martes, 18 de abril de 2017

Órbita 9 (2017 )**

Director: Hatem Khraiche
Int: Álex González,  Clara Lago,  Belén Rueda,  Andrés Parra,  Kristina Lilley, John Alex Castillo

Helena (Clara Lago) nació en una nave interestelar y se encuentra sola, ya que sus padres para garantizar su supervivencia tuvieron que abandonarla, o eso es lo que ella cree. Su destino cambiará cuando Álex (Álex González) se cruce en su vida y la haga descubrir una nueva realidad, totalmente inimaginable para ella, y que muy pronto se desvela, como contamos un poco más adelante. 

Este es el primer largometraje de Hatem Khraiche (nacido en Salamanca en 1976) después de 6 cortometrajes previos. Guionista de Retornados (2013), una de zombies de Manuel Carballo, rodada en inglés, coproducción entre España y Canadá, en la que su guión y la realización de Carballo, mostraron bastante calidad y eficiencia, además de cierta originalidad en el tratamiento del género. 

Ahora, en esta coproducción entre España y Colombia, ha intentado darle una vuelta de tuerca al género de la ciencia ficción posibilista. Me ha recordado vagamente a Capricornio Uno (1977), de Peter Hyams, sobre una misión simulada a Marte, en la que la NASA y el gobierno quieren engañar a  todos mediante los trucos y engaños que permite la televisión. En Órbita 9, los engañados son los tripulantes de una supuesta misión a una lejana estrella habitable que necesita hibernación y un largo periodo de estancia en el vehículo. Los tripulantes de las supuestas naves no lo saben, para poder monitorizar e investigar sus reacciones ante diferentes eventos. Son auténticos cobayas humanos. 



Este planteamiento, relativamente original, se mantiene poco tiempo, para ser sustituido por una historia de amor que surge entre una de las "cobayas" (Clara Lago) y el joven científico (Älex González), para retornar con cierta torpeza a los territorios de la ciencia ficción y un cierto sentido de la aventura. Todo está afectado por un presupuesto limitado que hace que algunas situaciones resulten un tanto ridículas. 



A pesar de todo lo expuesto, se ha logrado un filme de cierta dignidad, que funciona como una serie B, en el que los actores han mostrado no poca convicción a pesar de lo endeble de la trama, y que sólo puede consumirse desde una óptica poco exigente y preguntándose si este equipo, con un presupuesto más holgado, hubiera logrado un producto típicamente anglosajón, seguramente más aceptado por el público 

Roberto Sánchez

-Aragonia, Yelmo-

sábado, 8 de abril de 2017

ESPIELLO. XV .

ESPIELLO. XV FESTIVAL INTERNACIONAL
DE DOCUMENTAL ETNOGRÁFICO 
DE SOBRARBE. LA OTRA MIRADA.

La conjunción de lo posible

Me tomo la libertad de encabezar esta crónica sobre Espiello con el título del documental, dirigido por el oscense Miguel Ángel Ortíz, sobre la iniciativa restauradora de la Asociación de Amigos del Serrablo de Sabiñánigo,  premio ASECIC  (Asociación Española de Cine e Imagen Científicos), para insistir en que, pasados quince años, este festival está demostrando de modo fehaciente que es posible programar un cine de calidad que, lamentablemente, sigue siendo invisible para muchos. 

Del 24 de marzo al 1 de abril, se programaron los 23 títulos seleccionados entre 370 películas enviadas a concurso. Trabajos llegados desde España, Alemania, Bélgica, Turquía, Rusia, Perú, Suiza, Rumanía, Mongolia, Brasil, Madagascar o Noruega. 

Con los años se han creado una serie de secciones que complementan una de las más cuidadas programaciones de cine documental que puede disfrutarse en el panorama español. La Sección Ambistas programó Fuego en el mar (2016), de Gianfranco Rosi y Nacido en Siria (2016), de Hernán Zin, dos soberbios trabajos sobre temas candentes (la inmigración y la interminable guerra de Siria, respectivamente), la sección D´Arredol, nos propone documentales sobre lo más cercano, como la problemática de la enseñanza en los pueblos del Pirineo tratada en El lápiz, la nieve y la hierba (2015), de Arturo Méndiz; o la conmemoración del primer centenario de un bello parque nacional en Ordesa y Monte Perdido, un siglo como parque nacional (2016), de Eduardo de la Cruz.

Se programaron cortometrajes de Cine en aragonés y se estrenó la Sección Pirineos que propuso una serie de miradas alternativas al capitalismo como forma de vida. El trabajo documenta algunas de ellas que se están dando en un entorno cercano a Boltaña, y sus responsables son los protagonistas de Vidas bajo el capitalismo (4 historias del Sobrarbe) (2017), de Nèlida D. Ruiz de los Paños, que se acompañó de un coloquio moderado por el antropólogo de la UCM (Universidad Complutense de Madrid) José Carmelo Lisón, en el que intervinieron Ana Morales Diaz (Candeleta), el sociólogo Esteban Sánchez, el antropólogo José Luis Anta y la directora del documental. La sala estaba llena y el coloquio pasó a ser un animado debate que permitió ir mucho más allá de lo planteado por el film. 

La sección Cachimalla, dedicada a los más pequeños programó el largometraje de animación Anima (2013), de Alfredo Soderguit, una película que pone en relación belleza y profundidad en un mensaje necesario sobre la necesidad de superar el egoísmo y transformarlo en generosidad. Se trata, precisamente, de potenciar "otras miradas". 

En la línea de atender a los más jóvenes se dio la Siñal Chicorrón Espiello a La Linterna Mágica, un club internacional de cine para niños de 6 a 12 años, que lleva trabajando desde 1990 para crear espectadores de calidad, y que en Zaragoza asumió la PAI (Plataforma de Acción Infantil) en el 2000, coordinando todos los club de habla hispana. 



La Sección Mayestros se conjuró con la Sección Falorías, y tuvieron el compromiso de homenajear a uno de los maestros de la luz de nuestro cine: Juan Mariné. Nacido en 1920, este ilustre director de fotografía, en plena actividad de 1942 a 1990, y con una vitalidad todavía arrolladora nos contó un sin fin de anécdotas de sus rodajes, de sus inventos e innovaciones en el campo de la recuperación y restauración fílmica. 




La película Un millón en la basura (1967), de José María Forqué, con dirección de fotografía de Juan Mariné, se programó en la Sección Falorias, cuya presentación y cine fórum tuve ocasión de presentar y moderar. Tuve la suerte de tener muy cerca al mismo Juan Mariné que enriqueció con su experiencia directa todos los aspectos que se glosaron sobre el film y su
rodaje. 


Fernando Trueba recibió la Siñal D´Onor Espiello 2017, más que merecido por su apasionada dedicación al cine en general y particularmente por sus trabajos documentales Calle 54 (2000) y El milagro de Candeal (2004), aque muestran su sensibilidad por el jazz latino en el primer caso, pero también por cuestiones sociales en el segundo o cómo desde la música puede buscarse un camino de integración y recuperación de sociedades castigadas por la miseria y la pobreza. 

Además de la proyección de La reina de España (2016), su último trabajo, se pudieron ver los cortometrajes El león enamorado (1979) y Salida del escritor insumiso Félix Romeo de la cárcel de Zaragoza (1995), este último  dentro del proyecto Lumière et compagnie, que reunió a cuarenta realizadores de todo el mundo para rodar un cortometraje de 52 segundos, utilizando la cámara y la emulsión originales con la que los hermanos Lumière inauguraron el cine. Acompañaron a Trueba, de la mano de Luis Alegre, siempre amable y buen conocedor de los entresijos del cine español, Antonio Resines y Carlos Boyero, antiguos compañeros de estudios (cinematográficos) con los que se desempolvaron, con  bastante ironía y desparpajo, las aventuras en común durante sus años de formación en Madrid. 

Tuve el honor de presidir a un grupo de prestigiosos profesores y cineastas que dictaminó los premios: Mª Jesús Buxó Rey, antropóloga de la Universidad de Barcelona, Marián López Fernández Cao, Catedrática en Educación Artística de la Complutense de Madrid,  el mexicano Alberto Nulman Magidin, doctor en Historia del Arte de la Universidad Nacional Autónoma de México y documentalista, y el antropólogo social Juan Ignacio Robles Picón, de la Universidad Autónoma de Madrid, y también realizador de documentales. En una grata reunión, celebrada en Boltaña, decidimos que los premios quedarían así: 

El Premio IAMS (International Association for Media in Science) para Tejiendo relatos (2015), de Clara Calvet, que, aún teniendo algunos defectos formales, es capaz de descubrirnos la pervivencia entre las mujeres andinas de un sofisticado modo de comunicación gráfica a través de los textiles.


El Premio Espiello Choben (para menores de 35) se lo quedó Olivier Jourdain por su atrevido, desinhibido y brillante L´Eau sacrée (2016), que de la mano de Vestine (estrella de la radiodifusión ruandesa) nos descubre los misterios de la eyaculación femenina.



El Premio Pirineos fue para Strana Udehe (2015), de Ivan Golovnev, que retrata mediante unos desafiantes, bellos y poéticos primeros planos el alma de los Udehe, pueblo indígena del oriente Siberiano, una aproximación sincera y sin aspavientos a los "parientes" de Dersu Uzala, aquel mítico personaje, cazador en la taiga, que inmortalizó la película imprescindible de Akira Kurosawa Dersu Uzala-El cazador (1975), que adaptaba la novela de V. K.Arsenev.



El Premio Rechira al mejor trabajo de investigación fue Extended Family (2016), de la suiza Ramona Sonderegger, una indagación entre los padres del mismo sexo en Suiza que viven una situación legal contradictoria al no permitírseles adoptar niños, ni el acceso a la reproducción asistida.



El Premio Espiello al mejor documental fue para un trabajo repleto de sensibilidad, calidad cinematográfica y seriedad científica: Gurumbé. Canciones de tu memoria negra (2016), de Miguel Ángel Rosales. Nos abre de par en par las puertas a una historia olvidada: el rastro de la esclavitud en la sociedad andaluza y la pervivencia de lo negro en la música, el baile y ciertas tradiciones. El público asistente quedó igualmente prendado por un trabajo capaz de aunar magia (emoción) cinematográfica y seriedad científica, lo que le permitió ganar también el Premio Boltaña al documental más votado



Por cierto, 6500 personas arroparon las proyecciones en Boltaña. Población que se ha volcado (incluyendo a las instituciones locales,  comarcales y en especial a los entusiastas y eficientes voluntarios), en su festival convirtiéndolo en uno de los mejores de cine documental que hay en España. Todo el Sobrarbe, sus alojamientos (en especial las Casas Rurales), bares y restaurantes, demuestran con su profesionalidad y buen servicio entender la importancia de un evento que muestra lo mejor de nosotros, y que abre una poderosa ventana al mundo por la que mirar y que nos miren.


Me voy a permitir terminar esta crónica por el que debería haber sido uno de sus primeros apartados. El primer paso de un festival es en muchos casos la confección de su cartel. Espiello, desde su primera edición en 2003, ha cuidado mucho su expresión gráfica, conscientes de que es una de esas ventanas que se abren de par en par para mostrar lo que se quiere hacer. La instantánea de esos buitres sobrevolando el cielo, captada por el fotógrafo oscense Lorenzo Ordás Pardo, "encaja perfectamente con la temática transversal de todas las secciones fuera de concurso de este año, La otra mirada", en palabras de la directora del certamen, Patricia Español.

Roberto Sánchez.

jueves, 6 de abril de 2017

Locas de alegría (La pazza Gioia, 2016)***

Dir: Paolo Virzi
Int: Valeria Bruni Tedeschi,  Micaela Ramazzotti,  Anna Galiena,  Valentina Carnelutti, Elena Lietti,  Tommaso Ragno,  Bob Messini,  Carlotta Brentan, Francesca Della Ragione,  Roberto Rondelli

La locura de la amistad

Con guión de  Francesca Archibugi y del propio Paolo Virzi, Locas de alegría nos cuenta la historia 
de amistad de dos mujeres. Dos mujeres unidas por el drama familiar y la locura. Una, Beatrice (Valeria Bruni), es una condesa venida a menos que sigue inmersa en su particular mundo de lujo, distinción y costumbres burguesas a pesar de vivir una realidad que no acepta. La otra, Donatella (interpretada por Micaella Ramazzotti), es una mujer que arrastra un terrible pasado marcado por la falta de afecto, lo que la ha vuelto vulnerable y desconfiada. Entre ambas surgirá una extraña amistad dentro del sanatorio de Villabiondi en el que ambas están ingresadas. Juntas emprenderán un viaje iniciático y catártico que reforzará esa amistad inicial e incipiente hasta hacerla robusta e indisoluble. 

Paolo Virzi, es un director que comienza a dirigir a mediados de los noventa. Su primer éxito es Vacaciones en agosto (1996), filme con que inaugura una comedia costumbrista con tintes dramáticos  y una crítica social implícita con aires “fellinianos”. Con Caterina se va a Roma (2003) se consolida como director de comedia reflejando la particular realidad italiana con su personal mirada. En 2010 le llega otro éxito de taquilla con La prima cosa bella, por el que es nominado a mejor director en los Premios de Cine Europeo y obtiene 18 nominaciones a los David de Donatello, ganando los de mejor actor, actriz y guión. En esa película descubre a Micaela Ramazzotti, una hermosa italiana que, un año antes, había trabajado a las órdenes de Francesca Archibugi, directora y guionista de esta Locas de alegría, en Cuestión de corazón (2009). La Ramazzotti muestra aquí toda su salvaje belleza, expresividad y fuerza dramática, dando la talla frente a un peso pesado con la veteranía de Valeria Bruni. 



Locas de alegría es una “road movie” que, a caballo entre la comedia y el drama, bebe de diversas películas que desarrollan la amistad entre mujeres (como Magnolias de acero, 1989, de Herbert Ross o Criadas y señoras, 2011, de Tate Taylor), pero especialmente de Thelma y Louise, dirigida por el gran Ridley Scott en 1991. Aquí, Beatrice sería la parte dominante y Donatella la sumisa, aunque no por falta de carácter sino por su cansancio emocional de tener que estar siempre enfrentada y en lucha permanente con la realidad, lo que hace que de alguna manera se deje llevar por la locura y alegría vital de Beatrice. Valeria Bruni y Micaela Ramazzotti establecen una química entre ellas que funciona, y sostienen sobre sus hombros el peso fundamental de la historia. La Bruni, actriz de dilatada trayectoria, tras un breve papel en la curiosa y divertida La comunidad de los corazones rotos (Samuel Benchetrit, 2015), nos entrega aquí una gran interpretación con su particular encanto y magnetismo. 



Locas de alegría es un filme que supone una oda a la vida, a la vitalidad y a la locura como herramienta para romper con lo establecido y lo políticamente correcto. Como decía el protagonista de Muerte de un ángel (Kasi Lemmons, 2001) en boca del actor Samuel L. Jackson, “en el filo de la locura suele residir la cordura”. Muchas veces hay que lanzarse a la piscina si queremos hacer realidad nuestros sueños y, para ello, hay que traspasar muchas veces esa difusa línea que existe lo “normal” y lo diferente, entre lo “correcto” y lo bien visto, entre lo seguro y exento de riesgos y lo imaginativo o creativo. Valeria Bruni y Micaela Ramazzotti han sabido cruzar con éxito esa línea gracias a su arte, a ser actrices. Porque el arte y el cine también son una maravillosa locura como lo demuestra esta Locas de alegría. Una película hermosa y disfrutable que te congratula y te reconcilia con la vida.

Gonzalo J. Gonzalvo 

-Aragonia, Palafox-

martes, 4 de abril de 2017

Ghost in the Shell: El alma de la máquina (2017 )**

Dir: Rupert Sanders
Int: Scarlett Johansson,  Pilou Asbæk,  Juliette Binoche,  Michael Pitt,  Takeshi Kitano, Peter 
Ferdinando,  Christopher Obi,  Joseph Naufahu,  Chin Han,  Kaori Momoi, Yutaka Izumihara,  
Tawanda Manyimo,  Lasarus Ratuere,  Danusia Samal, Rila Fukushima,  Michael Wincott

 Nos encontramos en una ciudad superpoblada del futuro (nunca se dice en la película que sea en Japón, pero sí lo es en el manga original). Allí conocemos a Mira Killian,"The Major" (Scarlett Johansson), un híbrido cyborg-humano femenino único en su especie, que trabaja en operaciones especiales y dirige un grupo operativo de élite denominado Sección 9. Creada (construida) por Hanka Robotic, tiene una especial relación con su "mentora", la doctora Ouelet (Juliette Binoche). Enfrentada a un hacker terrorista que se autodenomina Kuze (Michael Pitt), descubrirá que tiene mucho en común con él y que su verdadero nombre es Motoko Kusanagi. Las historias que le han contado sobre su vida y pasado no son ciertas... 

Los guionistas del film, Jamie Moss, William Wheeler y Ehren Kruger (uno de los responsables de la serie cinematográfica de los Tranformers), tenían un trabajo complejo para intentar sintetizar los mangas creados por Masamune Shirow (en 1989) que han tenido adaptaciones previas para el cine (hay dos animes muy conocidos, dirigidos por Mamoru Oshii), dos series para televisión y unas cuantas derivaciones y continuaciones tanto en el apartado gráfico como en el audiovisual. 



Es, sin duda, una de las mas exitosas traslaciones de la problemática del cyborg a las narrativas del cómic y del cine animado de la ciencia-ficción, aunque, inevitablemente, muy marcado por el peculiar gusto y estilo japonés. 


Las dificultades que supone síntetizar una historia compleja que juega abiertamente con reflexiones filosóficas, pero también con elementos eróticos (muy suavizados en el filme a pesar de las contundentes curvas de la Johansson), policíacos y de ciencia ficción hard, más el esfuerzo por "occidentalizar" algo la historia, han convertido esta película en un dispositivo sin alma y sin pasión.  

El británico Rupert Sanders, que antes había dirigido Blancanieves y la leyenda del cazador (2012), como si fuera un episodio paralelo de Juego de tronos, ha intentado una operación parecida a partir de los mangas y animes previos de Ghost in the Shell de los que ha tomado la "imaginería", recreando una superciudad (parecida a la visiones de Blade Runner, aunque sin lluvía ácida),con un diseño artístico estupendo (es lo mejor de la película) a cargo de un equipo amplio (Matt Austin, Simon Bright, Miro Harre, Richard L. Johnson, Andy McLaren, Erik Polczwartek y Ken Turner) que ha tomado las ciudades de Hong Kong, Wellington (Nueva Zelanda) y Shanghai (China), como modelos y localizaciones.



Habrá que esperar a escuchar a los fans de la serie japonesa, pero el resto de los mortales, más allá de algunas imágenes espectaculares, no podrán encontrar el alma en la máquina, ni siquiera la vislumbrarán...

Roberto Sánchez


-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

Redención (Southpaw, 2015 )**

Director: Antoine Fuqua
Int: Jake Gyllenhaal,  Forest Whitaker,  Rachel McAdams,  Oona Laurence, Naomie Harris,  Curtis '50 Cent' Jackson,  Miguel Gómez,  Victor Ortiz,  David Whalen, Caitlin O'Connor,  Dominic Colón,  Rita Ora,  Malcolm M. Mays,  Adam Ratcliffe, Jeremy Long,  Skylan Brooks.


Billy "El Grande" Hope (un esforzado Jake Gyllenhaal), campeón del mundo de los pesos semipesados de boxeo, lo tiene todo: una impresionante carrera, una hermosa y enamorada esposa, Maureen Hope (Rachel McAdams), una hija adorable (interpretada por Oona Laurence) y un estilo de vida con todo tipo de lujos. Como su esposa, fue en el pasado un niño sin futuro procedente del orfanato que ha luchado con furia, nunca mejor dicho, por tener un futuro mejor. Pero, inesperadamente, la historia da un giro radical y su mánager y amigo de toda la vida le abandona, mostrando que la única amistad es el dinero... Hope se viene abajo y termina conociendo a un inusual salvador en un decadente gimnasio local: Tick Willis (Forest Whitaker), entrenador de boxeadores amateur que le ayudará. Con su futuro  en manos de la dirección y la tenacidad de éste atractivo personaje se enfrenta a la batalla más dura de su vida, en la que debe luchar por su propia redención y por recuperar la confianza de los que ama.




Este guión de Kurt Sutter tiene muy pocas sorpresas (en realidad, sólo una) e intenta con desesperación y torpeza mostrarnos la dura vida del boxeador caido desde lo más alto. Un hombre que parece preparado solo para encajar golpes, pero que sabrá redimirse. 




El esquema argumental de boxeador más niña (su hija), desemboca inevitablemente en un melodrama  un tanto nauseabundo y previsible, las escenas de los combates son pasables en cuanto al verismo buscado, y sólo en contados momentos la presencia de Forest Whitaker, con su personaje de Tick, logra hacer soportable esta función dirigida por Antoine Fuqua, un director afronorteamericano especializado en películas de acción y thrillers que estrenó, hace poco, su personal visión de Los siete magníficos (2016), ahora con protagonismo de Denzel Washington, con el que ya ha trabajado en sus mejores películas, por el momento: Día de entrenamiento (2001) y The Equalizer: El protector (2014). 

Vamos, que no nos extraña que haya tardado en encontrar su hueco en las carteleras. 

Roberto Sánchez


-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-