sábado, 12 de diciembre de 2015

En el corazón del mar (In the Heart of the Sea, 2015)**

Dir: Ron Howard
Int: Chris Hemsworth, Benjamin Walker, Cillian Murphy, Tom Holland, Ben Whishaw, Brendan Gleeson, Michelle Fairley, Charlotte Riley, Joseph Mawle, Jordi Mollà, Andrew Crayford, Jamie Sives, Donald Sumpter, Paul Anderson, Frank Dillane. 

El guión de Charles Leavitt, Rick Jaffa, Peter Morgan y Amanda Silver adapta la novela de Nathaniel Philbrick In the Heart of the Sea: The Tragedy of the Whaleship Essex,  y que, a su vez, intenta relatar unos sucesos reales que ya inspiraron la célebre Moby-Dick de Herman Melville, publicada en1851.
En el invierno de 1820, Owen Chase (Chris Hemsworth) y otros marineros de la tripulación del Essex  sobrevivieron en alta mar en durísimas condiciones después de que el barco chocara con una enorme ballena blanca. Owen, obsesionado con la idea de dar caza al cetáceo, se enfrentó a las tormentas, al hambre y a la desesperación.
Ron Howard, en otros tiempos celebrado director del género de aventuras y fantasía (Cocoon, Willow, Llamaradas, Un horizonte muy lejano o Apolo 13), ha afrontado más recientemente las taquilleras adaptaciones de El código Da Vinci y Ángeles y demonios, pero su estilo ampuloso y nervioso, ya parece algo desfasado. Hubo un tiempo en el que se le comparó con Steven Spielberg, pero sus habilidades están lejos de las de este director. En este remedo de Moby-Dick (todavía sigue sin superarse la  versión de John Huston en 1956, aunque también dista bastante de otras de este maestro un tanto díscolo de la era  dorada de Hollywood.  
La película nos muestra de un modo algo rutinario el encuentro entre El mismísimo Melville (Ben Whishaw) y Tom Nickerson (Brendan Gleeson), el único superviviente del navio ballenero Essex. Una serie de largos flash-backs recrean lo que sucedió en realidad a la tripulación. Es, en esos momentos, cuando la película, gracias a la grandilocuencia visual de los trucajes, y a su dinámico montaje gana en intensidad. Hollywood cada vez nos da películas más ampulosas e intrascendentes, nada se perderán si no encuentran un hueco en su agenda para verla... 

Roberto Sánchez


-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

lunes, 7 de diciembre de 2015

Paulina (La patota, 2015)***

Dir: Santiago Mitre
Int: Dolores Fonzi, Oscar Martínez, Esteban Lamothe, Cristian Salguero, Verónica Llinás, Laura López Moyano.


Firma el trabajo Santiago Mitre, director y guionista argentino que, en esta última faceta, alcanzó fama internacional con el film Carancho en el año 2010. En esta ocasión, el guión está escrito en colaboración con Mariano Llinás sobre una historia de Eduardo Borrás. 
La ópera prima de Mitre titulada El amor, mostraba su preocupación por las relaciones humanas y sus imprevisibles caminos. Con su segundo filme, El estudiante (2003), consigue tres premios Condor de Plata y el Premio Especial del Jurado en el Festival de Locarno (Suiza); así como el galardón a mejor película en el Festival de Cine de Gijón (España). 
Paulina nos cuenta la historia de una mujer (interpretada Dolores Fonzi), hija de juez, que decidió incorporarse a dar clases dentro de un programa social para adolescentes problemáticos de la periferia de su ciudad natal. En ese ambiente, sufrirá un ataque brutal por parte de una violenta pandilla de jóvenes. El título original La patota, hace referencia expresa a estos grupos de pandilleros denominados así en Argentina: Patotas. 
La dura historia que nos narra Mitre, con una visión actualizada que se llevó tres premios en el 
Festival de San Sebastián y el Gran Premio de la Crítica en el Festival de Cannes de este año 2015, es algo que, en 1961, con guión original de Eduardo Borrás, se llevó ya a la gran pantalla con ese mismo título de La Patota por parte de otro cineasta argentino. En esa ocasión, Paulina Vidal, la atractiva profesora ultrajada, era interpretada por la actriz Mirtha Legrand. Esta hija de un juez jubilado es el personaje poliédrico creado por el guionista, periodista y dramaturgo español Eduardo Borrás. Apoyándose  en la construcción de Borrás, Santiago Mitre, con la inestimable ayuda de una extraordinaria Dolores Fonzi, nos traslada la particular visión ética de este personaje femenino en aspectos como el perdón, la carga del castigo, el funcionamiento del sistema judicial y la redención. La visión del sistema es encarnada por su padre y juez, con un excelente trabajo por parte del veterano actor Óscar Martínez. También nos muestra Mitre el descarnado punto de vista de los pandilleros, que contrasta con el de la propia víctima; que adquiere pátina de heroína, capaz de llevar adelante sus controvertidas decisiones hasta sus últimas consecuencias. 
Todas estas diferentes visiones de los personajes se combinan en una estructura narrativa original, no lineal, apoyada en flash-backs para ir desglosando mejor todos estos diferentes puntos de vista éticos y morales. Con escenas interiores que remiten a una escenografía bastante teatral, el filme se apoya en las poderosas interpretaciones tanto de sus protagonistas como secundarios. En cuanto a referencias posibles, resulta imprescindible recordar filmes como Semillas de maldad (1955), de Richard Brooks, en 1955 sobre una novela de Evan Hunter, interpretado por un estupendo Glenn Ford. También e indudablemente, el film Rebelión en las aulas (1967), dirigido por James Clavell, y fenomenalmente interpretado por el actor negro Sidney Poitier en el papel del profesor. Otra referencia, en una versión más actualizada y encarnando la figura femenina del profesor, la encontramos en el film Mentes peligrosas (1995), dirigido por John N Smith, basado en la historia real de la profesora Lou Anne Johnson, de nuevo la docente tenía que enfrentarse a un alumnado problemático regido por los códigos de la violencia. 
Paulina es un drama social que ejemplifica la lucha del ser humano por hallar luz y esperanza, inclusive en las situaciones más duras y terribles dentro de una sociedad moderna, contaminada por la agresividad, la violencia y el crimen; con un castigo que el sistema se encarga de impartir para, aún con sus imperfecciones intentar equilibrar la balanza entre el bien y el mal. 
Paulina es un film interesante, que plantea dilemas morales y distintas posiciones éticas y personales tan variadas como respetables, y que nos mueve a una reflexión profunda sobre los pocos avances evolutivos respecto a la faceta más malvada y oscura de este ser qué llamamos genéricamente "humano".

Gonzalo J. Gonzalvo

-Aragonia-

Langosta (The Lobster, 2015)**

Dir: Yorgos Lanthimos
Int: Colin Farrell, Rachel Weisz, Jessica Barden, Olivia Colman, Ashley Jensen, Ariane Labed, 
Angeliki Papoulia, John C. Reilly, Léa Seydoux, Michael Smiley, Ben Whishaw, Roger 
Ashton-Griffiths, Rosanna Hoult, Heidi Ellen Love.


En su quinto largometrajede de ficción, el griego Yorgos Lanthimos, se ha arriesgado a rodar una coproducción en inglés que incluye a Grecia, Irlanda, Gran Bretaña, Países Bajos y Francia. 
Vuelve a escribir el guión con su habitual Efthymis Filoppou y podría decirse que desarrolla algunas ideas ya presentes en su inquietante Canino (Kynodontas, 2009). En ella se esforazaba  –y lograba– situarnos en un universo familiar cerrado sobre sí mismo, aislado por la imposición de un padre-dictador que cría a sus cachorros aislados por completo del mundo exterior. En Langosta nos enfrentamos a un universo distópico en el que nadie puede vivir solo. La norma impuesta es la de tener una pareja estable. Los "solteros" son pues unos seres extraños, perseguidos y que, como descubrirá David (Colin Farrell), se defienden en un colectivo "terrorista", liderado por una joven mujer (Léa Seydoux). Antes de llegar a descubrir de nuevo el amor y una posible pareja, David (y su hermano, ya transformado en perro) ha sido llevado, al quedarse viudo –y por lo tanto "soltero"– a un "hotel-campo de concentración" en el que tiene 45 días para encontrar pareja. Además, allí, puede ganarse unos días extra cazando a "solteros" rebeldes, si no quiere ser transfigurado "voluntariamente" en un animal (el ha elegido ser una ¡¡langosta!!)...
Lanthimos logra, como lo hacía en Canino, alterar el orden natural extremando, llevando al 
absurdo, una serie de convenciones antropológicas tales como la necesidad de una correcta y
protectora educación en el seno de la familia burguesa (como en Canino), o la necesidad de
perpetuar la vida en pareja, no importando la tendencia sexual, por imperativo legal, como modelo obligatorio e ideal de convivencia, como ocurre en Langosta. 
El trabajo en la fotografía de Thimios Bakatakis es soberbio, apostando por un cromatismo
apagado y frío, que retrata espacios que solo podemos intuir como bellos. Los ritmos de vida apagados y grises, programados por los guardianes de ese "hotel-campo de concentración" en el que están nuestros "solteros", han contagiado esta fallida parábola sobre el doble miedo que existe al afrontar la soledad o la vida en pareja, sobre el absurdo de ciertas convenciones sociales que parecen estancadas y que dañan profundamente nuestro desarrollo personal en el seno de unas sociedades que son cada vez más estereotipadas y clasistas.
Lanthimos es un cineasta apreciable, contundente y fiel a sí mismo y a una visión muy personal que reaprovecha planteamientos surrealistas, e incluso citas al cine de Pasolini, llevándonos en un viaje hacia los aspectos más deformados del sistema social y de convivencia de la burguesía capitalista occidental, sobre el que debemos reflexionar seriamente si no queremos llegar a situaciones tan sin sentido como las que se relatan en esta distopía. 
Al final, le sobran minutos, hay un inquietante y atractivo planteamiento inicial, se intuye 
un soterrado sentido del humor (muy negro, muy enrevesado), y la culminación de la historia es, lamentablemente, demasiado tópica. Este intento de "internacionalizar" el peculiar estilo de Lanthimos no ha sido exitoso, pero debemos seguir de cerca a este interesante cineasta griego y sus arriesgadas apuestas...


Roberto Sánchez


-Aragonia-

jueves, 3 de diciembre de 2015

Los juegos del hambre: Sinsajo - Parte 2 (The Hunger Games: Mockingjay - Part 2, 2015)***

Dir: Francis Lawrence
Int: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Sam Claflin, Liam Hemsworth, Donald Sutherland, Julianne Moore, Natalie Dormer, Gwendoline Christie, Philip Seymour Hoffman, Robert Knepper, Stef Dawson, Elden Henson, Evan Ross, Mahershala Ali, Wes Chatham, Omid Abtahi.


La última entrega de Los juegos del hambre nos muestra a una nación en guerra, en la que Katniss (Jennifer Lawrence) se enfrenta con uñas y dientes al presidente Snow (Donald Sutherland). Con la ayuda de algunos amigos, entre ellos Gale (Liam Hemsworth), Finnick (Sam Claflin) y Peeta (Josh Hutcherson), arriesgará la vida para salir del Distrito 13 y eliminar al presidente Snow. 
La serie empezó en 2012, dirigida por Gary Ross, que también participaba en el guión, junto a la autora de la novela. En 2013, para Los juegos del hambre: En llamas, Gary Ross, es sustituido por Francis Lawrence y cambia el equipo de adaptadores guionistas que son, ahora, Simon Beaufoy y Michael Arndt. 
En las dos últimas entregas vuelven a cambiar los guionistas. En la primera y segunda parte de Los juegos del hambre: Sinsajo (2014 y 2015), escriben Peter Craig y Danny Strong, y vuelve la novelista Suzanne Collins, adaptando su propio libro.

Aunque nunca perdió cierto afán de simplificación, esta serie (y las novelas en las que se inspira) se planteaba un escenario inquietante sobre el futuro de Estados Unidos. 

Panem es un país, dominado por una dictadura que utiliza los mass media (Los juegos y su retransmisión con todo lujo de detalles, por ejemplo) para manipular y controlar a la población.
Los habitantes de los distritos son esclavos al servicio de un señor todopoderoso que vive rodeado de lujo y sofisticación.

 La serie relata el proceso de rebelión y guerra, liderado por una joven (Katniss Everdeen) ganadora de esos juegos. La autora quiere, simplificando y sintetizando al máximo, llevarnos a un escenario en el que todo son símbolos. La dictadura del Capitolio es un remedo de todas las gobiernos autoritarios de la historia. Los juegos recuerdan el "panem et circenses" de la Roma Imperial, retoman el mito de Teseo y el Minotauro, y los grandes espectáculos deportivos de la televisión norteamericana...
Lo cierto es que esta serie empezó con paso firme, pero se fue desinflando bastante en su capacidad de impacto político, aunque permitiera, sin demasiado esfuerzo, una comparativa con el poder actual de los medios y su relativo control sobre los gustos y las tendencias del consumidor/espectador medio.
 Como es habitual en el cine norteamericano se prefirió derivarlo todo hacia un relato de aventuras en las que su protagonista lucha también por mantenerse íntegra en lo que se ha convertido en una guerra sin cuartel, con muchas víctimas inocentes y los consecuentes problemas de conciencia. Las dos últimas entregas son en realidad una muy larga adaptación del último volumen de la saga (Sinsajo) y relatan una rebelión (al estilo de la Guerra de Independencia contra los británicos en el siglo XVIII, pero modernizando algo las tecnologías) contra el presidente Snow, todo muy al  gusto de los norteamericanos...

Capítulo aparte merece el trabajo, siempre soberbio, de la joven actríz norteamericana Jennifer Lawrence, que empezó en esta serie la que ya es una brillante trayectoria, con la primera entrega de la serie. En esta última, muchos de los peores momentos de una película en ocasiones estática y recurrente, se salvan gracias a su solvencia en muy diversas acciones e interpretaciones.

Roberto Sánchez


-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

miércoles, 2 de diciembre de 2015

The Assassin (Nie yin niang, 2015)***

Dir: Hou Hsiao-Hsien
Int: Shu Qi, Chang Chen, Satoshi Tsumabuki, Ethan Ruan, Nikki Hsieh, Ni Dahong, Zhang Shijun, Michael Chang, Jiang Wen, Zuo Xiaoqing, Xu Fan, Tadanobu Asano, Zhou Yunin.

China, siglo VIII. Nie Yinniang (Shu Qi) regresa a casa de su familia tras años de exilio. Educada por una monja que la inicia en las artes marciales, es una auténtica justiciera cuyo objetivo es eliminar a los tiranos. Su maestro le encarga la misión de matar a su primo Tian Ji'an (Chang Chen), gobernador disidente de la provincia militar de Weibo. Nie tendrá que elegir: sacrificar al hombre que ama o romper definitivamente con la "Secta de los Asesinos”. 
La primera película que yo ví de Hou Hsiao-Hsien fue El maestro de marionetas (Xi meng ren sheng, 1993) y quedé maravillado ante el buen gusto estético y su refinado modo de narrarnos la historia de Li Tian-Lu, el maestro de marionetas. Le avalaban diez películas anteriores, y después de ella ha filmado algunos títulos periódicamente reverenciados (por la mayoría de la crítica) y denostados (por unos cuantos recalcitrantes). Como ya ocurrió con Millennium Mambo (Qian xi man po, 2001), Tiempos de amor, juventud y libertad (Zui hao de shi guang, 2005) y El vuelo del globo rojo (Le voyage du ballon rouge, 2007), su aventura francesa de la mano de Juliette Binoche, las reacciones ante su cine son muy contrastadas. Un repaso a las críticas que ha cosechado The Assassin, nos permiten hablar de ella como si fuera una obra maestra y la reinvención del género wuxia,  y, al mismo tiempo, de una película insufrible, incomprensible y plomiza. No es que quiera buscar un punto de equilibrio, pero creo firmemente que las dos posturas pueden tener algo de razón. El inicio en blanco y negro, el formato 4.3, la parsimonia estetecista de sus encuadres y movimientos de cámara, reforzados y apoyados por la música de Lim Giong y la exquisita fotografía de Mark Lee Ping Bing, nos anuncian una obra maestra. Y algo de ello hay si tenemos en cuenta el sentido estético, pero el desarrollo argumental es confuso, incluso daña y desvirtúa la historia de amor entre Nie Yinniang y Tian Ji´an, que parece ser uno de los elementos claves en la historia que Hous Hsiao-Hsien quiere transmitir. Y digo, parece, por que al final resulta fácil perderse entre la maraña de personajes que aparecen y desaparecen en un relato que carece de lógica (al menos desde una perspectiva occidental). Es cierto que este director no se había interesado hasta el momento por este género tradicional chino y también que nunca, el wuxia, destacó por su lógica narrativa, ya que en sus visiones históricas siempre prefirieron los aspectos legendarios; pero, en definitiva, el director chino ha construido un bello artefacto que, si ustedes se lo permiten, puede transportarles al misterioso universo de la decadencia de una dinastía imperial china en el siglo VIII, que nos resulta totalmente desconocido en occidente, tanto como si se tratara de un relato sobre una cultura extraterrestre: monjas asesinas, la dinastía Tang en su última época, reinos y territorios desconocidos como los de Weibo, ciudades como Chang´an o Dunhuang...

Roberto Sánchez


-Aragonia-