lunes, 28 de marzo de 2016

Luces de París (La ritournelle, 2014)***

Dir: Marc Fitoussi 
Int: Isabelle Huppert, Jean-Pierre Darroussin, Michael Nyqvist, Pio Marmaï, Marina Foïs, Audrey Dana, Anaïs Demoustier, Clément Métayer, Jean-Charles Clichet. 


Una pareja insólita formada por Brigitte (Isabel Huppert) y Xavier (Pierre Darroussin), son ganaderos y crían vacas de la raza charolaise,  llevan una vida centrada en la cría de sus excepcionales reses ganadoras de concursos, vacas, bueyes y toros y un hijo que quiere estudiar circo en París.

En eso consiste la vida de esta pareja, ya mayor, que necesita un soplo de aire fresco para mantener viva la llama de su amor.

Tras una escapada a París de la mujer, a la que sigue sin que ella lo sepa el marido, la protagonista habrá vuelto a sentirse deseada y valorada por un hombre.

Es el quinto largometraje de Marc Fitoussi que también ha escrito el guión, con la colaboración de Sylvie Dauvillier, una comedia con ligeros toques dramáticos y una realización bastante plana, casi de estilo televisivo. Los dos protagonistas absolutos son Huppert y Darroussin que salvan de la mediocridad esta historia de amor otoñal a la francesa.

Una simple aventura de vacas, toros y bueyes.

  

Roberto Sánchez
Antonia Bordonada.

-Aragonia-

viernes, 18 de marzo de 2016

El amor es más fuerte que las bombas (Louder Than Bombs, 2015)**

Dir: Joachim Trier 
Int: Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Isabelle Huppert, Devin Druid, David Strathairn, Rachel 
Brosnahan, Amy Ryan, Ruby Jerins



Cine de autor con demasiadas pretensiones   


Co-producción entre Noruega, Francia y Dinamarca, dirigida por el noruego Joachim Trier (al parecer emparentado en grado lejano con el también director danés Lars Von Trier). El amor es más fuerte que las bombas nos habla de Isabelle Reed, una fotógrafa de guerra de prestigio mundial (perfectamente interpretada por la maravillosa Isabelle Huppert), su marido e hijos. Su inesperada y prematura pérdida (y no precisamente en un conflicto bélico de los que ella cubría con alto riesgo para su persona), producirá distintas maneras de encajar esa tragedia en las vidas de su marido-viudo (Gabriel Byrne) y de sus dos hijos varones, uno de ellos aún inmerso en la problemática adolescencia. 

Partiendo de esta premisa, Trier (también co-guionista junto a su inseparable Eskil Vogt) que comenzó con Procter (2002), un extraño cortometraje, thriller de apenas veinte minutos, y se dio a conocer en 2006 con el largo Reprise, no logra alcanzar aquí el impacto y calidad que había logrado con su anterior  trabajo Oslo, 31 de agosto (2011), interesante drama con las drogas como telón de fondo que fue nominado al César a la mejor película extranjera en 2012 y también seleccionado en la sección oficial a concurso en Cannes. 

El amor es más fuerte que las bombas se erige en un drama frío, nórdico e introspectivo,  con ínfulas bergmanianas, que intenta también beber de otros cineastas referentes más actuales, 
como el cine de Richard Linklater y su premiada “Boyhood” (Momentos de una vida, 2014). Trier no tiene ni mucho menos el encanto y la profundidad de Linklater, aunque el tratamiento narrativo y visual de algunas secuencias desde diversos planos y puntos de vista de los personajes es de lo más interesante... Eso y la suerte de haber contado con actores de la talla de Gabriel Byrne e Isabelle Huppert, que aunque bastante desaprovechados en manos de este director,  con su veteranía y buen hacer, sostienen el filme de principio a fin logrando que este no se desmorone. Junto a ellos, el siempre sólido David Strathairn y Jesse Eisenberg (protagonista de la controvertida La red social, dirigida por David Fincher en 2010). También, un jovencísimo Devin Druid (el adolescente problemático), que logra apropiarse con carácter de algunas secuencias y en el que ya se fijó hace algunos años el director Todd Solondz para incorporarlo a Wiener Dog (2010). A ver que va haciendo en el futuro este muchacho de inquietante mirada acerada y azul.

A Gabriel Byrne, hemos podido verlo en excelentes filmes ya míticos como Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995) o Enemigo público (Tony Scott, 1998). Y qué decir de la Huppert. Esta maravillosa actriz francesa, ha trabajado con Marco Ferreri, los hermanos Taviani, Bertrad Tavernier, Benoît Jacquot, Michael Haneke (espléndida en La pianista, es decir poco); François Ozon, Godard y, por supuesto, con el gran Claude Chabrol en numerosas ocasiones. Aprovecho pues esta ocasión para rendirle un pequeño homenaje y testimoniar mi mayor admiración hacia ella y hacia sus excepcionales trabajos fílmicos. 

El amor es más fuerte que las bombas, título que se hace tan largo como el propio filme del director noruego (y no crean, no tiene un metraje superior a la media), encarna a ese tipo de cine con excesivas pretensiones de autoría, que se queda en un correcto ejercicio cinematográfico sin más, y que gracias a la calidad de sus actores y actrices (también está muy bien la madura Amy Ryan en un papel corto pero intenso) mantiene el tipo a duras penas.

Gonzalo J. Gonzalvo.

-Aragonia-

Cien años de perdón (2015)***

Dir: Daniel Calparsoro
Int: Rodrigo De la Serna, Luis Tosar, Raúl Arévalo, Patricia Vico, José Coronado, Joaquín 
Furriel, Marian Álvarez, Luciano Cáceres, Luis Callejo, Joaquín Climent.

Una mañana lluviosa, seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” (Rodrigo de la Serna) y “El Gallego” (Luis Tosar). Pero, ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores? 

¿Qué es lo que busca Daniel Calparsoro en su cine? La respuesta está en los modelos genéricos actuales del cine norteamericano hacia los que Calparsoro lleva tiempo aproximándose. Cine de acción, thriller policíaco, sobre todo. 

Es cierto que en sus inicios intentó hacer un retrato en profundidad de los que se mueven en los márgenes de la legalidad y más allá, e incluso intentó profundizar en la psicología esos seres  marcados por la violencia  –como en Salto al vacío (1995), Pasajes (1996), A ciegas (1997) o Asfalto (2000)-, en Guerreros (2002) e Invasor (2012), se acerca a otro género casi inexistente en España, el cine bélico, al que le añade algunas cuestiones de denuncia antimilitarista, que no debieron sentar muy bien a algunos sectores del poder;en todo caso de 2008 a 2010 trabaja en series televisivas que no tienen continuidad y en 2013 estrena Combustión, un lamentable intento de imitar, a la española, el modelo de la franquicia norteamericana The Fast and The Furious (en marcha desde 2001).

Ahora, ha tenido más éxito con Cien años de perdón. Su lejano modelo es Plan oculto (Inside Man, 2006), de Spike Lee, un "atraco perfecto", con una serie de giros sorpresivos en el argumento y en la resolución que, esta vez, Calparsoro ha resuelto con solvencia, apoyándose en el guión de Jorge Guerricaechevarría (habitual colaborador de Álex de la Iglesia). Para la operación ha tenido el buen criterio de escoger varios actores argentinos (Rodrigo De la Serna, Joaquín Furriel o Luciano Cáceres) y a algunos españoles que se desenvuelven sorprendentemente bien en el género como Luis Tosar (bien lo sabe Daniel Monzón y su Celda 211) o José Coronado (en sus trabajos para Enrique Urbizu).

Con todos esos mimbres ha elaborado una película bastante entretenida, con elementos de humor negro que encajan muy bien. Hay, además, mínimas referencias a la situación que vivimos en cuanto a la corrupción política y económica (mira por donde la acción transcurre en Valencia) y una critica implícita al funcionamiento de los servicios secretos y más cosas, pero todo está bien envuelto en situaciones que son claramente ficcionales y en las que predomina la idea de potenciar el desarrollo de la acción genérica, muy por encima de cualquier planteamiento reflexivo o de crítica en profundidad.

Roberto Sánchez




-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

martes, 15 de marzo de 2016

La chica danesa (The Danish Girl,2015)***

Dir: Tom Hooper. 
Int: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Matthias Schoenaerts, Amber Heard, Ben Whishaw, 
Sebastian Koch, Victoria Emslie, Adrian Schiller, Richard Dixon, Paul Kerry, Helen 
Evans, Michael Gade Thomsen, Alicia Woodhouse.


Cuando la identidad está encarcelada 

Viendo La chica danesa uno piensa: "qué difícil tiene que ser vivir siendo una mujer encarcelada en el cuerpo de un hombre o viceversa”. El filme de Tom Hooper nos cuenta la historia y la relación de dos artistas, de dos pintores: el matrimonio compuesto por Einar (Eddie Redmayne) y Gerda Wegener (Alicia Vikander). Dos seres complejos unidos por el arte y también por el amor. Dos vínculos que, a pesar de las dificultades, les mantendrán unidos hasta el final del camino que hayan de recorrer juntos. Como toda película candidata a los cotizados Oscar, La chica danesa (con guión de Lucinda Coxon sobre una novela de David Ebershoff), tiene una ambientación exquisita (con el español Paco Delgado nominado por segunda vez en la categoría de mejor vestuario), una estupenda música compuesta por el gran Alexander Desplat y una notable dirección artística que también mereció la candidatura a la dorada estatuilla. Nominados también estaban (como mejor actor y actriz respectivamente), Eddie Redmayne y la sueca Alicia Vikander (a la  sazón, flamante nueva novia de Michael Fassbender, cosa que muchas y muchos le perdonarán aún menos que haberse llevado el Oscar), aunque para mí el trabajo de ambos difiere en niveles de calidad, rozando la perfección la Vikander (merecido premio) y cumpliendo simplemente Redmayne que, desde luego, queda muy alejado de las cotas que, no hace mucho, le dieron a él el Oscar cuando se metió en la piel del eminente físico Stephen Hopkins.
 
En papeles similares y, comparativamente, me parece muy superior la interpretación que en el filme francés Une nouvelle amie (François Ozon, 2014) realizaba el actor Romain Duris. Entre el filme de Ozon y el de Tom Hooper habría una gran brecha en cuanto a matices y riqueza del personaje transgenérico, lo que hace que el filme de Ozon llegue a emocionar al espectador y el de Hooper resulte en algunos momentos excesivamente recargado y barroco.  

Todo lo que en Duris era sutileza y realismo es afectación y exceso de poses forzadas en el trabajo de Redmayne que, a pesar de ser un buen actor, no logra hacernos ver a esa “Lily”, sino que lo seguimos viendo a él, a Redmayne, disfrazado y maquillado de mujer, no logrando despegar artísticamente de un círculo plano del que no logra salir. No obstante, como digo, “La chica danesa” es un producto con una envoltura lujosa e impecable en las formas (de no ser así no hubiese entrado en la lista de filmes nominados a los Oscar), pero su contenido no logra trascender ni emocionar al espectador (salvo que sea de lágrima fácil). Aún así, estamos ante una película de una factura muy digna, estéticamente muy bella. Lo que ocurre es que, el arte, no es sólo una hermosa estética, es algo más. Y cinematográficamente, La  chica danesa no pasará desde luego a los anales de las grandes películas del séptimo arte.

Gonzalo J. Gonzalvo.

-Aragonia, Palafox-

viernes, 11 de marzo de 2016

Vulcania (2015)**

Dir: José Skaf
Int: Aura Garrido, Rubén Ochandiano, José Sacristán, Jaime Olías, Sílvia Abril, Ana Wagener, 
Miquel Fernández, Francesc Pagès, Ginés García Millán, Andrés Herrera, Borja Espinosa, 
Andreu Castro, Joan Carles Suau, Ignasi Vidal

Jonás (Miquel Fernández), que acaba de perder a su familia en lo que parece un atentado –¿terrorista?– con bomba, trabaja en la fundición de un peculiar pueblo-estado. Ahí conoce a Marta (Aura Garrido), con la que comparte tragedia y de la que intentará sacar información sobre lo realmente sucedido. Su descubrimiento sacudirá los cimientos de la comunidad. Descubriremos pronto que nuestros protagonistas viven en un entorno cerrado sobre si mismo; un lugar llamado Vulcania, una suerte de estado totalitario que controlan unos pocos dirigentes a su antojo. 

Cuatro  cortometrajes (dos documentales para la televisión y dos de ficción independientes) es el bagaje de José Skaf, un joven director (nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1978). La historia de Vulcania está escrita por él,  junto a Diego Soto, quien ha firmado también el guión definitivo.

En realidad estamos ante una distopía al estilo "Orwelliano" (por George Orwell el autor de la inquietante novela 1984), pero simplificando y esquematizando de tal modo las situaciones que todo termina por resultar demasiado superficial. La propuesta metafórica es igualmente tan evidente –aquello de comparar lo que ocurre en Vulcania con el mundo real en el que resulta apabullante el poder manipulador del estado neocapitalista– que  casi nos hace sonrojar. Solo el buen trabajo de actores sostiene algo la trama que resulta un tanto burda y especialmente en la resolución final, en la que además se hace patente una grave escasez de presupuesto. No es seguro que con más dinero el film alcanzara más calidad, ya que su guión deja demasiados aspectos fundamentales en el aire, pero sospecho que hubiera condicionado menos algunas escenas y el diseño de producción.

Con todo, resulta una curiosidad genérica, medianamente llevadera, dada la escasa atención que el cine español ha prestado a este subgénero de la fantasía y la ciencia ficción.

Roberto Sánchez 


-Aragonia-