Dir: Richard Linklater
Guion: Holly Gent Palmo, Richard Linklater, Laetitia Masson, Vincent Palmo Jr., Michèle Pétin
Int: Guillaume Marbeck, Zoey Deutch, Aubry Dullin, Bruno Dreyfurst, Benjamin Clery, Matthieu Penchinat, Blaise Pettebone, Pauline Belle, Paolo Luka Noé, Adrien Rouyard, Jade Phan-Gia, Jodie Ruth, Antoine Besson, Alix Bénézech,Tom Novembre. Jean-Jacques Le Vessier, Nicolas Dozol, Jonas Marmy, Roxane Rivière, Côme Thieulin, Niko Ravel, Laurent Mothe.
LARGA VIDA A LA NOUVELLE VAGUE ¿Cómo debió ser el rodaje de Al final de la escapada (A bout de souffle, 1960) del director francés Jean Luc Godard? Con esta premisa, el cineasta Richard Linklater se zambulle en el universo de la "Nouvelle Vague" y de sus artífices.
He de confesar que, tras ver el estreno de Nouvelle Vague, ese bonito homenaje del cineasta Richard Linklater a aquella corriente cinematográfica que surgió en la prodigiosa década de los 60 del siglo XX de la mano de un grupo de cineastas franceses que provenían de la mítica revista "Cahiers de Cinéma", me entraron ganas de revisar el original de Jean Luc Godard A bout de souffle, cosa que hice al día siguiente para poder tener fresca la comparación entre uno y otro filme. Vaya por delante que tengo en gran estima artística a la mayoría de los directores que surgieron de la llamada "Nueva Ola francesa", en especial a François Truffaut y Claude Chabrol, cuyas filmografías me parecen de un nivel extraordinario. Sin querer menospreciar a Jean Luc Godard, autor de títulos tan míticos de la historia del cine como: Pierrot el loco (1965), Alphaville (1964) o Banda aparte (1964), y que tras su época más fructífera (décadas 60 y 70 del siglo XX), se dedicó en gran medida a realizar documentales, audiovisuales experimentales en formato digital y televisión, alternando estos con algún otro título cinematográfico, siempre lejos del cine más comercial, reconozco que Al final de la escapada es un filme muy hijo de su tiempo, esa revolucionaria década de los 60 en la que, todas las disciplinas artísticas: la moda, la música y, por supuesto, el séptimo arte, vivieron una auténtica renovación y rompieron con todos los moldes clásicos anteriores.
Este trabajo de Godard, una de sus primeras experiencias cinematográficos, ha trascendido como filme de culto, y para mí ha sido excesivamente mitificado.
Volviendo a ver Al final de la escapada, sin obviar algunas de sus genialidades, como captar en una escena el encendido de las luces nocturnas de París, su extraordinaria banda sonora de jazz y su excelente fotografía, te das cuenta de que es como una de esas reliquias que se conservan en los museos tras una urna acristalada. Un vestigio artístico testigo de su tiempo.
Precisamente, y entrando ahora en el filme de Richard Linklater, cineasta con una interesantísima filmografía que engloba títulos como Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) o la excelente Boyhood (2014), creo que con su reciente trabajo Nouvelle Vague, ha conseguido algo realmente difícil. Por un lado, rendir un sentido y respetuoso homenaje al original de Godard y, por ende, al grupo de cineastas que crearon la "Nouvelle Vague". Por otro, deconstruir con humor e ironía el concepto y la forma de rodar de un cineasta rebelde, Jean Luc Godard, que se saltó todas las convenciones para intentar crear un estilo propio de hacer cine. En este sentido, el trabajo de Linklater, preciso como el de un entomólogo (solamente él hubiera podido realizar un proyecto como Boyhood, filme que estuvo rodando durante una década con los mismos actores), encaja todas sus piezas como un reloj de maquinaria suiza, logrando que además el espectador cinéfilo disfrute de la nostalgia de revivir esa mágica década de los 60, y que además esboce más de una sonrisa y no se aburra en ningún momento.

Tiene un reparto muy acertado, en el que parece que cobren vida de nuevo, Jean Luc Godard (el actor Guillaume Marbeck), la bellísima Jean Seberg (tristemente fallecida de modo prematuro en 1978), ahora incorporada por Zoey Deutch, y Jean Paul Belmondo (interpretado por Aubry Dullin), entonces desconocido, que gracias a Godard, despegó en el cine con una carrera larga y fructífera durante varias décadas.
Richard Linklater consigue un filme fresco, delicioso, un precioso homenaje al séptimo arte y una sincera declaración de amor al cine. Un filme que te reconcilia con ese concepto del cine como arte y no sólo como industria de entretenimiento, y que te devuelve a esa época mágica en la que, las salas de cine, eran espacios en los que la realidad desaparecía para entrar en un universo propio donde todo era posible. Donde, a través de una gran pantalla, era posible asistir a la evolución de todas las artes, no solo del cine, sino también de la arquitectura, la música, la moda, etc. Unas décadas irrepetibles a nivel de creatividad que nada tienen que ver con la actualidad, donde prima la rentabilidad económica y la taquilla.
Así que larga vida a la Nouvelle Vague, y larga vida a cineastas como Richard Linklater, que con su buen hacer cinematográfico aún son capaces de arriesgarse con proyectos como éste. Y, por supuesto, larga vida al séptimo arte. Y es que, el iconoclasta Michel Poiccard, no murió en vano.
Gonzalo J. Gonzalvo
Escritor y crítico de Cine.