Dir: Mohamed Diab
Int: Nelly Karim, Hany Adel, El Sebaii Mohamed, Ahmed Abdelhamid Hefny, Mahmoud Fares, Waleed Abdel Ghany, Ahmed Dash.
El Cairo, verano de 2013, dos años después de la revolución egipcia. Tras la destitución por parte de una junta militar del presidente islamista Morsi, un día de violentos disturbios, marcado por la confusión y el caos, un furgón de la policía se lleva a decenas de manifestantes con convicciones políticas y religiosas diferentes.
El director egipcio Mohamed Diab ya había llamado la atención en 678 (Cairo 678 /Les femmes de bus 678, 2010), un brillante y valiente largometraje que reivindicaba los derechos de la mujer en la compleja sociedad egipcia actual. Ahora, sigue retratando la actualidad reciente de la convulsa historia de su país. Lo hace creando un microcosmos (el furgón policial) en el que confluyen todos los sectores sociales enfrentados. Los países musulmanes están ahora mismo avocados a serios retos políticos, sociales y religiosos. Sus sociedades están en plena transformación y metidas en una peligrosa espiral marcada por la intolerancia y la incomprensión entre hermanos; y un claro enfrentamiento con occidente que, según los casos, puede ser tomado como un referente, un modelo a seguir pero en la mayoría es visto cómo un un enemigo jurado al que combatir y echarle las culpas, quizás con algo de razón, de la peligrosa desestabilización que se esta viviendo en casi todos estos países de tradición y cultura islámica.
Mohamed Diab apuesta por una película capaz de transmitir la fisicidad del conflicto, que nos incluye a todos en ese opresivo espacio del furgón policial, desde cuyo interior comprobamos la desesperación, la lucha entre bandos enfrentados, potenciales elementos de una guerra civil. Vemos la incapacidad de las autoridades (policía y ejército) y de los manifestantes que apoyan a cada bando para aplicar la razón y el sentido común.
En el interior del furgón, Diab, con habilidad dramática reproduce el conflicto exterior, convierte en estereotipos válidos y representativos a todos sus personajes. Sin desarrollar tesis o imponer discursos, nos expone mediante una acción, casi siempre trepidante, las posturas de los diferentes contendientes: los "Hermanos Musulmanes", separados violentamente del poder, después de haber ganado las elecciones, los partidarios de los "golpistas" del ejército, los periodistas (uno de ellos nacido en Estados Unidos, aunque también de origen egipcio) y Nagwa, una mujer que voluntariamente termina en ese furgón por mantenerse al lado de sus familiares. Interpretada por Nelly Karim, que ya había brillado en 678, demuestra también la gran capacidad interpretativa de los actores egipcios.
En la cartelera zaragozana le quedan pocos días, pero deberían apuntársela y recuperarla si no les da tiempo de verla en las salas. Cuando lo hagan,comprobarán que hay muy buenos cineastas también en el mundo árabe, que todos debemos librarnos de los prejuicios y que incluso en situaciones adversas y tratando temas complejos son capaces de buscar modos narrativos efectivos que todos podemos entender y cuyas problemáticas aparentemente locales, por cierto, nos afectan de manera directa a todos, dada la situación internacional,
Roberto Sánchez
-Aragonia-
lunes, 12 de junio de 2017
El caso Sloane (Miss Sloane, 2016)***
Dir: John Madden
Int: Jessica Chastain, Mark Strong, Gugu Mbatha-Raw, Michael Stuhlbarg, Alison Pill,
John Lithgow, Jake Lacy, Douglas Smith, Sam Waterston, Ennis Esmer, Alexandra
Castillo, Meghann Fahy, Noah Robbins, Lucy Owen, Raoul Bhaneja, Dylan Baker.
La bella y la bestia. Dos caras de una misma moneda.
John Madden, tras dirigir dos series de temática detectivesca para la televisión británica, entra, a finales de los ochenta, en el largometraje con Ethan Frome (1993), un drama romántico protagonizado por Liam Neeson y Joan Allen. Ese mismo año, salta al cine USA con el thriller Golden Gate, una cinta mediocre que bebía del éxito y de la historia de Manhattan Sur (Michael Cimino, 1985). Tras este fracaso, vuelve a la televisión británica hasta que alcanza su primer éxito en el cine gracias a la gran actriz Judi Dench, que resulta nominada al Oscar y otros muchos premios por Su majestad Mrs. Brown (1997). A partir de ahí alternará el thriller y la comedia, con filmes como Shakespeare enamorado (1998), La deuda (2011) o El exótico Hotel Marigold (I y II, 2011-2015).
Con El caso Sloane, Madden recupera el género de intriga y la táctica de que sea una gran actriz protagonista (como ya hizo con Helen Mirren en La deuda) la que soporte sobre sus hombros casi todo el peso de la película. En este caso es la siempre maravillosa Jessica Chastain quien, mediante su portentosa capacidad camaleónica lidera un reparto en el que va bien arropada por dos pesos pesados masculinos de la interpretación: los veteranos John Lithgow y Sam Waterston. Al primero de ellos, lo hemos podido ver desde los años 70 en filmes ya míticos como Empieza el espectáculo / All That Jazz (1979, Bob Fosse), Impacto (1981, Brian de Palma). La fuerza del cariño (1983, James L. Brooks) o 2010: Odisea 2 (1984, Peter Hyams). Sam Waterston es recordado por muchos por su papel en Los gritos del silencio (1984, Roland Joffé) y diversos filmes de Woody Allen, como Septiembre, Hanna y sus hermanas o Delitos y faltas. En cuanto a Jessica Chastain, con una carrera meteórica, la hemos podido ver en el ya citada La deuda, de este mismo director, y en maravillas como Criadas y señoras (2011, de Tate Taylor), La noche más oscura (Kathryn Bigelow, 2012), El año más violento (2014, J. C. Chandor), Interstelar (Christopher Nolan, 2014) o Marte (2015, Ridley Scott).
La Chastain interpreta aquí a Elizabeth Sloane, una implacable y ambiciosa ejecutiva que intenta que fructifique una legislación a favor del control de armas en Washington DC. Para ello intentará usar todos los recursos a su alcance. En las altas esferas del mundo político y empresarial Sloane tiene una reputación formidable. Un tiburón en toda regla. Conocida por su astucia y sus éxitos siempre ha hecho lo que fuera necesario para ganar, pero cuando se debe enfrentar al oponente más poderoso de su carrera, se verá metida en una espiral de ambición que no tiene vuelta atrás.
El caso Sloane está a medio camino entre el drama con tintes empresariales (como los últimos dedicados a las grandes estafas tipo Maidoff y la profunda crisis de Wal Street), los filmes de intriga periodística de hace algunas décadas, con guiños a la “garganta profunda” del caso Watergate que tan bien fue tratado en Todos los hombres del presidente (1976, Alan J. Pakula) y también se nutre de ese aire de falso documental de los filmes de intriga y suspense de los setenta y primeros ochenta. Con todos estos elementos y, a pesar de haber recibido algunas críticas severas, El caso Sloane me parece un filme notable, con un trabajo intenso y agotador de Jessica Chastain, que vuelve a estar fuera de serie. Además, nos muestra algo de ese mundo político y empresarial, en ocasiones, repleto de "suciedad" y nos habla de esa sociedad en la que estamos inmersos; competitiva hasta límites inhumanos, en la que el “todo vale para ganar”, se impone sobre la ética y los valores morales. Las personas son tratadas como objetos y exprimidas al máximo por las grandes corporaciones.
El tema de la corrupción del sistema (que tan bien retrataron en los 60, 70 y 80 directores como Arthur Penn, Sidney Lumet o Don Siegel), sigue de plena actualidad y es otro de los pilares temáticos de este “Caso sloane”. Por todo ello, creo que es un filme recomendable, que mantiene bien la tensión, y que, aunque sólo sea por disfrutar del ejercicio de maestría y buen oficio de esa hermosa bestia fílmica llamada Jessica Chastain, merece la pena.
Gonzalo J. Gonzalvo
-Aragonia, Palafox, Yelmo-
Int: Jessica Chastain, Mark Strong, Gugu Mbatha-Raw, Michael Stuhlbarg, Alison Pill,
John Lithgow, Jake Lacy, Douglas Smith, Sam Waterston, Ennis Esmer, Alexandra
Castillo, Meghann Fahy, Noah Robbins, Lucy Owen, Raoul Bhaneja, Dylan Baker.
John Madden, tras dirigir dos series de temática detectivesca para la televisión británica, entra, a finales de los ochenta, en el largometraje con Ethan Frome (1993), un drama romántico protagonizado por Liam Neeson y Joan Allen. Ese mismo año, salta al cine USA con el thriller Golden Gate, una cinta mediocre que bebía del éxito y de la historia de Manhattan Sur (Michael Cimino, 1985). Tras este fracaso, vuelve a la televisión británica hasta que alcanza su primer éxito en el cine gracias a la gran actriz Judi Dench, que resulta nominada al Oscar y otros muchos premios por Su majestad Mrs. Brown (1997). A partir de ahí alternará el thriller y la comedia, con filmes como Shakespeare enamorado (1998), La deuda (2011) o El exótico Hotel Marigold (I y II, 2011-2015).
Con El caso Sloane, Madden recupera el género de intriga y la táctica de que sea una gran actriz protagonista (como ya hizo con Helen Mirren en La deuda) la que soporte sobre sus hombros casi todo el peso de la película. En este caso es la siempre maravillosa Jessica Chastain quien, mediante su portentosa capacidad camaleónica lidera un reparto en el que va bien arropada por dos pesos pesados masculinos de la interpretación: los veteranos John Lithgow y Sam Waterston. Al primero de ellos, lo hemos podido ver desde los años 70 en filmes ya míticos como Empieza el espectáculo / All That Jazz (1979, Bob Fosse), Impacto (1981, Brian de Palma). La fuerza del cariño (1983, James L. Brooks) o 2010: Odisea 2 (1984, Peter Hyams). Sam Waterston es recordado por muchos por su papel en Los gritos del silencio (1984, Roland Joffé) y diversos filmes de Woody Allen, como Septiembre, Hanna y sus hermanas o Delitos y faltas. En cuanto a Jessica Chastain, con una carrera meteórica, la hemos podido ver en el ya citada La deuda, de este mismo director, y en maravillas como Criadas y señoras (2011, de Tate Taylor), La noche más oscura (Kathryn Bigelow, 2012), El año más violento (2014, J. C. Chandor), Interstelar (Christopher Nolan, 2014) o Marte (2015, Ridley Scott).
La Chastain interpreta aquí a Elizabeth Sloane, una implacable y ambiciosa ejecutiva que intenta que fructifique una legislación a favor del control de armas en Washington DC. Para ello intentará usar todos los recursos a su alcance. En las altas esferas del mundo político y empresarial Sloane tiene una reputación formidable. Un tiburón en toda regla. Conocida por su astucia y sus éxitos siempre ha hecho lo que fuera necesario para ganar, pero cuando se debe enfrentar al oponente más poderoso de su carrera, se verá metida en una espiral de ambición que no tiene vuelta atrás.
El caso Sloane está a medio camino entre el drama con tintes empresariales (como los últimos dedicados a las grandes estafas tipo Maidoff y la profunda crisis de Wal Street), los filmes de intriga periodística de hace algunas décadas, con guiños a la “garganta profunda” del caso Watergate que tan bien fue tratado en Todos los hombres del presidente (1976, Alan J. Pakula) y también se nutre de ese aire de falso documental de los filmes de intriga y suspense de los setenta y primeros ochenta. Con todos estos elementos y, a pesar de haber recibido algunas críticas severas, El caso Sloane me parece un filme notable, con un trabajo intenso y agotador de Jessica Chastain, que vuelve a estar fuera de serie. Además, nos muestra algo de ese mundo político y empresarial, en ocasiones, repleto de "suciedad" y nos habla de esa sociedad en la que estamos inmersos; competitiva hasta límites inhumanos, en la que el “todo vale para ganar”, se impone sobre la ética y los valores morales. Las personas son tratadas como objetos y exprimidas al máximo por las grandes corporaciones.
El tema de la corrupción del sistema (que tan bien retrataron en los 60, 70 y 80 directores como Arthur Penn, Sidney Lumet o Don Siegel), sigue de plena actualidad y es otro de los pilares temáticos de este “Caso sloane”. Por todo ello, creo que es un filme recomendable, que mantiene bien la tensión, y que, aunque sólo sea por disfrutar del ejercicio de maestría y buen oficio de esa hermosa bestia fílmica llamada Jessica Chastain, merece la pena.
Gonzalo J. Gonzalvo
-Aragonia, Palafox, Yelmo-
viernes, 2 de junio de 2017
Las confesiones (2016)*
Dir: Roberto Andò
Int: Toni Servillo, Connie Nielsen, Pierfrancesco Favino, Marie-Josée Croze, Moritz Bleibtreu,
Lambert Wilson, Daniel Auteuil, Richard Sammel, Johan Heldenbergh, Togo Igawa, Aleksei Guskov, Stéphane Freiss, Julian Ovenden, John Keogh, Andy de la Tour, Giulia Andò, Ernesto D'Argenio.
Se está celebrando una cumbre del G8 en un hotel de lujo de la costa alemana. Los economistas más poderosos del mundo se han reunido para adoptar una medida secreta que tendrá una influencia decisiva en la economía mundial. Uno de los invitados es un misterioso monje italiano llamado Salus (interpretado por Toni Servillo) que acaba de salir de un largo período de meditación silenciosa. Le ha invitado Daniel Roché (Daniel Auteuil), director del Fondo Monetario Internacional. Roché quiere confesarse esa noche con el monje y hacerlo en secreto. A la mañana siguiente, encuentran a Roché muerto. Vieron a Salus entrar en la habitación de Roché la noche anterior, así que ahora es el principal sospechoso.
Roberto Andò es un director y guionista de cine siciliano y ya tuvimos ocasión de ver otro trabajo suyo, Viva la libertad (2013), en colaboración con Toni Servillo (de moda, sobre todo desde La gran belleza, de Paolo Sorrentino). Curiosamente, y de manera no muy oportuna, Andò introduce notas "a la Sorrentino", como si vinieran en compañía de este eficiente actor. Pero, todo hay que decirlo, las similitudes terminan en esas meras citas superficiales.
Las confesiones es una película bastante floja. Teniendo un material de primera, que incluía la
posibilidad de hablar largo y tendido sobre ese entramado político/económico que controla el
mundo, se queda en la superficie, navega a la deriva, añadiendo ideas de una ingenuidad insufrible. Apuesta, quizá para despistarnos definitivamente, por el thriller logrando de ese modo una pirueta casi imposible: lo poco que se sostenía (alguna ocurrencia del fraile, alguna de las notas "sorrentinianas") se vino abajo estrepitosamente. Casi me resultó ofensiva, al final, la referencia al genial Chaplin.
Por cierto, tampoco me extrañaría nada que alguno de los productores de la cinta tenga estrechas relaciones con ese Vaticano que parece, ahora, tan moderno y progresista. Con el personaje de Roberto Salus podría crearse una serie protagonizada por este "Supercartujo", aunque, sinceramente, deseo que nadie pueda hacer cierta esta idea...
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox-
Int: Toni Servillo, Connie Nielsen, Pierfrancesco Favino, Marie-Josée Croze, Moritz Bleibtreu,
Lambert Wilson, Daniel Auteuil, Richard Sammel, Johan Heldenbergh, Togo Igawa, Aleksei Guskov, Stéphane Freiss, Julian Ovenden, John Keogh, Andy de la Tour, Giulia Andò, Ernesto D'Argenio.
Se está celebrando una cumbre del G8 en un hotel de lujo de la costa alemana. Los economistas más poderosos del mundo se han reunido para adoptar una medida secreta que tendrá una influencia decisiva en la economía mundial. Uno de los invitados es un misterioso monje italiano llamado Salus (interpretado por Toni Servillo) que acaba de salir de un largo período de meditación silenciosa. Le ha invitado Daniel Roché (Daniel Auteuil), director del Fondo Monetario Internacional. Roché quiere confesarse esa noche con el monje y hacerlo en secreto. A la mañana siguiente, encuentran a Roché muerto. Vieron a Salus entrar en la habitación de Roché la noche anterior, así que ahora es el principal sospechoso.
Roberto Andò es un director y guionista de cine siciliano y ya tuvimos ocasión de ver otro trabajo suyo, Viva la libertad (2013), en colaboración con Toni Servillo (de moda, sobre todo desde La gran belleza, de Paolo Sorrentino). Curiosamente, y de manera no muy oportuna, Andò introduce notas "a la Sorrentino", como si vinieran en compañía de este eficiente actor. Pero, todo hay que decirlo, las similitudes terminan en esas meras citas superficiales.
Las confesiones es una película bastante floja. Teniendo un material de primera, que incluía la
posibilidad de hablar largo y tendido sobre ese entramado político/económico que controla el
mundo, se queda en la superficie, navega a la deriva, añadiendo ideas de una ingenuidad insufrible. Apuesta, quizá para despistarnos definitivamente, por el thriller logrando de ese modo una pirueta casi imposible: lo poco que se sostenía (alguna ocurrencia del fraile, alguna de las notas "sorrentinianas") se vino abajo estrepitosamente. Casi me resultó ofensiva, al final, la referencia al genial Chaplin.
Por cierto, tampoco me extrañaría nada que alguno de los productores de la cinta tenga estrechas relaciones con ese Vaticano que parece, ahora, tan moderno y progresista. Con el personaje de Roberto Salus podría crearse una serie protagonizada por este "Supercartujo", aunque, sinceramente, deseo que nadie pueda hacer cierta esta idea...
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox-
El rey de los belgas (2016)**
Dir: Peter Brosens, Jessica Woodworth
Int: Peter Van den Begin, Lucie Debay, Titus De Voogdt, Bruno Georis, Goran Radakovic, Pieter van der Houwen, Nina Nikolina, Valentin Ganev, Nathalie Laroche.
Nicolas III, el rey de los belgas (Peter Van den Begin), está de visita oficial en Estambul cuando Bélgica se desintegra (los valones han declarado su independencia por su cuenta). El rey debe volver de inmediato para salvar su reino. Pero una tormenta hace cerrar el espacio aéreo y las comunicaciones. No hay aviones ni teléfonos. Con la ayuda de un cineasta inglés que está filmando un documental publicitario sobre la figura real, y un grupo de "voces búlgaras", el rey y su séquito logran cruzar la frontera de incógnito e inician un inesperado periplo por los Balcanes en los que descubrirán el mundo de verdad, y sus verdaderas personalidades aplastadas normalmente por el protocolo y la hipocresia.
Quiere moverse a medio camino entre un cine surrealista (o del absurdo), la comedia y el falso documental, sin decidirse por ninguno de ellos. Contiene momentos de gran belleza (buen trabajo del director de fotografía Ton Peters), y Peter Van den Begin, hace una construcción del monarca belga, que termina por humanizar y aproximar al resto de la humanidad de la que, en realidad "ese rey", conocía poco o nada. El conjunto, sin embargo es terriblemente irregular y aunque en algunos momentos puedes esbozar una sonrisa cómplice ante algunas situaciones, el conjunto es pobre y poco atractivo.
Es una pena,que tratando temas que los españoles podríamos entender muy bien, como el sentido que tiene la pervivencia de la monarquía en una democracia moderna, el papel de esa institución medieval en el siglo XXI, o la posible ruptura de un estado, no sea capaz de ir un poco más allá.
La película resulta vacía y se queda con un retrato superficial de cuestiones que podrían haber
tenido mucha más enjundia.
Roberto Sánchez
-Cervantes-
Int: Peter Van den Begin, Lucie Debay, Titus De Voogdt, Bruno Georis, Goran Radakovic, Pieter van der Houwen, Nina Nikolina, Valentin Ganev, Nathalie Laroche.
Nicolas III, el rey de los belgas (Peter Van den Begin), está de visita oficial en Estambul cuando Bélgica se desintegra (los valones han declarado su independencia por su cuenta). El rey debe volver de inmediato para salvar su reino. Pero una tormenta hace cerrar el espacio aéreo y las comunicaciones. No hay aviones ni teléfonos. Con la ayuda de un cineasta inglés que está filmando un documental publicitario sobre la figura real, y un grupo de "voces búlgaras", el rey y su séquito logran cruzar la frontera de incógnito e inician un inesperado periplo por los Balcanes en los que descubrirán el mundo de verdad, y sus verdaderas personalidades aplastadas normalmente por el protocolo y la hipocresia.
Quiere moverse a medio camino entre un cine surrealista (o del absurdo), la comedia y el falso documental, sin decidirse por ninguno de ellos. Contiene momentos de gran belleza (buen trabajo del director de fotografía Ton Peters), y Peter Van den Begin, hace una construcción del monarca belga, que termina por humanizar y aproximar al resto de la humanidad de la que, en realidad "ese rey", conocía poco o nada. El conjunto, sin embargo es terriblemente irregular y aunque en algunos momentos puedes esbozar una sonrisa cómplice ante algunas situaciones, el conjunto es pobre y poco atractivo.
Es una pena,que tratando temas que los españoles podríamos entender muy bien, como el sentido que tiene la pervivencia de la monarquía en una democracia moderna, el papel de esa institución medieval en el siglo XXI, o la posible ruptura de un estado, no sea capaz de ir un poco más allá.
La película resulta vacía y se queda con un retrato superficial de cuestiones que podrían haber
tenido mucha más enjundia.
Roberto Sánchez
-Cervantes-
Piratas del Caribe: La venganza de Salazar (Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales, 2017)**
Dir: Joachim Rønning, Espen Sandberg
Int: Johnny Depp, Javier Bardem, Brenton Thwaites, Kaya Scodelario, Geoffrey Rush, Orlando Bloom, Kevin McNally, David Wenham, Stephen Graham, Adam Brown, Golshifteh Farahani, Martin Klebba, Goran D. Kleut, Jessica Green, Paul McCartney, Keira Knightley.
Que Jeff Nathanson en el guión (colaborador de Steven Spielberg en varias ocasiones) y los noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg en la dirección (con la aceptable Kon-Tiki, de 2012, en su haber) hayan conseguido tan poca cosa con esta "franquicia" no es de extrañar. Todas las series, por exitosas que sean en sus inicios van agotando su combustible. Ni el consabido histrionismo (a veces, hay que reconocerlo, divertido y paródico), ni la aparición del "digitializado" e hipermaquillado Bardem, como el malo de la función, lograron ir más allá del bostezo al que esto suscribe. Es evidente que la relativa sorpresa de las primeras entregas será difícil de superar.
El sentido de la aventura (¡una de piratas!) siempre presente en la serie, aunque sometida a los numerosos trucajes digitales, casi se nos pierde en la maraña de barcos encantados, que ahora tienen cualidades sospechosamente parecidas a las de los Transformers. Todo resulta cansino, rutinario e infantil (no hay que olvidar quien produce)...
El capitán Jack Sparrow (Johnny Depp, una vez más) se enfrentará a un grupo de piratas-fantasma comandados por una de sus viejas némesis, el terrorífico capitán Salazar (Javier Bardem), recién escapado del Triángulo de las Bermudas. La única posibilidad de Sparrow para salir con vida es encontrar el legendario Tridente de Poseidón, un poderoso artefacto que le da a su poseedor el control de los mares. Ahora, será acompañado en la aventura por dos nuevos personajes: Henry Turner, el hijo de Will (Orlando Bloom) y Elizabeth Swann (Keira Knightley), y Carina Smyth (Kaya Scodelario), la hija de...Se trata, parece evidente, de renovar las caras y de incorporar actores jóvenes, en este caso al joven australiano Brenton Thwaites y a la inglesa (con mezcla brasileña por parte de madre) Kaya Scodelario. Como siempre, una simpleza, es el punto de partida para diversos periplos por os mares del Caribe. La atracción ferial sigue en marcha, pero muchos ya no se van a montar e ella. Además, los hombres muertos no cuentan historias...
Roberto Sánchez.
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Int: Johnny Depp, Javier Bardem, Brenton Thwaites, Kaya Scodelario, Geoffrey Rush, Orlando Bloom, Kevin McNally, David Wenham, Stephen Graham, Adam Brown, Golshifteh Farahani, Martin Klebba, Goran D. Kleut, Jessica Green, Paul McCartney, Keira Knightley.
Que Jeff Nathanson en el guión (colaborador de Steven Spielberg en varias ocasiones) y los noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg en la dirección (con la aceptable Kon-Tiki, de 2012, en su haber) hayan conseguido tan poca cosa con esta "franquicia" no es de extrañar. Todas las series, por exitosas que sean en sus inicios van agotando su combustible. Ni el consabido histrionismo (a veces, hay que reconocerlo, divertido y paródico), ni la aparición del "digitializado" e hipermaquillado Bardem, como el malo de la función, lograron ir más allá del bostezo al que esto suscribe. Es evidente que la relativa sorpresa de las primeras entregas será difícil de superar.
El sentido de la aventura (¡una de piratas!) siempre presente en la serie, aunque sometida a los numerosos trucajes digitales, casi se nos pierde en la maraña de barcos encantados, que ahora tienen cualidades sospechosamente parecidas a las de los Transformers. Todo resulta cansino, rutinario e infantil (no hay que olvidar quien produce)...
El capitán Jack Sparrow (Johnny Depp, una vez más) se enfrentará a un grupo de piratas-fantasma comandados por una de sus viejas némesis, el terrorífico capitán Salazar (Javier Bardem), recién escapado del Triángulo de las Bermudas. La única posibilidad de Sparrow para salir con vida es encontrar el legendario Tridente de Poseidón, un poderoso artefacto que le da a su poseedor el control de los mares. Ahora, será acompañado en la aventura por dos nuevos personajes: Henry Turner, el hijo de Will (Orlando Bloom) y Elizabeth Swann (Keira Knightley), y Carina Smyth (Kaya Scodelario), la hija de...Se trata, parece evidente, de renovar las caras y de incorporar actores jóvenes, en este caso al joven australiano Brenton Thwaites y a la inglesa (con mezcla brasileña por parte de madre) Kaya Scodelario. Como siempre, una simpleza, es el punto de partida para diversos periplos por os mares del Caribe. La atracción ferial sigue en marcha, pero muchos ya no se van a montar e ella. Además, los hombres muertos no cuentan historias...
Roberto Sánchez.
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
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