, la escasa formación intelectual y el despiadado trato de la madre pueden explicar algo su manera de ser, pero quizás haya que tener en cuenta el tipo de cultura competitiva que impera en una sociedad como la norteamericana, en la que se dice que hay absoluta igualdad de oportunidades y "cualquiera" puede superar su status social, si está dispuesta a sacrificar lo necesario.
Tonya Harding lo tenía muy difícil, al menos eso puede deducirse del retrato que hacen Gillespie y Rogers de los personajes que la rodean. La frialdad y crueldad de la madre, el maltrato físico a la que su pareja Jeff, le somete y con el que aún divorciada tiene una compleja relación de amor-odio, y la de unos "amigos", Shawn y Shane que son mostrados como dos estúpidos simplones, que deberían estar bajo custodia en un psiquiatrico para evitar males mayores. Retrato entre la ironía y un cruel verismo de lo que viene en llamarse White trash (basura blanca) y en el que estos cineastas se han recreado quizás en exceso.
El trabajo de los actores es espléndido. La veterana y brillante Allison Janney, se llevó el Oscar y se lograron nominaciones para Margot Robbie y para el montaje, una sofisticada edición de Tatiana S. Riegel, capaz de transmitirnos el dinamismo de ese "resbaladizo" deporte....
Por otro lado, no estamos ante otro típico biopic deportivo. No se la pierdan, les sorprenderá.
Roberto Sánchez
-Aragonia-
Int: Margot Robbie, Sebastian Stan, Allison Janney, Caitlin Carver, Julianne Nicholson, Bojana
Novakovic, Mckenna Grace, Paul Walter Hauser, Bobby Cannavale, Renah Gallagher, Amy Fox, Ricky Russert, Jeffery Arseneau, Bobby Akers, Suehyla El-Attar, Kaleigh Brooke Clark, Catherine Dyer, Joshua Mikel, Jason Davis.
Tonya Harding (Margot Robbie) fue la primera patinadora estadounidense en completar, en 1991, un triple salto axel en competición. Pero el éxito sobre el hielo no siempre estuvo acompañado de felicidad en su vida personal. De hecho, sus relaciones con la madre (interpretada por Allison Janney) y el que fuera su pareja (Jeff, interpretado por Sebastian Stan) fueron siempre tormentosas, marcadas por la violencia y una situación económica bastante crítica.
Un hecho lamentable marcaría toda su carrera profesional y su vida. El suceso en cuestión tuvo lugar el 6 de enero de 1994, y en el participaron de modo activo su ex-marido, Jeff Gillooly, y sus colegas Shawn Eckhardt (Paul Walter Hauser) y Shane Stant (Ricky Russert). Juntos decidieron, al parecer sin que Tonya lo supiera, atacar a Nancy Kerrigan (interpretada por Caitlin Carver) su principal rival en el Campeonato estadounidense de patinaje artístico sobre hielo. Stant la golpeó en el muslo, unas pulgadas por encima de la rodilla, con una barra de hierro. A partir de entonces Tonya Harding fue objeto de una atención mediática que terminó con su carrera como patinadora.
A partir de una serie de entrevistas televisivas en las que Tonya Harding y sus familiares, desnudaron algunas de sus intimidades, el guionista norteamericano Steven Rogers y el director australiano Craig Gillespie, han construido un apasionante retrato de una deportista marcada por una personaliodad en la que su pasado social y el entorno familiar le llevaron a un peligroso terreno. La obsesión por el triunfo, la escasa formación intelectual y el despiadado trato de la madre pueden explicar algo su manera de ser, pero quizás haya que tener en cuenta el tipo de cultura competitiva que impera en una sociedad como la norteamericana, en la que se dice que hay absoluta igualdad de oportunidades y "cualquiera" puede superar su status social, si está dispuesta a sacrificar lo necesario.
Tonya Harding lo tenía muy difícil, al menos eso puede deducirse del retrato que hacen Gillespie y Rogers de los personajes que la rodean. La frialdad y crueldad de la madre, el maltrato físico a la que su pareja Jeff, le somete y con el que aún divorciada tiene una compleja relación de amor-odio, y la de unos "amigos", Shawn y Shane que son mostrados como dos estúpidos simplones, que deberían estar bajo custodia en un psiquiatrico para evitar males mayores. Retrato entre la ironía y un cruel verismo de lo que viene en llamarse White trash (basura blanca) y en el que estos cineastas se han recreado quizás en exceso.
El trabajo de los actores es espléndido. La veterana y brillante Allison Janney, se llevó el Oscar y se lograron nominaciones para Margot Robbie y para el montaje, una sofisticada edición de Tatiana S. Riegel, capaz de transmitirnos el dinamismo de ese "resbaladizo" deporte....
Por otro lado, no estamos ante otro típico biopic deportivo. No se la pierdan, les sorprenderá.
Roberto Sánchez
-Aragonia-
viernes, 16 de marzo de 2018
Loving Pablo (2017)***
Dir: Fernando León de Aranoa
Int: Javier Bardem, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard, Julieth Restrepo, Óscar Jaenada, David Ojalvo, David Valencia, Lillian Blankenship, Giselle Da Silva, Nathan Cooper, Pedro Calvo, Manuel José Chavez, Joavany Alvarez, Mark Basnight, Diego Landaeta, Mihail Stoyanov.
Esta película trata sobre el narcotraficante colombiano Pablo Escobar (interpretado por Javier Bardem). El guion de Fernando León de Aranoa (que también dirige) se inspira en el libro Amando a Pablo, odiando a Escobar, escrito por la periodista colombiana Virginia Vallejo (Penélope Cruz), donde cuenta la relación amorosa que mantuvo con el narcotraficante en la década de los 80.
La carismática y controvertida figura de Pablo Escobar ha estado muy presente en otras ficciones, pero fue la serie Narcos (iniciada en 2015), creada por Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro, la que puso en el punto de mira las actividades de este colombiano. Durante 20 episodios (2015 a 2016), fue interpretado de modo magistral por el brasileño Wagner Moura. Por otro lado, la serie trataba con bastante detenimiento las actividades del este líder del Cartel de Medellín, describiendo con precisión sus actividades delictivas, políticas e igualmente sus relaciones familiares más íntimas. En la serie Virginia Vallejo, se transforma en Valeria Velez, pero es perfectamente reconocible, y es interpretada por la mejicana Stephanie Sigman, durante 11 episodios, aunque nunca llega a tener la rlevancia que adquiere en el largometraje de Aranoa/Bardem/Cruz.
Los mayores problemas de Loving Pablo surgen si se ha visto la serie mencionada (y es mi caso). Si no se ha visto, supongo que hay varios puntos favorables en la recreación que Javier Bardem hace de este llamativo personaje que provocó, como tantos otros líderes carismáticos, admiración y terror a partes iguales. El guion de Aranoa ha intentado, por un lado reflejar la visión inevitablemente parcial de Virginia Vallejo, por otro, ajustarse a los sucesos que rodearon la vida y muerte del llamado "Zar de la cocaína".
Colombia fue sacudida por una auténtica guerra entre clanes (Cárteles), la policía, el ejército, los paramilitares, la DEA y la CIA norteamericanas. Alianzas, traiciones, asesinatos, coches bomba, sicarios con más trabajo que nunca. En fín, una parafernalia de violencia, muerte y corrupción política que ha marcado la historia de ese país para siempre. En esos asuntos, la película de Aranoa/Bardem/Cruz se detiene muy poco, centrándose en la relación entre el narcotraficante y la periodista, olvidando lo importante (según la serie Narcos) que fueron en sus relaciones su hijo Juan Pablo, su esposa Tata (María Isabel Santos) o su madre Hermilda. Desde luego en dos horas de duración es complejo resumir la intensa actividad que tuvo la vida de este personaje, así que, después de todo, el ejercicio de síntesis que logra el film es recomendable para aproximarse, aunque sea de modo parcial, a esta controvertida figura y a la que por unos años fue su amante.
Roberto Sánchez.
-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Int: Javier Bardem, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard, Julieth Restrepo, Óscar Jaenada, David Ojalvo, David Valencia, Lillian Blankenship, Giselle Da Silva, Nathan Cooper, Pedro Calvo, Manuel José Chavez, Joavany Alvarez, Mark Basnight, Diego Landaeta, Mihail Stoyanov.
Esta película trata sobre el narcotraficante colombiano Pablo Escobar (interpretado por Javier Bardem). El guion de Fernando León de Aranoa (que también dirige) se inspira en el libro Amando a Pablo, odiando a Escobar, escrito por la periodista colombiana Virginia Vallejo (Penélope Cruz), donde cuenta la relación amorosa que mantuvo con el narcotraficante en la década de los 80.
La carismática y controvertida figura de Pablo Escobar ha estado muy presente en otras ficciones, pero fue la serie Narcos (iniciada en 2015), creada por Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro, la que puso en el punto de mira las actividades de este colombiano. Durante 20 episodios (2015 a 2016), fue interpretado de modo magistral por el brasileño Wagner Moura. Por otro lado, la serie trataba con bastante detenimiento las actividades del este líder del Cartel de Medellín, describiendo con precisión sus actividades delictivas, políticas e igualmente sus relaciones familiares más íntimas. En la serie Virginia Vallejo, se transforma en Valeria Velez, pero es perfectamente reconocible, y es interpretada por la mejicana Stephanie Sigman, durante 11 episodios, aunque nunca llega a tener la rlevancia que adquiere en el largometraje de Aranoa/Bardem/Cruz.
Los mayores problemas de Loving Pablo surgen si se ha visto la serie mencionada (y es mi caso). Si no se ha visto, supongo que hay varios puntos favorables en la recreación que Javier Bardem hace de este llamativo personaje que provocó, como tantos otros líderes carismáticos, admiración y terror a partes iguales. El guion de Aranoa ha intentado, por un lado reflejar la visión inevitablemente parcial de Virginia Vallejo, por otro, ajustarse a los sucesos que rodearon la vida y muerte del llamado "Zar de la cocaína".
Colombia fue sacudida por una auténtica guerra entre clanes (Cárteles), la policía, el ejército, los paramilitares, la DEA y la CIA norteamericanas. Alianzas, traiciones, asesinatos, coches bomba, sicarios con más trabajo que nunca. En fín, una parafernalia de violencia, muerte y corrupción política que ha marcado la historia de ese país para siempre. En esos asuntos, la película de Aranoa/Bardem/Cruz se detiene muy poco, centrándose en la relación entre el narcotraficante y la periodista, olvidando lo importante (según la serie Narcos) que fueron en sus relaciones su hijo Juan Pablo, su esposa Tata (María Isabel Santos) o su madre Hermilda. Desde luego en dos horas de duración es complejo resumir la intensa actividad que tuvo la vida de este personaje, así que, después de todo, el ejercicio de síntesis que logra el film es recomendable para aproximarse, aunque sea de modo parcial, a esta controvertida figura y a la que por unos años fue su amante.
Roberto Sánchez.
-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
jueves, 15 de marzo de 2018
La última bandera (Last Flag Flying, 2017)***
Dir: Richard Linklater
Int: Steve Carell, Bryan Cranston, Laurence Fishburne, J. Quinton Johnson, Yul Vázquez, Deanna Reed-Foster.

Tres veteranos de la guerra de Vietnam -Doc (Steve Carell), Sal (Bryan Cranston) y Mueller (Laurence Fishburne)- se reúnen en el año 2003 para enterrar a Larry Jr., el hijo de Doc, que ha muerto en combate en su primer año en la guerra de Iraq.
En 1973, Hal Ashby adaptó (junto a Robert Towne, el guionista) la novela de Derryl Ponicsan, The Last Detail. La película, en España, se tituló El último deber y contó con Jack Nicholson, Randy Quaid y Otis Young, como protagonistas. Ponicsan retomó a los personajes en una nueva novela de 2005 titulada Last Flag Flying, que interesó a Richard Linklater. Junto al mismo novelista han adaptado esta historia que, una vez más, necesitaba tres actores con una fuerte personalidad y en ese terreno el acierto fue pleno. Carrell, Cranston y Fishburne, son de lo mejor en esta sobria actualización de aquella historia.
Aunque es cierto que hay cierta crítica al militarismo y a la idea de la guerra, a Linklater, el director de Boyhood (2014) y de la trilogía Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) y Antes del anochecer (2013), le interesan los seres humanos que se esconden tras estos guerreros jubilados que se vieron obligados a participar en una guerra sin sentido en un intencionado paralelismo con esa infructuosa búsqueda de armas de destrucción masiva...Evitando de modo sutil los tópicos, nos permite, en buena medida gracias a la pericia de los tres actores protagonistas, profundizar en los diferentes destinos que han llevado estos viejos colegas de la Guerra de Vietnam.
Inunda la película un aire de tristeza, de desesperanza ante la eterna y aplastante maquinaria del destino y de un Estado que logra convencer a sus ciudadanos de lo importante que es la patria, de lo importante que es morir y matar para defenderte de un enemigo terrible que puede existir o no, pero que en realidad no importa... No importa que todo sea mentira y que por el interés de unos pocos se ordene matar y morir indiscriminadamente, no importa que las motivaciones reales nada tengan que ver con defender la democracia y la paz en el mundo. Esas ideas y algunas otras expuestas con sentido crítico, están en la historia que nos cuenta Linklater, pero él prefiere pasar por encima de ellas y quedarse con el lado más humano, aproximándonos a la piel de sus personajes con cariño y comprensión. Prefiere no ahondar en el evidente perfil político y termina por justificar, aunque con un cierto pesar, a estos hombres que vivieron de cerca el lado más salvaje e inuhmano de nuestra especie y que sólo en la amistad serán capaces de encontar algo de sentido a unas vidas casi estranguladas en su juventud...
Roberto Sánchez
-Se estrenó y pudo verse en Aragonia-
Int: Steve Carell, Bryan Cranston, Laurence Fishburne, J. Quinton Johnson, Yul Vázquez, Deanna Reed-Foster.

Tres veteranos de la guerra de Vietnam -Doc (Steve Carell), Sal (Bryan Cranston) y Mueller (Laurence Fishburne)- se reúnen en el año 2003 para enterrar a Larry Jr., el hijo de Doc, que ha muerto en combate en su primer año en la guerra de Iraq.
En 1973, Hal Ashby adaptó (junto a Robert Towne, el guionista) la novela de Derryl Ponicsan, The Last Detail. La película, en España, se tituló El último deber y contó con Jack Nicholson, Randy Quaid y Otis Young, como protagonistas. Ponicsan retomó a los personajes en una nueva novela de 2005 titulada Last Flag Flying, que interesó a Richard Linklater. Junto al mismo novelista han adaptado esta historia que, una vez más, necesitaba tres actores con una fuerte personalidad y en ese terreno el acierto fue pleno. Carrell, Cranston y Fishburne, son de lo mejor en esta sobria actualización de aquella historia.
Aunque es cierto que hay cierta crítica al militarismo y a la idea de la guerra, a Linklater, el director de Boyhood (2014) y de la trilogía Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) y Antes del anochecer (2013), le interesan los seres humanos que se esconden tras estos guerreros jubilados que se vieron obligados a participar en una guerra sin sentido en un intencionado paralelismo con esa infructuosa búsqueda de armas de destrucción masiva...Evitando de modo sutil los tópicos, nos permite, en buena medida gracias a la pericia de los tres actores protagonistas, profundizar en los diferentes destinos que han llevado estos viejos colegas de la Guerra de Vietnam.
Inunda la película un aire de tristeza, de desesperanza ante la eterna y aplastante maquinaria del destino y de un Estado que logra convencer a sus ciudadanos de lo importante que es la patria, de lo importante que es morir y matar para defenderte de un enemigo terrible que puede existir o no, pero que en realidad no importa... No importa que todo sea mentira y que por el interés de unos pocos se ordene matar y morir indiscriminadamente, no importa que las motivaciones reales nada tengan que ver con defender la democracia y la paz en el mundo. Esas ideas y algunas otras expuestas con sentido crítico, están en la historia que nos cuenta Linklater, pero él prefiere pasar por encima de ellas y quedarse con el lado más humano, aproximándonos a la piel de sus personajes con cariño y comprensión. Prefiere no ahondar en el evidente perfil político y termina por justificar, aunque con un cierto pesar, a estos hombres que vivieron de cerca el lado más salvaje e inuhmano de nuestra especie y que sólo en la amistad serán capaces de encontar algo de sentido a unas vidas casi estranguladas en su juventud...
Roberto Sánchez
-Se estrenó y pudo verse en Aragonia-
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