Dir: Colm McCarthy
Int: Sennia Nanua, Paddy Considine, Gemma Arterton, Glenn Close, Anamaria Marinca,
Dominique Tipper, Anthony Welsh, Fisayo Akinade, Yusuf Bassir, Daniel Eghan, Elise
Reed, Richard Price, Amy Newey, Matthew Smallwood, Lobna Futers.
En un futuro distópico la humanidad ha sido contagiada por un tipo de hongo que contiene un virus zombie. En medio de este apocalipsis total, los soldados están a duras penas conteniendo la avalancha zombie y los científicos supervivientes investigando a una segunda generación de nacidos bajo estas circunstancias, que son mitad "hambrientos", mitad humanos.
Sería fácil pensar que estamos ante una más de "zombies", subgénero del fantástico que se ha convertido en una verdadera plaga en los últimos tiempos, pero Colm McCarthy pertenece a una brillante generación de realizadores escoceses, con una sólida trayectoria en series y películas para la televisión, que son capaces de desenvolverse en cualquier género y no rehuyen ni ante el terror ni el fantástico. De hecho, para las salas sólo había dirigido Outcast (2010), clasificada plenamente en el fantástico, variente brujeril.
En The Girl With All the Gifts nos encontramos muy pronto con un sugerente personaje que me subyugó desde su primera aparición: Melanie, interpretada con una brillantez sorprendente por la joven británica Sennia Nanua (con 12 años cuando se filmó), capaz de transmitirnos al mismo tiempo terror, ternura y compasión. Fue concebido por Mike Carey, el guionista y responsable de la novela en la que se inspiró el film.
Atención merecen también el resto del reparto. Los siempre sólidos actores británicos: Paddy Considine o Gemma Arterton, a los que se suma la norteamericana Glenn Close, que con su buen hacer logra que sea creíble la desasosegante científica Caroline Caldwell, empeñada en diseccionar a Melanie para encontrar una solución al mal zombie, una "Mad Doctor" femenina en toda regla.
Sus únicos defectos provienen de una factura limitada en cuanto a presupuesto y de una resolución dramática demasiado convencional. El arranque de la historia y los planteamientos son bastante originales y se sustentan sobre todo en el personaje de Melanie, que una vez conocida deja un tanto a la sombra todo lo demás. Otro problema (o quizás virtud, dados los tiempos que corren) es que podría ser el episodio piloto de una nueva serie protagonizada por esta nueva raza de seres simbióticos (humano/zombie/hongo), comandados por Melanie que como Pandora y nueva Eva traerá la desgracia a la humanidad y el advenimiento de una nueva especie mejor dotada para sobrevivir.
Por cierto, estamos ante la modalidad de "zombies rápidos", no se descuiden...
Roberto Sánchez
-Aragonia-
lunes, 6 de febrero de 2017
Manchester frente al mar (Manchester by the Sea, 2016 )***
Director: Kenneth Lonergan
Int: Casey Affleck, Michelle Williams, Kyle Chandler, Lucas Hedges, Tate Donovan, Erica
McDermott, Matthew Broderick, Gretchen Mol, Susan Pourfar, Christian J. Mallen, Frankie
Imbergamo, Shawn Fitzgibbon, Richard Donelly, Mark Burzenski, Mary Mallen.
Lee Chandler (Casey Affleck) es una persona lacónica y muy irritable que trabaja como conserje y "chico para todo" en una humilde urbanización de Boston pero tendrá que regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano Joe (Kyle Chandler) ha fallecido. Allí se reencuentra con Patrick (Lucas Hedges), su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. De pronto, Lee se verá obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams) y de la pequeña localidad costera en la que nació y creció.
Kenneth Lonergan, un neoyorquino nacido en 1962, ha firmado el guión y la dirección de este contenido drama protagonizado por un brillante Casey Affleck (con senda nominación como actor protagonista en los Oscars). Lonergan ya había sido director y guionista de otros dos sólidos dramas: Puedes contar conmigo (2000) y Margaret (2011), y había colaborado en el complejo guión de Gangs of New York (2002), de Martin Scorsese.
Necesita para sus historias actores que sepan meterse en la piel de personajes cotidianos que aunque no tengan nada extraordinario estén pasando por una situación especialmente compleja desde el punto de vista psicológico. El film de Lonergan se mete a fondo en mostrarnos cómo se puede subsistir ante la pérdida de los seres queridos, la responsabilidad (o la irresponsabilidad) frente a ellos, la dificultad que supone asumir el cuidado de un joven de 16 años, cuando todavía se está intentando superar un pasado terrible, además íntimamente conectado con los paisajes humanos y físicos de Manchester-by the-Sea, una pequeña población del condado de Essex en el estado estadounidense de Massachusetts, que dejaste a un lado para intentar olvidar.
Kenneth Lonergan ha construido una película sobria, con transiciones paisajísticas repletas de belleza y dolor, con ajustados flashbacks que nos van desvelando cómo era su personalidad y qué esconde su pasado para entender su carácter ahora hosco y retraído.
Carlos Tejeda en su crítica del film (que puede consultarse en el enlace: http://www.elplural.com/playtime/2017/02/03/bye-bye-blackbird) habla con entusiasmo del fim de Lonergan e inicia su reflexión con estas dos palabras "Un réquiem". Y, sin ser tan apasionado en su valoración, reconozco que estamos ante un relato cinematográfico muy sólido de la tristeza y la dificultad que supone sobrevivir a un destino aciago. Como destaca Tejeda en su texto, la música coral de Lesley Barber, más los fragmentos seleccionados de Tommaso Albinoni, Jules Massenet o Georg Friedrich Handel, nos ayudan a entender mejor los sentimientos de Lee Chandler, un hombre destrozado, y su necesidad de alcanzar la paz interior. Por cierto, el trabajo fotográfico de Jody Lee Lipes, para reflejar ese Manchester-by-the-sea es de una contención y belleza igualmente destacable...
Una muestra más de buen cine independiente norteamericano, libre de las coerciones e imposiciones de esa desesperante búsqueda de comercialidad de las grandes corporaciones...
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia-
Int: Casey Affleck, Michelle Williams, Kyle Chandler, Lucas Hedges, Tate Donovan, Erica
McDermott, Matthew Broderick, Gretchen Mol, Susan Pourfar, Christian J. Mallen, Frankie
Imbergamo, Shawn Fitzgibbon, Richard Donelly, Mark Burzenski, Mary Mallen.
Lee Chandler (Casey Affleck) es una persona lacónica y muy irritable que trabaja como conserje y "chico para todo" en una humilde urbanización de Boston pero tendrá que regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano Joe (Kyle Chandler) ha fallecido. Allí se reencuentra con Patrick (Lucas Hedges), su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. De pronto, Lee se verá obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams) y de la pequeña localidad costera en la que nació y creció.
Kenneth Lonergan, un neoyorquino nacido en 1962, ha firmado el guión y la dirección de este contenido drama protagonizado por un brillante Casey Affleck (con senda nominación como actor protagonista en los Oscars). Lonergan ya había sido director y guionista de otros dos sólidos dramas: Puedes contar conmigo (2000) y Margaret (2011), y había colaborado en el complejo guión de Gangs of New York (2002), de Martin Scorsese.
Necesita para sus historias actores que sepan meterse en la piel de personajes cotidianos que aunque no tengan nada extraordinario estén pasando por una situación especialmente compleja desde el punto de vista psicológico. El film de Lonergan se mete a fondo en mostrarnos cómo se puede subsistir ante la pérdida de los seres queridos, la responsabilidad (o la irresponsabilidad) frente a ellos, la dificultad que supone asumir el cuidado de un joven de 16 años, cuando todavía se está intentando superar un pasado terrible, además íntimamente conectado con los paisajes humanos y físicos de Manchester-by the-Sea, una pequeña población del condado de Essex en el estado estadounidense de Massachusetts, que dejaste a un lado para intentar olvidar.
Kenneth Lonergan ha construido una película sobria, con transiciones paisajísticas repletas de belleza y dolor, con ajustados flashbacks que nos van desvelando cómo era su personalidad y qué esconde su pasado para entender su carácter ahora hosco y retraído.
Carlos Tejeda en su crítica del film (que puede consultarse en el enlace: http://www.elplural.com/playtime/2017/02/03/bye-bye-blackbird) habla con entusiasmo del fim de Lonergan e inicia su reflexión con estas dos palabras "Un réquiem". Y, sin ser tan apasionado en su valoración, reconozco que estamos ante un relato cinematográfico muy sólido de la tristeza y la dificultad que supone sobrevivir a un destino aciago. Como destaca Tejeda en su texto, la música coral de Lesley Barber, más los fragmentos seleccionados de Tommaso Albinoni, Jules Massenet o Georg Friedrich Handel, nos ayudan a entender mejor los sentimientos de Lee Chandler, un hombre destrozado, y su necesidad de alcanzar la paz interior. Por cierto, el trabajo fotográfico de Jody Lee Lipes, para reflejar ese Manchester-by-the-sea es de una contención y belleza igualmente destacable...
Una muestra más de buen cine independiente norteamericano, libre de las coerciones e imposiciones de esa desesperante búsqueda de comercialidad de las grandes corporaciones...
Roberto Sánchez
-Aragonia, Palafox, Puerto Venecia-
domingo, 5 de febrero de 2017
La autopsia de Jane Doe (2016)***
Dir: André Øvredal
Int: Emile Hirsch, Brian Cox, Ophelia Lovibond, Michael McElhatton, Olwen Kelly, Jane Perry,
Parker Sawyers.
Cuando la muerte hace trampas
El director noruego André Øvredal se estrenó en la dirección en el año 2000 con Future Murder, un filme en co-dirección con un tal Norman Lesperance del que nunca más se supo. Tuvieron que pasar diez años para que nos entregase su segundo trabajo, Troll Hunter (2010), filme que dentro de una temática fantástica explotaba ya los recursos del falso documental. Tras realizar en el 2016 el cortometraje El túnel (también en Noruega), salta a la producción anglosajona en ese mismo año y con un reparto internacional con esta La autopsia de Jane Doe. Una película que comienza claramente como un falso documental y que, poco a poco, va derivando hacia el fanta-terror con una historia de brujería y culto al mal bastante más convencional, apoyada en una buena planificación y efectos especiales y visuales.
Una pequeña morgue recibe el cadáver de una bella y desconocida joven que ha fallecido sin que se sepa la causa. Dos forenses (padre e hijo) intentarán averiguarlo mediante el análisis y disección de su cadáver. Esta es la premisa argumental de la que parte el debut anglosajón de Øvredal, que se apoya en la subtrama de tensiones paterno-filiales (excelentes el veterano Brian Cox, bien acompañado en la réplica por el joven Emile Hirsch) que van aflorando conforme avanza la autopsia de esta “Juanita Nadie” (interpretada por una hermosa y hasta ahora también desconocida Olwen Catherine Kelly), que es como deben llamar a los cuerpos femeninos que llegan a la morgue sin identificación alguna. Esta película desarrollada en interiores claustrofóbicos (a ver a quien no le resulta agobiante una morgue situada en un sótano) se apoya en cuatro actores (los dos forenses y la novia del más joven más la fallecida Jane) y en el suspense. Paulatinamente, los resortes más típicos del género van surgiendo, aunque es una película que sabe usar muy bien también los silencios y los sonidos. Es sorprendente lo siniestro y aterrador que puede llegar a resultar el sonido de una campanilla en la soledad nocturna de un depósito de cadáveres.
En esta historia de terror sobrenatural, Øvredal sin duda bebe de más de una referencia, la principal y más directa es para mí El vigilante nocturno (1994), un filme que se basaba más en el suspense que en el terror efectista, dirigido por un compatriota nórdico Ole Bornedal, filme que tres años más tarde volvería a redirigir para USA el mismo Bornedal. Yendo algo más atrás, tenemos la extraña Terror en la morgue (The Boneyard, 1991, James Cummins), donde tres cadáveres en principio inofensivos de unas niñas orientales se convertían en unos demonios carnívoros, otra referencia que sin duda no pasó desapercibida para Øvredal. De 2005 es Mortuary, filme bastante flojo del director de culto Tobe Hooper, autor de la mítica La matanza de Texas (1974) que explora el mismo territorio de las morgues para causar miedo. Por último, la fallida The Morgue (2008, Holder Gomes, Gerson Sanginitto), catastrófico filme que sólo tendría en común el lúgubre escenario en el que se desarrollan los hechos. Con todas estas referencias, Øvredal construye un filme que funciona, con una primera parte de un ritmo pausado, más propio como digo del género de suspense e incluso del thriller criminal, apoyado en la enigmática e inerme belleza de esa preciosa Jane Doe de la que nada sabemos y en el sólido dúo actoral masculino. La oscuridad, los sonidos, los silencios y las sombras que acechan, nos van conduciendo a un desenlace sobrenatural no exento de un humor socarrón y muy negro que adorna su broche final.
Por todo ello, La autopsia de Jane Doe es un filme que gustará a los amantes del género de terror (recibió el Premio especial del Jurado en el Festival de Sitges 2016) y que, sin duda, entusiasmará a los que disfrutan con el subgénero de las películas de morgues y funerarias.
Gonzalo J. Gonzalvo
Se estrenó en Aragonia.
Int: Emile Hirsch, Brian Cox, Ophelia Lovibond, Michael McElhatton, Olwen Kelly, Jane Perry,
Parker Sawyers.
Cuando la muerte hace trampas
El director noruego André Øvredal se estrenó en la dirección en el año 2000 con Future Murder, un filme en co-dirección con un tal Norman Lesperance del que nunca más se supo. Tuvieron que pasar diez años para que nos entregase su segundo trabajo, Troll Hunter (2010), filme que dentro de una temática fantástica explotaba ya los recursos del falso documental. Tras realizar en el 2016 el cortometraje El túnel (también en Noruega), salta a la producción anglosajona en ese mismo año y con un reparto internacional con esta La autopsia de Jane Doe. Una película que comienza claramente como un falso documental y que, poco a poco, va derivando hacia el fanta-terror con una historia de brujería y culto al mal bastante más convencional, apoyada en una buena planificación y efectos especiales y visuales.
Una pequeña morgue recibe el cadáver de una bella y desconocida joven que ha fallecido sin que se sepa la causa. Dos forenses (padre e hijo) intentarán averiguarlo mediante el análisis y disección de su cadáver. Esta es la premisa argumental de la que parte el debut anglosajón de Øvredal, que se apoya en la subtrama de tensiones paterno-filiales (excelentes el veterano Brian Cox, bien acompañado en la réplica por el joven Emile Hirsch) que van aflorando conforme avanza la autopsia de esta “Juanita Nadie” (interpretada por una hermosa y hasta ahora también desconocida Olwen Catherine Kelly), que es como deben llamar a los cuerpos femeninos que llegan a la morgue sin identificación alguna. Esta película desarrollada en interiores claustrofóbicos (a ver a quien no le resulta agobiante una morgue situada en un sótano) se apoya en cuatro actores (los dos forenses y la novia del más joven más la fallecida Jane) y en el suspense. Paulatinamente, los resortes más típicos del género van surgiendo, aunque es una película que sabe usar muy bien también los silencios y los sonidos. Es sorprendente lo siniestro y aterrador que puede llegar a resultar el sonido de una campanilla en la soledad nocturna de un depósito de cadáveres.
En esta historia de terror sobrenatural, Øvredal sin duda bebe de más de una referencia, la principal y más directa es para mí El vigilante nocturno (1994), un filme que se basaba más en el suspense que en el terror efectista, dirigido por un compatriota nórdico Ole Bornedal, filme que tres años más tarde volvería a redirigir para USA el mismo Bornedal. Yendo algo más atrás, tenemos la extraña Terror en la morgue (The Boneyard, 1991, James Cummins), donde tres cadáveres en principio inofensivos de unas niñas orientales se convertían en unos demonios carnívoros, otra referencia que sin duda no pasó desapercibida para Øvredal. De 2005 es Mortuary, filme bastante flojo del director de culto Tobe Hooper, autor de la mítica La matanza de Texas (1974) que explora el mismo territorio de las morgues para causar miedo. Por último, la fallida The Morgue (2008, Holder Gomes, Gerson Sanginitto), catastrófico filme que sólo tendría en común el lúgubre escenario en el que se desarrollan los hechos. Con todas estas referencias, Øvredal construye un filme que funciona, con una primera parte de un ritmo pausado, más propio como digo del género de suspense e incluso del thriller criminal, apoyado en la enigmática e inerme belleza de esa preciosa Jane Doe de la que nada sabemos y en el sólido dúo actoral masculino. La oscuridad, los sonidos, los silencios y las sombras que acechan, nos van conduciendo a un desenlace sobrenatural no exento de un humor socarrón y muy negro que adorna su broche final.
Por todo ello, La autopsia de Jane Doe es un filme que gustará a los amantes del género de terror (recibió el Premio especial del Jurado en el Festival de Sitges 2016) y que, sin duda, entusiasmará a los que disfrutan con el subgénero de las películas de morgues y funerarias.
Gonzalo J. Gonzalvo
Se estrenó en Aragonia.
jueves, 2 de febrero de 2017
Vivir de noche (Live By Night, 2016)***
Dir: Ben Affleck
Int: Ben Affleck, Brendan Gleeson, Chris Messina, Zoe Saldana, Elle Fanning, Chris Cooper,
Sienna Miller, Remo Girone, Robert Glenister, Matthew Maher, Miguel J. Pimentel, Anthony
Michael Hall, Titus Welliver, Chris Sullivan, Max Casella, Kristen Annese, Larry Eudene,
Derek Mears.
Ben Affleck produce (junto a Leonardo DiCaprio y otros), dirige, escribe el guión y protagoniza esta película. El punto de partida es la novela de Dennis Lehane.
Joe Coughlin (Ben Affleck), hijo de de un capitán de la policia de Boston, veterano de la Primera Guerra Mundial, vuelve a su ciudad y se transforma en un delincuente. Habituado a matar y a las armas pronto se verá obligado a trabajar para las diferentes facciones mafiosas. Enamorado de Emma (Sienna Miller), a su vez amante del líder mafioso irlandés Albert White (Robert Glenister), hará planes para independizarse y huir de Boston pero será cruelmente engañado por su pareja y vapuleado por los esbirros del capo mafioso. Sobrevive, gracias a la intermediación de su padre (Thomas, interpretado por Brendan Gleeson) y una vez recuperado de las heridas y de la carcel, buscando venganza, se pone al servicio de la mafia italiana. Trabajará para ellos en Tampa (Florida) y allí construirá un imperio, encontrará una nueva pareja y se verá envuelto en una espiral de violencia.
Affleck es un guionista reconocido (firmó junto a Matt Damon por ejemplo el guión de El indomable Will Hunting, de 1997), o ha dirigido ya con acierto Adiós pequeña, adiós...(2007), otra adaptación de una novela de Dennis Lehane, The Town. Ciudad de ladrones (2010) y la exitosa Argo (2012). En realidad, parece tener debilidad por el cine negro y ahora ha querido hacer su personal homenaje al ambientado en los años de la prohibición del alcohol durante los años Veinte. Por cierto, parece evidente que tenía en mente reproducir en parte los ambientes y situaciones tan magníficamente reconstruidos en la espléndida serie Boardwalk Empire (2010-2014), creada, entre otros, por Martin Scorsese, y apoyándose en la fotografía del veterano Robert Richardson y en el diseño de producción de Jess Gonchor, ha logrado hacernos viajar a Boston y Tampa, durante los turbulentos años Veinte.
Es una película lujosa, brillante, efectista y efectiva, bien dirigida y producida, pero arrastra la "cara de palo" de Affleck que tendrá que replantarse si su ¿técnica? interpretativa es la adecuada para ciertos personajes. Si hubiera sido capaz de buscar un actor apropiado para incorporar a Joe Coughlin, seguramente estaríamos hablando de una obra maestra.
Roberto Sánchez
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Yelmo-
Int: Ben Affleck, Brendan Gleeson, Chris Messina, Zoe Saldana, Elle Fanning, Chris Cooper,
Sienna Miller, Remo Girone, Robert Glenister, Matthew Maher, Miguel J. Pimentel, Anthony
Michael Hall, Titus Welliver, Chris Sullivan, Max Casella, Kristen Annese, Larry Eudene,
Derek Mears.
Ben Affleck produce (junto a Leonardo DiCaprio y otros), dirige, escribe el guión y protagoniza esta película. El punto de partida es la novela de Dennis Lehane.
Joe Coughlin (Ben Affleck), hijo de de un capitán de la policia de Boston, veterano de la Primera Guerra Mundial, vuelve a su ciudad y se transforma en un delincuente. Habituado a matar y a las armas pronto se verá obligado a trabajar para las diferentes facciones mafiosas. Enamorado de Emma (Sienna Miller), a su vez amante del líder mafioso irlandés Albert White (Robert Glenister), hará planes para independizarse y huir de Boston pero será cruelmente engañado por su pareja y vapuleado por los esbirros del capo mafioso. Sobrevive, gracias a la intermediación de su padre (Thomas, interpretado por Brendan Gleeson) y una vez recuperado de las heridas y de la carcel, buscando venganza, se pone al servicio de la mafia italiana. Trabajará para ellos en Tampa (Florida) y allí construirá un imperio, encontrará una nueva pareja y se verá envuelto en una espiral de violencia.
Affleck es un guionista reconocido (firmó junto a Matt Damon por ejemplo el guión de El indomable Will Hunting, de 1997), o ha dirigido ya con acierto Adiós pequeña, adiós...(2007), otra adaptación de una novela de Dennis Lehane, The Town. Ciudad de ladrones (2010) y la exitosa Argo (2012). En realidad, parece tener debilidad por el cine negro y ahora ha querido hacer su personal homenaje al ambientado en los años de la prohibición del alcohol durante los años Veinte. Por cierto, parece evidente que tenía en mente reproducir en parte los ambientes y situaciones tan magníficamente reconstruidos en la espléndida serie Boardwalk Empire (2010-2014), creada, entre otros, por Martin Scorsese, y apoyándose en la fotografía del veterano Robert Richardson y en el diseño de producción de Jess Gonchor, ha logrado hacernos viajar a Boston y Tampa, durante los turbulentos años Veinte.
Es una película lujosa, brillante, efectista y efectiva, bien dirigida y producida, pero arrastra la "cara de palo" de Affleck que tendrá que replantarse si su ¿técnica? interpretativa es la adecuada para ciertos personajes. Si hubiera sido capaz de buscar un actor apropiado para incorporar a Joe Coughlin, seguramente estaríamos hablando de una obra maestra.
Roberto Sánchez
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Yelmo-
El último rey (Birkebeinerne, 2016 )***
Director: Nils Gaup
Int: Kristofer Hivju, Jakob Oftebro, Nikolaj Lie Kaas, Thorbjørn Harr, Pål Sverre Hagen,
Benjamin Helstad, Stig Henrik Hoff, Anders Dahlberg, Thea Sofie Loch Naess, Ane Ulimoen
Øverli, Adam Nemet, Torkel Dommersnes Soldal, Elg Elgesem.
El guión de esta película es de Ravn Lanesskog, un hombre con muy corta experiencia en el cine que se limitaba hasta el momento a escribir los guiones de dos cortometrajes. No ocurre lo mismo con Nils Gaup (nacido en 1955) que se ha responsabilizado con ésta película de su décimo largometraje. De hecho, su primer largo El guía del desfiladero (1987), se estrenó en todo el mundo e incluso logró estar nominada a los Oscars. La carrera posterior de Nils Gaup ha sido muy irregular, pero en El último rey demuestra sobradamente que no le falta oficio.
La película se ambienta en el año 1206. Noruega atraviesa una cruenta guerra civil. El Rey es envenenado y muere, y mientras su hijo no reconocido nace en secreto. La facción de los Baglers instigados por el usurpador (mercenarios al servicio de una parte de la nobleza y el clero) quiere acabar con el bebé, pero dos hombres, Torstein Skevla (Kristofer Hivju) y Skjervald Skrukka (Jakob Oftebro), serán los líderes de los Birkebeinerne (agrupación sobre todo de campesinos y de algunos señores opuestos al usurpador) defendiéndolo hasta la muerte en una huida que cambiará para siempre la historia del país. El niño se llamaba Håkon Håkonsen y sería rey de Noruega.
Es cierto que el ambiente de la serie Juego de tronos parece estar muy presente en el film (el actor noruego Kristofer Hivju, tiene además presencia en ella), pero también que eso de manejarse en escenarios helados, con guerreros sobre esquís, se le da muy bien a los noruegos. Ese evidente exotismo, debo reconocerlo, me ha hecho disfrutar bastante de esta aventura inspirada en sucesos históricos del lejano medioevo nórdico.
Los que gusten del cine de aventuras en un ambiente medieval no deberían perdérsela. Además es una gozada escuchar a los Birkerbeinerne y a los Bagler en su idioma original (para los que la vean en versión original, claro), envueltos por la nieve, disfrutar de sus peleas sobre los esquís y de las cabalgadas sobre el manto helado de Noruega. Y es importante insistir en que hay un intento constante en el film (casi siempre con éxito) de ser verosímil. No hay magos, no hay fantasía y lo mejor: actores convincentes y escenarios creíbles, bellos y de extrema dureza.
Roberto Sánchez
-Aragonia-
Int: Kristofer Hivju, Jakob Oftebro, Nikolaj Lie Kaas, Thorbjørn Harr, Pål Sverre Hagen,
Benjamin Helstad, Stig Henrik Hoff, Anders Dahlberg, Thea Sofie Loch Naess, Ane Ulimoen
Øverli, Adam Nemet, Torkel Dommersnes Soldal, Elg Elgesem.
El guión de esta película es de Ravn Lanesskog, un hombre con muy corta experiencia en el cine que se limitaba hasta el momento a escribir los guiones de dos cortometrajes. No ocurre lo mismo con Nils Gaup (nacido en 1955) que se ha responsabilizado con ésta película de su décimo largometraje. De hecho, su primer largo El guía del desfiladero (1987), se estrenó en todo el mundo e incluso logró estar nominada a los Oscars. La carrera posterior de Nils Gaup ha sido muy irregular, pero en El último rey demuestra sobradamente que no le falta oficio.
La película se ambienta en el año 1206. Noruega atraviesa una cruenta guerra civil. El Rey es envenenado y muere, y mientras su hijo no reconocido nace en secreto. La facción de los Baglers instigados por el usurpador (mercenarios al servicio de una parte de la nobleza y el clero) quiere acabar con el bebé, pero dos hombres, Torstein Skevla (Kristofer Hivju) y Skjervald Skrukka (Jakob Oftebro), serán los líderes de los Birkebeinerne (agrupación sobre todo de campesinos y de algunos señores opuestos al usurpador) defendiéndolo hasta la muerte en una huida que cambiará para siempre la historia del país. El niño se llamaba Håkon Håkonsen y sería rey de Noruega.
Es cierto que el ambiente de la serie Juego de tronos parece estar muy presente en el film (el actor noruego Kristofer Hivju, tiene además presencia en ella), pero también que eso de manejarse en escenarios helados, con guerreros sobre esquís, se le da muy bien a los noruegos. Ese evidente exotismo, debo reconocerlo, me ha hecho disfrutar bastante de esta aventura inspirada en sucesos históricos del lejano medioevo nórdico.
Los que gusten del cine de aventuras en un ambiente medieval no deberían perdérsela. Además es una gozada escuchar a los Birkerbeinerne y a los Bagler en su idioma original (para los que la vean en versión original, claro), envueltos por la nieve, disfrutar de sus peleas sobre los esquís y de las cabalgadas sobre el manto helado de Noruega. Y es importante insistir en que hay un intento constante en el film (casi siempre con éxito) de ser verosímil. No hay magos, no hay fantasía y lo mejor: actores convincentes y escenarios creíbles, bellos y de extrema dureza.
Roberto Sánchez
-Aragonia-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















