SARAQUSTA FILM FESTIVAL 2026
UN FESTIVAL QUE YA SE IDENTIFICA CON SU CIUDAD Y SU HISTORIA.
SARAQUSTA FILM FESTIVAL 2026
UN FESTIVAL QUE YA SE IDENTIFICA CON SU CIUDAD Y SU HISTORIA.
Dir: Richard Linklater
Guion: Holly Gent Palmo, Richard Linklater, Laetitia Masson, Vincent Palmo Jr., Michèle Pétin
Int: Guillaume Marbeck, Zoey Deutch, Aubry Dullin, Bruno Dreyfurst, Benjamin Clery, Matthieu Penchinat, Blaise Pettebone, Pauline Belle, Paolo Luka Noé, Adrien Rouyard, Jade Phan-Gia, Jodie Ruth, Antoine Besson, Alix Bénézech,Tom Novembre. Jean-Jacques Le Vessier, Nicolas Dozol, Jonas Marmy, Roxane Rivière, Côme Thieulin, Niko Ravel, Laurent Mothe.
¿Cómo debió ser el rodaje de Al final de la escapada (A bout de souffle, 1960) del director francés Jean Luc Godard? Con esta premisa, el cineasta Richard Linklater se zambulle en el universo de la "Nouvelle Vague" y de sus artífices.
Precisamente, y entrando ahora en el filme de Richard Linklater, cineasta con una interesantísima filmografía que engloba títulos como Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) o la excelente Boyhood (2014), creo que con su reciente trabajo Nouvelle Vague, ha conseguido algo realmente difícil. Por un lado, rendir un sentido y respetuoso homenaje al original de Godard y, por ende, al grupo de cineastas que crearon la "Nouvelle Vague". Por otro, deconstruir con humor e ironía el concepto y la forma de rodar de un cineasta rebelde, Jean Luc Godard, que se saltó todas las convenciones para intentar crear un estilo propio de hacer cine. En este sentido, el trabajo de Linklater, preciso como el de un entomólogo (solamente él hubiera podido realizar un proyecto como Boyhood, filme que estuvo rodando durante una década con los mismos actores), encaja todas sus piezas como un reloj de maquinaria suiza, logrando que además el espectador cinéfilo disfrute de la nostalgia de revivir esa mágica década de los 60, y que además esboce más de una sonrisa y no se aburra en ningún momento.
Gonzalo J. Gonzalvo
Escritor y crítico de Cine.
Dirección: Luc Besson.
Int: Caleb Landry Jones, Zoë Bleu Sidel, Christoph Waltz, Matilda De Angelis, David Shields, Guillaume de Tonquedec, Ewens Abid, Jassem Mougari, Bertrand-Xavier Corbi, Raphael Luce, Salomon Passariello, Ivan Franek, Haymon Maria Buttinger, Nicolas de Lavergne, Joséphine Berry, Liviu Bora, Romain Levi. Anne Kessler, Thalia Besson, Karim Rakrouki, Arben Bajraktaraj, Nicola Puleo.
Los viejos monstruos nunca mueren
No deja de ser curioso que, en esta recta final del 2025, se hayan estrenado en la gran pantalla nuevas versiones de los dos monstruos clásicos y góticos de la literatura y del cine clásico por excelencia: Frankenstein y Drácula. Tras el estreno de la espectacular versión del cineasta mexicano Guillermo del Toro de ese Frankenstein, a modo de puzzle de cadáveres humanos, revivido por un peculiar científico convertido en demiurgo perturbado, nos llega ahora la particular visión del director galo Luc Besson,sobre el vampiro más universal, nacido de la prodigiosa pluma de Bram Stoker.
Centrándonos ahora en Luc Besson, deseo hacer un repaso por la trayectoria de este cineasta parisino de dilatada carrera (nacido en 1959), y cuya extensa y variada filmografía ha estado bastante influenciada por la música, la moda y el estilo visual del videoclip, especialmente en sus trabajos de las décadas ochenta y noventa. Besson comenzó su aventura en el cine, con apenas veinte años, con el documental L'avant dernier (1981), de la mano de Jean Renó, que se iba a convertir en uno de los actores fetiche de su carrera. Esa misma temática nuclear y apocalíptica le inspiró su primer largometraje, Le dernier combat (1983), conocida en España como Kamikaze 1999, filme con el que obtiene el Premio César francés a "mejor director novel" y el de mejor director en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, entre otros importantes galardones, con solo veintitrés años de edad, lo que le pone, de inmediato, en el panorama internacional. A partir de ahí, realiza un video musical para la hermosa Isabelle Adjani y, dos años más tarde, la dirige en la curiosa Subway, en busca de Fredy (1985), un thriller underground con una estética muy ochentera. Termina esa década con El gran azul (1988), filme new age, cuya banda sonora fue un gran éxito comercial. Besson arranca en los 90 con la explosiva Nikita, dura de matar (1990), protagonizada por una sexy Anne Parillaud que reventará las taquillas interpretando a una letal asesina a las órdenes del gobierno. Con El profesional (León) (1994), otro thriller protagonizado por Jean Reno, alcanza la cima de su carrera, cima que trabajos posteriores como El quinto elemento (1997), Juana de Arco (1999) o Lucy (2014), no consigue superar a pesar de contar con grandes estrellas en sus repartos como Mila Jovovich, Bruce Willis, John Malkovich o Scarlett Johansson. Habrá que esperar hasta 2023, para que Besson firme otra original y controvertida obra con Dogman, un bizarro e inclasificable thriller con una gran interpretación del actor Caleb Landry Jones con el que Besson consigue ser nominado al León de Oro de Venecia en la categoría de Mejor Película. Y así llegamos a este 2025 con una nueva versión del inmortal (nunca mejor dicho) Drácula de Bram Stoker, en el que, de nuevo, Besson recurre a Landry Jones, que vuelve a cumplir de manera más que notable con su papel (sin duda el puntal de la película).
Como todo el cine de Besson, este Drácula tiene sus virtudes y sus defectos y, le guste a uno más o menos el particular estilo del cineasta galo, sin duda funciona bien y, he de decir, que ha superado mis expectativas. Besson retorna sabiendo jugar sus bazas, haciendo lo que sabe que se le da bien, y consigue un filme atmosférico, apoyado en una estupenda fotografía de Colin Wandersman, una buena dirección artística y, todo ello, arropado por una excelente partitura del gran compositor de cine Danny Elfman (autor, entre otras, de las bandas sonoras de Pesadilla antes de Navidad, El indomable Will Hunting o de la Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton).
A pesar de que la historia de Drácula es bien conocida por todos los lectores y seguidores de sus adaptaciones cinematográficas, Besson consigue enganchar al espectador desplegando toda la artillería en las escenas bélicas y de combate pero, especialmente, desarrollando una historia de amor romántico y pasional muy al estilo "Besson", con un erotismo salvaje y divertido. Así, el vampiro más universal, el príncipe Vlad Dracul, conocido como "El empalador", el conde Drácula (Caleb Landy Jones), vuelve a renunciar a Dios, y es por ello maldecido y condenado a la inmortalidad, vagando en solitario a lo largo de los siglos en busca de Elisabeta, su gran amor perdido.
Me parece injusto que se la considere una copia del Drácula que Francis Ford Coppola realizó allá por 1992. Bien es cierto que la ambientación y estética es similar, como también es similar la época del XIX que ambos filmes intentan plasmar con una espectacularidad visual que no se había logrado hasta la versión del director de El Padrino. En cuanto al personaje protagonista, Caleb Landry Jones compone un Príncipe Vlad mucho menos histriónico que el de Gary Oldman de los noventa (para mí excesivamente sobreactuado, incluso hilarante en muchas de las secuencias), y mucho más creíble, en cuanto a su físico, en las escenas de combates bélicos.
¿Comparar a Luc Besson con Francis Ford Coppola? Pues es lo mismo que comparar los huevos con las castañas. Son creadores y cineastas muy diferentes, y no voy a afirmar que este Drácula del cineasta galo sea globalmente mejor que el del Coppola de los 90, pero es indudable que Besson ha sabido jugar muy bien las bazas de su estilo apoyado en un gran actor protagonista. Sin él, estaríamos hablando de otra película (y seguramente Dogman hubiera resultado un verdadero desastre).
Y recuerden,...el amor...nunca muere.
GONZALO J. GONZALVO
Este año, se celebra el Festifal (Festival de Cortos de Temática Rural de
Urrea de Gaén), los días 7, 8 y 9 de noviembre de 2025. En su sesión de
clausura la Muestra Cinematográfica de Moyuela, es el Festival Invitado, y en
la ella se proyectarán los dos cortometrajes que más gustaron al público
asistente a la Muestra, y además se hará una charla sobre su trayectoria y el
impacto que ha tenido en los habitantes de Moyuela. En el acto estarán: Antonia
Bordonada y Roberto Sánchez –coordinadora y director-, Juan Carlos Alcalá (Asociación
cultural Arbir-Malena de Moyuela- y Jorge Asín –actor que estuvo presente en la
Primera Edición y en la XI, la última, por ahora.
Dir: Guillermo del Toro
Int: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth, Christoph Waltz, Felix Kammerer, Lars Mikkelsen, Charles Dance, Christian Convery, David Bradley, Sofia Galasso, Ralph Ineson, Burn Gorman, Joachim Fjelstrup, Nikolaj Lie Kaas, Lauren Collins.
El regreso del monstruo gótico por excelencia.
Los cinéfilos saben que, desde hace tiempo, el gran cineasta mexicano Guillermo del Toro, llevaba en su privilegiada mente la idea de llevar a la pantalla a uno de sus monstruos favoritos, nada más y nada menos que Frankenstein, uno de los mitos de la literatura y el cine de terror. Y, decidido por fin a hacer realidad ese proyecto, se ha enfrentado a una empresa difícil con un filme colosal, y no solo por las proporciones físicas de la criatura creada por el doctor Víctor Frankenstein.
Este nuevo Frankenstein, nos presenta en su primera parte a un monstruo terrorífico, terrible y vengativo, para después mostrarnos un proceso de humanización de la criatura pergeñada por la mente tan brillante como trastornada del que, en realidad, es el verdadero monstruo de la historia: El doctor Víctor Frankenstein. Un científico que decide jugar a ser Dios con todas las terribles consecuencias que de ello se va a derivar. Es visible en el filme toda la coherencia estética y cromática de los filmes fantásticos del director mexicano, con muchas similitudes, en ese sentido con La cumbre escarlata (2015). También en la relación femenina de amor hacia el monstruo, que era aún mucho más patente en La forma del agua (2017), la particular versión de Del Toro de La mujer y el monstruo (Jack Arnold, 1954), otro clásico de la edad del oro de los monstruos de la Universal.
El Frankenstein de Guillermo del Toro es, como todas sus grandes obras: monumental, brillante, romántica, gótica, colorista y, casi excesiva; consiguiendo un filme espectacular que, no obstante, aunque transcurre muy fiel al relato de la jovencísima Shelley, puede que no guste demasiado al espectador amante de la versión clásica en blanco y negro de los años treinta de la Universal. Se podría establecer, en este sentido, una discusión sin fin a favor y en contra de cual de las dos es mejor. Son sin duda, dos versiones muy diferentes, y quien sabe si James Whale, con los medios y la tecnología de hoy, hubiese realizado una versión similar o no a la del genial cineasta mexicano.
Larga vida al "monstruo", porque el que fue creado de pedazos de cuerpos muertos y se convirtió en un ser vivo nunca morirá, porque las ideas geniales de las mentes creativas del ser humano no conocen límites.
GONZALO J. GONZALVO
Escritor y Crítico de Cine
Dirección y guion de Alauda Ruiz de Azúa
Int: Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Miguel Garcés,Juan Minujín, Nagore Aranburu, Mabel Rivera, Lier Alava, Itziar Aizpuru, Noe Chiroque, Bego Arístegui.
Dir: Zach Cregger
Int: Julia Garner, Josh Brolin, Alden Ehrenreich, Austin Abrams, Cary Christopher, Benedict Wong, Amy Madigan, June Diane Raphael, Toby Huss, Melissa Ponzio, Aubrey Brockwell, Whitmer Thomas, Sarah Kopkin, Jaymes Butler, Sergio Candido, Jason Turner, Derek Chouinard, Carrie Gibson. Justin Long.
Cuando el terror inteligente es el arma principal.
Todos los alumnos de una misma clase, diecisiete niños de preescolar, salvo uno, desaparecen misteriosamente, la misma noche y a la misma hora. En la tranquila y pequeña ciudad donde viven se preguntan quién o qué está detrás de sus desapariciones. Esta es la premisa argumental que, desde el primer fotograma, envuelve al espectador/a en una nebulosa de misterio elaborada con maestría por su director, el norteamericano Zach Cregger.
Y es que, Cregger, es uno de esos directores que, junto con Ari Aster, Ti West, Robert Eggers o Jordan Peele, forman parte de una nueva generación de cineastas que están revitalizando el género de terror con nuevas propuestas interesantes e inteligentes que logran sorprender a un espectador fiel al género temático (nadie hay tan fiel como los amantes al cine fantástico y de terror), pero cansado de filmes comerciales, vacíos y abusadores de los efectos especiales digitales. Estos directores tienen en común algo que les define, además de su edad biológica, y es el pergeñar historias con una tranquila y segura realidad cotidiana que, de repente, se da la vuelta, para dar paso a los caminos del mal.
Esto es algo que también liga a los trabajos fílmicos de estos directores con veteranos títulos míticos del género de los años 70 y 80, donde como en La noche de Halloween (John Carpenter, 1978) o El exorcista (William Friedkin,1973), el mal se habría paso en lugares aparentemente seguros "donde nunca ocurría nada", para transformar, a partir de ahí, la vida de sus habitantes.
Weapons tiene ese aura de "cine clásico setentero" que también caracterizan a otros trabajos de estos cineastas, como el X (2022) de Ti West o el Midsommar (2019) de Aster. Además, utiliza la mezcla de géneros para dotar de misterio, suspense, drama y elementos de thriller a la película, técnica que también utilizan estos otros directores para realizar cintas más complejas que, en determinados momentos, les aleja de lo que se consideraría una cinta de "terror puro", pero que convierte estos trabajos en filmes mucho más interesantes y adictivos que lo que las salas comerciales estaban ofreciendo en los últimos años.
Apoyada en un sólido reparto, en el que destacan por derecho propio veteranos/as como Amy Madigan y Josh Brolin, ambos actores con una dilatada y más que interesante filmografía. El guion del propio Zach Cregger (que también ha puesto su granito de arena en la composición de la banda sonora) y la ominosa fotografía de Larkin Seiple, componen y un conjunto de elementos que se combinan y alían a la perfección, ayudados por un impagable humor negro que, en ocasiones, incluso crea momentos hilarantes a la par que trágicos (recordemos la fórmula con que el cineasta neoyorquino Woody Allen definía lo trágico: comedia + tiempo = Tragedia), sumergiendo al espectador/a en una atracción de montaña rusa en la que se alternan las suaves curvas con las prominentes caídas en picado.
En definitiva, Weapons es una de las mejores películas de este 2025 que, en su último cuarto, está ofreciendo a los amantes del género otras joyitas como también recomendable Devuélvemela (Michael y Danny Philippou, 2025), otra pareja de jóvenes cineastas que también, a bien seguro, van a dar mucho que hablar dentro del género fantástico y de terror. Buena prueba de ello es el interés que ha despertado entre los espectadores, que siguen acudiendo a las salas animados por las buenas críticas y por el "boca a boca" de amigos y conocidos aficionados a ese placer, algo masoquista, que supone disfrutar "pasando miedo" en la oscuridad de una sala de cine.
Yo que ustedes, si son amantes del género y del terror inteligente, no me la perdería.
GONZALO J. GONZALVO
Escritor y Crítico de Cine.
Dir: James Ashcroft
Int: John Lithgow, Geoffrey Rush, Nathaniel Lees, Maaka Pohatu, Thomas Sainsbury, Ian Mune, Ginette McDonald, Holly Shanahan, Bruce Phillips, Yvette Parsons, Irene Wood, Hannah Lynch, Paolo Rotondo, Richard Chapman, Semu Filipo.
El tercer largometraje del cineasta neozelandés James Ashcroft (que ha dirigido también varias series para plataformas y televisión más un documental) tiene en su haber varias virtudes que, seguidamente pasaré a enumerar, todo ello en un marco diferente para el cine de terror. Pero, se preguntarán: ¿De qué va esta historia con este título tan enigmático?
El duelo entre dos colosos de la interpretación: John Lithgow y Geoffrey Rush, está servido. Solo por disfrutar del trabajo que realizan (especialmente Lithgow, que con sus casi dos metros de altura, impone y da verdadero pavor) ambos actores, merece la pena acudir a las salas.
Respecto a las virtudes que contiene este último trabajo de Ashcroft, la primera es, sin duda, la elección del reparto. La segunda, el elegir un marco poco convencional: una residencia de ancianos. Un lugar cerrado y con una atmósfera opresiva, que se convierte en una trampa mortal para todos sus residentes. Allí, Crealy, el interno más veterano, campa a sus anchas e impone su propia ley. La tercera, y no menos importante, conseguir tener al espectador agarrotado, como al propio juez, y atrapado en un terror inquietante salpicado por un trasfondo de thriller (ignoramos el pasado de Crealy pero intuimos que no debía ser ninguna perla) que no te abandona hasta el desenlace final de la película.
Ashcroft, sabe manejar al espectador, al igual que la ominosa muñeca que da nombre al título, y mantenerlo inmerso en esa misma atmósfera opresiva y malsana en la que están atrapados los residentes de la residencia.
Como telón de fondo, la baja implicación del personal de muchos de esos "hoteles para la tercera edad" que queda ahí, como una crítica subyacente en segundo plano.
Hay además en La ley de Jenny Pen diversos guiños y homenajes (no en vano ha sido, este año, la película preferida de Stephen King, el maestro norteamericano literario del terror). Uno de ellos, a esa obra maestra del propio King estupendamente adaptada en 1990 por Rob Reiner, y con una Kathy Bates que se llevó el Oscar por su tremendo trabajo en Misery. También hay un guiño homenaje a aquel malvado ventrílocuo, de imponente aspecto físico (un ominoso Gert Fröbe), que iba acechando a las niñas en esa obra maestra indiscutible de los años cincuenta dirigida por Ladislao Vajda. Y es que, como en El cebo (1958), Crealy comparte bastantes mimbres con esa personalidad sádica y psicopática de Schrott, el siniestro hombre alto. Los guionistas Eli Kent, James Ashcroft y Owen Marshall demuestran su profunda cinefilia citando, en imágenes, al maestro turolense Segundo de Chomón y su obra maestra de 1909 Una historia incoherente.
Por todo ello, considero que La ley de Jenny Pen entra a formar parte de ese selecto grupo de cine de género que, este año 2025, junto con Devuélvemela (Danny Philippou y Michael Philippou) y Weapons (Zach Cregger), revitaliza el género de terror con nuevas e interesantes propuestas, cosa que, verdaderamente necesitaban los amantes de este tipo de cine, inmersos en un aluvión de propuestas comerciales poco ingeniosas y gratificantes.
GONZALO J. GONZALVO
Escritor y Crítico de Cine