lunes, 4 de noviembre de 2013

Thor: El mundo oscuro (Thor: The Dark World, 2013)**

Dir: Alan Taylor
Int: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Tom Hiddleston,
Christopher Eccleston, Idris Elba, Kat Dennings, Adewale Akinnuoye-Agbaje


Un guión con unas cuantas complejidades, escrito por Christopher Yost,
Christopher Markus, Stephen McFeely, Robert Rodat y Don Payne con la difícil misión de darle continuidad a esta saga que, como tantas otras, procede de la factoría Marvel y en concreto fue desarrollada  por Jack Kirby, Stan Lee y Larry Lieber.
Ahora, en "Thor: El mundo oscuro", Thor (Chris Hemsworth) lucha por
restablecer el orden en todo el cosmos… pero una antigua raza llamada
los Elfos Oscuros y que lidera el vengativo Malekith (Christopher Eccleston) regresa para volver a sumir al universo en la oscuridad.o por lo menos a intentarlo. Thor se enfrenta a un enemigo al que ni siquiera Odín (Anthony Hopkins) y el poderoso Asgard pueden hacer frente, y deberá embarcarse en su viaje más peligroso a la vez que personal. Se reencontrará con Jane Foster (Natalie Portman) y se verá obligado a sacrificarlo todo para salvar el mundo.El realizador Alan Taylor ha forjado su experiencia en unas cuantas series de prestigio. Ha dirigido tres largometrajes no muy destacables y episodios de "Homicidio", "Sexo en Nueva York", "Perdidos", "Roma", "Los Soprano", "Mad Men", "Boardwalk Empire" y "Juego de Tronos", entre otras. Aparentemente tenía un aval más que suficiente, pero éste no le ha permitido superar un cierto aire caótico en la segunda entrega de "Thor" que ya tenía la primera del año 2011 (y que entonces dirigieron Kenneth Branagh y Joss Whedon). Ya en esa adaptación se dejaba claro que Thor y sus colegas asgardianos (y el resto de habitantes de ese universo ¿paralelo?) no son diosese, aunque sí que tienen una extraordinaria longevidad, ¿superpoderes? y una tecnología muy superior a la de los simples, debiluchos y mortales humanos. Debemos deducir que esa es la razón. por la que cuando se paseaban por la Tierra eran considerados dioses. Resumiendo, el extenso equipo de guionistas ha construido una variante de la "Space Opera" con los suficientes saltos espaciales-especiales y dimensionales como para justificar un montaje de acción sin pies ni cabeza, una historia que a duras penas tiene sentido, si no se cede hasta el máximo en la suspensión del sentido y unas situaciones que para hacerse más cercanas se han sazonado de "chistes"y guiños humorísticos que no hacen otra cosa que contribuir al caos. "Thor o el mundo caótico", hubiera sido un título más certero. Por cierto, el "fortachón" Chris Hemsworth, cada día parece más despistado.

R. S. 

-Aragonia, C. Augusta, C. Grancasa, Palafox, Puerto Venecia, Yelmo-

miércoles, 30 de octubre de 2013

La vida de Adèle (La vie d´Adelè -Chapitre 1 & 2-, 2013)**

Dir: Abdellatif Kechiche
Int: Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Salim Kechiouche, Mona Walravens,
Jeremie Laheurte, Alma Jodorowsky.
Un guión de Abdellatif Kechiche y Ghalya Lacroix que adapta la novela
gráfica de Julie Maroh. A sus 15 años, Adèle (Adèle Exarchopoulos) parece no tener dudas de su condición sexual. Así que cuando una noche conoce y se enamora sin esperarlo de Emma (Léa Seydoux), una joven con el pelo azul, sus sentimientos y su identidad se volverán confusos, y su atracción por una mujer, con la que comienza a descubrir el deseo, la pasión física y el camino a la madurez, someterá a Adèle a una serie de juicios por parte de familiares y amigos...Con esta película el director de origen tunecino Abdellatif Kechiche ha triunfado en Cannes (Palma de Oro) y sin duda ha generado una cierta polémica por la explicitud de algunas de sus largas escenas lésbicas que por su tratamiento son intencionadamente pornográficas. Parece que su intención es incider en lo poderosa que resulta para su protagonista Adèle, esta relación sexual, plena de carnalidad y pasión, y en marcado contraste con el aburrimiento y la falta de deseo que ha tenido en su primera relación con un joven del sexo masculino. No sé si es
del todo correcto decir que su pasión es un amor desesperado, sin un futuro
real, como se irá viendo, pero lo cierto es que puede terminar por marcar
su vida y no tanto la de su pareja de pelo azul. Un intento digno de transmitirnos
la psicología de una joven francesa, que descubre los placeres y las
desgracias del sexo. En lo que falla Kechiche es en el control de los
tiempos. A él, ya lo comprobamos en su estupendo largometraje "Cuscús"
("La graine et le mulet", 2007) con 151 minutos de duración, le gustan
los metrajes muy extensos, tanto que en "La vida de Adèle" se ha ido a a 
179 minutos que resultan interminables. Sí que es excelente, y arriesgado, el
trabajo de las dos actrices protagonistas, entregadas a sus personajes en cuerpo y alma.


R. S.

-Aragonia-

Grand Piano (2013)*

Dir: Eugenio Mira
Int: Eugenio Mira John Cusack, Alex Winter, Kerry Bishé, Allen Leech
Un pianista (Elijah Wood) se sienta al piano y se encuentra una nota amenazadora, en la que se le conmina a ejecutar el mejor concierto de su vida si quiere salvar su vida y la de su esposa (Kerry Bishé). Guión del joven norteamericano Damien Chazelle, puesto en imágenes por el director valenciano de "Agnosia" (2010) que, ahora, afronta su tercer largometraje. Al igual que el gallego Rodrigo Cortés, el director de "Buried" (2010) o "Luces rojas" (2012). y uno de los productores del filme, tiene vocación anglosajona. Es decir, rueda en inglés con equipos mixtos hispano-norteamericanos y pretende hacer un cine al gusto de la industria norteamericana. Como Rodrigo Cortés parte de premisas y planteamientos visuales próximos a Hitchcock, pero que son deformados mediante un paroxismo técnico que termina por desvirtuar tramas que desde su punto de partida no son menos absurdas, y que desesperan a
cualquier espectador medianamente inteligente. Lo peor de todo es que al final un mínimo análisis de lo que sucede permite comprobar que no hay un ápice de originalidad en una película que pretende sorprender a un grupo de potenciales espectadores que deberían ser profundos analfabetos (audiovisuales) para aceptar este ridículo muestrario de habilidades y retruécanos técnicos. Ni los esforzados trabajos de su protagonista (el norteamericano Elijah Wood) ni del compositor de la banda sonora (el salmantino Víctor Reyes) resultan eficaces. Mejor, olvídense de ella...

-Aragonia, Palafox-

R. S. 

jueves, 24 de octubre de 2013

El mayordomo (The Butler, 2013)**

Dir: Lee Daniels
Int: Forest Whitaker, Oprah Winfrey, David Oyelowo, Cuba Gooding Jr., John Cusack,
Terrence Howard, Lenny Kravitz, James Marsden, Vanessa Redgrave, Alan Rickman.
Una mirada a la vida de Cecil Gaines (Forest Whitaker), mayordomo jefe de la Casa
Blanca durante el mandato de ocho presidentes (1952-1986).En su cuarto
largometraje como director, Lee Daniels (el responsable de la polémica "Precius" en 2009), nos cuenta la agiografía de un santo varón negro que vio como el amo blanco asesinaba en su propia presencia a su padre, violaba a su madre y como ¿venganza?, terminaba como "doméstico" de ocho presidentes poco o nada comprensivos con el grave problema racial que tenía la más poderosa nación del mundo, la defensora de la libertad universal y de los derechos humanos y de la democracia, eso sí,al portentoso y divino estilo americano que en esa época despreciaba a su población negra. De todos esos emperadores-presidentes, quizá sólo John F. Kennedy podría valorarse en su política de integración racial. Ya saben, fue asesinado convenientemente, y como Oliver Stone nos contaba en su magistral "JFK" de 1991, no debemos fiarnos mucho de la versión oficial. De una portentosa longevidad, el mayordomo en cuestión, sirve para hacer un repaso a la historia de Estados Unidos, prestando especial atención a la política racial. Forest  Whitaker está, como siempre, brillante y el numeroso reparto ajustado a la hora de ir dándonos los necesarios brochazos para entender la personalidad de los diferentes amos blancos de este país. Como casi siempre, el despótico papel de Estados Unidos, aunque ligeramente señalado casi al final, no es importante. Lo correcto, según la más decente moral cristiana es servir con paciencia al amo (sufriendo todo tipo de vejaciones o la muerte si fuera necesario) ya que la oportunidad de resarcirse llegará si se sabe esperar (Obama). Pueblos sin democracia del mundo, tened paciencia, el nuevo presidente (negro) nos la dará, aunque sea con bombardeos selectivos y bajas colaterales no deseadas... 
Todo hay que decirlo, sus 132 minutos terminan por resultar una losa y no están los tiempos
para tener tanta paciencia.

-Aragonia, C. Grancasa, Elíseos, Yelmo-

R. S.

El Rey de Canfranc (2013)**

Dir:José Antonio Blanco y Manuel Priede González
Un documental centrado en la figura de Albert Le Lay,

un espía al servicio de la Resistencia francesa que se ocultaba bajo la normal apariencia del jefe de la aduana francesa en la estación internacional de ferrocarril de Canfranc, punto estratégico de paso de mercancías y pasajeros entre España y Alemania. Para el futuro de Aragón siempre fue decisiva esta estación, mítica por su especial diseño arquitectónico, mítica y legendaria por historias como la de Albert Le Lay, un personaje de película de espías en un lugar y con unas peripecias que los documentalistas José Antonio Blanco y Manuel Priede intentan comparar con la mítica película "Casablanca" y un ambiente histórico semejante. Un lugar que la historia, ahora mismo parece haber olvidado, como si una maldición la hubiera condenado definitivamente. Construido con algunas imágenes de archivo y testimonios de algunos testigos presenciales (jóvenes pero muy despiertos en aquella época, por lo que parece) que pudieron contemplar, entre otras cosas, los paseos de los oficiales de las SS alemanes a la caza de evadidos del infierno de la Segunda Guerra Mundial, el oro con el que se realizaban algunas transacciones,o la extorsión más o menos encubierta a los judíos que cruzaron la frontera. Utilizan, además, algunas tímidas reconstrucciones con actores que no logran que este documental aporte nada nuevo desde el
punto de vista formal y demuestran que Le Lay seguramente fue un elemento importante en la red de espionaje de la resistencia francesa, pero que su mayor virtud fue pasar desapercibido, tanto que pronto deja de interesarnos su figura y pasa a primer plano la propia historia de la Estación del Canfranc que aunque maldita, o mejor dicho condenada por las interesadas concesiones  a Cataluña y País Vasco, dadas por el gobierno del dictador Franco, nunca ha sido olvidada por los aragoneses  que, por cierto, han dado una buena acogida a la película (en Zaragoza, sobre todo), saliendo de ella algo decepcionados,
al igual que el que suscribe este comentario.

-Aragonia-

R. S.