domingo, 19 de abril de 2015
Aguas tranquilas (Futatsume no mado, 2014)****
Dir: Naomi Kawase
Int: Nijiro Murakami, Jun Yoshinaga, Makiko Watanabe, Hideo Sakaki, Tetta Sugimoto, Miyuki Matsuda, Jun Murakami, Fujio Tokita
Los habitantes de la isla de Amami, viven en armonía con la naturaleza, están convencidos de que en cada árbol, cada piedra y cada planta vive un dios, una divinidad que en ningún caso será eterna ya que, como explica un canoso anciano que sobrevive en las playas, junto al todopoderoso espíritu del mar, los dioses también mueren. Una tarde de verano, Kaito descubre el cuerpo de un hombre tatuado flotando en el mar. Su amiga Kyoko le ayudará a descifrar el misterio. Crecerán juntos, aprendiendo a ser adultos,se amaran, descubriendo los ciclos de la vida y la muerte. Descubriendo la complejidad de la vida y de los sentimientos que la acompañan.
El cine de Naomi Kawase lo ha tenido muy difícil en la cartelera zaragozana e incluso en la española. De hecho, es la primera vez que yo he podido ver su cine en las salas comerciales de Zaragoza. Es cierto que a través de la Muestra Internacional de Cine Realizado por Mujeres (en Zaragoza), ya pudimos ver alguno de sus trabajos anteriores. Aunque no es especialmente compleja la manera de contar de la realizadora japonesa, su apuesta por un ritmo narrativo contemplativo y preciosista, ha hecho pensar a más de un exhibidor y distribuidor que podía resultar venenosa para la taquilla. El mar, las olas, los arboles y el viento se convierten en protagonistas con una importancia equivalente a la de los humanos. Las canciones y música tradicionales de las Islas Ryukyu, archipiélago al sur del Japón al que pertenece esta paradisíaca isla en la que sucede la acción, acompañan de modo ritual las sencillas ceremonias mortuorias; retratadas con singular belleza y emoción por la sensible mirada de Yutaka Yamazaki (el director de fotografía habitual de Hirozaku Koreeda). Quizás una de las razones de su fácil distribución en España haya sido la decisión del catalán Luis Miñarro de participar en su producción. Miñarro siempre ha apostado por realizadores que entienden el cine como un modo de expresión personal y artística más poderoso que la simple narrativa. Realizadores como Apichatpong Weerasethakul, Isabel Coixet, Albert Serra, José Luis Guerín o el centenario Manoel de Oliveira (recientemente fallecido) y, ahora también, Naomi
Kawase están en su trayectoria. Un cine que no debe asustarnos, un cine repleto de poesía, belleza y reflexión sobre el sentido de nuestra existencia.
R. S.
-Aragonia-
sábado, 4 de abril de 2015
Focus (2015)**
Dir: Glenn Ficarra, John Requa
Int: Will Smith, Margot Robbie, Rodrigo Santoro, Stephanie Honore, BD Wong, Adrian Martinez, Robert Taylor, Kate Adair, Joe Chrest, Dominic Fumusa, Nina Leon, Candice Michele Barley, Griff Furst, Brennan Brown, Juan Minujín.
Nicky (Will Smith) es un veterano estafador que acoge a Jess (la rubia australiana Margot Robbie), una atractiva joven bajo su protección, pero las cosas se complican -algo normal cuando entra en juego una chica rubia- y ambos comienzan un romance. Todo comienza cuando Nicky, un consumado maestro de la estafa, comienza un romance con la habilidosa Jess, que no deja de ser una novata en el oficio. Mientras le enseña los trucos, ella desea estrechar la relación con Nicky, además de perfeccionar sus "artes"; y de modo inesperado, después de un exitoso "golpe", Nicky rompe de repente la relación, demostrando hasta donde puede llevarse el arte del engaño. Tres años más tarde, vuelven a encontrarse en Buenos Aires, ella convertida en una mujer fatal, que está intentando "camelarse" a un millonario local interesado a su vez en un circuito de carreras en el que hay apuestas muy elevadas y para el que también empieza a trabajar Nicky, con claras intenciones de obtener beneficios abundantes, en un juego que se complicará por culpa del amor...Esta entretenida e inane película era una apuesta de madurez planteada por la pareja de directores Ficarra & Requa, hasta el momento dedicados a comedias ínfimas, pero pretenciosas, como Philip Morris ¡Te quiero! (2009) o Crazy, Stupid, Love (2011). Ni siquiera la buena "química" entre Will Smith (más contenido que en otras ocasiones) y la joven Margot Robbie (que no oculta sus encantos y opciones como comediante) pueden elevar esta película de estafadores al Olimpo de las mejores del género. Solo sirve para pasar el rato y olvidarse mediante los fuegos de artificio, poco o nada justificados, de este guión que nos transporta a un universo en el que no hay guerras ni injusticias flagrantes y en el que los estafadores se mueven con gran soltura.
R. S.
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Int: Will Smith, Margot Robbie, Rodrigo Santoro, Stephanie Honore, BD Wong, Adrian Martinez, Robert Taylor, Kate Adair, Joe Chrest, Dominic Fumusa, Nina Leon, Candice Michele Barley, Griff Furst, Brennan Brown, Juan Minujín.
Nicky (Will Smith) es un veterano estafador que acoge a Jess (la rubia australiana Margot Robbie), una atractiva joven bajo su protección, pero las cosas se complican -algo normal cuando entra en juego una chica rubia- y ambos comienzan un romance. Todo comienza cuando Nicky, un consumado maestro de la estafa, comienza un romance con la habilidosa Jess, que no deja de ser una novata en el oficio. Mientras le enseña los trucos, ella desea estrechar la relación con Nicky, además de perfeccionar sus "artes"; y de modo inesperado, después de un exitoso "golpe", Nicky rompe de repente la relación, demostrando hasta donde puede llevarse el arte del engaño. Tres años más tarde, vuelven a encontrarse en Buenos Aires, ella convertida en una mujer fatal, que está intentando "camelarse" a un millonario local interesado a su vez en un circuito de carreras en el que hay apuestas muy elevadas y para el que también empieza a trabajar Nicky, con claras intenciones de obtener beneficios abundantes, en un juego que se complicará por culpa del amor...Esta entretenida e inane película era una apuesta de madurez planteada por la pareja de directores Ficarra & Requa, hasta el momento dedicados a comedias ínfimas, pero pretenciosas, como Philip Morris ¡Te quiero! (2009) o Crazy, Stupid, Love (2011). Ni siquiera la buena "química" entre Will Smith (más contenido que en otras ocasiones) y la joven Margot Robbie (que no oculta sus encantos y opciones como comediante) pueden elevar esta película de estafadores al Olimpo de las mejores del género. Solo sirve para pasar el rato y olvidarse mediante los fuegos de artificio, poco o nada justificados, de este guión que nos transporta a un universo en el que no hay guerras ni injusticias flagrantes y en el que los estafadores se mueven con gran soltura.R. S.
-Aragonia, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-
Citizenfour (2014)**
Dir: Laura Poitras

En enero de 2013, la cineasta y documentalista norteamericana Laura Poitras comenzó a recibir correos electrónicos cifrados firmados por un tal "Citizenfour", que le aseguraba tener pruebas de los programas de vigilancia ilegales dirigidos por la NSA en colaboración con otras agencias de inteligencia en todo el mundo. Cinco meses más tarde, junto con los periodistas Glenn Greenwald y Ewen MacAskill voló a Hong Kong para el primero de muchos encuentros con un hombre anónimo que resultó ser Edward Snowden. Para sus encuentros, viajó siempre con una cámara. La película resultante es la historia que se desarrolla ante nuestros ojos en este documental. En el año 2015 este film fue premiado con el Oscar al mejor trabajo documental. La única razón que parece justificar este premio, es el gran sentido periodístico de la documentalista que supo mantener la relación con Snowden y, luego, sugerir la compleja personalidad de este militar e informático que decidió traicionar la confianza que su país había puesto en él. Más allá de que las actividades intrusivas y seguramente ilegales de las agencias de seguridad norteamericanas no sean nada éticas, todos parecen justificar su necesidad en tiempos de guerra. Tampoco importa que esta guerra tenga, en muchos momentos, el aspecto de un montaje interesado por parte de una serie de gobiernos estadounidenses más interesados en mantener un cierto status del terror, que en acabar realmente con él. Después de todo, las situaciones límite, permiten a estos gobiernos -y no importa su color- saltarse casi todos los derechos constitucionales y olvidarse de las prácticas democráticas, precisamente cuando más son necesarias. Todas esas cuestiones salen de modo parcial, en los encuentros entre Snowden y los periodistas Greenwald y MacAskill, que Laura Poitras filma con dedicación y abundantes primeros planos de sus "protagonistas". Cuando Snowden toma la palabra podemos entender que sigue siendo un técnico informático, dedicado al espionaje, ahora aparentemente enfrentado al sistema y condenado al ostracismo, pero cuyas consideraciones y reflexiones rara vez son realmente políticas. Poitras a construido un film muy aburrido, con un supuesto sentido del suspense (por el incierto futuro de Snowden) y un interés cinematográfico muy escaso. Hay que insistir en que lo importante en este film es el sentido de la oportunidad de Poitras, y sólo el tiempo nos dirá si lo rebelado por Snowden, y el papel que Julian Assange (y WikiLeaks) -que, por cierto, también aparece en el filme- ha jugado en su difusión y amparo, tendrán alguna consecuencia efectiva a la hora de contener los odiosos métodos utilizados para protegernos del "mal" por la más poderosa democracia del planeta...
R. S.
-Palafox-

En enero de 2013, la cineasta y documentalista norteamericana Laura Poitras comenzó a recibir correos electrónicos cifrados firmados por un tal "Citizenfour", que le aseguraba tener pruebas de los programas de vigilancia ilegales dirigidos por la NSA en colaboración con otras agencias de inteligencia en todo el mundo. Cinco meses más tarde, junto con los periodistas Glenn Greenwald y Ewen MacAskill voló a Hong Kong para el primero de muchos encuentros con un hombre anónimo que resultó ser Edward Snowden. Para sus encuentros, viajó siempre con una cámara. La película resultante es la historia que se desarrolla ante nuestros ojos en este documental. En el año 2015 este film fue premiado con el Oscar al mejor trabajo documental. La única razón que parece justificar este premio, es el gran sentido periodístico de la documentalista que supo mantener la relación con Snowden y, luego, sugerir la compleja personalidad de este militar e informático que decidió traicionar la confianza que su país había puesto en él. Más allá de que las actividades intrusivas y seguramente ilegales de las agencias de seguridad norteamericanas no sean nada éticas, todos parecen justificar su necesidad en tiempos de guerra. Tampoco importa que esta guerra tenga, en muchos momentos, el aspecto de un montaje interesado por parte de una serie de gobiernos estadounidenses más interesados en mantener un cierto status del terror, que en acabar realmente con él. Después de todo, las situaciones límite, permiten a estos gobiernos -y no importa su color- saltarse casi todos los derechos constitucionales y olvidarse de las prácticas democráticas, precisamente cuando más son necesarias. Todas esas cuestiones salen de modo parcial, en los encuentros entre Snowden y los periodistas Greenwald y MacAskill, que Laura Poitras filma con dedicación y abundantes primeros planos de sus "protagonistas". Cuando Snowden toma la palabra podemos entender que sigue siendo un técnico informático, dedicado al espionaje, ahora aparentemente enfrentado al sistema y condenado al ostracismo, pero cuyas consideraciones y reflexiones rara vez son realmente políticas. Poitras a construido un film muy aburrido, con un supuesto sentido del suspense (por el incierto futuro de Snowden) y un interés cinematográfico muy escaso. Hay que insistir en que lo importante en este film es el sentido de la oportunidad de Poitras, y sólo el tiempo nos dirá si lo rebelado por Snowden, y el papel que Julian Assange (y WikiLeaks) -que, por cierto, también aparece en el filme- ha jugado en su difusión y amparo, tendrán alguna consecuencia efectiva a la hora de contener los odiosos métodos utilizados para protegernos del "mal" por la más poderosa democracia del planeta...
R. S.
-Palafox-
lunes, 23 de marzo de 2015
La luz con el tiempo dentro (2015)*
Dir: Antonio Gonzalo
Int: Carlos Álvarez-Nóvoa, Marc Clotet, Tamara Arias, Ana Fernández, Alex O'Dogherty.
Este film nos cuenta la vida del premio Nobel de literatura español Juan Ramón Jiménez, interpretado por tres actores: Lucas Diego Arredondo (Niñez), Marc Clotet (juventud) y Carlos Álvarez Novoa (madurez y muerte del poeta). La película nos cuenta su vida desde el siglo XIX a finales de los años 50, intentando mostrar su compleja personalidad, su agitada vida sentimental, su intensa historia de amor con Zenobia Camprubí (Tamara Arias), y su amistad con Machado, Sorolla, Lorca, Alberti, Azaña, Pau Casals..., y otros destacados intelectuales de la España republicana. También nos cuenta cómo su delicada salud y, más adelante, su compromiso político, le empujaron a un largo peregrinaje por Moguer, Sevilla, Burdeos, Madrid, y el exilio en Nueva York, Miami y Puerto Rico.
De Antonio Gonzalo, como realizador, sólo recordaba vagamente su adaptación de Demasiado para Gálvez (1981), la novela de Jorge Martínez Reverte. Por otra parte me atraía la idea de recuperar la figura un tanto olvidada del escritor de Platero y yo, y hacerlo, deseaba, desde una óptica más moderna. La decepción a la hora de ver este biopic ha sido bastante grande. Aunque bien documentada, esta película (con guión de Teresa Calo) parece uno de esos fragmentos dramatizados con desgana de algunos documentales. Es como sí se hubieran pensado para acompañar las imágenes de archivo correspondientes, pero que en una extraña operación se hubieran escamoteado todas ellas, y hubieran sido sustituidas al completo por estas ficciones acartonadas e inverosímiles, que no hace otra cosa que irritarnos. Secuencias desangeladas, frías y con interpretaciones insoportables (salvo algunos escaso momentos de Carlos Álvarez Novoa y Ana Fernández) me hacen pensar en que los posibles valores de Antonio Gonzalo en la dirección no eran más que un vago y desvaído recuerdo, un auto engaño. Una verdadera pena, la figura del poeta Juan Ramón Jiménez hubiera merecido una película con más nivel...
R. S.
-Aragonia-
Int: Carlos Álvarez-Nóvoa, Marc Clotet, Tamara Arias, Ana Fernández, Alex O'Dogherty.
Este film nos cuenta la vida del premio Nobel de literatura español Juan Ramón Jiménez, interpretado por tres actores: Lucas Diego Arredondo (Niñez), Marc Clotet (juventud) y Carlos Álvarez Novoa (madurez y muerte del poeta). La película nos cuenta su vida desde el siglo XIX a finales de los años 50, intentando mostrar su compleja personalidad, su agitada vida sentimental, su intensa historia de amor con Zenobia Camprubí (Tamara Arias), y su amistad con Machado, Sorolla, Lorca, Alberti, Azaña, Pau Casals..., y otros destacados intelectuales de la España republicana. También nos cuenta cómo su delicada salud y, más adelante, su compromiso político, le empujaron a un largo peregrinaje por Moguer, Sevilla, Burdeos, Madrid, y el exilio en Nueva York, Miami y Puerto Rico.
De Antonio Gonzalo, como realizador, sólo recordaba vagamente su adaptación de Demasiado para Gálvez (1981), la novela de Jorge Martínez Reverte. Por otra parte me atraía la idea de recuperar la figura un tanto olvidada del escritor de Platero y yo, y hacerlo, deseaba, desde una óptica más moderna. La decepción a la hora de ver este biopic ha sido bastante grande. Aunque bien documentada, esta película (con guión de Teresa Calo) parece uno de esos fragmentos dramatizados con desgana de algunos documentales. Es como sí se hubieran pensado para acompañar las imágenes de archivo correspondientes, pero que en una extraña operación se hubieran escamoteado todas ellas, y hubieran sido sustituidas al completo por estas ficciones acartonadas e inverosímiles, que no hace otra cosa que irritarnos. Secuencias desangeladas, frías y con interpretaciones insoportables (salvo algunos escaso momentos de Carlos Álvarez Novoa y Ana Fernández) me hacen pensar en que los posibles valores de Antonio Gonzalo en la dirección no eran más que un vago y desvaído recuerdo, un auto engaño. Una verdadera pena, la figura del poeta Juan Ramón Jiménez hubiera merecido una película con más nivel...
R. S.
-Aragonia-
Pasolini (2014)***
Dir: Abel Ferrara
Int: Willem Dafoe, Ninetto Davoli, Riccardo Scamarcio, Valerio Mastandrea, Adriana Asti, Maria de Medeiros.

La noche del 2 de noviembre de 1975, Pier Paolo Pasolini es asesinado en Roma. Pasolini era el un cineasta carismático, comprometido con su tiempo, con planteamientos formales revolucionarios y siempre claramente posicionado frente al poder. Sus escritos eran escandalosos; sus películas (por ejemplo Saló o los 120 días de Sodoma, por citar la última que pudo rodar y de la que se extraen algunos fragmentos), perseguidas por los censores. Era tan amado como odiado. Ese día, Pasolini había pasado sus últimas horas con su madre y con sus amigos; por la noche se lanzó a la calle en busca de aventuras sexuales (era homosexual en una época todavía difícil para aceptar las otras opciones). Al amanecer, su cadáver fue hallado en una playa de Ostia, en las afueras de la ciudad. La película de Abel Ferrara, con un guión de Maurizio Braucci (a partir de una idea del mismo Ferrara y Nicola Tranquillino), quiere contarnos precisamente el último día de la actividad de un creador en plenitud que estaba construyendo su próximo film, y apoyándose en sus escritos previos para él, los recrea (los pone en escena), estableciendo una acción paralela al relato de su muerte del que da, por otra parte, una interpretación perfectamente acorde con la oficial. Es cierto que nos muestra también la compleja situación social que se vivía en Italia durante esos años (que muchos definieron como Años de plomo/Anni di piombo), y que, en muchos casos, se resolvía con la muerte o el secuestro de aquellos que resultaban molestos o críticos para una democracia corrupta, contra la que no había mucho que hacer desde el punto de vista "legal". El director neoyorquino Abel Ferrara ha logrado contarnos con pulcritud y concisión quién era Pasolini, su arte, y mostrarnos sesgadamente como se desenvolvía en el mundo que le tocó vivir. La carrera cinematográfica de Ferrara, con excepción quizás de Teniente corrupto (1992) o The Addiction (1995), no había destacado demasiado hasta el momento, pero hay que reconocerle que con Pasolini ha logrado, un film bastante coherente y que recupera la figura de uno de los más importantes cineastas de la historia del cine.
R. S.
-Aragonia-
Int: Willem Dafoe, Ninetto Davoli, Riccardo Scamarcio, Valerio Mastandrea, Adriana Asti, Maria de Medeiros.

La noche del 2 de noviembre de 1975, Pier Paolo Pasolini es asesinado en Roma. Pasolini era el un cineasta carismático, comprometido con su tiempo, con planteamientos formales revolucionarios y siempre claramente posicionado frente al poder. Sus escritos eran escandalosos; sus películas (por ejemplo Saló o los 120 días de Sodoma, por citar la última que pudo rodar y de la que se extraen algunos fragmentos), perseguidas por los censores. Era tan amado como odiado. Ese día, Pasolini había pasado sus últimas horas con su madre y con sus amigos; por la noche se lanzó a la calle en busca de aventuras sexuales (era homosexual en una época todavía difícil para aceptar las otras opciones). Al amanecer, su cadáver fue hallado en una playa de Ostia, en las afueras de la ciudad. La película de Abel Ferrara, con un guión de Maurizio Braucci (a partir de una idea del mismo Ferrara y Nicola Tranquillino), quiere contarnos precisamente el último día de la actividad de un creador en plenitud que estaba construyendo su próximo film, y apoyándose en sus escritos previos para él, los recrea (los pone en escena), estableciendo una acción paralela al relato de su muerte del que da, por otra parte, una interpretación perfectamente acorde con la oficial. Es cierto que nos muestra también la compleja situación social que se vivía en Italia durante esos años (que muchos definieron como Años de plomo/Anni di piombo), y que, en muchos casos, se resolvía con la muerte o el secuestro de aquellos que resultaban molestos o críticos para una democracia corrupta, contra la que no había mucho que hacer desde el punto de vista "legal". El director neoyorquino Abel Ferrara ha logrado contarnos con pulcritud y concisión quién era Pasolini, su arte, y mostrarnos sesgadamente como se desenvolvía en el mundo que le tocó vivir. La carrera cinematográfica de Ferrara, con excepción quizás de Teniente corrupto (1992) o The Addiction (1995), no había destacado demasiado hasta el momento, pero hay que reconocerle que con Pasolini ha logrado, un film bastante coherente y que recupera la figura de uno de los más importantes cineastas de la historia del cine.
R. S.
-Aragonia-
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