jueves, 15 de marzo de 2018

Sin rodeos (2018)**

Dir: Santiago Segura
Int: Maribel Verdú, Candela Peña, Diego Martín, Rafael Spregelburd, Cristina Pedroche, Santiago Segura, Cristina Castaño, Bárbara Santa-Cruz, David Guapo, Toni Acosta, Olvido Gara "Alaska", Enrique San Francisco, Mario Vaquerizo.


Paz (Maribel Verdú) tiene una vida aparentemente perfecta. Tiene trabajo, pareja, amigas… pero algo falla. Se siente angustiada y agobiada, hay algo que no funciona. En su desesperación acudirá a la consulta de Amil Narayan (Santiago Segura), un “gurú sanador" al estilo  hindú, que le ofrece la solución a sus problemas: una poción a base de plantas milenarias para liberar su tensión. La poción parece más potente de lo esperado. Paz se encuentra con un resultado sorprendente, convirtiéndose, tras ingerir todo el frasco, en una mujer totalmente sincera que no dudará en decir lo que piensa "de verdad", caiga quien caiga y más allá de la hipocresía que parece rodearla. 

Se terminó la rentable saga sobre Torrente y, al parecer, Santiago Segura agotado en su creatividad, ha hechado mano del largometraje chileno Sin filtro (2016), dirigido por Nicolás López, con guion de Diego Ayala y el mismo director. Segura, junto a Benigno López y Marta González de la Vega, lo han adaptado, aproximándolo a la idiosincrasia de ciertas clases sociales españolas. Lo cierto es que en las lineas fundamentales, tampoco hay una gran diferencia con lo mostrado en esa reciente comedia chilena.



Pretende ser una comedia ligera, con alguna que otra sátira hacia las costumbres de ciertos sectores acomodados de la sociedad española. Lo más destacado es el buen rendimiento de algunos actores. Destacando Maribel Verdú, la protagonista, y también Candela Peña en breves pero intensas apariciones.



Santiago Segura tiene una dilatada trayectoria como actor (más de 100 títulos) y ha producido todos sus trabajos como director. Para bien de su bolsillo y para la desesperación de los aficionados al cine de calidad, ha perpetrado la saga Torrente, cinco entragas en las que su personaje, ha ido tiñendo de basura casi toda su obra como cineasta. Es como si la parte más detestable de esa paródica personalidad hubiera terminado por engullir a su creador. 

Sólo para incondicionales de la reciente comedia española...

Roberto Sánchez

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

lunes, 12 de marzo de 2018

Lady Bird (2017)****

Dir: Greta Gerwig
Int: Saoirse Ronan, Laurie Metcalf, Lucas Hedges, John Karna, Beanie Feldstein, Tracy Letts, Timothée Chalamet, Danielle Macdonald, Bayne Gibby, Victor Wolf, Monique Edwards, Shaelan O'Connor,  Marielle Scott,  Ithamar Enriquez, Christina Offley, Odeya Rush, Kathryn Newton, Jake McDorman, Lois Smith, Andy Buckley, Daniel Zovatto, Laura Marano, Kristen Cloke, Stephen Henderson.

Una joven estudiante que se hace llamar "Lady Bird (Saoirse Ronan) pasará en Sacramento su último año de instituto. La joven, algo díscola y con inclinaciones artísticas, sueña con vivir en la costa Este, e intentará encontrar su propio camino y definirse fuera de la sombra protectora de su madre (Laurie Metcalf). 

Más allá de la linea argumental, hasta cierto punto convencional y poco original, lo que llama la atención del filme es su aparente sencillez (que no simpleza) y la habilidad con la que Greta Gerwig ha logrado meternos en la vida de esta joven que se ha dado asi misma el nombre de "Lady Bird". Habilidad para escribir el guion y dirigir con una soltura propia de una cineasta veterana. 



Cierto es que conoce bien el oficio. Esta realizadora norteamericana nació, precisamente en Sacramento (California) en 1983, y tiene en su haber más de cuarenta intervenciones como 
actriz, un papel siempre relevante como guionista, colaborando habitualmente con Noah 
Baumbach, y tan solo había dirigido anteriormente el largo Noches y fines de semana (2008),
coescrita, codirigida y coprotagonizada junto a Joe Swanberg.



Ahora, dirige en solitario un drama al que no le faltan las necesarias notas de comedia y en
la que resulta impactante el trabajo de Saoirse Ronan, una joven actriz norteamericana de 24 
años, pero ya veterana en estas lides y con destacados trabajos en Expiación. Más allá de la 
pasión (2007) y Hanna (2011), de Joe Wright, The Lovely Bones (2009), de Peter Jackson, y 
Brooklyn (2015), de John Crowley.



Greta Gerwig me ha sorprendido gratamente como directora. Ha logrado algo que está al alcance de muy pocos cineastas, dar con las claves de una narración pura y cristalina, sin aspavientos melodramáticos, sin dobles saltos mortales formales, dejando al lado cualquier efecto pirotécnico. Desde la naturalidad, todo fluye en este relato de crecimiento y de iniciación de una joven de 17 años que en su último año en Sacramento (antes de dar el salto a la universidad), dará sus primeros pasos en el amor, tendrá sus primeras alegrias y decepciones, experimentará con nuevos y nuevas amigas y en definitiva comenzará a vivir de un modo más pleno y consciente.



Esta película, que podría haber pasado por una más de esas flojas comedias norteamericanas de adolescentes, da un salto cualitativo hacia un cine que emparenta el estilo de la Gerwig, con el de los mejores trabajos de Noah Baumbach (cineasta  necesitado de una cierta reivindicación por estos lares) y, por qué no decirlo, con Woody Allen, pero con una voz propia, la que procede de su condición femenina y con una profunda sensación de verismo que probablemente mucho tiene que ver con lo autobiográfico.

Roberto Sánchez

-Aragonia, Palafox-

viernes, 9 de marzo de 2018

En la sombra (Aus dem Nichts, 2017)***

Dir: Fatih Akin
Int: Diane Kruger, Numan Acar, Ulrich Tukur, Johannes Krisch, Siir Eloglu, Denis Moschitto, 
Jessica McIntyre, Ulrich Brandhoff, Samia Muriel Chancrin.


Fatih Akin, nacido en Hamburgo en 1973, es uno de los mejores directores alemanes actuales, al menos desde su potente y brillante Contra la pared (Gegen die Wand, 2004), que en muchos aspectos y a pesar de una continua actividad (18 trabajos, incluyendo cortometrajes y documentales), sigue siendo la más recordada (y probablemente su mejor trabajo).

El peso de sus ancestros (turcos) es siempre evidente en los argumentos que trata, pero su estilo, siempre muy efectista, resulta moderno y eficiente. En Aus dem Nichts, ha apostado fuerte por el personaje de Katja, interpretada por Diane Kruger, una de las actrices alemanas más 

internacionales, capaz de ser Helena en la Troya (2004), de Wolfgang Petersen, Maria Antonieta en Adiós a la reina (2012), de Benoît Jacquot o Bridget von Hammersmark, la actriz espia, en Malditos bastardos (2009), de Quentin Tarantino. 

La vida de Katja se hunde cuando Nuri Sekerci (Numan Acar), su marido de origen turco,  y 
su hijo mueren en un atentado con bomba. Pronto se confirma que los autores han sido un grupo de neonazis que después de ir a juicio, y en un proceso claramente injusto, quedan absueltos. Tras el duelo, y consciente de que los culpables siguen libres, Katja planeará y pondrá en marcha su venganza.




Es durante el juicio y su descripción cuando la película de Fatih Akin muestra más carencias y resulta algo esquemática y simplona. Sin embargo, es convincente y magnífico el retrato de esta mujer alemana, rubia y blanca, avocada a la venganza en un occidente "civilizado" y aparentemente muy superior y evolucionado, desde el punto de vista moral, si lo comparamos al defendido por los integristas musulmanes . La sociedad alemana actual parece albergar todavía muchos prejuicios racistas, aunque las noticias y los medios de comunicación intentan siempre ocultarlo, y todo esto se hace manifiesto en ese juicio e incluso en las previas indagaciones y desconfianzas explícitas de la policía. Con todo ello, Fatih Akin intenta justificar y explicar el sentimiento de revancha y venganza que tiene Katja ante las injusticias y del que, por cierto, nadie está libre, seas ateo, católico, protestante o musulmán.




La opción de tomar la senda de la violencia es muy discutible, pero todos deberíamos preguntarnos por qué siempre es válido y justificable en el caso de unos y nunca en el de los "otros". 

No es de las mejores películas de Fatih Akin, pero puede ayudar a debatir y opinar sobre muchos de los acontecimientos violentos que nos rodean. Hablamos de esa terrible "guerra santa" declarada por los Islamistas más extremos contra Estados Unidos y sus aliados (por ejemplo España y muchos otros que además son hermanos en el Islam) y que en Ocidente calificamos, a su vez bien adoctrinados por el Gran Hermano Capitalista, como terrorismo, sin hacernos más preguntas.




De vez en cuando, películas como ésta, imperfectas en sus valores formales, son capaces de sacudir con fuerza nuestras conciencias...

Roberto Sánchez

-Aragonia- 

La enfermedad del domingo (2017)****

Dir: Ramón Salazar
Int: Bárbara Lennie, Susi Sánchez, Miguel Ángel Solá, Greta Fernández, Richard Bohringer, 
David Kammenos, Fred Adenis.

Chiara (Bárbara Lennie) está en la cuarentena, es una enferma terminal que se ha quedado en la casa aislada del Pirineo francés dónde se crió con sus padres y donde Anabel (Susi Sánchez), su madre, la abandonó un domingo a los 8 años. Ahora necesita cuidados, y va a empeñarse en que esa madre le dé explicaciones o se ocupe de ella al menos antes de morir. Logrará convencerla, no sin tensiones, para que pase 10 días con ella y finalmente la acompaña a la casa donde vivió con ella y el padre, con el que Anabel ha perdido todo el contacto. 

Es una película de frontera rural, de relaciones entre hijos y padres, de ajuste de cuentas con el pasado. Anabel es una mujer que ha reconstruido por completo su vida, ha conseguido éxito como experta en protocolo en las altas esferas y ahora, de repente, el pasado casi olvidado y enterrado, vuelve de modo inexorable. Tendrá que enfrentarse a los últimos 10 días de una relación madre-hija que ella cortó bruscamente, llena de reproches por parte de la hija y de aceptación de las deudas que sabe tiene pendientes. Las dos se reencuentran ahora en un entorno natural que conecta con su pasado, con la verdad inmemorial y con los símbolos que la transmiten, el viejo bosque, las cuevas, ámbitos de rituales primigenios, o el río eterno que acogerá la resolución del enigma.





Es una película en la que el "enfrentamiento" entre dos personalidades, entre madre e hija está perfectamente asumido por Bábara Lennie y Susi Sánchez, dos magníficas actrices con las que Ramón Salazar, el director, ha hecho un memorable trabajo. Tengo la sensación de que hemos recuperado a un buen director y guionista que desde la época de Piedras (2002), su primer largometraje, no había tenido demasiada fortuna.


  
Es importante destacar, además, la fluidez y ritmo narrativo de esta dura película que a  pesar de silencios no dichos, mentiras y el profundo proceso interior de los personajes, que permitirían una narrativa contemplativa y parsimoniosa, no nos deja esperando en el vacío, siempre nos acompaña y guía. Por mi parte, sentí con las dos protagonistas el vértigo y el mareo del descenso vertiginoso en un tren-trineo hasta unas profundidades de verdad y de frío mortal insospechadas.



Antonia Bordonada

-Aragonia-

jueves, 1 de marzo de 2018

Black Panther (2018)**

Dir: Ryan Coogler
Int: Chadwick Boseman, Lupita Nyong'o, Michael B. Jordan, Andy Serkis, Angela Bassett, Forest Whitaker, Danai Gurira, Winston Duke, Daniel Kaluuya, Florence Kasumba, Letitia Wright, Stan Lee, Sterling K. Brown, Martin Freeman, Phylicia Rashad,  ydelle Noel, John Kani.

Black Panther (Pantera Negra, en España) es un superhéroe de la compañía estadounidense Marvel Comics, creado por Stan Lee y Jack Kirby para el número 52 de The Fantastic Four. Es el primer superhéroe negro de la historia de Marvel, aparecido un poco antes que el Black Panther Party, originalmente conocido como Partido Pantera Negra de Autodefensa, popularmente conocido como los Black Panthers, una organización nacionalista negra, socialista y revolucionaria activa en Estados Unidos entre 1966 y 1982. Su existencia y actividades siempre intentaron ser silenciadas y borradas de la historia oficial, pero lograron un momento mediático álgido durante los Juegos Olímpicos de México de 1968. Durante la ceremonia de entrega de medallas de la prueba de los 200 metros lisos, Tommie Smith (medalla de oro) y su compatriota John Carlos (medalla de bronce) agacharon la cabeza y levantaron el puño en alto con un guante negro mientras sonaba el himno de los EE.UU. Su gesto era toda una declaración de intenciones en apoyo del movimiento Black Power y en protesta por el racismo en EE. UU. y el Apartheid en Sudáfrica. 

El guion de Joe Robert Cole y Ryan Coogler, adaptando ideas y personajes creados por Jack Kirby y Stan Lee, cuenta la historia de T'Challa (Chadwick Boseman) quien, después de los acontecimientos de Capitán América: Civil War (de Anthony y Joe Russo en 2016) vuelve a casa, a la nación de Wakanda, aislada y muy avanzada tecnológicamente, para ser proclamado Rey. Aunque la presencia de otro inesperado heredero pondrá a prueba el temple de T'Challa como Rey y a su alter ego Black Panther ya que se ve arrastrado a un conflicto que pone en peligro todo el destino de Wakanda y del mundo.  

El director Ryan Coogler, venía de sacar oro a una veta tan desgastada como la de Rocky en Creed: La leyenda de Rocky (2015) y ya había filmado Fruitvale Station (2013), su primer trabajo, la historia de Oscar Grant III, un joven de 22 años de edad de Hayward, California, y sus experiencias en el último día de su vida, antes de ser abatido por un policía en la madrugada del día de año nuevo de 2009. 

Coogler, que promete mejores azañas que la pergeñada ahora para la Marvel y su superhéroe negro, ha querido mantenerse fiel a su militancia negra, pero los parámetros no pueden estar más  alejados del socialismo y la lucha directa y efectiva que ponían en práctica los Black Panthers en los años sesenta. Corren otros tiempos y ahora los "buenos negros", aunque dispongan de la más avanzada tecnología como en la fantasía del film, tienen que enfrentarse y refrenar a los que están dispuestos a actuar de modo directo y con una violencia semejante a la ya aplicada (aunque sea indirectamente, comprando y vendiendo gobernantes y señores de la guerra de turno) por las todopoderosas corporaciones multinacionales (fundamentalmente europeas y norteamericanas) en África. 




El lío argumental que han elaborado el mismo Coogler, junto a su colega Joe Robert Cole, para recoger a los personajes del cómic y cine, sus aventuras y desventuras, y al mismo tiempo, intentar explicar la postura del líder de Wakanda, y cómo se intenta justificar su postura "política", sobre todo en la parte final del film, nos hablan (al menos esa fue mi sensación) de un intento baldío por "nadar y guardar la ropa", de un esfuerzo por alcanzar un nivel de corrección política, que siendo crítica con el racismo explícito, violento e hiriente del pasado reciente, reclame de nuevo un poco de atención sobre un enfrentamiento entre los ultraconservadores blancos y ¿negros? (que ahora mandan en USA de la mano del Zar Trump) y las constantes reivindicaciones reclamando mayores niveles de integración de los negros norteamericanos. Para conjugar todos los elementos aventureros y  un cierto compromiso con la causa negra, se ha sacrificado en algunos momentos la pertinente acción del género y una cierta coherencia interna que en la Marvel (cómics y cine), buscando crear un universo mítico verosímil (paralelo al real), siempre se ha buscado, y salvo escepciones como esta, casi siempre se ha logrado.





Incluso, la espectacular dirección artística del equipo formado por Jason T. Clark, Joseph Hiura, Alan Hook, Alex McCarroll, Jay Pelissier y Jesse Rosenthal, capaz de fusionar con éxito la pureza africana con la tecnología fantástica, quedan tan supeditadas al carrusel destartalado en el que se convierte este artefacto de 2 horas y 14 minutos, que pasan casidesapercibidos. No hay mucho criterio a la hora de hacer convincentes las escenas de acción y todo va transcurriendo entre fogonazo y fogonazo. Hay que ser muy "friki" para dejarse convencer por esta película que, hay que reconocerlo, ha tenido un gran impacto popular.


Roberto Sánchez

-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-